Escritor del Siglo de Oro que cultivó la prosa didáctica y filosófica.
Entre sus obras destaca El Criticón -alegoría de la vida humana-, que
constituye una de las novelas más importantes de la literatura española,
comparable por su calidad al Quijote o La Celestina.
Fue confesor del virrey Nochera, a quien acompañó a Madrid, ciudad
donde trabó amistad con el poeta Hurtado de Mendoza. Fue brevemente secretario
de Felipe IV. Su obra más conocida, El Criticón, apareció en 1651, firmada por
García de Marlones, anagrama de su nombre.
Baltasar Gracián y Morales nació
en Belmonte de Gracián (Calatayud / Zaragoza), el 8 de enero de 1601. Estudió
en un colegio jesuita de Calatayud y en la Universidad de Huesca. En 1619
ingresó en la Compañía de Jesús.
Su padre fue Francisco Gracián
Garcés, médico, natural de Saviñán (Zaragoza) en 1564, siendo hijo de Antonio
Gracián y de Isabel Garcés, ambos de
linaje de infanzones. Su madre era Ángela Morales, de Calatayud.
En el Ensayo para la descripción
geográfica, física y civil del Corregimiento de Calatayud, de 1788, debido a
Miguel Monterde, prior del Santo Sepulcro de Calatayud, se dice que en Saviñán
«está el solar de la familia Gracián que ilustró el autor de El Criticón». Lorenzo Gracián, hermano menor de Baltasar, había nacido en
Ateca en 1614. Bernardo firmó casi todas sus obras como Lorenzo Gracián, para
evitar problemas con la censura y con los jesuitas de su Orden.
En la casa solar de la familia Gracián de Saviñán se conservan varios
documentos que relacionan a las familias Gracián, Garcés, Villalba, Larraga y
Guillén, entre otras. Los Gracián, Garcés y Guillén eran infanzones. Por la
Real Provisión Ejecutoria de Infanzonía, concedida por Carlos III a los Gracián
de Saviñán en 1775, que ratificaba otra de 1645, se sabe que este linaje se
remonta hasta Miguel Gracián de Borja, que había casado con Leonor de Isabel,
de la que tuvo a Miguel Gracián, que casó con María Matute. Del matrimonio
Gracián-Matute nacieron al menos tres hijos: Antonio Gracián, que casó hacia
1555 con Isabel Garcés, abuelos de Baltasar Gracián, Juan Gracián, que casó en
Santa María de Borja en 1554 con María Villalba, en cuya partida se dice que
era hijo de Juan, y no de Miguel, y de María Matute, y Miguel Gracián que casó
en 1566 y en Borja con Juana de Omiste.
Baltasar se ordenó sacerdote en 1635. Dotado
de gran inteligencia y de una elocuencia a la vez rica y límpida, a partir de
1637 se dedicó en exclusiva a la predicación.
En Zaragoza fue nombrado confesor del virrey Nochera, a quien
acompañó a Madrid, donde residió por dos veces entre 1640 y 1641, por lo que
frecuentó la corte y trabó amistad con el célebre poeta Hurtado de Mendoza.
Después de una corta estancia en Navarra con el virrey, ambos se dirigieron a
Cataluña para sofocar la revuelta, donde en 1642 Nochera murió como
consecuencia de su oposición a la política represiva que había adoptado la
Corona en Cataluña.
Ejerció por un tiempo de secretario de Felipe IV, tras lo cual
fue enviado, en parte como castigo de la Compañía por sus ideas y escritos, a
combatir contra los franceses en el sitio de Lérida (1646). Su obra más conocida, El criticón, apareció en 1651, firmada por
García de Marlones, anagrama de su nombre; tal disimulo no pudo evitar el
agravamiento de sus problemas con la Compañía de Jesús, que le aplicó una
sanción ejemplar. Poco después se trasladó a Zaragoza como catedrático de la
Universidad.
De carácter orgulloso e impetuoso,
y, sobre todo, mucho más hombre de letras que religioso, Gracián optó por
desobedecer de nuevo a la jerarquía y publicó las partes segunda y tercera de
El Criticón (en 1653 y 1657 respectivamente),
bajo el nombre de su hermano, Lorenzo de Gracián. El
segundo volumen le costó una nueva amonestación de los jesuitas,
pero la aparición del tercero supuso su caída en desgracia. El padre Piquer,
rector del colegio jesuita de Zaragoza, lo castigó a ayuno de pan y agua, por lo que se debilitó en extremo y,
tras desposeerle de la cátedra que ostentaba, lo desterró a Graus. El mismo año
de 1657 apareció la Crítica de reflexión, violento alegato contra él, firmado
por un autor levantino. Parcialmente rehabilitado, se instaló en Tarazona,
donde su petición de ingresar en una orden monástica le fue denegada por la
Compañía.
Sus primeras obras fueron: El héroe (1637), El discreto (1646) y
Oráculo manual y arte de prudencia (1647), en las que da consejos sobre la
mejor manera de triunfar;
Agudeza y arte
de ingenio (1648). En 1650 empezó a preparar El comulgatorio (publicado con su
apellido en 1655), obra que comprende cincuenta meditaciones para la comunión y
constituye una valiosa muestra de oratoria culterana.
Baltasar Gracián falleció el 6 de
diciembre de 1658 en Tarazona (Zaragoza)
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