viernes, 6 de febrero de 2026

La Comunidad de Madrid declara el cocido madrileño Bien de Interés Cultural (BIC)

 

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó, el pasado miércoles 4 de febrero, declarar el cocido madrileño como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. La medida busca “preservar su legado como una de las principales expresiones de la identidad regional” y difundir “sus características tradicionales y su relevancia social”.

Este plato, con más de 150 años de trayectoria, ha pasado “de ser menospreciado por determinadas élites” a convertirse en un referente gastronómico.


La Real Asociación de Hidalgos de España, consciente de sus buenas cualidades, viene ofreciendo, prácticamente desde sus inicios, a todos sus asociados la posibilidad de acudir al tradicional “puchero” (cocido madrileño) que pueden degustar cada segundo miércoles de mes en su sede social -anteriormente, en una de sus residencias-, a la vez que aprovechar para reunirse y conversar entre sus miembros y algunos de los  invitados que también acuden.


Aunque los orígenes del cocido son inciertos, desde el siglo XVI y, especialmente en el siglo XVII, se cita el plato «olla podrida», que para muchos gastrónomos e historiadores de la cocina es predecesor del cocido. Aparece en los libros de cocina del momento y en la literatura del Siglo de Oro. Al estar compuesto de gran cantidad de alimentos, no estaba al alcance de toda la población y era el plato por excelencia de las mesas nobles.

Durante el siglo XVIII, la olla podrida fue reservándose cada vez más para las mesas populares, con una receta adaptada según los ingredientes disponibles. La base de la alimentación castellana para las clases populares consistía entonces en el pan, alimento principal, las legumbres secas, (sobre todo, el tradicional garbanzo), el aceite y el tocino, y sólo excepcionalmente se consumía carne.

Paralelamente, el plato seguía estando presente en la corte de los Borbones, siendo la comida de los domingos del rey Felipe V.

Desde finales de siglo XVIII y en el siglo XIX, se utilizará cada vez más el término cocido y su consumo es habitual en fondas, casas de comida y figones. Al formar parte de sus menús, es en este momento cuando se identifica una elaboración concreta de cocido «madrileño». El cocido madrileño entra a formar parte de la jerga popular y se cita en la prensa, en periódicos como el Semanario Pintoresco Español y, posteriormente, en revistas ilustradas, libros de viajes y otras publicaciones.

El cocido será en el primer tercio del siglo XX objeto preferente de sátiras que cuentan mucho sobre las realidades alimenticias y culinarias madrileñas.

Referencia

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