domingo, 29 de abril de 2018

El historiador Sir John H. Elliot gana el I Premio Órdenes Españolas


El historiador e hispanista británico John Huxtable Elliott, nacido en Reading en 1930, ha resultado ganador del Premio Órdenes Españolas en su primera edición, que está dotado con 60.000 euros. La entrega se realizará a finales de mayo en El Escorial.


Este premio internacional es el único de estas características que se concede en el mundo y ha nacido con la intención de convertirse en referencia en el ámbito de la historia.

El galardón, instituido por las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, distingue al historiador de cualquier parte del mundo cuyo trabajo de investigación histórica haya alcanzado general reconocimiento y que alguna parte de su obra esté relacionada con lo hispánico y su proyección en el mundo. 

Su candidatura fue presentada por la Universidad de Oxford, de la que es catedrático emérito de Historia Moderna, y el jurado ha estado presidido por Pedro de Borbón Dos Sicilias. En total se han presentado veinticinco candidatos.


Elliott, cuyos estudios se centran en el periodo del siglo XVI y XVII, los de auge y decadencia de la Monarquía católica, y en cómo su élite dirigente gestionó tales procesos, fue distinguido con el Premio Nebrija de la Universidad de Salamanca, en 1993, y el Premio Balzan, en 1999. Es Correspondiente de la Real Academia de la Historia desde 1965 y, desde 2016, de la Real Academia Española.


Entre los libros de Elliott, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, destacan: "La rebelión de los catalanes" (1963), "La España imperial" (1963), "El Viejo Mundo y el Nuevo" (1970), "Un palacio para el Rey", con Jonathan Brown (1980), "El Conde Duque de Olivares" (1990), "Lengua e imperio en la España de Felipe IV" (1994), "El mundo de los validos (1999) o el último "Haciendo historia" (2012).

La administración y gerencia de este premio se encomendó a la Fundación Lux Hispaniarum, fundada y dirigida por las Ordenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, la misma que gestiona el Premio “Manuel Corchado Soriano" para el estudio de las Órdenes de Caballería Españolas, del que recientemente resultó ganador en su V edición David Huidobro Sanz, por su trabajo: "El hábito de las cuatro Órdenes Militares: un preciado honor con el que los monarcas hispanos han querido distinguir tradicionalmente a príncipes de otras casas soberanas".

viernes, 27 de abril de 2018

Pedro de Heredia. Fundador de Cartagena de Indias (Colombia)



Conquistador que fundó la ciudad de Cartagena de Indias y exploró la costa y el interior de la actual Colombia hasta Antioquia y norte de Tolima.

Pedro de Heredia nació en Madrid, hacia 1520, de familia noble (hidalga). Hijo de Pedro de Heredia y González y de Inés Fernández. Hermano de Alonso de Heredia, conquistador de Guatemala y Colombia. Casado con Constanza Franca, tuvo dos hijos: Antonio y Juan. En su juventud se vio envuelto en una riña contra seis hombres que dañaron gravemente su nariz y, decidido a vengarse, buscó a sus agresores y mató a tres de ellos, motivo por el cual tuvo que huir de la Villa para evadir a la justicia que lo reclamaba.

Viajó a Indias con su hermano Alonso y se estableció en la isla Española (Santo Domingo), donde llegó a poseer un ingenio azucarero y una estancia en Azúa (heredados de un pariente establecido en Haití)  Llegaron entonces las noticias de la muerte del gobernador de Santa Marta, Rodrigo de Bastidas (1525), y la Audiencia decidió enviar a Pedro de Badillo como gobernador interino de dicha provincia y a Pedro de Heredia como su teniente. Desembarcaron en Santa Marta con 200 hombres, y se vieron envueltos en algunas diferencias con Palomino (antiguo lugarteniente de Bastidas), que se solucionaron al ahogarse este último en el río que lleva su nombre.

Pedro de Badillo ejerció algún tiempo como interino y volvió a Santo Domingo sin hacer el juicio de residencia, pero Heredia siguió en el cargo hasta 1528, adquiriendo una gran experiencia en las entradas contra los indios, así como un apreciable botín. Regresó a Santo Domingo y embarcó hacia España. Una vez en Madrid, se reintegró al hogar familiar e inició gestiones para obtener la conquista y gobernación de Cartagena, territorio que iba desde las bocas del río Magdalena hasta Darién y que había pertenecido a Ojeda. La capitulación se firmó en Medina del Campo el 5 de agosto de 1532, y otorgaba a Heredia un área desconocida que abarcaba, prácticamente, lo que hoy es Colombia y más de la mitad de Ecuador.

Heredia se trasladó a Sevilla, alistó un galeón, una carabela y un patache y embarcó en ellos a 150 hombres con los que en 1531 partió hacia su objetivo. Llegó a Puerto Rico, donde reforzó su hueste con, entre otros, Francisco César, a quien nombró su teniente. Pasó a Santo Domingo y finalmente recorrió la costa de Tierrafirme (Santa Marta, bocas del Magdalena), alcanzando la bahía de Calamar o Cartagena a principios de 1532. Allí desembarcó una verdadera hueste pobladora, formada por unos 300 soldados y numerosas mujeres, indias y negros.

Tuvo un encuentro con los naturales en el territorio de Turbaco, y tras ello decidió fundar la ciudad de Cartagena, el 21 de enero de 1533 (oficialmente, se reconoce el 1 de junio de 1533); se nombró su cabildo, se repartieron los solares de la ciudad. Asentada la situación, Heredia emprendió una expedición hacia el interior, llegando hasta Malambo, de donde regresó con un botín de un millón y medio de ducados en oro. Cada soldado recibió seis mil ducados, mucho más que lo que obtuvieron los que conquistaron México y Perú.

Mapa de Cartagena, c. 1550
Heredia preparó una segunda expedición de exploración hacia la Mar del Sur y llegó al Sinú, donde encontró muchas sepulturas en las que se habían enterrado grandes ajuares de oro. Los españoles preguntaron de dónde procedía el oro, ya que no hallaron minas de dicho metal, y les informaron que de la región de Antioquia, más al sur, así que marcharon hacia allí, desde donde tuvieron que regresar, agotados, hasta Cartagena. Allí encontró Heredia a fray Tomás de Toro, primer obispo de dicha ciudad enviado por el rey, y a su hermano Alonso, que había llegado de Guatemala. Heredia prescindió de Francisco César y nombró teniente a su hermano.


Escudo de Cartagena, por Felipe II, de 1574 a 1811
Su hermano Alonso hizo luego dos expediciones al Sinú; en la última de ellas llegó, en 1535, hasta el río Cauca, después de visitar Ayapel. Pedro de Heredia emprendió en 1536 otra nueva exploración por el río Atrato sin ningún resultado. Sus irregularidades le valieron numerosas quejas, y la Corona envió entonces un visitador que murió en el viaje y fue sustituido por el oidor Juan de Badillo, nombrado por la Audiencia dominicana en 1536 para investigar los cargos formulados contra él y su hermano sobre el pago de la Real Hacienda y el maltrato a los indios.

Badillo encontró culpables a los hermanos Heredia y los recluyó en una cárcel, tomando para sí el gobierno interino de Cartagena. Pedro de Heredia logró que se le permitiera ir a España; allí se celebró su juicio, del que salió absuelto. Badillo, mientras tanto, había abandonado Cartagena para penetrar en Antioquia, donde encontró las tropas de Sebastián de Benalcázar mandadas por Jorge Robledo, descubridor de dicho territorio y fundador de Cartago y de Santa Fe de Antioquia.

El adelantado Sebastián de Benalcázar falleció en el año 1551 en la ciudad de Cartagena de Indias, antes de emprender el viaje de vuelta a España para apelar la decisión de un tribunal que le había condenado a muerte por la ejecución de Jorge Robledo en 1546, por malos tratos cometidos contra los indígenas y por participar en las luchas acaecidas entre los conquistadores en Perú.

Restituido en sus títulos, Pedro de Heredia regresó a Cartagena. Viajó a Mompox para someter unos rebeldes y, tras hacer justicia, volvió a Cartagena y emprendió una expedición por el río Atrato en busca del tesoro del Dabaiba o Dabaibe (otro reflejo del mito de El Dorado). Tras muchos meses de búsqueda inútil, regresó a San Sebastián de Urabá. Desde allí mandó preso a España a Robledo, a quien había capturado por el supuesto delito de usurpar su jurisdicción con sus conquistas, y emprendió el camino a Antioquia, dispuesto a anexionarlo a Cartagena.

En Santa Fe de Antioquia, las autoridades se negaron a reconocerle como gobernador. Heredia se apoderó del gobierno por la fuerza, y luego emprendió el viaje para encontrarse con Benalcázar. Éste acababa de regresar a Popayán y mandó recuperar Antioquia al capitán Cabrera. Pedro de Heredia fue hecho prisionero y conducido a Cali, donde Benalcázar ordenó enviarle a Panamá, para que su Audiencia decidiera en el asunto de la jurisdicción antioqueña. La Audiencia no se atrevió a mediar en un asunto tan difícil y puso en libertad a Heredia, que regresó inmediatamente a Cartagena. Llegó en mal momento (1544), pues el corsario Roberto Val o Baal se había apoderado de la plaza. Logró escapar de sus manos, y el corsario abandonó la ciudad después de saquearla. El adelantado volvió entonces, preparó tropas, y fue nuevamente a Antioquia, donde se dedicó a repartir encomiendas.

En Antioquia recibió orden de presentarse en Cartagena para responder de su juicio de residencia. Dejó en el territorio disputado al licenciado Juan Gallegos y regresó a la ciudad costera. Poco después la Corona decidió incorporar Antioquia a la gobernación de Popayán, segregándola de Cartagena. En cuanto a Pedro de Heredia, fue sometido a juicio de residencia por el nuevo visitador Miguel Diez de Armendáriz en 1544, y le encontró culpable de varios cargos. Heredia siguió gobernando, pese a todo, hasta que en 1554 se le formularon nuevas acusaciones, aceptadas por el fiscal de la Audiencia de Santa Fe, Juan Maldonado. El gobernador decidió ir a España para defender su causa y embarcó con los oidores Góngora y Galarza, que se enviaban a España en calidad de presos y falleció junto a ellos en la nave que los transportaba, en el navio de Cosme Buitrón, y Armada del General Cosme Rodríguez Farfan, ahogándose en Arenas Gordas (Huelva / Cádiz), en donde se sumergió toda la Armada a causa de un naufragio.

martes, 24 de abril de 2018

Fernando de Rojas. Escritor; autor de “La Celestina”


La Celestina e considerada una de las obras de teatro cumbre de la literatura española y la más importante, sin duda, en la transición entre la Edad Media y el Renacimiento.

Según el proceso de la solicitud de probanza de hidalguía de su nieto, parece ser que los padres de Fernando de Rojas fueron Garci González Ponce de Rojas y Catalina de Rojas. En este mismo proceso se indica que "Hernando de Roxas" es un hidalgo notorio y conocido.


Nacido en la Puebla de Montalbán (Toledo), sobre su vida pocos datos conocemos, a no ser los extraídos del proceso que el licenciado Hernando de Rojas, nieto de Fernando de Rojas, entabló contra la ciudad de Talavera de la Reina para probar su hidalguía (Gilman, 1978; Salvador Miguel, 2001). La fecha de su nacimiento no se puede concretar, pero a partir de los datos dados por el propio autor (quien afirma que acabó la obra siendo estudiante en Salamanca), se podría tratar de la década de 1470.

Fernando de Rojas estudió en Salamanca a fines del siglo XV, alcanzando el grado de bachiller, con el que él mismo se nombra en el acróstico inicial, mientras que en la carta de «El auctor a un su amigo» se declara «jurista» y estudiante en derechos (civil y canónico).

En 1499, apareció la primera edición impresa conocida de La Celestina, obra publicada en Burgos por Fabrique de Basilea, que se atribuye a Fernando de Rojas, escrita como una pieza de teatro, en forma dialogada, auque parece ser que el primer acto es de otro autor.

Con La Celestina se inició la modernidad literaria en España teniendo un éxito extraordinario desde su primera edición. El autor fue modificando la obra. La primera edición y más antigua de las conservadas conscon el de Tragicomedia de Calisto y Melibea , en veintiuno..

La obra narra los amores de dos jóvenes, el caprichoso Calisto, de humores petrarquistas, y la vehemente Melibea, a la que aquel descubre por azar en su huerto salmantino, mientras persigue un halcón que se le ha escapado.

Se piensa que posteriormente volvió a la Puebla de Montalbán y allí residió hasta 1508 aproximadamente, pues en dicho año tomó posesión de la alcaldía de Talavera de la Reina (Toledo), según aparece documentado en los libros de Acuerdos del Ayuntamiento (Valverde Azula: 1992). Ocupó el cargo de alcalde (cuya función era dictar sentencia en los pleitos civiles) y también de letrado, oficio que ejerció durante un periodo dilatado de tiempo, al menos hasta 1538.

En Talavera de la Reina se casó con Leonor Álvarez, hija de Álvaro de Montalbán, converso de la Puebla que tuvo problemas con la inquisición, llegando a ser encarcelado en Toledo por judaizante. Leonor aportó como dote 80.000 maravedises, y con ella tuvo cuatro hijos, siendo su primogénito Francisco de Rojas, a quien lega toda su biblioteca, compuesta de 50 volúmenes, el cual también ejerció como letrado en el ayuntamiento de Talavera.


El día 3 de abril de 1541, dictó testamento. No se sabe la fecha exacta de su fallecimiento en Talavera de la Reina, posiblemente el día 5. Fue enterrado en la iglesia del Monasterio de la Madre de Dios de Talavera.


EN LA PUEBLA DE MONTALBÁN (Toledo) hay un museo que lleva el nombre de La Celestina. Allí, en esa población, con su característica plaza mayor y su enhiesta torre del siglo XVII, nació el bachiller Fernando de Rojas (c. 1470 - 1541), autor de La Celestina o de la mayor parte de ella.

sábado, 21 de abril de 2018

Flórez de Setién y Huidobro. Religioso y escritor; autor de “La España Sagrada”


El Padre Flórez, uno de los mayores eruditos que ha tenido España, pertenecía al linaje de los Flórez de Setién, originario de la localidad de Salinas del Pisuerga, en la Montaña Palentina, 

El de los Flórez de Setién es un linaje hidalgo muy ilustre, cuyos miembros pertenecieron a la Orden Militar de Santiago, fueron altos oficiales del ejército y miembros destacados del clero, así como personas muy cercanas a la alta nobleza titulada, caso de los Duques de Alba, Arcos, o Veragua. Sus integrantes ocuparon siempre los principales empleos honoríficos por el estado noble de las localidades en las que residieron, y emparentaron con las principales familias.



Flórez de Setién y Huidobro nació el 21 de julio de 1702 en Villadiego (Burgos), siendo bautizado el 25 de julio, donde recibió los nombres de Enrique Fernando. Murió en Madrid en 1773. Sus padres fueron don Pedro José Flórez de Setién y Calderón de la Barca y Josefa María de Huidobro. En 1682, la villa de Villadiego hizo reconocimiento de hijodalgo a Pedro José Flórez de Setién, por informe hecho por personas nombradas por la justicia de la villa a pedimento de éste. Una vez asentado en Villadiego, Pedro José sería nombrado para ocupar los principales oficios municipales por el estado noble de dicha villa: Procurador General del estado de hijosdalgo (1683), Regidor de dicho estado noble (1687 y 1700) y Alcalde de la Santa Hermandad por el estado de caballeros hijosdalgo (1688).

A temprana edad Enrique manifestó su vocación religiosa y por influencia de su deudo el Padre Maestro Fray José Cosío, Prior del Convento de San Agustín de Salamanca, decidió tomar el hábito de ésta Orden. Así, el 5 de enero de 1718, ingresó como novicio en el convento señalado, profesando al año siguiente. Seguidamente, pasó a estudiar Artes en el Convento de Valladolid (San Gabriel), y posteriormente Teología en Salamanca. En 1725, estando de colegial en el madrileño Colegio de Doña María de Aragón se ordenó de Misa el día 25 de julio, celebrando la primera la festividad de San Cayetano en el Convento de San Felipe el Real. Su padrino de Altar fue el Duque de Veragua, personaje muy cercano a la familia Flórez de Setién, quien convidó a la Grandeza. Ese mismo año, se presentó, en el señalado Colegio de Doña María de Aragón, a la oposición a Lectura de Artes, siendo nombrado Lector del Colegio de Madrigal de las Altas Torres (Ávila), tras obtener el primer lugar entre los dieciocho opositores que hubo. En otoño de 1725, pasó a la ciudad de Ávila, en cuya Universidad leyó la oposición y recibió los grados de Bachiller, Licenciado y Doctor. Posteriormente, el 6 de febrero de 1729 se gradúo de Doctor en la Universidad de Alcalá. Años más tarde, el 24 de mayo de 1736, tomaría el grado de Maestro de la Religión.

En 1739, se le eligió por Rector del Colegio de los Agustinos de Alcalá, cargo para el que sería reelegido en 1742. En octubre de 1743, decidió renunciar al mismo porque se le hacía difícil compatibilizarlo con el estudio. En 1740, el Santo Tribunal de la Inquisición le había nombrado Revisor y Visitador de Librerías en atención al celo, literatura y buenas partes que concurrían en su persona. Finalmente, en 1751 S.M. Fernando VI vino a nombrarle Catedrático de Teología en la Universidad de Alcalá. Sin embargo, en esas fechas el Padre Flórez residía en la Corte y dedicaba todos sus esfuerzos a la España Sagrada, su obra culmen, no pudiendo por ello llegar a regentar la catedra, por lo que en 1758 renunció a la misma.

El Padre Flórez consagró su vida al estudio, destacando en todas las disciplinas que abordó: historia eclesiástica, historia y genealogías reales, historia natural, numismática, teología, cronología, geografía, cosmografía, traducción, poesía, etc. La España Sagrada, es, sin duda, su obra más significativa, y por la que ha pasado a la posteridad. Constituye una historia general de la Iglesia de España y sus diócesis. En 1747, vieron la luz los primeros dos tomos de la misma, en 1748 el tercero y en 1749 el cuarto. Este cuarto tomo se lo dedicó al Rey Fernando VI, quien tomo la magna empresa bajo su Real protección. En 1750, a petición de Fernando VI, el Papa Benedicto XIV, le concedió exenciones de Provincial absoluto. Así mismo, a finales de ese año, el monarca le concedió una pensión anual de seiscientos ducados de vellón. A lo largo de su vida, el Padre Flórez compuso veintinueve tomos de la España Sagrada, siendo los tomos XXVIII y XXIX publicados de forma póstuma.  


Tras su muerte, la magna obra fue continuada por otros autores españoles a lo largo de varios siglos, contando actualmente con 57 tomos. Inicialmente fueron sus compañeros de la orden agustina quienes prosiguieron con la edición de la misma. En 1836, a consecuencia de las leyes desamortizadoras, que provocaron el cierre e incautación de los conventos agustinos, la Real Academia de la Historia recibió el encargo, por Real Orden, de continuar la misma. Para proceder a su ingente tarea, Enrique Flórez dividió a España en diócesis de las cuales estudia su fundación, monedas, monumentos, inscripciones, manuscritos, obispos, iglesias, conventos, abadías y santos. Reproduce gran número de manuscritos antiguos, incluso textos de los antiguos cronicones como los Anales toledanos, la Crónica compostelana y muchos otros

Otras facetas relevantes son las de investigador de la historia y genealogías reales, donde destaca su obra Memorias de las Reinas Católicas. Historia Genealógica de la Casa Real de Castilla y de León (1761), la de numismático, en la que sobresalen los tres volúmenes de la obra titulada Medallas de las Colonias, Municipios y Pueblos antiguos de España, un clásico sobre numismática ibérica, así como la de investigador de la historia natural, pues el Padre Flórez, además de aficionar a la misma al futuro Carlos IV y a su hermano el Infante Don Gabriel, sería una figura clave para el establecimiento del Real Gabinete de Historia Natural, antecedente del actual Museo Nacional de Ciencias Naturales

Memorias de las Reinas Católicas de España
A lo largo de su vida, el Padre Flórez cultivó y frecuentó destacadas amistades, entre las que se pueden señalar, entre otras, a personajes de la familia real, religiosos, bibliógrafos y eruditos, así como políticos y personajes de la Corte.
  • Fernando Huidobro y Velasco es el seudónimo de Enrique Flórez de Setien y Huidobro

En vida el Padre Flórez alcanzó un gran renombre, no sólo en España, sino también en otras naciones europeas que le hizo merecedor de distintos reconocimientos. El 5 de mayo de 1773, fallecía en Madrid el Padre Flórez, dejando a España huérfano de uno de los mayores eruditos que ha tenido en su historia.

*Esta entrada está basada en su mayor parte en la conferencia impartida por don David Huidobro Sanz "Genealogía del erudito Padre Flórez; el linaje de los Flórez de Setién", durante la celebración del IX Coloquio Internacional de Genealogía, en Octubre de 2015.


David Huidobro, durante su conferencia sobre el Padre Flórez

martes, 17 de abril de 2018

Don Quijote y los libros de caballería


El Día mundial del libro se celebra el 23 de abril de 2018

Dentro de las familias de rarezas bibliográficas con las cuenta el libro español antiguo, posiblemente la más significativa de todas, por ser la que agrupa a aquellos libros que sirvieron de inspiración a nuestra obra cumbre de la historia de la literatura española, “El Ingenioso don Quijote de la Mancha”, sean los libros de caballería.
 
Miguel de Cervantes recurre a todos los tópicos de los libros de caballería para parodiarlos.y nos recuerda en su capítulo primero de su obra cumbre como hicieron a Don Quijote presa de su contenido:

“Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso –que eran los más del año-, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto que vendió muchas fanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer, y, así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber de ellos;…”

Los libros de caballería, o caballerescos, son grandes obras en prosa que describen las andanzas y aventuras de los caballeros andantes, figura de personaje que dedica su vida a los demás y la arriesga, continuamente, para proteger a los que no pueden protegerse, y luchar por aquello que cree justo.

Los libros de caballerías son obras marcadas por las aventuras, crónicas y grandes proezas, de los esforzados, famosos y valientes, ínclitos, fuertes y excelentes caballeros o príncipes. Hijos de reyes enamorados de su bellas y encumbradas doncellas, envueltas en amores furtivos, encantamientos y mil aventuras, situación que obliga al caballero protagonista a luchar contra todo tipo de enemigos para alcanzar la dicha junto a su amada. Los nombres de estos héroes fascinan: Palmerines, Lisuartes, Floriseos y Lepolemos. Al igual que el de sus anheladas doncellas: Elisena, Leoronina, Galesinda, Alastraxerea, Helena o la hija del Rey Brimartes de Apolonia.


El origen de estas obras hunde sus raíces en la Edad Media y podemos encontrar un inicial apuntamiento en el Libro del caballero Zifar, primer relato de ficción extenso en la prosa española, escrito a principios del siglo XIV. Posteriormente e iniciando una larga secuencia de obras caballerescas aparece el Amadís de Gaula, primera edición en Zaragoza en 1508 y cuyo único ejemplar se conserva en Londres. Esta obra será la primera de una larga serie de series de libros de caballerías como el ciclo de Belianís de Grecia, el de Clarián de Landanís, la Demanda del Santo Grial, el Espejo de caballerías, el caballero del Febo, el ciclo de Felixmagno, Florambel de Lucea , Florando de Inglaterra y Floriseo, Lepolemo, Morgante, Palmerines, Renaldos y Tristanes. Pero también hubo obras de carácter individual, como Félix Magno, publicado por primera vez en Barcelona en 1531, o la Historia del invencible caballero Don Olivante de Laura, Príncipe de Macedonia, que por sus admirables hazañas vino a ser Emperador de Constantinopla, impreso en Barcelona en 1564.

 
El último ejemplo lo encontramos en 1602, fecha en la cual con la publicación de Historia famosa del Príncipe Don Policisne de Boecia, hijo y único heredero de los Reyes de Beocia Minandro y Grumedela, y de sus ilustres hechos y memorables hazañas y altas caballerías, de Don Juan de Silva y Toledo, señor de Cañadahermosa, impreso en Valladolid en 1602, se da fin a este género de la literatura, aunque no a las posteriores reediciones, pues aun se darían a la imprenta bien entrado el XVIII, como, por ejemplo, La Cryselia de Lidaceli, en Madrid en 1720.

viernes, 13 de abril de 2018

Gonzalo Anes. Catedrático, historiador y académico. Primer Marqués de Castrillón


Académico de la Real Academia de la Historia desde 1980; director de la misma desde 1998 hasta su fallecimiento en 2014. Desde ese cargo impulsó proyectos como el Diccionario Biográfico Español.

Fue varias veces consejero del Banco de España. Gonzalo Anes ha sido una de las grandes figuras de la Historiografía contemporánea en España.

Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón nació en Trelles. Concejo de Coaña (Principado de Asturias) el 10 de diciembre de 1931 y murió en Madrid el 31 de marzo de 2014. Sus padres fueron D. Alejandro Anes y Pérez del Pato y Dª Magdalena Álvarez de Castrillón y Fernández-Labandera.

 
Perteneciente a una familia hidalga asturiana, cursó sus primeros estudios en Navia y Avilés. Obtuvo la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid en 1957 y alcanzó el grado de Doctor en Ciencias Económicas en 1966.Amplió sus estudios en La Sorbona de París durante el curso 1959-1960.

Empezó su trayectoria docente como profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de Madrid, en 1967 obtuvo la cátedra de Historia Económica Mundial y de España de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Santiago de Compostela y, en 1968, la de Historia e Instituciones Económicas de la Facultad de Económicas de la Universidad Complutense de Madrid.

Como experto en Historia Económica, tiene publicados una veintena de libros y una gran cantidad de artículos en revistas especializadas. Fue Caballero de Honor y Devoción de la Soberana Orden Militar de Malta,

Marqués de Castrillón, título concedido el 8 de Abril de 2010

Dibujo de D. Manuel Pardo de Vera
Cargos académicos

- Vocal de la Junta de Gobierno de la Fundación Príncipe de Asturias;- Vicepresidente de la Fundación Duques de Soria;- Vocal de la Junta de Gobierno de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País.- Miembro de la Asociación Española de Ciencias Históricas.- Miembro del Institute for Advanced Study de Princeton (EEUU).- Miembro de la Asociación de Historia Económica Internacional- Presidente de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII.- Patrono y presidente varios años del Real Patronato del Museo del Prado- Presidente durante varios años del Real Patronato del Museo del Prado.

Academias

Académico de la Real Academia de la Historia desde 1978, ingresó en la misma en 1980, con su discurso Los señoríos asturianos. Desde 1998 hasta su fallecimiento en 2014 ha sido director de la misma. Desde ese cargo impulsó uno de los proyectos más ambiciosos de la Academia, la publicación de los primeros 25 tomos del Diccionario Biográfico Español, al que le rodeó una gran polémica por el contenido de algunas de las biografías publicadas de determinados políticos entre ellas las dedicadas a Francisco Franco y Manuel Azaña.

martes, 10 de abril de 2018

Investidura de nuevos miembros de la Orden Constantiniana (8 Mayo, 2018)


El próximo martes, 8 de mayo a las 19:30 horas, el duque de Calabria presidirá la ceremonia de investidura de nuevos miembros de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge (SMOCSJ).

SMOCSJ_ Ceremonia de ingreso en Mayo 2017
  

S.A.R. Don Pedro de Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria y conde de Caserta, que se hizo cargo de la jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias y de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge tras el fallecimiento de su padre y anterior Gran Maestre, el infante Don Carlos, primo del rey Juan Carlos I, en noviembre de 2015, presidirá la ceremonia de investidura de nuevos caballeros y damas de esta orden en Madrid.

Don Pedro De Borbón-Dos Sicilias y su esposa Doña Sofía Landaluce y Melgarejo

La ceremonia del 8 de mayo, con motivo de la festividad de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, Patrona de la Orden, tendrá lugar en la Santa Iglesia Catedral Castrense de Madrid (c./ Sacramento, 11), y será oficiada por S.E.R el Arzobispo General Castrense de España Monseñor Don Juan del Rio y Martín, Gran Cruz de Justicia de la SMO Constantiniana de San Jorge.

Catedral castrense de las Fuerzas Armadas (Iglesia del Sacramento)
Con posterioridad SS.AA.RR. los Duques de Calabria, presidirán un cocktail benéfico en el Nuevo Club de Madrid (c./ Cedaceros, 2), al que acudirán, además de los miembros de la Orden, familiares y amigos, los representantes de otras Órdenes y Corporaciones Nobiliarias.

D. José M. Huidobro / D. Pedro de Borbón Dos Sicilias

lunes, 9 de abril de 2018

Mujeres con poder en la Historia de España


La editorial Nowtilus acaba de publicar un nuevo e interesante libro de Vicenta Márquez de la Plata, Marquesa de Casa Real. 

La historia olvidada de grandes mujeres con sentido de política y estado: Validas, Reinas, Lugartenientes y Gobernadoras. Un magnifico trabajo histórico, ameno y bien documentado, en el que se resalta el protagonismo que la mujer ha tenido en la Historia de España.



Mujeres con poder en la historia de España es un ensayo que visibiliza la gran labor de las mujeres en el mundo. A pesar de no permitírseles ocupar ciertos cargos, ellas demostraron ser las adecuadas, las más preparadas y, por ende, las merecedoras de desempeñarlos en sus momentos históricos.

En estas páginas encontramos mujeres lugartenientes, gobernadoras y validas, pero también reinas que fueron reinas de verdad, no esposas de reyes. A lo largo del libro acudiremos a momentos en los que normalmente no nos dicen que la balanza fue inclinada por una gran mujer que no estaba a la sombra, con el tiempo se las ocultó, y eliminaron sus hazañas de los libros de historia, pero aquí van a encontrar restituido el honor

La obra saca del olvido las biografías y acontecimientos históricos y políticos que rodearon la vida de estas fascinantes mujeres, con gran sentido de política y estado, pero cuyo desempeño fue clave para asegurar dinastías en el poder y crear alianzas de diferentes reinos. Profusamente ilustrada con grabados, ilustraciones y láminas que permitirán que el lector contextualice cada uno de los reinados.


Vicenta Márquez de la Plata y Ferrándiz

VI Marquesa de Casa Real, es miembro de la Real Asociación de Hidalgos de España. Colaboradora habitual en su revista Hidalgos. 

Escritora e historiadora especializada en la Edad Media. En 2009 obtuvo el premio Ateneo de Sevilla de novela histórica con La valida. Diplomada superior en genealogía, heráldica y nobiliaria por el Instituto Salazar y Castro del CSIC, es profesora invitada de la Universidad Moderna de Lisboa y profesora de la cátedra Marqués de Ciadoncha del CHEI. Ha sido ponente en varios simposios internacionales de historia, publicado artículos en revistas especializadas, e impartido conferencias sobre temas de su especialidad.

Colabora además con la COPE hablando de personajes históricos. Ha publicado varios ensayos como Reinas medievales españolas y Mujeres renacentistas en la corte de Isabel la Católica (2005). Entre sus novelas, destacan El eunuco del rey (2007) y La concubina del rey-emperador (2008).

ISBN Ed. Impresa: 9788499679402
ISBN Ed. Electrónica: 9788499679426
Formato: 17 x 22,5; Páginas: 304; P.V.P.R. Ed. Impresa: 17,95 €

viernes, 6 de abril de 2018

Juan Ramón Jiménez. Poeta y Premio Nobel de Literatura


Su lírica evolucionó desde las últimas derivaciones del modernismo hacia una poesía a la vez emotiva e intelectualista. Inició el simbolismo en España y fue determinante para la creación de la generación del 27. 

En 1936, al estallar la Guerra Civil española, se exilia a Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico. En este último país, en 1956, recibe la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura.

Juan Ramón Jiménez Mantecón nació en Moguer (Huelva) el 23 de diciembre de 1881. Era el hijo menor (sus hermanos mayores: Eustaquio y Victoria) de Víctor Jiménez y Jiménez, natural de Nestares de Cameros (La Rioja) y descendiente, probablemente*, de un Divisero del Solar, viudo con una hija –Ignacia- de un primer matrimonio con Emilia Velarde, pariente del escritor José Velarde, y de Purificación Mantecón y López-Parejo, natural de Moguer, quienes, junto con los hermanos de Victor, se dedicaban con éxito al comercio de vinos y licores y diversas representaciones de asociaciones comerciales.

"Mamá Pura" heredó de su padre  el expediente de nobleza instado por Juan José Mantecón (conde de Casa Mantacón) en 1785. El título nobiliario se perdió al morir la última condesa de Casa Mantecón, una tía suya monja, pues nadie reclamó el título.

Su casa natal, demasiado grande, una vez abandonada por la familia, se convirtió en cuartel de la Guardia Civil y vivienda de sus familias.

En el año 1891 aprueba con calificaciones de sobresaliente el examen de Primera Enseñanza en el Instituto "La Rábida" de Huelva. Tras cursar el bachillerato, como interno, en el colegio de los jesuitas de Puerto de Santa María (Cádiz), ingresó en la universidad de Sevilla para estudiar derecho, carrera que abandonó, en 1899, para seguir su vocación artística.

Armas del Señorío del Solar de Tejada (La Rioja)
Aunque inicialmente quiso ser pintor, pronto se orientó hacia la poesía, animado por la lectura de Rubén Darío y de los escritores románticos. Sus primeras colaboraciones en la revista madrileña Vida Nueva fueron acogidas con entusiasmo por los modernistas, por lo que decidió trasladarse a Madrid en 1900, invitado por el poeta modernista Francisco Villaespesa, y publicar ese mismo año sus dos primeros volúmenes de versos, Ninfeas y Almas de violeta, títulos que le fueron sugeridos por Ramón del Valle-Inclán y Rubén Darío.

De carácter melancólico y depresivo, la repentina muerte de su padre y la ruina familiar le causó fuertes crisis nerviosas que le obligaron a pasar largas temporadas en sanatorios de Burdeos y Madrid. A esta época corresponden los libros Rimas (1902), Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904), que configuraron una poética impregnada de musicalidad, nostalgia y amor por la naturaleza, con metros sencillos en los que predomina el octosílabo y un ritmo fluido de inspiración modernista.

Su primer amor fue la idealizada Blanca Hernández Pinzón, la "novia blanca" de sus versos, pero pronto el poeta se convertirá en todo un donjuán; los 104 poemas de sus Libros de amor (1911-1912) consignan aventuras con mujeres solteras, casadas, con una norteamericana madre de una hija, con la esposa del psiquiatra que atendió su depresión tras la muerte de su padre.

Entre 1905 y 1912 el autor vivió en su pueblo natal, entregado a la lectura y admirar la vida campesina andaluza. Este acercamiento al mundo rural se tradujo en un nuevo sentimentalismo que, sin abandonar la languidez inicial, se enriqueció con impulsos apasionados y juveniles. En este período escribió varios volúmenes: Elegías (1908-1910), Olvidanzas (1909), La soledad sonora (1911), Poemas mágicos y dolientes (1911), Melancolía (1912) y Laberinto (1913), así como el libro en prosa Platero y yo (1914), tierna elegía a un borriquillo que se convirtió en uno de sus textos más célebres.

En los años veinte volvió a Madrid, alojándose en la Residencia de Estudiantes, donde los miembros de la generación del 27 lo reconocieron como maestro. Realiza varios viajes a Francia y más tarde a Estados Unidos, donde se casa, en Nueva York el 3 de marzo de 1916, con la que sería su compañera para toda la vida, Zenobia Camprubí Aymar, española cultísima educada en Estados Unidos, hija del ingeniero Raimundo Camprubí. La vitalidad y las constantes atenciones de Zenobia influyeron decisivamente en el nuevo rumbo que adoptó su trayectoria poética.

Platero y yo. Primera edición, de 1914
 “Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.”

Tanto en los Sonetos espirituales (1914) como en Estío (1916) se anunciaba un cambio formal que culminó en el Diario de un poeta recién casado (1917), escrito casi en su totalidad durante la travesía del Atlántico. Según declaró el autor, el constante movimiento de las olas le transmitió la obsesión por el ritmo y lo llevó a abandonar las estructuras estróficas tradicionales, y a cultivar el verso libre. Al mismo tiempo, la ornamentación modernista desapareció en favor de un lenguaje sobrio, que huyó de la vaguedad y aspiró a la precisión absoluta.

Zenobia y Juan Ramón
Muestra de ello son las composiciones de Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923) y Belleza (1923), donde eliminó todo aquello que no tendiese a la esencia poética y a la plenitud espiritual y estética. El autor intentó llevar al ámbito de la prosa las conquistas obtenidas en sus versos y escribió la serie de retratos líricos que integraron el libro Españoles de tres mundos (1942), aparecido en su mayor parte en la revista Índice.

Paralelamente, incitado por un afán de depuración máxima, sometió su obra a una permanente revisión. Fruto de esta inquietud son las colecciones de textos Unidad (1925), Obra en marcha (1928), Sucesión (1932), Presente (1933) y Hojas sueltas (1935), que incluyeron páginas susceptibles de ser reelaboradas con posterioridad.

Tras la publicación de Cántico (1935), el estallido de la Guerra Civil interrumpió la labor creadora del poeta, que fue nombrado por el Gobierno republicano de Manuel Azaña agregado cultural en Washington.

Después de vivir en Estados Unidos y Cuba se instaló en Puerto Rico, donde enseñó en la universidad y se dedicó a retocar gran parte de su obra. A esta última época pertenecen los libros La estación total (1946), Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949), en los que la búsqueda de la belleza total se plasmó a través de una visión intelectualista y metafísica, en función de la cual su poesía se transformó en un "dios deseante y deseado", con conciencia de la divinidad y con manifestación inefable de lo eterno. Juan Ramón Jiménez fue galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1956. Tres días después muere su mujer de un cáncer que sufría, hecho del que el poeta ya no se recuperará.


Juan Ramón Jiménez falleció el 29 de mayo de 1958 en la Clínica Mimiya de Santurce (Puerto Rico). Sus restos, juntos con los de Zenobia, reposan en el cementerio de Jesús en Moguer, (Huelva).

* Figura como hidalgo en el libro "SEMBLANZAS DE HIDALGOS" del Instituto Salazar y Castro, Madrid, 1979.

Para saber más. Fundación JRJ

martes, 3 de abril de 2018

Juan Núñez de Prado, fundador de El Barco, primera ciudad y cimiento de la nación Argentina


Militar, explorador y conquistador, primer gobernador colonial del Tucumán entre 1549 y 1553. Fundó la ciudad de El Barco en 1550, a la que trasladó en tres oportunidades.

Finalmente, Francisco de Aguirre decide reubicar la ciudad, en su actual sitio llamándola "Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo" el 25 julio 1553, destituye a Núñez de Prado y lo envía custodiado a Chile y, aunque posteriormente la Audiencia de Lima le dio la razón, éste nunca recuperó el mando de la ciudad. Con esto se quiso dejar en claro que la jurisdicción del Tucumán dependía del Perú y no de Chile. 
 
Juan Núñez de Prado había nacido hacia 1515 en Badajoz, siendo hijo de Bernardino de Prado y de Francisca de Guevara. Falleció en 1557.

Busto de Juan Nuñez de Prado
Pasó al Perú en los primeros años de la década de 1540, y se radicó en La Plata. Partidario de los Pizarro, participó en las guerras civiles tomando partida en el bando de estos. Fue maestre de campo del capitán Juan de Acosta y participó en la sangrienta batalla de Huarina en 1547. Poco antes de esa batalla y mientras desempeñaba su cargo, abandonó las huestes de Gonzalo Pizarro y se pasó al bando leal al rey con gran parte de sus tropas. En esa oportunidad, le rebeló al gobernante interino peruano Pedro de la Gasca las estrategias militares que emplearía Gonzalo Pizarro en aquella batalla. La información provista por Núñez de los movimientos del otro lado del río y teniendo en cuenta de quién venía, provocó que La Gasca y Valdivia modificaran a tiempo y adecuadamente su estrategia militar, lo que se tradujo en un éxito militar.


Antes de 1548, fue nombrado alcalde de las minas de Potosí, que era un importante cargo que el virrey del Perú otorgaba solamente a personas principales y de mucha responsabilidad moral ya que tendría a su cargo aquel famoso cerro, los cuantiosos bienes de la Corona Española, vigilaba la seguridad, cobraba los impuestos, juzgaba los pleitos locales y sus fallos eran apelables únicamente por la Real Audiencia de Lima. Tenía un sueldo de 1.500 pesos. Su eficiente actuación en ese cargo le hizo ganar un buen prestigio.

Terminada la contienda pizarrista, el capitán Núñez de Prado se avecindó nuevamente en el Alto Perú, en la ciudad de Charcas o La Plata. Como el triunfo de las fuerzas reales fue completo en la batalla de Jaquijaguana, en premio a sus valiosos servicios, La Gasca le concedió el derecho a conquistar la provincia que estaba al otro lado de las Sierras Nevadas y que los habitantes de ella denominaban el Tucma o Tucumán (territorio de la actual Argentina).

En 1549, Núñez de Prado recibió de La Gasca, el grado de Capitán General y Justicia Mayor de la Provincia del Tucumán, junto con la comisión de poblar allí una ciudad. Una vez que había sido nombrado y tras haber recibido instrucciones de La Gasca para tal misión, Núñez de Prado se dedicó a organizar su expedición. Para ello debió efectuar importantes aportes económicos para pagar todos los gastos, armas, caballos, víveres, por un total de 50 000 pesos oro, cometido para lo cual contó con el apoyo de amigos de La Plata.

Tras reunir unos 80 voluntarios, designó como su maestre de campo a Juan de Santa Cruz y como capellán al dominico fray Alonso Trueno. Al ingresar en el actual territorio jujeño, Núñez de Prado tuvo que combatir a los indígenas, después pasó a los Valles Calchaquíes donde fueron recibidos pacífica y amablemente por los naturales del lugar. Luego siguieron y, tras numerosas dificultades, penetraron en las sierras de Tucumán. El 29 de junio de 1550 llegó al río Escaba (actual Rio Dulce) y tras analizar el lugar, resolvió fundar allí una ciudad que denominó El Barco en honor del licenciado La Gasca que había nacido en El Barco de Ávila (España). Aquella ciudad que se había fundado, representaba el primer asiento español en territorio tucumano.

 Como lo mandaban las leyes de entonces, repartió los solares entre sus soldados, nombró autoridades del Cabildo, distribuyó los indios en encomiendas y ordenó la construcción de un fortín para proteger el asentamiento de las arremetidas de los nativos que atacaban frecuentemente defendiendo su territorio.

Al parecer, el emplazamiento de esa ciudad de El Barco (I) no fue el ideal, ya que no ofrecía garantías de salubridad ni de seguridad; tanto fue así que al poco tiempo se optó por trasladarlo hacia otro lugar. Uno o dos meses después, Núñez de Prado reunió al Cabildo de la ciudad de El Barco (I) y con su expreso apoyo, renunció al título de teniente de gobernador de Valdivia que Villagra le había impuesto, revalidó el nombramiento de La Gasca, reasumió como capitán general y decidió mudar de sitio a la ciudad, todo con el objeto de salir de la jurisdicción de Chile y acercarse al Perú. Argumentos también eran la falta de alimentos y recursos. Había para entonces en El Barco unos noventa españoles y todos firmaron por unanimidad. Antes del traslado, hizo ejecutar en la horca al alcalde Hernán Cortés de Carvajal, quien se había rebelado porque no aceptaba esa mudanza.

A fines de mayo o junio de 1551, trasladó la ciudad al noroeste y cambió su nombre por el de El Barco del Nuevo Maestrazgo de Santiago, radicándola en los valles calchaquíes, probablemente al lado del actual pueblo de San Carlos (Salta). Se conservaron las mismas autoridades y cabildantes y la misma traza que la anterior. Tras ocho meses de permanecer en la segunda ubicación (Barco II), bien alejados de los límites jurisdiccionales pretendidos por Valdivia, entre mayo y junio de 1552 marcharon a donde es hoy la provincia de Santiago del Estero y sobre la margen del río Dulce, instalaron la ciudad de El Barco III.

Distintas ubicaciones de la ciudad de El Barco
El Barco III fue mudada otra vez, por Francisco de Aguirre, a pocas leguas, y rebautizada con el nuevo nombre de “Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo”, que es la actual ciudad argentina conocida como Santiago del Estero, la primera ciudad de fundación hispánica en suelo argentino que aún persiste. Muchos de los acompañantes de Juan Núñez de Prado sumados a quienes acompañaban a Francisco de Aguirre fueron los primeros vecinos de Santiago del Estero y constituyeron las cabezas de las familias criollas más antiguas de la actual República Argentina.

Santiago del Estero


Se considera a Santiago del Estero "Madre de Ciudades" por que desde aquí partieron expediciones que fundaron numerosas ciudades en el noroeste argentino. Por ello corresponde a Santiago, no solo el mérito de ser la ciudad más antigua del país, sino el también, haberle dado un sinnúmero de "hijas", muchas de las cuales subsisten en la actualidad y son pujantes cabeceras de provincias, mientras que otras desaparecieron como consecuencia de los avatares de la conquista.

Entre las primeras y correspondientes a la corriente colonizadora del norte que vino del Perú, encontramos Tucumán, Córdoba, Salta, La Rioja, Jujuy y Catamarca.



Santiago del Estero no fue solo "Madre de Ciudades", sino madre de toda la colonización del Tucumán. Aquí nacieron las primeras escuelas, el primer seminario, fue origen de la primera universidad, sede de la gobernación, del obispado, del gobierno militar, puerta para la introducción de semillas y ganados, cuna de la industria y el comercio exterior y foco permanente de irradiación de cultura. 

En reconocimiento a sus méritos, el Rey Felipe II le otorgó en 1.557 el título "Muy Noble", además de un Escudo de Armas, símbolo de su nobleza.