miércoles, 27 de julio de 2016

Manuel Varela Limia. Ingeniero militar. Director general de caminos canales y puertos, impulsó la telegrafía óptica


Impulsor de la primera red nacional permanente de telegrafía óptica en España, Brigadier de Infantería, Ministro interino de la Guerra, Director General de caminos, puertos, faros y telégrafos, senador por la provincia de Lugo, y consejero real extraordinario. Primer historiador del Arma de Ingenieros, y fundador con sus propios bienes, del Premio "Español Incógnito".

Retrato de Manuel Varela Limia
Manuel Varela Limia nació en Malpica de Bergantiños (A Coruña) el 17 de agosto de de 1796. Era el tercero de los hijos del hidalgo de Malpica, en la costa de la muerte gallega en cuya isla se erguía el remoto Pazo de los Limia, a un día a caballo de Santiago de Compostela. Regía entonces el mayorazgo que determinaba que sólo el mayor heredaba, por lo que los demás hijos normalmente se orientaban hacia el clero o las armas. Falleció en Madrid, en noviembre de 1853.

Estudió en Santiago las humanidades básicas desde niño. La guerra de Independencia (1808-1814) marcó sin duda su adolescencia por lo que la educación de Manuel transcurriría en la Galicia liberada de una España todavía en guerra.

Manuel queda huérfano de padre a los 4 años de edad, y de madre a los 14, con lo que será su hermano mayor Ramón, quien realice la función de tutor. A los 15 años de edad ingresa interno como cadete en Santiago, en el Colegio Militar del IV Ejército (en Santiago), que estaba dirigido por el Teniente Coronel de Ingenieros D. Francisco Serrallach y Ribas, autor del famoso "Tratado de fortificación". Allí obtuvo  las mejores calificaciones, impartiendo durante algún tiempo clases de matemáticas.

En 1819 es destinado al Ejército Expedicionario que se organizó para reprimir las sublevaciones americanas, y que debería embarcar en Cádiz, pero dicho ejército se subleva con Rafael de Riego en 1820 y nunca llegará a partir. Se inicia el trienio liberal y en 1821 Varela Limia es ascendido a capitán 2º y destinado a Madrid a las inmediatas órdenes del ministro de la Guerra. Cuando los cien mil hijos de San Luis, al mando del Duque de Angulema invaden España en 1823, Varela Limia participa activamente en la defensa de Cádiz y en la Batalla de Trocadero que pone fin al trienio constitucional.

Tras la derrota del Trocadero, es confinado en la Isla de Leon, Cádiz, pero se las arregla para ganarse la confianza del ejército francés realizando un extraordinario levantamiento topográfico de la isla y sus fortalezas. Antes de que finalice su expediente de purificación, ya es nombrado comandante de Ingenieros de la Isla de León. En 1826 es destinado a Ceuta como ingeniero de detall a las órdenes de coronel Mariano Carrillo de Albornoz.

En 1832 regresa a Madrid para ser secretario de la junta superior facultativa, y va ascendiendo por diversos méritos en el ministerio de la guerra. El 10 de abril de 1835 es ascendido a coronel de Infantería y acompaña al ministro Jerónimo Valdés, al Ejército del Norte en donde en la primera guerra carlista participa en la acción de Artaza, teniendo un papel fundamental en el Convenio de Lord Elliot, el cual evitaría el fusilamiento de los prisioneros de ambos bandos.

Por todos estos servicios es ascendido a Brigadier en 1839. En 1840 acompaña al ministro de la Guerra Conde Clonard a Barcelona donde éste dimite. Es allí donde se le nombra ministro Interino de la Guerra en la transición hacia la regencia del General Baldomero Espartero. Durante la regencia de Espartero forma parte de las filas de los liberales moderados, siendo elegido varias veces senador por Lugo.

El coronel Mathé
Finalizada la regencia, cuando los moderados retoman el poder con Ramón María Narváez, Varela Limia es nombrado Director General de Caminos, Canales y Puertos, dentro del ministerio de Gobernación, y es entonces cuando impulsa la titánica red nacional de telegrafía óptica. Para ello convoca un concurso público que sería ganado por el telégrafo óptico del coronel José María Mathé Aragua, más seguro que el eléctrico, ya existente, pues los cables de este último podían ser destruidos. Varela Limia desde los despachos y Mathé sobre el terreno, crearían una red de 196 torres distribuidas en varias líneas que desde Madrid llegaban a Irún, Cádiz y Barcelona, coordinando al detalle con el Ministerio de la Gobernación y los jefes políticos de las provincias todo lo referente a la seguridad, permisos, y utilización de las fincas y propiedades necesarias para semejante infraestructura.

A partir de junio de 1845, se puede decir que Mathé, dirigido por Varela Limia, no paró de viajar para intervenir personalmente en la determinación de los lugares de emplazamiento de las torres y resolver sobre el terreno los mil problemas que se planteaban. En febrero de 1847 Varela Limia presentó voluntariamente la renuncia del cargo por haberse creado el nuevo Ministerio de Obras Públicas que luego sería de Fomento. Su testigo como impulsor de la red óptica nacional lo toma el coronel Mathé que con igual tesón continuaría implantando la red óptica nacional.

Torre del telégrafo óptico de Mathé
Los mensajes, que podían tardar 6 horas en recorrer la línea que unía Madrid con la frontera francesa, se enviaban cifrados y solo el denominado Comandante de Línea tenía autorización y posibilidad de descifrarlos, ya que era el único que disponía del libro de códigos con las claves que permitían descodificar los mensajes. La línea Madrid-Irún, que recibió el nombre de Línea de Castilla, inicialmente contó con Comandancias en Madrid, Valladolid, Burgos, Vitoria y Tolosa.

El éxito de la telegrafía óptica en España es debido sin duda a su fe en esta empresa cuando ocupaba el puesto de director general de caminos, impulsando su despliegue con tesón imparable desde el ámbito político, guiando y apoyando al técnico, el coronel Mathé, en todo cuanto necesitaba. No se casó ni tuvo descendencia conocida. Negociador incansable, y hábil político. Como científico e intelectual, es autor de importantes obras como el resumen y primera historia del Cuerpo de Ingenieros, y escritos de gran relevancia que tuvieron gran influencia en la organización y administración del Estado y del Ejército.


General Zarco del Valle
Todo apunta a que Varela Limia fue el instigafor del premio  Español Incógnito que, por mediación del General Zarco del Valle y Huet, hizo donación de 40.000 reales de vellón al Cuerpo de Ingenieros para el fomento de la instrucción de la Tropa y Suboficiales de Ingenieros.  El nivel de alfabetización en la España de 1845 era bajísimo, y el Ejército no era la excepción; se entiende así que este Brigadier siempre desinteresado, sacrificase en vida una parte muy importante de sus bienes para que las cosas cambiaran.
 

sábado, 23 de julio de 2016

Juan de Rada. Uno de los asesinos de Francisco Pizarro


Intervino en la conquista de Honduras, México, Perú y Chile. Participó en la primera guerra civil entre los conquistadores del Perú como jefe destacado del bando almagrista; fue uno de los que asesinaron a Francisco Pizarro en Lima y, según la versión más aceptada, quien le infirió la mortal estocada en el cuello. 

Tras la derrota y muerte de Almagro "el Viejo", ofició de tutor de Almagro "el Mozo", convirtiéndose en el virtual jefe del bando almagrista.

Juan de Rada o Juan de Herrada, como también aparece citado, nació, probablemente, en Obaños (Navarra) en 1487, y falleció en Jauja (Perú) en 1541. Hijo de Don Miguel Pérez de Rada y de Doña Catalina Díaz, Juan de Rada pasó de muy joven a las Indias e intervino en la conquista de Cuba, a las órdenes de Diego Velázquez, y conoció a Hernán Cortés, que lo distinguió con su amistad.


RADA. antigua familia de Navarra, entre la que destaca la figura del Arzobispo Ximenez de Rada

Primer y segundo folios del Libro de los Escudos de Armas de este Reino de Navarra: "Armas del ínclito Rey de Navarra y sus doce Ricos Hombres" (Rey, Almorabid. Guevara, Aibar, Baztán, Urroz, Lehet, Subiza, Rada, Vidaurre, Cascante, Monteagudo, Mauleón) - "Las armas de los señores de muchos palacios y casa nobles deste reyno de Navarra" (Condestable de Navarra, Mariscal de Navarra, Marqués de Falces, Barón de Lussa). Archivo General de Navarra.

Acompañó a Hernán Cortés en la expedición que, en 1525, dirigió a Honduras para castigar al rebelde Cristóbal de Olid, sufriendo en ella enormes penalidades. Más tarde, como capitán y hombre de su confianza, intervino en la conquista de México.

Juan de Rada era Conde Palatino. título que le había concedido el Papa Clemente VII en Roma después de ayudar a Hernán Cortes en la ardua Conquista de Mexico.
Fue lugarteniente y capitán de Almagro, con quien estuvo en el Perú y luego en Chile. Garcilaso el Inca afirmó que estuvo presente en el juicio a Atahualpa, en el que se le propuso que actuara como defensor del Inca. Fernández de Oviedo aseguró que Almagro tenía a este capitán Rada “por padre, después que perdió al que lo era”. Desde luego, Rada fue uno de los tres capitanes con los que Almagro dispuso su entrada descubridora de Chile: Ruy Díaz, que iría con una expedición marítima por la costa; Rodrigo de Benavides, que iría con otra terrestre por la ruta de la costa; y Rada que iría más tarde con hombres y bastimentos por la misma ruta terrestre que iba a emplear el propio Almagro a través de la cordillera andina.

Almagro partió en julio de 1535 y Rada le siguió fielmente por el mismo camino, tal como se le había ordenado. Fue un viaje terrible por caminos de montaña llenos de nieve. Durante el mismo halló intactos los caballos congelados que se le habían muerto al adelantado, que le sirvieron para alimento a sus hombres. Llegó finalmente a Pocayapó y comunicó a Almagro las novedades ocurridas tras su partida y, principalmente, el gran alzamiento indígena. Luego le acompañó en la aventura chilena hasta el final, y en el regreso al Perú. Siguió a su lado durante el enfrentamiento de los dos conquistadores, Pizarro y Almagro. El emperador Carlos V enviaba desde España a un ejército, a cuyo frente estaba Cristóbal Vaca de Castro, para obligarle a deponer las armas a favor de Pizarro, pero no llegó a tiempo de evitar la tragedia.

Acompañó a Almagro en la entrada de Cuzco, cuando se pusieron presos los hermanos de Francisco Pizarro. Ante los preparativos de guerra del gobernador, Almagro pidió a Rada que hablase con Francisco Pizarro, para suavizar la tirantez existente entre ambos, cosa que hizo sin éxito alguno, como también hizo un religioso de la merced. Pizarro se puso al frente de sus ochocientos hombres y atacó las fuerzas de Almagro en Salinas (abril de 1538), donde logró derrotarle. Hernando Pizarro llevó prisionero a Almagro, que fue juzgado arbitrariamente y ajusticiado en Cuzco, el 8 de julio de 1538. Rada no pudo evitar la ejecución de su jefe.

Poco antes de morir, Diego de Almagro reconoció la fidelidad de su lugarteniente al confiarle el futuro de su único hijo, Almagro el Mozo*. Éste proseguiría tenazmente la lucha de su padre contra los pizarristas, hallando el apoyo decidido de Juan de Rada para encabezar la conspiración que acabaría con la muerte de Francisco Pizarro en Lima, el domingo 26 de junio de 1541.


Francisco Pizarro se trasladó a Cuzco posteriormente y emprendió nuevas conquistas y fundaciones. En 1540 regresó a Lima, donde los almagristas habían cerrado filas en torno a la figura de Almagro el Mozo, amenazando a Pizarro de muerte, a lo que respondían los pizarristas con exterminarlos a ellos. Un grupo de amigos y compañeros adictos al antiguo adelantado Almagro, dirigidos por Juan de Rada, promovió una algarada callejera el 26 de junio de 1541 gritando “¡Viva el Rey y la libertad!”. Llegaron a la casa del gobernador Pizarro y le asesinaron. Ese mismo día el Cabildo de la ciudad eligió a Almagro el Mozo Gobernador del Perú, hasta que el Rey dispusiera lo pertinente, y éste nombró a Juan de Rada, en compensación por el servicio prestado, como su capitán general. Era tal el agradecimiento que el Mozo le tenía, que mandó dar garrote a Francisco de Chaves y castigó a muchos otros, porque protestaron que Juan de Rada lo mandaba todo.

Asesinato de Francisco Pizarro, por Juan de Rada
*Diego de Almagro el Mozo, nació en Panamá en el año 1522 y falleció en el Cuzco el 27 de noviembre de 1542. Fue un aventurero hispano-panameño, de origen mestizo, que llegó a ser gobernador del Perú entre 1541 y 1542. Murió a los veinte años de edad, con la gloria de haber sido el único Gobernador mestizo, aunque rebelde, del Perú. Ningún mestizo mandó a tantos hombres como lo hizo él.Según Gómara, sacó de Lima cien arcabuceros, cientos cincuenta piqueros, trescientos jinetes y varios miles de indios de servicio; en el Cuzco tuvo doscientos arcabuceros, doscientos cincuenta jinetes y otros tantos peones de espada y rodela.

 
Para saber más: Los caballeros de la capa

Fernández de Oviedo sentenció en este suceso que “ni Hernando Pizarro fue juez para matar injustamente [a Almagro], ni de otra manera el Adelantado Diego de Almagro, ni el capitán Juan de Rada tenía comisión bastante, mas de sólo su temerario atrevimiento e loco juicio para poner las manos en el Marques don Francisco Pizarro, para vengarse de él, matándole de la manera que es dicho”. El mismo cronista añadió que la elección de Rada para administrador del grupo almagrista se hizo porque “el dicho capitán era hidalgo e hombre valeroso, e a quien habían de seguir otros muchos, porque a todos los de Chile les pareció que aqueste había restaurado la honra de todos, e los había vengado, e a todos eran obligados a morir con él”. Rada quedó al cuidado de Diego de Almagro el Mozo, fue capitán general de sus tropas y terminó sus días en las guerras civiles del Perú.

domingo, 17 de julio de 2016

Pedro de Valdivia. El hidalgo conquistador y colonizador de Chile

Con el título de Teniente Gobernador otorgado por Francisco Pizarro, lideró la conquista de Chile (Nueva Extremadura) a partir de 1540. Fundó, entre otras, las ciudades de Santiago de Nueva Extremadura en 1541 (capital de la nación), Villanueva de La Serena en 1544, La Concepción de María Purísima del Nuevo Extremo en 1550, Santa María la Blanca de Valdivia del Nuevo Extremo en 1552 y La Imperial en 1552.

Conquistador español y primer gobernador y capitán general de Chile, nacido en Villanueva de la Serena o en Castuera, ya que hay alguna duda sobre el lugar exacto, ambas poblaciones en la comarca de la Serena (Badajoz), alrededor de 1500 y fallecido en Tucapel (Virreinato del Perú, ahora en Chile) el 25 de diciembre de 1553. Se cree que fue hijo ilegítimo del portugués Pedro Oncas de Melo y de Isabel Gutiérrez de Valdivia. Se casó, en 1527, en Zalamea, con Marina Ortiz de Gaete, con quien no tuvo hijos y a la que abandonó.

Pedro de Valdivia. Conquistador de Chile
Valeroso hidalgo, parece ser que en 1521 se encontraba entre los comuneros derrotados en la batalla de Villalar. Ingresó al ejército del emperador Carlos V en 1521 y luchó en Flandes, Italia (participó en la batalla de Pavía, donde el rey francés Francisco I cayó prisionero de Carlos V), Venezuela y Perú (donde alcanzó el grado de maestre de campo de Francisco Pizarro en su lucha con Diego de Almagro) antes de llegar al territorio chileno en 1541. Entre todos los españoles que llegaron al país, Valdivia constituye un caso especial: pudo haberse quedado en Perú o haber regresado a España después de su triunfo en la batalla de Las Salinas, que le granjeó fama y muy buena situación económica; sin embargo, su afán de aventura pesó más y lo llevó a organizar, con grandes dificultades, una expedición a Chile, tierra que había obtenido una pésima reputación entre los españoles después de la expedición de Diego de Almagro.

En enero de 1540 Valdivia sale de Cuzco acompañado de unos 150 soldados, más de mil  indígenas y una mujer española llamada Inés Suárez, aventurándose por  la ruta del desierto aquella que años antes había traído de vuelta a Diego de Almagro. Hay que agregar que Valdivia pasó por dificultades para reunir a su gente, le costó reclutar soldados. Su fortuna escaseaba y debió asociarse con Francisco Martínez y, por burocracia, con Pedro Sancho de Hoz.

Inés Suárez fue una de las fundadoras de la actual ciudad de Santiago de Chile junto al conquistador  Pedro de Valdivia, con el que mantuvo una larga relación extramatrimonial hasta que se casó con el capitán Don Rodrigo de Quiroga y López de Ulloa.

Tras una breve estancia en Atacama, decidió proseguir su marcha atravesando el desierto. Valdivia fundó en el valle de Mopochó, el 12 de febrero de 1541, la ciudad de Santiago de la Nueva Extremadura, eligiendo para ello la llanura que se extiende al pie del cerro de Huelen (también conocido como Santa Lucía). Después de dividir el terreno en manzanas y solares, los distribuyó entre sus soldados, y éstos edificaron las primeras casas y una modesta iglesia. Constituido el Cabildo, Valdivia fue nombrado gobernador y capitán general de la Nueva Extremadura.

Notable militar y sagaz político, Valdivia tenía cierto grado de cultura, lo que le permitió moverse con habilidad en lo político y con soltura de estratega en lo militar. Buen conocedor del idioma, fue capaz de escribirlo con corrección, valiéndose de expresiones populares cuando fue necesario. Valdivia escribió doce cartas dirigidas al Emperador Carlos V, al Príncipe Felipe II, a Gonzalo y Hernando Pizarro, al Consejo de Indias y a sus apoderados en la Corte, todas redactadas con una pluma ágil y astuta, que defiende los privilegios obtenidos en el proceso de conquista y además realiza una detallada descripción del país.

En el año 1544, Valdivia fundó la ciudad de La Serena (denominada así en honor a su pueblo) en el norte del país, en el valle de Coquimbo. Al poco tiempo, Valdivia decidió partir hacia el Perú y embarcó en Valparaíso dejando a Villagrán como lugarteniente de Chile. A su regreso, comenzaron las expediciones hacia el Sur mientras Valdivia fundaba a su paso un gran número de ciudades. Los enfrentamientos con los indios fueron constantes pero se recrudecieron a partir del año 1550 por lo que Valdivia ordenó la construcción de los fuertes de Arauco, Tucapel y Purén. Los araucanos atacaron el fuerte de Tucapel, lo que causó la muerte de casi todos sus defensores, lo cual hizo ver a los indios que los españoles no eran invulnerables y podían ser vencidos, y motivó un alzamiento general contra el invasor español. En este contexto cayó prisionero de Lautaro y falleció, tras ser capturado, torturado y decapitado, en diciembre de 1553.

 
Su muerte acarreó numerosas dificultades a los españoles. Francisco de Aguirrey Francisco de Villagrán se disputaron el cargo vacante, sin que ninguno consiguiera ocuparlo por derecho inmediatamente. 


El blasón de la casa de Valdivia tiene un origen fabuloso, descrito por Lope de Vadillo en su nobiliario manuscrito: “Los Valdivia son de las montañas del valle de Valdivia que es tierra de Aguilar del Campóo (Palencia), los cuales traen por armas un escudo de oro con dos sierpes de sinople y los cuellos vueltos y una viga de sinople tragante de la una a otra serpiente, y el blasón dice de esta manera: en este valle de Valdivia había una sierpe que destruía y despoblaba la tierra y había en aquella tierra siete hermanos que fueron a pelear con ellas y los seis murieron y el postrero la mató con una viga que echó a la sierpe en que la sierpe se cebó, de manera que así la mató y el Rey le dio por armas lo susodicho. Son habitantes en Porcuna y Carmona” 


También, a los blasones propios de los Valdivia se han juntado desde su primer enlace, los propios del linaje Guzmán, que en su forma más primitiva estaba compuesto: “en campo de plata dos calderas jaqueladas, puestas en palo, de cuyas salen siete sierpecillas de su color”. 

En algunos escudos heráldicos consta el siguiente lema: «La muerte menos temida, da más vida».

miércoles, 13 de julio de 2016

Juan Padilla, Doncel de Fresdeval. Un joven caballero en la guerra de Granada


Juan Padlla (El Doncel de Fresdeval) ha pasado a la posteridad, al igual que Martín de Arce, (El Doncel de Sigüenza), ambos hidlagos y muertos en la guerra de Granada, por la magnifica calidad de las esculturas en alabastro de sus sepulcros. 

Juan Padilla y Pacheco nació en el año 1470. Su padre era D. Pedro López de Padilla (de la Familia Manrique o Casa de Lara) y su madre Isabel de Pacheco, hija del primer marqués de Villena (Juan Pacheco); eran Condes de Santa Gadea del Cid y pertenecían a la alta nobleza.

Juan de Padilla entró en la Corte como doncel al servicio de la Reina Isabel la Católica, siguiendo la costumbre en las familias nobles de la época de entrar desde joven al servicio de otro noble de mayor rango o del Rey.


Participó activamente en la última Guerra de Granada, donde falleció en el curso de una acción en la Vega de Granada el 16 de mayo de 1491. Era muy apreciado por la Reina, que solía llamarle “el mi loco” por su temeridad. Tras su muerte, la reina quiso honrar su memoria encargando a Gil de Siloé un suntuoso sepulcro equiparable al que encargara para su propio hermano el infante Alfonso de Castilla en la burgalesa Cartuja de Miraflores. Hoy aparece como una de las piezas más emblemáticas del Museo de Burgos, después de ser trasladado desde el ruinoso Monasterio de Fresdeval.


Sepulcro de Don Juan de Padilla, obra en alabastro de Gil de Siloé (siglo XIV), 
procedente del Monasterio de Fresdelval y hoy en el Museo de Burgos
Puede confundírsele, por su condición de doncel y las románticas circunstancias de su muerte en plena juventud durante la Guerra de Granada, con el denominado “Doncel de Sigüenza”, Martín Vázquez de Arce. Ambos han pasado a la historia fundamentalmente por su monumento sepulcral.

viernes, 8 de julio de 2016

Miguel López de Legazpi. Gobernador y capitán general de Filipinas


Conquistador de las islas Filipinas, fundó, entre otras, las ciudades de Cebú y Manila, tomando posesión efectiva del archipiélago filipino para la Corona de Castilla, después de su descubrimiento en el primer viaje alrededor del mundo, realizado por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano (15191522). 
  
La personalidad de Legazpi marcó la conquista de Filipinas, poco sangrienta, pues optó por la vía diplomática. A lo largo de siete años consiguió rendir el archipiélago, convenciendo más que conquistando y sirviéndose de la hostilidad que los filipinos sentían hacia los portugueses, más violentos en sus formas.
 
Monumento a Legazpi en Zumárraga
Los padres de Miguel López de Legazpi Gurruchategui, nacido en Zumárraga (Guipúzcoa) hacia 1502 (no se conoce la fecha exacta, que pudo ser entre 1500 y 1510), fueron Juan Martínez de Legazpi, que estuvo a las órdenes del Gran Capitán en las guerras de Italia y llegó a ser Señor de la Casa Jauregui Haundia, y Elvira de Gurruchategui. Miguel era el segundo hijo varón, de la familia más importante que había en Zumárraga en la época de su nacimiento.

Su padre también intervino como capitán de tropas guipuzcoanas durante el ataque de las tropas francesas a tierras guipuzcoanas y navarras, para reponer a los monarcas navarros de procedencia francesa que habían sido derrotados por lastropass castellanas al mando del duque de Alba en el año 1512.

Su casa natal aún se conserva en Zumárraga, y su nombre es Jáuregui Haundia, literalmente "Palacio Grande", en lengua vasca, también conocida como Casa Torre Legazpi. El segundo virrey de México (Nueva España), Luis de Velasco, en una de sus cartas al rey, lo señala como "hijodalgo notorio de la casa de Lezcano". En 1527 se hizo cargo de la escribanía de Areria (Guipúzcoa), una de las tres que permanecían en Gipuzkoa en aquella época, junto con las de Sayaz y Aiztondo, vacante por la muerte de su padre, que llegó a tener notable influencia en ella, pues fue nombrado Alcalde Mayor de la misma Alcaldía.

Casa natal de Legazpi
Miguel, al ser el segundón de la familia, no tenía muchas opciones, pues el mayorazgo le correspondía a su hermano mayor Pedro, por lo que pronto decide abandonar la escribanía y pasar a las Indias en busca de fortuna. Desde que pasó a las Indias en 1545 se instaló en México ejerciendo oficios burocráticos. En México fue secretario del cabildo, alcalde ordinario y alto empleado de la Casa de la Moneda de la capital. Desde 1528 a 1564, en 36 años, había amasado una cuantiosa fortuna. Estuvo casado con Isabel Garcés de quien tuvo nueve hijos, cuatro varones y cinco hembras. Su casa era una de las principales de la capital.

Contaba más de sesenta años de edad cuando aceptó el encargo de desplazarse a colonizar las Islas Filipinas, acompañado de Fray Andrés de Urdaneta, quien volvió a Méjico, estableciendo así las coordenadas precisas para realizar el tornaviaje Filipinas –Nueva España a través del océano Pacífico, conocido durante mucho tiempo como el “Mar español”. Así, aunque no era marino, fue puesto al mando de una expedición española a Filipinas, organizada en 1564-65 por la Audiencia de México, a pesar de saber que dicho archipiélago caía en la zona de demarcación reservada a Portugal por el Tratado de Tordesillas (7 de junio de 1494).

Cuando Legazpi partió con su expedición, el 29 de noviembre del puerto de Jalisco, a Filipinas era ya viudo y tenía muchos nietos, llevando consigo a uno de ellos. Felipe de Salcedo, joven que cumpliría importantes cometidos. Debido a la escasez de recursos para la marcha de la expedición, Legazpi aportó todos sus bienes, vendiéndolos, excepto su mansión de la capital azteca. En aquella época de los grandes descubrimientos esto era normal: las jornadas o expediciones eran generalmente negocios bien montados, donde participaban la corona, los particulares, los soldados y la iglesia.

Aquella expedición, cuyo piloto y cosmógrafo era el agustino Andrés de Urdaneta, tío de Legazpi, tenía como objetivos traer especias y rescatar a posibles supervivientes del anterior viaje de Villalobos (1542-44), que era quien había dado a las islas el nombre de Filipinas en honor del rey Felipe II. Legazpi tomó posesión para España de la isla de Guam (en el archipiélago de las Marianas) y algunas de las principales islas de Filipinas: Leyte, Samar, Bohol, Camiguin, Mindanao, Negros y Cebú; en esta última fundó una ciudad que le sirvió de base para la conquista.

Estatua de Legazpi en Cebú (Filipinas)
Legazpi estableció relaciones amistosas con algunos reyes locales, pero en otros lugares encontró una fuerte resistencia, como reacción de los indígenas contra los abusos sufridos en el pasado a manos de exploradores portugueses. Urdaneta (que regresó a México en 1565 para llevar noticias, descubriendo la ruta de navegación hacia el este por el norte del Pacífico), se opuso siempre a la colonización del territorio, para respetar los derechos de los portugueses; éstos reaccionaron con hostilidad a la intromisión española, enviando contra Legazpi una flota que no consiguió arrebatarle Cebú (1568-69).

Itinerario seguido por Legazpi
En 1569 Felipe II decidió conservar el dominio español sobre el archipiélago, envió refuerzos para hacerlo efectivo y nombró a Legazpi gobernador y capitán general. Éste, que permaneció en Filipinas hasta su muerte, continuó la conquista con la adquisición de nuevas islas: Panay (donde estableció su nueva base), Masbate, Mindoro y, por fin, Luzón. En esta última, la mayor de las Filipinas, hubo de vencer una fuerte resistencia de los indígenas tagalos, tras lo cual construyó allí la capital del archipiélago, Manila (24 de junio de 571).

Completado el control de Luzón –a la que Legazpi llamó Nuevo reino de Castilla–, Legazpi organizó la colonización según el modelo seguido por los españoles en América, a base de conceder encomiendas a los colonizadores; dejó la evangelización en manos de los religiosos agustinos; y estableció relaciones comerciales con el continente asiático a través de la importante colonia de comerciantes chinos establecidos en Luzón desde antes de su llegada. Miguel López de Legazpi, trasladó su residencia a la nueva capital, Manila, donde murió el 20 de agosto de 1572. Filipinas permaneció bajo dominio español hasta 1898.


Escudo de la ciudad de Manila (Mayo 1596)

martes, 5 de julio de 2016

MIRADAS. Historias de la Guardia Civil en Burgos


"Miradas" es el relato desde las fuentes documentales, el recuerdo de sus familiares, amigos y conocidos, de las vivencias de todos aquellos guardias civiles que en algún momento o desde su nacimiento tuvieron relación con Burgos y su provincia, siendo protagonistas de nuestra historia próxima pasada.

"Miradas" se adentra, a través del relato de las vivencias de sus protagonistas, en los sucesos de los que fueron protagonistas o meros espectadores de primera fila. Un recorrido de la mano de la fotografía de los lugares o momentos que vivieron.

 
Hace ya cuatro años un grupo de personas iniciaron la aventura de contar como había sido la historia de la Guardia Civil en la provincia de Burgos. En su proyecto nunca se imaginaron lo fructífero que el trabajo de un pequeño grupo de colaboradores podría ser. Carlos Sainz Varona, poseedor de la más importante colección de fotografía histórica privada de la provincia y autor de varias publicaciones. Eduardo Rojo Diez, periodista y escritor, presidente de la Asociación de Estudios Onienses. Josu Aramberri, profesor de la Universidad del País Vasco, autor de publicaciones sobre Arija, la fotografía y entusiasta de su tierra. Juan José Martín García, doctor en historia, director de la biblioteca pública de Pradoluengo, autor de varias publicaciones sobre la comarca del Tirón. Enrique López Modrón, suboficial del Ejército de Tierra del Cuerpo de Intendencia, especialista en falerística y militaría, colaborador en publicaciones técnicas, exposiciones y museos militares. Máximo López Vilaboa, licenciado en derecho, investigador de la historia de Aranda de Duero, diputado en la X legislatura, colaborador de Diario de Burgos. Miguel Ángel Moreno Gallo, profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Burgos, Jefe del Gabinete de Prensa de la Subdelegación del Gobierno, autor de libros, sobre Arqueología, construcciones megalíticas, ferrocarril, fotografía y un larguísimo etcétera. Y por último Carlos Alfonso Chamorro Rodríguez, suboficial de la Guardia Civil Especialista y experto universitario en historia militar y comunicación pública y defensa, socio de número de la Asociación Española de Historia Militar.


Juntos iniciaron la inmensa labor de poner en valor la historia de “La Guardia Civil de Burgos a través de la fotografía histórica”, (publicado en 2013) desde que en 1845 los primeros guardias civiles llegados a Burgos iniciaran su trabajo por la seguridad, el orden y la ley, desde su aposentamiento en la casa de los Benameji (Hospital de la Concepción). Un recorrido por la segunda mitad del siglo XIX y los primeros 39 años del siglo XX, marcando el final del estudio la terminación de la Guerra Civil española.


Un nuevo proyecto “Guardias Civiles al servicio de Burgos” (publicado en 2014) de los mismos autores, nos adentró en el conocimiento de la vida en las casas-cuartel de la provincia de Burgos, de cuales fueron y quienes vivían en ellas, así como el día a día, de la vida en las familias del Cuerpo. A este proyecto se unió Miguel Salom Clotet, teniente coronel jefe de la Comandancia de Burgos.

Afrontan con este tercer título “Miradas. Historias de la Guardia Civil de Burgos” (ve la luz en 2016) una ilusionante descripción de personas concretas, sus hechos, aventuras, trayectoria, aciertos y errores, premios y sanciones, victorias y derrotas. Son las vidas de los que a lo largo de los 172 años de existencia, han sido merecedores como publicaba el periódico “La Razón” el 7 de mayo de 2015 “La Guardia Civil, la Policía y las Fuerzas Armadas son, por ese orden, las instituciones en las que más confían los españoles”. Basándose en el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). A este nuevo proyecto se ha unido David Huidobro Sanz, diplomado en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria por el IEEN, pues quién mejor para contar la historia de sus antepasados, de origen hidalgo y durante tres generaciones miembros de la Benemérita, que un experto. 

Algunas de las fotograías incluidas, de la historia de la Guardia Civil y sus personajes, en Burgos, dónde este año tendrá lugar una gran celebración en el día del Pilar (12 de octubre). Contacto: miradashistoriasgcburgos@gmail.com





 

sábado, 2 de julio de 2016

Alonso Barba. Arquitecto de la catedral de Jaén, tras la muerte de Vandelvira


Trabajó por toda la provincia de Jaén, y su aportación más conocida fue en su catedral, primero junto a su maestro y amigo Andrés de Vandelvira y, a la muerte de éste, sucedida en 1575, como continuador de su obra.

No se tienen fechas concretas de su nacimiento, pero se cree que fue alrededor de 1524/1525. En cuanto a su lugar de nacimiento, diversos autores indican que fuera de origen jienense, burgalés o manchego. Casado en Jaén en el año 1554 con Bernardina de Valencia, tuvieron nueve hijos. Su muerte se produjo en Jaén en 1595, siendo sepultado en la parroquia de San Ildefonso de esta ciudad, donde también sería enterrada su esposa fallecida diez años más tarde.

Según se desprende, tras el hallazgo del pleito de hidalguía, promovido por Barba, y conservado en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (sentencia definitiva el 17 de julio de 1565), su lugar de nacimiento fue en Moral de Calatrava (Ciudad Real), población perteneciente a la Orden de Calatrava. Sus padres fueron Luis Barba, natural de Bolaños, y María de Valverde, de Moral de Calatrava. Tuvo una hermana, Francisca, que casaría en Jaén, ciudad a la que se trasladó doncella con su hermano y en la que casó y tuvo un hijo llamado Luis, dedicado al oficio junto a su tío, activo en Jaén durante el último cuarto del XVI y primeros años del XVII. Una apelación del Cabildo de Moral de Calatrava dio lugar a una nueva sentencia que ratificaba las anteriores y en virtud de ella Alonso pasó de ser hidalgo notorio a hidalgo de ejecutoria, documento extendido el 27 de enero de 1567.

Catedral de Jaén
Alonso ya está en Jaén desde 1553, y sin duda relacionado con las obras de su Catedral, aunque su nombre no aparece junto a Andrés de Vandelvira (figura relevante del Renacimiento) y otros asalariados en los Libros de Fabrica hasta 1562; en 1563 se le cita con su salario específico, aunque hasta 1565 no se le menciona como aparejador, cobrando por ese cargo 7.500 maravedís. En 1567 y 1573 es nombrado «veedor y asentador», respectivamente. 

Andrés de Vandelvira
Desde 1565 Alonso Barba es aparejador de la Catedral, y por tanto mano derecha de Vandelvira. Desde 1575, año de la muerte de Vandelvira, o quizás algunos años atrás y hasta su muerte en 1595, Alonso Barba destaca como arquitecto, actividad que le permite prolongar las esencias vandelvirianas, pero al mismo tiempo ser receptivo a nuevos planteamientos edificios y decorativos, impuestos por Francisco del Castillo «el Joven» o Juan Bautista de Villalpando en sus intervenciones en la Catedral de Baeza.

Interior de la Catedral de Baeza
Entres sus otras obras destacan:

        La entrada de la fachada principal del convento de Santo Domingo. 1582 Jaén.
        Las trazas para la fuente monumental del Arrabalejo, 1574. Jaén.
        Continúo las obras, tras la muerte de Vandelvira, de la catedral de Baeza.
        Iglesia de la Santa Cruz de Pegalajar (Jaén)
        Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación en Cambil.
        Las trazas de la capilla mayor de la iglesia de San Pedro Apóstol de Castillo de Locubín.
        La reedificación de la iglesia parroquial de San Pedro de Sabiote.
        La portada principal de la iglesia de San Pedro de Úbeda.
       El crucero, una réplica del de la catedral de Jaén, en la Iglesia de San Isidoro de Úbeda.