viernes, 15 de julio de 2022

José María de Areilza. Político y diplomático de la "Transición"

 

Alcalde de Bilbao (1937), consejero nacional del Movimiento (1946-1958), embajador de España, secretario del Consejo Privado del Conde de Barcelona, ministro de Asuntos Exteriores en el primer gobierno del rey Juan Carlos I y cofundador de la UCD, considerado una importante figura en la Transición Española.

Ostentó los títulos nobiliarios de III conde de Rodas, II marqués de Santa Rosa del Río (Rehabilitación por Francisco Franco) y conde consorte de Motrico.


José María de Areilza y Martínez de Rodas nació en Portugalete (Vizcaya), el 3 de agosto de 1909 en el seno de una familia noble de dicha villa. Hijo de Enrique de Areilza y Arregui, cirujano, y de Emilia Martínez de Rodas, II condesa de Rodas, casados el 1 de mayo de 1905. José Mª contrajo matrimonio, en el año 1932, con María de las Mercedes de Churruca y Zubiría, IV condesa de Motrico, con la que tuvo seis hijos. Un año antes había comenzado su actividad política, al defender la candidatura monárquica con motivo de las elecciones municipales de 1931 que acabaron por dar como resultado el advenimiento de la II República.

Enrique de Areilza y Arregui nació en 1860 en Bilbao y bautizado en la parroquia San Vicente de Abando. Estudió en París; trabajó en el Hospital Minero de Triano, fundó el Sanatorio Bilbaíno; en 1909 creó el Preventorio antituberculoso infantil de Gorliz; en 1918 fue nombrado director del nuevo Hospital Civil de Basurto, en Bilbao. Murió en 1926.

Emilia Martínez de Rodas y Arana, había nacido en Málaga, y era hija única del Coronel de Infantería Francisco Martínez de Rodas (Senador del Reino, Conde de Rodas, cuyo título fue concedido por la Reina Regente Doña María Cristina de Austria en 1901) y de Eloísa de Arana y Mendiolea).

El noble linaje de Areilza es uno de los más ilustres y antiguos del señorío de Vizcaya. Los Roda están documentados en Murcia desde el siglo XIV: Antón de Roda fue Regidor de Murcia en 1374, y Alonso de Roda en 1405. Luego hubo en tal ciudad licenciados, familiares de la inquisición, consultores y alguaciles de la misma, oidores y miembros de distintas Órdenes Militares.

Estudió Derecho en Salamanca, en la que se licenció en 1932, e ingeniería industrial en Escuela de Bilbao. Desde su juventud fue miembro de la Unión Monárquica de Vizcaya y se presentó candidato al Congreso en 1934. Ayudó a la fusión de Falange Española y las JONS. Miembro del I Consejo Nacional de Falange Española y de las JONS, designado por la Junta de Mando el 28 de agosto de 1934. Abandonó FE de las JONS en el momento de la creación del Bloque Nacional de Calvo Sotelo.


Combatió en la Guerra Civil en el bando sublevado. Durante el conflicto fue nombrado alcalde de Bilbao una vez tuvo lugar la ocupación franquista de la ciudad, ejerciendo el cargo entre el 21 de junio de 1937 y el 24 de febrero de 1938. El 24 de febrero de 1938 tomaba posesión de su cargo el nuevo Alcalde de Bilbao, José María González de Careaga, y se despedía a José María Areilza, por haber sido nombrado Jefe Nacional de Servicios de Enseñanza Profesional y Técnica.

Nombrado director general del recién creado Ministerio de Industria hasta 1940 y posteriormente embajador en la República Argentina (1947-50), Estados Unidos (1954-60) y Francia (1960-64).

Procurador en Cortes por su condición de Consejero Nacional del Movimiento por designación directa del Jefe del Estado durante varias Legislaturas.

Dimitió como embajador en París por discrepancias con el régimen y fue nombrado en 1964 secretario del Consejo Privado de Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona. En 1966 ingresó como miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Vinculado a la persona del pretendiente al trono español Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, fue el secretario de su Consejo Privado durante tres años (1966-1969)

Carlos Arias Navarro le nombró ministro de Asuntos Exteriores en el primer Gobierno de la monarquía el 15 de diciembre de 1975, consagrando su labor a la aceptación de la monarquía y su proyecto de cambio democrático en el ámbito internacional. Junto a Manuel Fraga Iribarne, Areilza fue uno de los "hombres fuertes" de este primer gobierno de la monarquía. Su cargo ministerial fue parejo al de procurador en cortes durante parte de la X Legislatura de las Cortes Españolas (1971-1977), desde diciembre de 1975 hasta julio de 1976.

Fundó junto con Pío Cabanillas en 1976 el primer Partido Popular, integrado después en la UCD, que abandonó ante la llegada al partido de Adolfo Suárez. En 1979 fue elegido diputado por la entonces Coalición Democrática. Entre 1981 y 1983 ejerció de presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Se presentó a las elecciones de 1982 con la UCD. Ingresó en 1987 como miembro de la Real Academia Española, con el discurso titulado Una reflexión sobre el porvenir de nuestra lengua. Le respondió, en nombre de la corporación, Joaquín Calvo-Sotelo.

Hombre de gran cultura, Areilza fue miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Política desde 1966. El 24 de abril de 1987 fue elegido miembro de la Real Academia Española, para ocupar el sillón G que había pertenecido a Manuel Díez-Alegría. A su toma de posesión asistieron los Reyes. Es autor de numerosas publicaciones, entre las que figuran Reivindicaciones de España, en colaboración con Fernando María Castiella, por la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Francisco Franco en 1941. También publicó: Embajadores sobre España (1947), Así los he visto (1974), Diario de un ministro de la monarquía (1977), Cuadernos de la transición (1983), La Europa que queremos (Premio Espasa de Ensayo 1986), con ocasión de la entrada de España en la Unión Europea, y sus memorias, tituladas A lo largo del siglo, 1909-1991 (1992).

Falleció en Madrid, en su domicilio de Somosaguas, el 22 de febrero de 1998.

 Condecoraciones

    Gran Cruz (con distintivo blanco) del Mérito Naval (1957)

    Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III (1960)

    Collar de la Orden de Isabel la Católica (1976)

sábado, 9 de julio de 2022

Catalina de los Ríos y Lisperguer. “La Quintrala”, temida terrateniente chilena

 

Reconocida por la historia como la mujer más temida de Chile. La cruel terrateniente vivió a mediados del siglo XVII como una aristócrata con el poder que nunca había tenido una mujer de la época, cometiendo grandes atrocidades.

Se le atribuyen numerosos asesinatos, entre ellos el de su padre, algunos de sus amantes y esclavos e indios de encomienda, a los cuales martirizaba. Célebre por sus crímenes y crueldades, su figura ha pervivido en la cultura popular chilena como símbolo de la perversidad y de la opresión colonial y ha inspirado numerosas creaciones literarias, teatrales y cinematográficas.

Catalina de los Ríos y Lisperguer nació en  Santiago de Chile, en octubre de 1604. Su padre, Gonzalo de los Ríos y Encio, era hijo del hidalgo conquistador, Gonzalo de los Ríos y Ávila, y de María Encío, hermana de Juan Encío, uno de los socios de Pedro de Valdivia en la expedición de conquista de Chile. Su abuelo era un terrateniente, ostentando el grado de general del Real Ejército; era, además, dueño de una próspera hacienda “el Ingenio” dedicada al cultivo de la caña de azúcar en la que trabajaban esclavos de raza negra. Su madre fue Catalina Lisperguer y Flores, de ascendencia alemana.

La familia de los Ríos provenía de la noble casa de Naveda, descendiente de Gutierre Fernández de los Ríos, quien era "jefe de la casa de su apellido en la Villa de Naveda, Merindad de Campos en las Montañas de Burgos; asistente a la batalla de Salado en 1340". Por vía paterna estaba emparentado con la corona de Castilla (a través de un ascendiente, Pedro Enríquez de Castilla, hijo natural del príncipe Don Tello de Castilla y de Juana de Lara), y con las casas de Lara, Guzmán, Cisneros, etc., todas familias nobles de la historia de España.

Su abuela paterna, María Encío sucedió a Inés Suárez como concubina de Pedro de Valdivia y éste la casó -como era su costumbre- con uno de sus hombres de confianza: Gonzalo de los Ríos, administrador de las minas de oro de Marga Marga, y los dotó con la mitad del valle de Papudo.

Al quedar huérfana de madre, fue criada por su abuela. De una gran belleza, pero desde muy joven manifestó sus instintos sanguinarios. En 1623 asesinó a su progenitor poniéndole veneno en la comida. En septiembre de 1626, a los 22 años, Catalina contrajo matrimonio de conveniencia con un coronel Alonso Campofrío de Carvajal y Riberos de 42 años, que falleció en 1650.

Fue asimismo encausada por la muerte de Enrique Enríquez de Guzmán, caballero de la Orden de Malta que la pretendía en matrimonio: enojada por tal pretensión encomendó a un esclavo que lo matara a palos; el esclavo recibió pena de muerte y a ella se le impuso una multa en dinero. Se concertó su matrimonio con el soldado Alonso Campofrío y Carvajal, quien no poseía bienes, pero recibió una dote muy importante, que incluía una hacienda en La Ligua. Allí vivió la pareja, donde la Quintrala cometió una serie de crímenes, en muchos de los cuales su marido fue cómplice: entre ellos el del cura doctrinero de los indios, quien con seguridad defendió a los indígenas de los malos tratos de su ama. La servidumbre fue también objeto de sus crueldades: castigos con el látigo, en el cepo y diversas torturas, sin importar la edad y el sexo.

Tras largos años de impunidad, pese a las demandas de justicia del obispo Salcedo, se envió una misión secreta que investigó y encontró fundamentos suficientes para juzgarla. Sometida a proceso en la Real Audiencia de Santiago en 1660, el juicio duró cuatro años, pues usó sus influencias para dilatar el proceso. Fue acusada de 14 asesinatos, y se la condenó a pagar 1.000 pesos por cada negro y 500 pesos por cada indio. Un año después del juicio murió, y arrepentida donó varios miles de pesos para celebrar misas en sufragio de su alma y de las de los indios encomendados que maltrató. 

sábado, 2 de julio de 2022

Anécdotas de la nobleza española. Una historia íntima

 

Nuevo libro de Amadeo-Martín Rey y Cabieses, por La Esfera de los Libros

Adentrarse en los vericuetos de la nobleza, con sus múltiples facetas y aristas, con sus intrincados árboles genealógicos, a través de innumerables hechos que han jalonado la historia de España y del mundo, no es tarea fácil. Amadeo-Martín Rey y Cabieses nos propone un paseo de su mano y de la de muchos nobles titulados, a los que trata y conoce bien, pues el mundo aristocrático no le es ajeno.

Este libro es un encuentro amable, repleto de anécdotas contadas por sus protagonistas, en un recorrido por el pasado y, también, el presente. Nos descubre un mundo poco conocido, sucesos inéditos o curiosos caracteres, plenos de la magia que aportan la solera de los linajes y la frescura de las conversaciones con barones, vizcondes, condes, marqueses o duques.

Los títulos elegidos lo han sido por razones que —lejos del mayor o menor rango nobiliario o la antigüedad de la merced— se circunscriben simplemente al afecto o cercanía de su autor a quienes los ostentan. Así, estas páginas rompen con tabúes y estereotipos, lugares comunes e interpretaciones inexactas sobre el papel de la nobleza en el mundo actual, para demostrar hasta qué punto sus miembros son parte activa, relevante y productiva de nuestra sociedad.

Fecha de publicación: 15-06-2022

Páginas: 608

ISBN: 9788413843711

Formato: 16×24 Rústica

Colección: Historia

Precio: 29,90€

Amadeo-Martín Rey y Cabieses


Amadeo-Martín Rey y Cabieses (La Coruña, 1963) es doctor en Historia y doctor en Medicina, académico de Número y director de Publicaciones de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Academia de la Diplomacia del Reino de España.

ÍNDICE

Agradecimientos ................................................................... 13
Prólogo .............................................................................. 21
Introducción ........................................................................ 27
1. Los duques de Ahumada. El primer guardia civil ......... 33
2. Los barones de Alacuás. Un mentor para el duque de Anjou .... 40
3. Los duques de Alba de Tormes. Una gran casa europea ..... 45
4. Los duques de Alburquerque. Un ducado a caballo ..... 51
5. Los marqueses de Alcañices, duques de Sesto.
Apoyo fiel de Alfonso XII .......................................... 67
6. Los señores de Alconchel. Un señorío que es título ..... 72
7. Los marqueses de Alfarrás. O el laberinto de Horta ..... 81
8. Los barones de Algerri. Y marqueses pontificios
de Camps. La valentía del marqués ............................. 90
9. Los vizcondes de Altamira de Vivero. Luis Felipe
de Peñalosa, defensor civitatis ........................................ 99
10. Los marqueses pontificios de Amboage. De embajadores a marqueses ..... 103
11. Los condes de los Andes. Una saga de políticos gastrónomos..... 107
12. Los marqueses del Baztán. En memoria de… .............. 120
13. Los marqueses de Belvís de las Navas. Lo que el fuego no se llevó ... 126
14. Los marqueses de Campo Real. Un diplomático
dedicado a España y a la Orden de Malta ................... 157
15. Los marqueses de Castellbell. Un actor y escritor ........ 178
16. Los marqueses de Castelldosrius. Una pasarela de títulos .... 185
17. Los marqueses de Cerralbo. Un marqués carlista hijo
de un conde funambulista .......................................... 197
18. Los condes de la Conquista. Un conde criollo ............ 210
19. Los condes de Donadío de Casasola. Un cantante y presentador en la familia ... 217
20. Los duques de Grimaldi. De marqués genovés a duque español ... 223
21. Los duques de Hornachuelos. De condes a duques ..... 236
22. Los marqueses de Lacy, condes de Lacy. De Irlanda al Levante español ...... 241
23. Los duques de Linares. De Portugal a España .............. 255
24. Los marqueses de Marañón. De la medicina a la nobleza titulada .... 259
25. Los marqueses de las Marismas del Guadalquivir.
De empresarios de prensa a actores ............................. 280
26. Los duques de Medina Sidonia. Nobleza andaluza…
con vínculos en Hispanoamérica y Cataluña ............... 290
27. Los marqueses de Mendigorría. Y marqueses
de Torrelaguna. Un marqués cosmopolita ................... 307
28. Los marqueses de Moctezuma. Linaje de emperadores aztecas ... 318
29. Los marqueses de Montealegre de Aulestia. Un gran señor limeño ..... 329
30. Los condes de Montijo. Por la capilla a la Corona ....... 339
31. Los condes de Motrico. «El gallego se va, pero la mierda se queda» ..... 349
32. Los condes de Orgaz. Un conde humanista .......... 358
33. Los marqueses de Portago. Guapo, deportista y trágico mito........ 370
34. Los condes de Revilla de Camargo. Cuba en el corazón ...... 377
35. Los duques de San Carlos y marqueses de Santa Cruz.
De correos mayores de las Indias y de almirantes ........ 395
36. Los condes de San Juan de Lurigancho. Condes, tesoros y tesoreros ....... 409
37. Los condes de Santa Ana de las Torres. Un comendador
mayor de Castilla en la Orden de Santiago .............. 424
38. Los marqueses de Tamarit y vizcondes de Montserrat.
Marqueses catalanes, vizcondes carlistas ...................... 434
39. Los marqueses de Tamarón. Un literato de campanillas .... 446
40. Los duques de Tetuán. Irlandeses titulados ................... 458
41. Los marqueses de Torre Tagle. Su casa es el Ministerio
de Relaciones Exteriores del Perú .............................. 463
42. Los marqueses de Torrebermeja y los condes
de las Lagunas. Un marqués y un conde peruanos ....... 471
43. Los vizcondes de las Torres de Luzón. De Ronda a Madrid ..... 481
44. Los marqueses de Valdeterrazo y el duque de Montpensier ... 492
45. Los marqueses del Valle de Oaxaca. La sangre de Cortés en la corte...... 506
46. Los condes del Valle de Oselle. Memoria limeña en California..... 512
47. Los condes de Villada. El conde y la caza .................... 517
48. Los marqueses de Vinent. Un escritor excéntrico ........ 531
Notas ................................................................................ 539

viernes, 1 de julio de 2022

Gregorio de Céspedes. Misionero jesuita en Japón y Corea

 

El primer occidental conocido que desembarca en Corea

Jesuita que ejerció de misionero en Extremo Oriente durante el siglo XVI. Pasó más de 34 años en Asia. Fue uno de los misioneros que introdujeron el cristianismo en Corea. Hoy en día, alrededor del 30% de la población de Corea del Sur se considera cristiana. 

Parte de su correspondencia fue publicada antes de su muerte en 1611. Dejó 4 cartas que  relatan con detalle saqueos a tesoros coreanos, negociaciones y atrocidades cometidas por los japoneses durante la guerra, al mismo tiempo que proporcionan la primera visión realista del país y su gente.


Gregorio de Céspedes nació en Madrid en 1551. Su padre era el licenciado Fernando de Céspedes y Oviedo, alcalde de casa y corte, corregidor y juez de residencia en la villa de Madrid de 1551 a 1557 que, antes de venir a Madrid, fue corregidor de Granada; su madre, doña María de Simancas, natural de Villanueva de Alcardete (Toledo). Dos sobrinos de Céspedes vistieron el hábito de la Orden de Santiago y en su expediente, guardado en el AHN, se constata la nobleza de su linaje.

Su formación universitaria comenzó en Salamanca con dos años y medio en las disciplinas propias del derecho canónico. El 28 de enero de 1569 entró en la orden de San Ignacio de Loyola (Jesuitas). Su noviciado transcurrió en Medina del Campo, pasando el trienio de Artes en la ciudad de Ávila. Estaba iniciando su formación teológica cuando el visitador Alessandro Valignano le llamó para formar parte de un grupo de misioneros que habría de partir hacia Oriente desde el puerto de Lisboa en marzo de 1574. Arribaron a la ciudad de Goa en el mes de septiembre. En aquel importante centro, prosiguió la formación teológica por espacio de año y medio, fue ordenado sacerdote y finalizó ese período en Macao, entre 1576 y 1577 antes de viajar a Japón, como paso previo a la evangelización de China.

Se preparó lingüísticamente para trabajar en aquel país por espacio de un año, siendo enviado a Miyako, en Kyoto. Cuando regresó a Osaka, fue el primer misionero que se encontró con la esposa del señor de Tango, Hosokawa Gracia Tamako, convertida posteriormente al cristianismo. Nueve años de ministerios pastorales que se interrumpieron cuando se promulgó un decreto de expulsión de los jesuitas en julio de 1587. Pudo pasar por Nagasaki antes de que el nuevo provincial del Japón, el padre Pedro Gómez, le nombrase su secretario, puesto que no contaba con importantes conocimientos en lengua japonesa. No duró mucho, pues Céspedes sacó a la luz un escándalo por la venta de una joven esclava japonesa en ese mismo puerto de Nagasaki, por lo que tuvo que ser alejado de allí, llegando a Corea el 27 de diciembre de 1593, donde permaneció cerca de un año.


Nuevos trabajos le esperaban durante la invasión japonesa de Corea, siendo requerido por soldados y oficiales japoneses cristianos que participaban en la contienda, para que, junto con un hermano médico, realizase una visita pastoral y humanitaria, ejerciendo también los trabajos propios de un capellán militar.

Gregorio de Céspedes, se embarca para atender a las tropas del general Toyotomi Hideyoshi que quieren ocupar Corea con el objetivo de formar allí sus tropas y atacar a China. Corea no colabora y lo que pretendía ser una breve ocupación se convierte en una guerra abierta de la que el jesuita madrileño es testigo de excepción. Céspedes narrará con detalle los horrores de la represión japonesa aunque tendrá que viajar de incógnito, ya que su vida corría peligro si era descubierto por el fiero general. Tanto era así que al ser descubierto por un oficial budista, el jesuita fue enviado de vuelta a Japón para que no fuera ejecutado allí mismo.  

Fueron, de esta manera, los primeros jesuitas que visitaron aquellas tierras cuando llegaron a Komunkai (Bahía Negra). Intentó, en sus entrevistas con generales chinos, que en el tratado de paz que se hubiese de firmar se garantizase la libertad de predicación de la fe cristiana, tanto en Corea como en China. Se puede suponer que esta cláusula no se llevó a efecto. Regresó a Japón entre abril y mayo de 1595, ejerciendo como superior de la iglesia de Nakatsu. 

El Gran Martirio de Nagasaki

En febrero de 1597 vio personalmente el gran martirio de Nagasaki. En 1602 fundaba la de Kokura, lugar donde vivió los últimos nueve años de su vida. A partir de su fallecimiento, en Kokura (Japón), el 11 de diciembre de 1611, se inició la persecución contra los cristianos por parte del daimyô de Kokura.

Para saber más

 Cartas de Corea

La correspondencia de los jesuitas sugiere que los jesuitas pretendían ganarse el favor de Hideyoshi y ampliar su influencia ayudando en las expediciones japonesas contra Corea y la planeada contra China.

Las cuatro cartas que Gregorio de Céspedes escribió entre 1593 y 1597 acerca de Corea ofrecen una visión en primera persona de las tierras coreanas y su gente, así como otros detalles interesantes de la invasión japonesa y las negociaciones de paz con el imperio chino de Wanli. 

Céspedes también fue testigo de excepción y víctima a la vez de la persecución del cristianismo de Toyotomi Hideyoshi, y en las cartas sobresale el trágico relato del famoso martirio de Nagasaki, en el que veintiséis cristianos fueron crucificados hasta la muerte y que marcaría el principio del fin de la presencia misionera en Japón.