martes, 14 de enero de 2020

Blanca y Clotilde Catalán de Ocón y Gayolá. Botánica y poetisa&entomóloga “turolenses”


Blanca y Clotilde, hijas de una pareja infanzona, formada por Manuel Catalán de Ocón (1822-1899) y Loreto de Gayolá (1839-1887). Consideradas la primera botánica española y una competente entomóloga, respectivamente.

Armas simplificadas de los Catalán de Ocón

El linaje Catalán de Ocón es uno de los más Antiguos de Aragón. José Catalán de Ocón, escudero de Alfonso I el Batallador recibió de manos de este rey de Aragón en 1138 el título de Señor de Villacadima. En el siglo XIII Pedro Jerónimo Catalán de Ocón compra la dehesa y montes de Valdecabriel y el monarca Jaime I le otorga su señoría. El asentamiento de esta influyente familia en tierras turolense implica feudos en Ródenas, Valdecabriel, Torrijo del Campo, Villacadima y Monreal del Campo, además de poseer casas en Teruel y Albarracín. Todavía en el siglo XVIII extendieron sus raíces a la ciudad de Calatayud. En Monreal del Campo mantuvieron su casona hasta principios del siglo XX, conocida como “Casa Pilón”, frente a la Iglesia Parroquial, casa solariega demolida en la década de 1970.

El  padre de las hermanas Blanca y Clotilde, Manuel Catalán de Ocón y Corral, infanzón, nació en Monreal del Campo (población fundada por voluntad de Alfonso I alrededor de 1120) en 1822 y se casó, en 1850, en primeras nupcias con Maria del Carmen Más Salvador (su hijo Pedro, nacido en 1852, fue Maestrante de Zaragoza) y, en 1857, en segundas, con Loreto de Gayolá y Casanovas, y de esta última relación nacieron Blanca y Clotilde Catalán de Ocón y Gayolá. Manuel, aristócrata y con una buena preparación intelectual, no estaba reñido en absoluto con una clara visión de los problemas de su clase en el marco de la sociedad de su época. La crisis agraria fue un tema habitual en la España de la Restauración, y origen de escritos de queja y de reivindicación de Manuel Catalán de Ocón, que exigió el ferrocarril o la disminución de impuestos. Era consciente de los graves problemas que atenazaban a la provincia de Teruel, un avance del "Teruel existe" de hoy en día.

La que sería su esposa, Loreto de Gayolá, contrajo matrimonio a los 18 años. Educada en Suiza, deseó vivir el mayor tiempo posible en el campo, por lo que su esposo reconstruyó la casa de “La Campana” en Valdecabriel (entre El Vallecillo y Frías de Albarracín), donde pasarían largas temporadas. La soledad del valle dio lugar a una estrecha convivencia con la naturaleza y reposadas lecturas de una escogida biblioteca. El amor por la naturaleza y la poesía fue inculcado por la madre, y el Valle fue el escenario privilegiado de las andanzas de las niñas Blanca y Clotilde. La madre tenía conocimientos botánicos y sabía herborizar: así lo transmitió a sus hijas. Asimismo, la prematura muerte de Loreto (Blanca tenía 26 años y Clotilde 24) influyó en las composiciones poéticas de Clotilde que “siente frío en el pecho y echa de menos las caricias y los dulces besos de su madre ausente”.

Blanca Catalán de Ocón y Gayolá. Considera la primera botánica española


Está considerada como la primera mujer publicista de la Historia de la Botánica Española. Aunque nació en Calatayud el 22 de agosto de 1860, a todos los efectos se consideró siempre originaria de Monreal del Campo. Al igual que su hermana Clotilde, amó especialmente su valle (Valdecabriel en la-serranía de Albarracín) y su naturaleza, interesándose especialmente por la flora. Esta afición fue cultivada, al igual que su hermana, con la observación directa, el auxilio de alguna literatura científica y el apoyo de naturalistas como Bernardo Zapater, canónigo de Albarracín. A través de éste se comunica Blanca con el gran botánico sajón Mauricio Willkomm, que preparaba su gran Prodromun Florae Hispanicae. Blanca formó un pequeño herbario representando la flora del valle, con plantas que resultaron ser nuevas especies.

El propio Zapater dejó bien sentado el valor de los trabajos de la botánica en el periódico científico turolense La Provincia. El célebre botánico D. Mauricio Willkomm inscribió el nombre de Blanca Catalán de Ocón al lado de los principales colectores de plantas en su Prodromus de la Flora Española, y representa en una lámina la Saxifraga Blanca (Saxifraga granulata), especie nueva descubierta por la botánica.

Fue reconocida también por el botánico aragonés, Francisco Loscos Bernal, lo que convirtió a Blanca en la primera botánica española que inscribió su nombre en la nomenclatura científica universal.

El 15 de octubre de 1888 se casó con el juez de Cartagena Enrique Ruiz del Castillo. Atrás dejó definitivamente Blancas sus años en Calatayud, Monreal del Campo o Valdecabriel. Fallecería en Vitoria el 17 de marzo de 1904.

Clotilde Catalán de Ocón y de Gayolá. Poetisa y entomóloga aficionada

Al igual que su hermana, nació en Calatayud, el 1 de marzo de.1863, y pasó gran parte de su niñez y juventud en Monreal del Campo, con largas estancias en la casa que sus padres poseían en Valdecabriel, masía solitaria situada en la sierra de Albarracín. En ese lugar apartado desarrolló, como su hermana Blanca, su afición a la contemplación y el estudio de la naturaleza, imbuidos por su madre y propiciados por el ambiente culto de su hogar. Desde niña se interesó por los Lepidópteros, que en esa sierra presentaban curiosos endemismos. Parte de sus citas fueron publicadas por Bernardo Zapater en Miscelánea Turolense y sirvieron a este naturalista para la realización de su Catálogo, publicado en 1884 con el entomólogo bávaro Maximilian Korb. Esta actividad juvenil, excepcional en una mujer de su tiempo, junto a sus dotes literarias, la hicieron merecer la atención de naturalistas y de poetas. Falleció, soltera, en Barcelona, el 12 de mayo de1946.


Su producción poética, iniciada desde su niñez, se extendió hasta el primer tercio del siglo XX. Abundan en su obra las composiciones bucólicas sobre “su valle”, descritas con sensibilidad y un conocimiento directo, como muestra en A mi valle, El sueño del Cabriel, La sierra de Albarracín, etc.; posteriormente dominarán sus elegías y cantares dolientes, llenos de nostalgia, como Súplica, Tristeza, Cantares, Del Pasado, Ayer y Hoy o Adiós a Valdecabriel. Muchas de sus poesías, firmadas con el seudónimo La Hija del Cabriel, fueron publicadas en Miscelánea Turolense y otros periódicos de la región, a veces en forma de duelo literario con otros poetas locales. Desde su última residencia, en Barcelona, seguía enviando a la prensa sus poemas; de esa época son: Barcelona y A Su Majestad la Reina de España.


sábado, 11 de enero de 2020

Refranes sobre hidalgos


La literatura y el teatro del Siglo de Oro están llenos de alusiones sarcásticas a los hidalgos pobres, fanfarrones y pendencieros, que aún siguen vigentes en la sociedad actual, pero que, en realidad, no se corresponde con los hechos. 

Existen muchos tópicos acerca de los hidalgos, no todos ellos ciertos, puesto que muchos de ellos fueron destacados militares, políticos, juristas, descubridores, conquistadores, marinos, arquitectos, médicos, científicos, inventores, ingenieros, escritores, cosmógrafos, etc. desterrando así el mito de que no trabajaban y vivían ociosamente.


Todo esto ha dado lugar a una serie de entradas en el refranero español que, en general, responden (según la obra “Escuderos e hidalgos en los refranes españoles”, de Juan José Álvarez Díaz) a las siguientes características:

a) Se refieren, siempre, a aquellos que no tienen más título, ni mayor consideración que la de simples hidalgos.
b) Aún subrayando, en algunos casos, su nobleza, los muestran como parte del común.
c) Utilizan la caricatura y, en conjunto, aportan casi todos los elementos que conforman el estereotipo de hidalgo: pobre y de aldea, orgulloso de su linaje, piadoso y apegado a sus valores, celoso de que se le guarde la consideración a la que tiene derecho.
d) La mayoría de estos refranes son anteriores al siglo XVII
e) Muchos aluden a su pobreza y algunos a su nobleza y valores
f) Un parte significativa de ellos rezuman ironía y afán de ridiculizar

Se expone a continuación una serie de refranes referidos a hidalgos:

  1. A hidalgo rico, bien le está el capillo roto
  2. A lo que deba el hidalgo, échale un galgo
  3. A un pobre hidalgo, tres cofradías y un galgo
  4. Árboles buenos, y buenos hidalgos, muy escasos
  5. Armas, letras y dineros, hacen hijos caballeros
  6. Bien de escudos y blasones pero mal de pantalones
  7. Bien va el hidalgo adinerado, tuerto o remendado
  8. Cada uno en lo que se cría y la buena crianza en la hidalguía
  9. Comida de hidalgos, poca y manteles albos
10. Con diez nobles abuelos no se llena el puchero
11. Cuando Adán cavaba y Eva hilaba, la hidalguía ¿dónde estaba?
12. Cuando el hidalgo nace, al villano no le place, y mientras vive le persigue, y si se muere no le duele
13. El beber es hidalgo, y el comer es villano
14. El gavilán noble, y de la nobleza la hidalguía
15. El hidalgo, antes roto que remendado
16. El hidalgo de Fuenlabrada, que vendió el caballo, para comprarle cebada
17. El hidalgo de Guadalajara, lo que dice a la noche, no cumple a la mañana
18. El hidalgo y el galgo y el talegón de la sal, cabe al fuego los buscad
19. En la casa del hidalgo ruin, ningún oro y mucho orín
20. En la mesa del hidalgo, pan corto y manteles largos
21. Ese es hidalgo que tiene algo; porque el que no tiene nada, tiene la hidalguía cagada
22. Galgo, hidalgo, negro y judío, siempre están muertos de frío
23. Gran hidalguía y la despensa vacía
24. Guárdeos Dios de pobre hidalgo y de rico villano
25. Hidalgo como el rey, dinero no tanto
26. Hidalgo de aldea, la pobreza allá le lleva
27. Hidalgo de aldea, ni paga ni niega
28. Hidalgo de gotera, el hambre por dentro y los codos por fuera
29. Hidalgo de pez, bautizado en canasta
30. Hidalgo empadronado, o quedará pechero o quedará arruinado
31. Hidalgo en aldea, cuando almuerza, no come; y cuando come, no cena
32. Hidalgo en aldea, gallo en corraleja
33. Hidalgo en aldea, por fuerza ayuna y por costumbre reza
34. Hidalgo pelado, castillo desalmenado
35. Hidalgo pobre, fantasía de oro y realidad de cobre
36. Hidalgo pobre, taza de plata y olla de cobre
37. Hidalgo que tiene un galgo, ya tiene algo
38. Hidalgo sin galgo, no parece hidalgo
39. Hidalgos y galgos, secos y cuellilargos
40. Hidalgos y nabos, ralos
41. Hidalguía, hambre y fantasía
42. Hidalguía pelada, no vale nada
43. Humos de hidalguía, cabeza vana y bolsa vacía
44. La comida del hidalgo, poca vianda y mantel largo
45. La mesa del hidalgo, pan y rábanos, pero en muchos mantel blanco
46. La nobleza y los balsones, nada valen sin doblones
47. Mátenme hidalgos, y no me den vida villanos
48. Mucho aparentar y mucha hidalguía y la despensa vacía
49. Mucho comer no es barraganía, ni pasar hambre hidalguía
50. Negra es la pimienta y cómenla los hidalgos, y blanca es la nieve y písanla los caballos
51. No existe vino malo ni amor mudo, ni montañés sin escudo
52. No hay mejor blasón, que doblón sobre doblón
53. No te cases con hidalga o estarás bajo sus faldas
54. Pobre y casi sin pan, pero hidalgo como el gavilán
55. Presumir de hidalguía con la bolsa vacía es pura tontería
56. Reniego de oficial vestido y de hidalgo desnudo
57. Rocín de hidalgo, seco como un galgo
58. Es más enamorado que el perro de los hidalgos
59. Tres cosas no le faltan al hidalgo pelón: la ejecutoria, el hambre y el don
60. Un hidalgo no debe a otro que a Dios o al Rey
61. Quien no tuviese dinero no se llame caballero
62. El algo hace al hidalgo, y el mucho dinero al caballero 
63. Donde hay nobleza, hay largueza
64. Riqueza vieja es la nobleza
65. El deber es de caballeros, y no pagar de gente noble 
66. Buenas costumbres o mucho dinero hacen hijos caballeros
67. Hidalgo como el rey, porque era montañés
68.  Del hidalgo montañés, don Pascual Pérez Quiñones, eran las camisas nones, y no llegaban a tres

miércoles, 8 de enero de 2020

Agustín de Argüelles Álvarez. Abogado, político liberal y diplomático



Apodado “el Divino” por su oratoria durante las Cortes de Cádiz. Fue presidente de las Cortes en 1841 y tutor de la reina Isabel II durante su minoría de edad.


Nació el 28 de agosto de 1776 en Ribadesella (Asturias). Hijo segundón de José Antonio de Argüelles y Uría, que poseía el mayorazgo en Ribadesella, y de Teresa Álvarez y González, su segunda esposa, ambos de familias hidalgas, de no grandes medios pero de cierta influencia social.

Cursó el bachillerato en Oviedo y se licenció en Derecho en la Universidad de esa misma ciudad, destacando por ser un alumno brillante. Tras terminar la universidad, su primer empleo fue el de secretario del obispo de Barcelona, el gijonés Pedro Díaz Valdés (1798), ocupación que dejó en 1800 para dirigirse a Madrid, donde pretendía hacer carrera en la Corte, donde consiguió, gracias a sus conocimientos del inglés, francés e italiano, una plaza en la Secretaría de Interpretación de Lenguas, bajo la jefatura de Leandro Fernández de Moratín y, en 1805, otra, con un sueldo de 10.000 reales, de oficial de la Convalidación de Vales Reales, dependiente del Ministerio de Hacienda, cargo que le permitió entrar en contacto con el mundo político y diplomático, siendo enviado en otoño de 1806 por el Manuel Godoy a Londres en misión diplomática para conseguir la alianza de Londres contra Francia, y frenar los planes de Napoleón, lo que le permitió familiarizarse con la Constitución inglesa.

Al estallar la Guerra de la Independencia, con Godoy fuera del poder, recibió la orden de regresar a España, lo que hizo en noviembre de 1808, dirigiéndose a Asturias y pasando poco después a formar parte de la Junta de esta provincia. A mediados del año siguiente marcha a Sevilla, donde su paisano Jovellanos lo acoge y le ofrece un puesto en la Comisión de Convocatoria a Cortes y, desde Sevilla pasa a Cádiz, donde, tras ser nombrado diputado, participó activamente en las Cortes, que se habían iniciado el 27 de septiembre de 1810, siendo uno de los principales artífices de la redacción de la primera Constitución Española (El 18 de agosto de 1811 leyó el Discurso Preliminar del Proyecto de Constitución, redactado por él, que tuvo una gran acogida por los diputados liberales. El texto es importante porque constituye una justificación sobre la necesidad de una Constitución en España, además de condensar el espíritu liberal que debía inspirar el texto), destacando por ser un gran orador, de ahí que recibiera el apelativo de “el Divino”, y por sus intentos de abolición de la esclavitud.

Fue depurado por Fernando VII tras la restauración absolutista y con el pronunciamiento de Rafael del Riego fue nombrado Ministro de la Gobernación. Después del gobierno liberal se exilió a Inglaterra, regresando a España en 1834.

Después de la sublevación de los Sargentos de La Granja de 1836 y la reposición de la Constitución de 1812, Argüelles fue elegido diputado en las Cortes Constituyentes que elaboraron la Constitución de 1837, siendo uno de sus padres también. En abril de 1841, es nombrado presidente del Congreso. Diputado por Asturias y nombrado preceptor (16-junio-1841) de Isabel II durante su minoría de edad por Baldomero Espartero, tras perder la votación en las Cortes Generales frente a éste para ser elegido Regente de España, cargo al que renunció al producirse el alzamiento contra el regente, siendo elegido diputado por Madrid en las elecciones de 1844.

Agustín Argüelles falleció en su casa de Madrid, de un derrame cerebral, el 26 de marzo de 1844.

jueves, 2 de enero de 2020

Mateo de Murga Michelena. Empresario de gran prestigio y fortuna, en Madrid



La familia Murga basa su ascenso en el poder económico, el prestigio social y la influencia política que consigue acumular, y para ello utiliza todas las herramientas a su alcance, excepto la de la estrategia matrimonial. Esta saga se inicia con la llegada a Madrid de Mateo de Murga y Michelena, que en poco tiempo logra convertirse en un poderoso capitalista madrileño.

Nacido en Llanteno, en el valle de Ayala (Álava), el 13 de octubre de 1804, hijo de Mateo de Murga y Unzueta (de linaje hidalgo), y María Micaela Michelena Cano. Casó con la madrilñeña Margarita Reolid y Gómez, el 12 de noviembre de 1828 en la iglesia de San Martín, con la que tuvo tres hijos: Joaquín, José y Eduardo y una hija: Carmen.


Llegado a Madrid en 1822 para ayudar en el negocio de su familia materna, los Michelena, pertenecía a esa rica y poderosa elite residente en la capital, formada por burgueses procedentes en su mayor parte de la periferia del país, que en pocos años lograron posición, prestigio y fortuna en el mudo empresarial y político. Comenzó su singladura como empresario en 1829, cuando se independizó y fundó la Casa Murga, un comercio de frutos coloniales y casa de banca con corresponsalías en las principales plazas españolas y extranjeras. En 1845 invirtió en varias fábricas (de curtidos, baldosas o vidrio y cristal) y siete años después, en 1852, levantó en solitario en Madrid la fábrica de bujías, jabón y f´soforos Nuestra Señora del Carmen. Entre los años 1845 y 1856 había creado, junto con otros empresarios madrileños, varias compañías (de seguros, bancos, comercio, imprentas, de coches de alquiler, pósitos, baños, etc.) e invertido en ferrocarriles, minas o traída de aguas. Fue diputado por Alcalá de Henares.

Fue pionero en la utilización de la máquina de vapor y equipó sus empresas con los últimos adelantos tecnológicos extranjeros. Construyó casas de nueva planta y modernizó el mundo agrícola con regadíos, pozos y molinos. Valedor a ultranza de la educación, formó a sus hijos en enseñanzas encaminadas al mundo de los negocios, fomentando el conocimiento de los idiomas, al tiempo que alentaba en ellos el espionaje industrial para estar al día en las tecnologías imperantes en el mundo.

Su pertenencia al Partido Progresista le deparó puestos políticos que fueron esenciales para su ascenso al poder; así, en 1838 fue nombrado comisionado del Crédito Público y dos años más tarde ingresó en la Real Orden de Carlos III (Exp. 2400). Desde 1840 a 1854 participó como diputado por Toledo en las Cortes del reino, donde propuso medidas para aumentar la recaudación del Estado desde unos postulados modernos. En 1841 fue nombrado intendente honorario de provincia en el Ministerio de Hacienda. Estos cargos le afianzaron como comerciante y como banquero, le proporcionaron contratos de abastecimiento al Ejército y a los hospitales madrileños, así como las recaudaciones de la contribución de varias provincias españolas, y le beneficiaron también en la compra de bienes desamortizados (propiedades que en 1855 le convirtieron en uno de los mayores contribuyentes del Estado).

A su muerte, en Eaux Bonnes (Francia), el 21 de julio1857, dejó mandas piadosas, sobre todo a la beneficencia madrileña, del 5% de su fortuna, estimada en unos 42 millones de reales. Su hijo José (1833-1902) logrará alcanzar el punto más alto en la pirámide social con la pertenencia al senado y la nobleza, con la concesión del marquesado de Linares (en cuya ciudad ejerció un filantrópico interés) y el vizcondado de Llanteno por Amadeo de Saboya, en 1873.
José de Murga y Reolid y Raimunda de Osorio y Ortega, I Marqueses de Linares
Marquesado de Linares y vizcondado de Llanteno


El 11 de febrero de 1873, Amadeo I decide obsequiar a José por su fidelidad a la nueva Familia Real y le convierte en I marqués de Linares y en I vizconde de Llanteno, por decreto del 21 de octubre de 1872 y por carta del 11 de febrero de 1873, día en que se declara la Primera República Española. Es en este año cuando se adquieren los terrenos donde se construiría la futura residencia de los marqueses, el conocido Palacio de Linares. Durante este periodo, el marqués de Linares, al igual que otros conocidos aristócratas como José de Salamanca y Mayol o Amalia de Llano y Dotres, contribuye con una gran suma de dinero a la Restauración de Alfonso XII, hecho que se da finalmente en 1874.


Palacio de Linares en la Plaza de Cibeles

El palacio de Linares se terminó de construir a finales del siglo XIX, una obra palaciega en una esquina de la plaza de Cibeles. El arquitecto que lo hizo posible fue Carlos Colubí, funcionario municipal, y el encargo provenía de Don José de Murga.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Tomás de Iriarte. Escritor, famoso por sus Fábulas literarias



Fue, junto con Félix María de Samaniego, uno de los fabulistas más importantes del siglo XVIII. Sobrino del académico Juan de Iriarte, a los catorce años se trasladó a Madrid, lo que le permitió adquirir una sólida educación. Traductor de la Secretaría de Estado y ocupó el cargo de archivero del Consejo de Guerra.

Tomás de Iriarte y Nieves Ravelo nació el 18 de septiembre de 1750 en el Puerto de la Orotava (actual Puerto de la Cruz) en la isla de Tenerife. Era hijo del matrimonio, celebrado el 28/XII/1732, entre Bernardo de Iriarte y Cisneros (nacido en 1705, teniente de las Milicias Provinciales) y de  Bárbara de las Nieves Ravelo, una familia de origen hidalgo cuya casa solar se ubicaba en Oñate (Guipúzcoa) y muy culta, varios de cuyos miembros se distinguieron como escritores, humanistas y funcionarios. Su abuelo paterno Juan de Iriarte y Echevarría, casado con Teresa de Cisneros y Escañuela de Orotava, y sus bisabuelos Pedro de Iriarte y López de Aguirre, casado con María Echevarría. Tomás tuvo cuatro hermanos: Bernardo (1735-1814), Juan Tomás (1735-1799), José (1739-1809), Domingo (1747-1795), y cinco hermanas: Bárbara, María Antonia, Carolina, Teresa y Antonia. Murió de gota el 17 de septiembre de 1791 en Madrid.


A la temprana edad de catorce años se trasladó a Madrid (donde aprendió latín, griego y francés) junto a su tío Juan de Iriarte (1702-1771) al que sucedió, tras la muerte de éste, en su puesto de oficial traductor de la primera Secretaría de Estado en 1771. Cuidó de las tres ediciones de la Gramática de su tío, que reconoció muy atentamente y de la recopilación y publicación de los dos tomos de obras sueltas de éste. En junio de 1776 el rey Carlos III lo nombró Archivero General del Consejo Supremo de Guerra.

Su carrera literaria se inició como traductor de teatro francés. Tradujo, además, el Arte poética, de Horacio, aunque fue muy discutida su versión.

Tomás de Iriarte fue el primer dramaturgo que consiguió dar con una fórmula que uniese las exigencias de los tratadistas del Neoclasicismo literario con los gustos del público. El éxito le llegó con la presentación de su obra El señorito mimado.

Era asiduo a las tertulias, saraos y reuniones tanto políticas como culturales, fue, pues, el prototipo del cortesano dieciochesco.

Su reconocimiento literario es obra principalmente de sus Fábulas literarias.

Su mayor popularidad se debió a las Fábulas literarias (1782), consideradas de mayor calidad poética que las de Félix María Samaniego (1781), en las que ensayó la utilización de diversas estrofas y versos, algo poco corriente en el género de la fábula, donde reunió una serie de poemas satíricos y moralizantes que encierran muchas veces una burla feroz de sus coetáneos.

De su actividad teatral cabe destacar el monólogo Guzmán el Bueno (1787), basado en el episodio medieval del cerco de Tarifa. Compuso el drama en prosa La Librería (1790) y tres comedias morales en verso, El don de gentes (1780), El señorito mimado (1787) y La señorita malcriada (1788), que tratan sobre la dificultad de educar a los hijos. Estas piezas son antecesoras de las comedias de Moratín y de la alta comedia del siglo XIX.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Manuel Bernal de Huidobro. Gobernador de Sonora y Sinaloa


Tuvo un destacado papel, en la primera mitad del XVIII, en las provincias de Sonora y Sinaloa (virreinato de Nueva España), luchando contra los indios rebeldes.

Manuel Bernal de Huidobro nació en 1685 y falleció en torno a  1760. Fue regidor de la merindad de Valdivielso (Burgos), lo que sugiere que era nativo del lugar.

Ingresó joven en el ejército, sirviendo en España desde 1705 como cadete. En 1718 era ya teniente reformado de Caballería residiendo en Madrid cerca de la corte de Felipe V. En agosto de 1718 fue destinado al virreinato de Nueva España con el cargo de alcalde mayor de Huejotzingo (Puebla), que mantuvo hasta 1723. En 1725 se encuentra ya en la provincia de Sinaloa sirviendo como capitán del presidio del mismo nombre. Sus actividades estuvieron siempre relacionadas con la milicia y la administración castrense, en esta provincia fronteriza con permanentes sublevaciones de indios.

Escudo de Armas de Sinaloa
En 1727, y ante las dificultades para mantener a las distintas tribus indias en paz, solicitó la necesidad de establecer un nuevo presidio militar en Sonora. Mientras el virrey estudiaba sus informes al respecto siguió combatiendo durante 1729 a los indios seris y tepoacas. El exhaustivo informe del visitador Pedro de Rivera en 1729, proponiendo una disminución de la presencia militar en los presidios fronterizos, pesó mucho a la hora de denegar la petición de creación de uno nuevo.

El 24 de abril de 1733, y en atención a sus servicios y experiencia en los diversos empleos, le fue conferido el cargo de gobernador vitalicio de Sonora y Sinaloa, siendo el primer gobernador de esta provincia formada por los territorios de Sonora, Ostimuri y Sinaloa, que hasta entonces estaban sujetas a la jurisdicción de las provincias de Nueva Vizcaya y Nueva Galicia. Una de sus primeras actuaciones fue una campaña militar entre el otoño de 1735 y la primavera de 1736 que tuvo como objetivo a los indios seris que se habían sublevado en la zona de la Baja California. Debido a la precariedad de medios y hombres solicitó, con el apoyo de diversos capitanes presidiales, que se ampliaran las plazas de los dos presidios bajo su jurisdicción, al tiempo que rogaba se creara otro cerca del de Corodeguachi. Favoreció la expedición de Juan Bautista Anza a los territorios desconocidos de la Alta California en 1735, que acabó por dar como resultado el descubrimiento y fundación de los puertos de San Diego y Monterrey.

Territorios de la gobernación de Bernal de Huidobro

Sus actividades militares tuvieron continuación con su labor administrativa y misional. En la visita que hizo a la provincia detectó problemas entre las distintas comunidades, debido a que el control que los vascos y los jesuitas ejercían en toda la provincia era muy grande. Trató de evitar enfrentamientos con los religiosos jesuitas, aunque éstos se quejaron de las intromisiones del gobernador, ya que en el fondo ambos luchaban por el control de las comunidades indígenas.

En 1740 tuvo que enfrentarse a una grave sublevación de indios Yaqui, Pima y Mayo. Después de una dura campaña consiguió la rendición de los indios en octubre de 1740 en el Real de los Álamos. Sin embargo, y pese a este notable éxito militar, los jesuitas enviaron al virrey duque de la Conquista informes desfavorables de Huidobro. A principios de 1741 se le obligó a dejar el cargo vitalicio de gobernador. El siguiente gobernador de Sonora y Sinaloa sería el vizcaíno sargento mayor de Sonora Agustín de Vildósola y Aldecoa, cercano a los intereses de los jesuitas, con los que ya Bernal de Huidobro se había enfrentado en algunas ocasiones.

Aunque Huidobro se defendió y pleiteó duramente, nunca pudo ser repuesto en el cargo. En 1759, la Corona intentó compensarle con el cargo de gobernador de la provincia de Popayán, pero no lo pudo aceptar debido a su avanzada edad. Los pleitos para resarcir su honor duraron hasta su muerte, siéndoles finalmente favorables y otorgándosele para él y sus herederos la pensión que se le adeudaba.

Para saber más: 

sábado, 21 de diciembre de 2019

Pablo Morillo y Morillo. Militar. Conde de Cartagena y marqués de la Puerta


Llamado a veces “el Pacificador” por cumplir el encargo de Fernando VII de poner orden en los territorios sublevados de América. Mantuvo continuos enfrentamiento en Venezuela y Colombia, luchando contra Bolívar, Arizmendi, Marino y otros caudillos americanos. Tras firmar la tregua de Trujillo, regresó a España en 1820, donde fue distinguido con diversos títulos nobiliarios.


Pablo Morillo nació en Fuentesecas  (Zamora)  en mayo de 1775, siendo sus padres Lorenzo Morillo y María Morillo, campesinos gallegos, probablemente hidalgos. Contrajo nupcias en dos ocasiones: la primera en 1795 con Joaquina Rodríguez, y la segunda en 1815, tras la muerte de Joaquina sucedida en 1805, con María Josefa del Villar, natural de Cádiz.

Dedicado en su juventud al pastoreo de ovejas, en 1786, por iniciativa de un amigo de su padre, fue enviado a Salamanca a realizar algunos estudios, que pronto dejó para ingresar, en marzo de 1791, al servicio de las tropas de la Marina Real, donde fue escalando posiciones rápidamente. Luchó en Trafalgar (1805), en Bailén (1808) a las órdenes del General Castaños y alcanzó el grado de teniente general tras la batalla de Vitoria (1813). En 1815 fue destinado a América al mando del ejército expedicionario para reprimir el movimiento independentista.

Fernando VII lo nombró comandante de las tropas que envió a las colonias americanas para sofocar el levantamiento independentista (finales de 1814), y con gran contundencia se apoderó de Cartagena de Indias y Santa Fé, tras vencer en diversas ocasiones a Santiago Mariño y a Simón Bolívar. Posteriormente, en 1819, recibiría los títulos de Conde de Cartagena y Marqués de La Puerta como reconocimiento a sus victorias. Caballero Gran Cruz de Carlos III, de Isabel la Católica y Regidor Perpétuo de La Coruña. 

Pasaporte militar de Pablo Morillo

Salió de Cádiz el 17 de febrero de 1815 con 15.000 hombres en 75 buques, anclando frente a las playas de Carúpano (Venezuela) el día 15 del mes siguiente. El 7 de abril tomó la isla Margarita indultando al líder patriota Juan Bautista Arismendi y generando la huída del general Francisco Bermúdez hacia las Antillas y Cartagena. La rebelión de Arismendi, quien retomó el control de la isla, es catalogada por la mayoría de los historiadores como el hecho que alteró el carácter del general Morillo, haciéndolo implacable y cruel con los patriotas.
 

Pablo Morillo destacó por emprender la más grande represión contra el pueblo granadino (Nueva Granada), conocida como el Régimen del Terror*; ofreció la libertad a los esclavos que denunciaran o presentaran a algún cabecilla revolucionario, lo cual atrajo a muchos negros, que se unieron a la defensa del rey Fernando VII. De esta forma llevó al patíbulo a algunos personajes colombianos tales como Camilo Torres Tenorio, Francisco José de Caldas, Liborio Mejía y Jorge Tadeo Lozano, entre otros.

Con uniforme de Capitán
*A mediados de febrero de 1816 salió de esa ciudad rumbo a Santa Fé, a donde llegó el 26 de mayo. En su marcha a la capital neogranadina, y como medida para reclutar hombres para sus tropas, expidió desde Ocaña (24 de abril de 1816) un decreto que ofrecía la libertad a los esclavos que denunciaran o presentaran a algún jefe patriota. 

Bajo sus órdenes fueron ejecutados más de un centenar de patriotas, confiscados sus bienes y desterradas sus esposas e hijas, en lo que se denomina en la historia colombiana como “El Régimen del Terror”. 


En 1819 fue vencido por Simón Bolívar en Bocayá, derrota que tuvo como consecuencia la declaración de independencia de la Gran Colombia y la firma del armisticio de Trujillo (1820). A su regreso a España,  entre 1826 y 1830, escribió sus Memorias relativas a los principales acontecimientos de las campañas de América y Táctica militar, y escribió para varios diarios


Favorable a los absolutistas tras la revolución de 1820, se declaró partidario después de los constitucionalistas y fue nombrado capitán general de Castilla la Nueva en 1821. Cuando Fernando VII recuperó el poder, lo destituyó de todos los cargos y, en 1824, se exilió en Francia, de donde no regresó hasta 1832, cuando fue nombrado capitán general de Galicia. Participó en la Primera Guerra Carlista con el bando liberal, en apoyo de la reina Cristina, pero no tardó en retirarse por problemas de salud. Murió exiliado en Barèges (Francia), en julio de 1837. Morillo murió pobre, por lo que después de su muerte, su viuda se vio obligada a solicitar la ayuda real para mantener a sus cinco hijos menores.

martes, 17 de diciembre de 2019

José Ortiz de la Torre y Huidobro. Realizó la primera operación a corazón abierto en España



A lo largo de su vida practicó más de treinta mil intervenciones quirúrgicas. Fue fundador de la primera sala de cirugía infantil del Hospital Provincial de Madrid.

El doctor Ortiz de la Torre fue el primer médico español, y uno de los dos o tres primeros del mundo que, hace ciento doce años, practicó una operación a corazón abierto. También, fue escritor y, a pesar de una exigua producción escrita, constituyó una figura eminente de su tiempo.

Ortiz de la Torre en 1905

José Ortiz de la Torre y Huidobro nació en Santander (Cantabria), el 21 de setiembre de 1858, en el seno de una familia hidalga de médicos y arquitectos, siendo hijo de Eduardo Ortiz de la Torre y Soto y de Asunción de Huidobro y Alparseque. Falleció en Madrid, el 24 de marzo de 1928.

Hijo de marino, inició sus estudios de Medicina en la Universidad de Valladolid y los finalizó en Madrid. Por oposición ganó la plaza de cirujano de sala del Hospital General de Madrid en 1885. Adquirió gran popularidad, cuando la voladura accidental del vapor Cabo Machichaco, atracado en el puerto de Santander y que transportaba un puente de hierro y clandestinamente dinamita, produjo la catástrofe de seiscientos muertos y más de mil heridos. Ortiz de la Torre acudió a la llamada de su amigo el marqués de Comillas y organizó y dirigió los hospitales de sangre, al tiempo que improvisó uno en el Gran Hotel del Sardinero. Por su actuación, recibió la Cruz de Beneficencia. Asimismo, participó activamente en la gran epidemia de cólera de Aranjuez (1885).

Como vocal, formó parte de la Junta del Colegio Médico de Madrid, presidida por Ángel Pulido Fernández, entre 1907 y 1915. Colaboró con el doctor Pando y Valle, promotor y difusor del proyecto de la Caja de Socorro para Huérfanos y Viudas de Médicos y de los Inutilizados en el Ejercicio de la Profesión (1913).

Ortiz de la Torre fue también médico director de los Ferrocarriles del Norte, agregado a la Facultad de Medicina y académico numerario de la Academia Médico-Quirúrgica Española (1900). Formó parte del patronato científico del III Congreso Nacional de Ciencias Médicas (Valencia, 1928), junto con los doctores Peset Cervera, Cardenal, Madinaveitia y Ramón y Cajal.

En cuanto a su labor como cirujano, hay que destacar que Ortiz de la Torre fue quien realizó la primera sutura arterial en España, caso que presentó en la Academia Médico-Quirúrgica Española (1902). Fue también el primer cirujano español que operó el corazón. En 1907, suturó el corazón en un joven, Florentino, de dieciocho años que había sido herido en el pecho con una lámina de vidrio, que se partió, dejando dentro tres centímetros de su punta (1907). Por otro lado, en colaboración con Goyanes, aplicó la técnica de la gastroscopia para elaborar el diagnóstico intraoperatorio de la úlcera gastroduodenal y desarrolló una técnica propia para la operación de las hernias. También, se le debe la invención de instrumental quirúrgico, como la pinza de coprostasia, y un separador.

A su muerte se le homenajeó en el Colegio de Médicos, en un acto concurridísimo en el que intervinieron el presidente y los doctores Asúa, Picabea, Marañón y Oller. Recordado por sus contemporáneos con una placa en el Hospital General de Madrid, cuya nscripción resumía su obra: “Aquí operó y enseñó a operar Ortiz de la Torre”.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Ángel de los Ríos y de los Ríos. Escritor, académico, genealogista e historiador



Jurista y escritor, tuvo una vida agitada y fecunda, dedicando parte importante de su actividad a la investigación histórica, en la que manifestó una extraordinaria erudición. Más conocido por el 'Sordo de Proaño', o quizás porque José María de Pereda inmortalizó el lugar en su novela 'Peñas Arriba'.



Nacido en familia hidalga, en Proaño, (Campoo de Suso) el 20 de febrero de 1823, era hijo de don Ángel de los Ríos Mantilla, el señor de la torre de los Ríos en Proaño y de doña Inés de los Ríos y Muñoz de Velasco, perteneciente a la Casona de Naveda, vivió treinta años en el lugar, desde 1857, cuando regresó al pueblo tras ocupar importantes cargos en la administración pública de Burgos y Salamanca y ejercer de periodista en Madrid, en el rotativo 'La Esperanza'. 

Siendo ya mayor, sesentón, casó con su criada: Secundina Rodriguez, con la que había tenido dos hijos antes del matrimonio, el primero en 1888, ambos muertos sin descendencia. Ángel falleció repentinamente, cuando iba a caballo por un prado al lado de la casa llamada Traslatorre, en el mismo lugar donde nació, el 3 de agosto de 1899.

Torre de Proaño
Don Ángel de los Ríos llegó a la Real Academia de la Historia el 26 de enero de 1866, día de su elección, a propuesta de la Comisión Mixta de la Institución, dando las gracias por la “honra recibida” desde Madrid y leídas el 9 de marzo del mismo año. Ocupó la categoría de Académico Correspondiente que institucionalizó por Real Orden el Rey Carlos III el 26 de abril de 1770 para todos los ilustres historiadores que no residieran en Madrid.

Fue Ángel de los Ríos de los Ríos un académico entregado a las tareas que le encomendó la institución. En su expediente y en numerosas actas de la Real Academia se relacionan muchas de sus comunicaciones, siendo el impulsor de las primeras excavaciones en Julióbriga donde encuentra monedas, medallas y diversos objetos que fue donando a la Academia de la Historia, que en agradecimiento le recompensa mandándole los libros que vaya publicando o que ya publicados tengan en existencia, lo cual le permite tener una excelente biblioteca histórica. Sus  hallazgos arqueológicos, inscripciones, monedas y otros muchos objetos ponen de manifiesto  su actividad incansable y muy eficaz en los 33 años que ostentó el honor de Académico de la Real de Historia, una etapa muy fructífera.

Por su expediente en el Archivo de la RAH sabemos que el 16 de abril del año 1866 –el de su elección- se elevó a la Dirección General de Instrucción Pública un informe de la Academia sobre la publicación de su obra El Libro Becerro de Behetrías, y más adelante, en junta del 27 de dicho mes y año, leyó don Ángel de los Ríos en la sede de la docta casa un trabajo sobre el autor de la Crónica del Rey don Alfonso XI.

En 1869 escribió y presentó a la Academia su trabajo titulado “La verdad sobre la rebelión de don Sancho “el Bravo”, contra su padre don Alfonso El Sabio, rey de Castilla y Emperador de Alemania”. Elaboró títulos de gran interés, entre los que destaca por su interés histórico-regional el referido a los  Campamentos romanos en Julióbriga, publicado en el Tomo XIV Boletín de la Real Academia de la Historia del año 1889. Otros trabajos reconocidos por la Real Academia llevan por título "El origen de los apellidos castellanos" y "Las behetrías o fueros castellanos", publicados en 1871 y  1876, respectivamente.

Ya para entonces, en 1856, había traducido Los Edas del escandinavo antiguo; trabajo por el que el Rey de Suecia le concedió una alta distinción. Otro trabajo importante de su autoría se refiere a Colón y los montañeses en el descubrimiento de América, editado en 1892, con motivo del IV Centenario.

En reconocimiento a su dedicación al progreso de su tierra, la Diputación Provincial le nombró Cronista Oficial de Santander.

Nota: En la biblioteca de don Ángel de los Ríos en su Casa de Proaño destacaban los 50 tomos de "La España Sagrada" del P. Florez de Setién y Huidobro, uno de los cuales con sus teorías sobre las fuentes del Ebro, sirvió de base para recuperar  el nombre de Cantabria, contando con el dictamen favorable de la Real Academia de la Historia.

Para saber más: