viernes, 29 de diciembre de 2017

Juan Ponce de León. Primer Gobernador de Puerto Rico. Descubridor de La Florida



Participó en la conquista de la isla Española y fue el primer gobernador y colonizador de Puerto Rico. En 1512 descubrió la península de la Florida, de la que fue nombrado Adelantado y trató de buscar la mítica  fuente de la eterna juventud. En 1522 realizó un intento frustrado de colonización en la Florida pero, derrotado y herido por los indios, regresó a La Habana, donde murió.

Hijo de Lope Ponce de León y González y Catalina de Perea de Carrizosa, Juan Ponce de León y Figueroa nació sobre 1460, posiblemente en Santervás de Campos (Valladolid), algunos de sus biógrafos creen que fue hijo natural del conde Juan Ponce de León. Durante su adolescencia fue paje en la corte del rey Juan II de Aragón (muerto en 1479), donde conocería al príncipe Fernando, futuro monarca.

Descendiente de una familia noble; el apellido de León fue a través del matrimonio de uno de los Ponces y Doña Aldonza de León, una hija de Alfonso IX. Aunque se ignoran los pormenores de su juventud, el Padre Las Casas asegura que durante la misma fue mozo de espuelas de Pedro Núñez de Guzmán, con quien pudo participar en la guerra de Granada. Se casó en 1502 con una indígena, Leonor, que servía de mesonera de Santo Domingo y tuvo tres hijas, Juana, Isabel y María, y un hijo, Luis.


Hidalgo pobre, no le quedó mejor opción que embarcar en busca de fortuna rumbo a América; en 1493 probablemente parece ser que se unió al segundo viaje de Colón, y en 1502 formando parte de la gran expedición de Nicolás de Ovando. Tras participar en la dominación de la Española (Santo Domingo) y conquistar la isla de San Juan, o Borinquén (actual Puerto Rico), obtuvo el poder económico suficiente para consagrarse a lo que sería su obsesión: La búsqueda de la isla de Bímini y su fuente; sin embargo no hay datos históricos que corroboren esa versión, que probablemente fue un mito posterior. Descubrió la Corriente del Golfo.

Pidió permiso a Ovando para explorar la isla cercana de Borinquén (Colón la había bautizado como isla de San Juan Bautista en el segundo viaje). Se le concedió el 15 de junio de 1508 con la obligación de construir una fortaleza en ella y tratar benévolamente a los indios. Partió de Yuma con 50 hombres y llegó a la zona sur de Borinquén el 12 de agosto de 1508. Allí entabló relaciones amistosas con el cacique taino Agüeybana, que se convirtió al cristianismo y le ayudó a explorar la isla. En la zona norte halló un gran puerto que bautizó como “Puerto Rico”, donde se edificaron algunos bohíos, casas y un desembarcadero. Fueron los inicios de Caparra.

Estatua en San Juan, Puerto Rico
Tras explorar sus alrededores volvió a la Española donde Ovando le nombró Gobernador de la Isla el 1 de mayo de 1509. La sustitución de Ovando por el nuevo gobernador Diego Colón (9 de julio de 1509) cambió las circunstancias, pues el hijo del Almirante nombró gobernador de Puerto Rico a Juan Cerón, con Miguel Díaz de Aux como su Teniente. Ponce reclamó su título y logró que se le restituyera el 2 de marzo de 1510. A partir de entonces inició su gran labor de colonización en Puerto Rico, donde surgieron otras poblaciones como Guanica y Sotomayor. En julio de ese año se realizó la primera fundición de oro en Caparra. Ponce permitió el reparto de indígenas para las labores agrícolas, mineras y de construcción, lo que originó un gran malestar entre los naturales. A fines de 1511 empezó una gran rebelión en el oriente y sur de la isla, dirigida por un hermano de Agúeybana.

Se dio muerte a unos cien españoles y Ponce vivió una situación comprometida en Caparra hasta que llegaron en su auxilio refuerzos de Santo Domingo, con los que pudo derrotar a los rebeldes en el río Coayuco. Los borinqueños pidieron también ayuda a sus vecinos caribes, pero Ponce logró vencerles y dar muerte a su cacique principal Mabodamaca.

En 1511 el Rey Fernando destituyó a Ponce y volvió a nombrar a Cerón como Gobernador de Puerto Rico. Envió a su lugarteniente Miguel Díaz que encontró una gran oposición entre los pobladores, lo que obligó al propio Diego Colón a ir a Puerto Rico para tratar de solucionar las desavenencias. Ponce puso entonces sus ojos en el Biminí. Ya en su memorial al rey del 30 de junio de 1511 había manifestado su interés por unas islas existentes al norte de las Lucayas, donde existían inmensas riquezas, en decir de los indios. Decidió entonces pedir su descubrimiento, pues había sabido que en ellas estaba el Biminí, una fuente cuyas aguas hacían rejuvenecer o tornar mancebos a lo shombres viejos.

El mito de: La fuente de la eterna juventud
Se cuenta que el explorador español Juan Ponce de León oyó hablar sobre la fuente de la juventud a los nativos de Puerto Rico cuando conquistó la isla. Insatisfecho con su riqueza material, emprendió una expedición en 1513 para localizarla y descubrió el actual estado de La Florida. Aunque fue uno de los primeros europeos en llegar al continente americano, nunca halló dicha fuente

Aprovechó su ascendiente con Pasamonte y consiguió que el Rey aceptara darle el permiso pertinente para su descubrimiento el 23 de febrero de 1512. A principios del año siguiente aparejó dos carabelas en el puerto de Yuma y Salvaleón y pasó con ellas a San Germán, en Puerto Rico, desde donde emprendió su viaje el 3 de marzo de 1513. Recorrió varias de las islas Lacayas, el día 27 avistó y el 2 de abril arribó a “una gran isla” de gran frondosidad y como era tiempo de Pascua, la bautizó como “Tierra de la Pascua Florida”. En realidad no era una isla, sino una península, a cuya costa oriental había llegado (cerca de donde luego se erigió el fuerte de San Agustín). Ponce tomó posesión del nuevo territorio y descendió por la costa hacia el sur, hasta llegar a su límite septentrional o Cabo de Corrientes (8 de mayo);  prosiguió por la costa oriental de la Florida hasta la bahía de Tampa, a la que llegó el 4 de junio. Desde allí volvió a las Lucayas (donde Pérez de Ortubia intentó inútilmente encontrar la fuente del Biminí) y, finalmente, a Puerto Rico.

Ponce de León viajó a España para dar cuenta de su descubrimiento y el rey Fernando le nombró Adelantado y Justicia Mayor de Florida y Biminí, así como capitán de la Armada contra los Caribes y deslindador de terrenos en la isla de San Juan (27 de septiembre de 1514), lo que llevó a cabo en los dos partidos de Puerto Rico, al este, y San Germán, al oeste. Entre 1514 y 1516 actuó como Capitán de la Armada contra los Caribes. Hizo varias expediciones y logró apresar y esclavizar gran número de ellos, pero no logró resolver definitivamente el problema, aunque alivió la presión que ejercían sobre Puerto Rico.

Las noticias sobre el descubrimiento y conquista de México por Cortés le decidieron a proseguir con su descubrimiento de la Florida, apenas iniciado. El Adelantado equipó dos carabelas, que transportaban aproximadamente 200 hombres, incluyendo a sacerdotes, agricultores y artesanos, 50 caballos y otros animales domésticos además de instrumentos de labranza, y salió de San Germán el 26 de febrero de 1521. Alcanzó la Florida y quizá en la bahía de San Carlos, tal y como afirma el historiador Edward W. Lawson. Allí desembarcó y tuvo un desafortunado encuentro con los indios semigolas que mataron varios de sus hombres y le hirieron de un flechazo. Malherido, ordenó retirada y regresar a La Habana, donde falleció a poco de llegar. Sus restos fueron trasladados a San Juan y enterrados en la capilla mayor de la iglesia de Santo Tomás, desde donde fueron llevados en 1913 a la catedral.

martes, 26 de diciembre de 2017

Diego de Vargas Zapata. Gobernador y capitán general de Nuevo México



Gobernador del territorio de Santa Fe (Nuevo México) entre 1690 y 1704. Reconquistó el territorio en 1692 después de la Rebelión de Popé, una sublevación de varios pueblos indios en 1680. La reconquista se recuerda cada año con las fiestas de Santa Fe en la ciudad de Santa Fe.

Retrato de Diego de Vargas
Diego de Vargas Zapata y Luján Ponce de León y Contreras, también conocido como don Diego de Vargas, nació en Madrid en noviembre de1643. Su padre era el capitán don Lorenzo de Vargas, natural del reino de Nápoles, caballero de Santiago, y su abuelo paterno don Lorenzo de Vargas, quién había servido por 50 años en los tercios españoles en Italia, y su madre fue doña margarita de Contreras y Arraiz, de familia originaria de Segovia y residente en Toledo, con la que se casó en 1641. Alonso, en su juventud, fue de paje de la reina Isabel, esposa de Felipe IV. Estudió en la Universidad de Valladolid y falleció en 1704.

El 10 de agosto de 1680 los indios Pueblo, ubicados en el norte de Nuevo México, se sublevaron contra la colonia española. Sitiaron la ciudad de Santa Fe y lograron que los españoles se retiraran el 21 de agosto. Los españoles huyeron hasta la ciudad de El Paso del Norte, conocida hoy como Ciudad Juárez, quedándose allí.

En 1688 don Diego de Vargas fue nombrado gobernador de Nuevo México. Llegó para asumir el puesto el 22 de febrero de 1691. Se le asignó la tarea de reconquistar y recolonizar el territorio perdido. En julio de 1692 Vargas fue a Santa Fe con una pequeña tropa de soldados. Rodearon a la ciudad y pidieron a los indios que se rindieran. Les prometieron clemencia a todos los que se sometieran a la autoridad del rey y que volvieran a la fe cristiana. Después de reunirse con Vargas, los líderes indios aceptaron la propuesta. El 14 de septiembre de 1692 Vargas anunció la ocupación del territorio.

Armas de Vargas, título de Conde de Castilla (5 de marzo de 1697) y alianzas

La reconquista de Vargas se suele considerar no sangrienta, aunque cuando Vargas volvió a México a principios de 1693 para llevar a otro grupo de colonos, los indios pueblo rompieron del acuerdo y volvieron a ocupar la ciudad de Santa Fe. Vargas y sus tropas asaltaron la ciudad, matando a muchos de los rebeldes. Otra sublevación aconteció en 1696, en la que murieron cinco misioneros y algunos españoles. La guerra continuó varios años, pero la sublevación se ahogó y la colonia se fortaleció.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Sebastián Vizcaíno. Navegante, Embajador en Japón, explorador de la Baja California


Comerciante, marino, explorador y diplomático, que es recordado por haber realizado un viaje para cartografíar las costas del océano Pacífico de la actual California y haber sido el primer embajador de España en el Japón.

Sebastián Vizcaíno nació, probablemente, en Extremadura en 1548, aunque también se le considera vasco o cántabro por algunos historiadores; su origen no está claro, se dice que posiblemente fue hijo natural del Virrey Luis de Velasco y Castilla.


Aportó sus propios criados y caballos en la campaña contra Portugal en 1580. Después buscó nuevas aventuras, primero en Nueva España (1583) y luego en Manila (1586) en Filipinas, donde se dedicó al comercio y sirvió en la milicia. A su retorno a México en 1589 (allí fallecería en 1628, a la edad de 80 años) prosperó como comerciante, se casó con Magdalena Martínez Orejón, y tuvo dos hijos: Juan y Lorenzo y una hija: Ana. Ansioso de nuevas aventuras, y dados sus conocimientos náuticos, partió al mando de una expedición organizada por el virrey de Nueva España (actual México) Luis de Velasco y Castilla, con el que estaría emparentado, pues favoreció su carrera de manera notable, cuyo fin era la exploración de la costa norteamericana, en busca del estrecho de Anian y de puertos de refugio para las naves que venían de Filipinas.

En 1593 le fue concedida la disputada concesión para la pesca de perlas en el mar de Cortés, en la orilla occidental del golfo de California. Logró navegar con éxito, entre junio y noviembre de 1596, con tres naves hasta La Paz (hoy en Baja California Sur). Le dio el nombre actual (fue conocido por Hernán Cortés como Santa Cruz) e intentó establecer allí una colonia y desde ella explorar el litoral del golfo. Sin embargo, los problemas de reabastecimiento, la disminución de la moral y el fuego pronto forzaron su abandono.


Nota. Es importante hacer notar que el primer navegante europeo que recorrió las aguas de las costas del océano Pacífico de las Californias, hasta llegar a la parte norte del actual estado californiano, había sido el navegante español (se creía que portugués) al servicio de la Corona española Juan Rodríguez Cabrillo en 1542. Vizcaino hizo un mapa detallado de la costa de California y renombró muchos de los lugares que Cabrillo había descubierto 60 años antes.

Mapa de la bahía de San Diego, en base a la cartografía de Vizcaino
En marzo de 1602 el virrey conde de Monterrey lo nombró general para dirigir la exploración del litoral californiano en busca de puertos de refugio para los galeones de Manila. Explorar y dominar la costa californiana era esencial para preservar el tráfico mercantil de Manila, frente a los ataques de los piratas que tenían su base allí. Desde el 5 de mayo de ese año hasta el 21 de febrero de 1603 guió tres navíos (llamados San Diego, Santo Tomás y Tres Reyes) desde Acapulco hasta más al norte del cabo Mendocino, y descubrió la bahía que llamó de Monterrey, en honor del virrey de México y que, tras el viaje de Gaspar de Portolá en 1769, sería sede de la Alta California, en compañía de los cosmógrafos Gerónimo Martín Palacios y Gaspar de Alarcón, el piloto mayor Toribio Gómez de Corbán, y el fraile carmelita Antonio de la Ascensión; fijaron la toponimia permanente, levantaron planos y prepararon derroteros y diarios detallados de la costa entre cabo San Lucas y cabo Mendocino, los cuales servirían para la navegación hasta fines del siglo XVIII.

Fue nombrado general de los galeones de Manila en 1603, privilegio que se le cambió en 1604 por la alcaldía mayor de Tehuatepec, donde terminó el camino iniciado por Cortés entre Coatzacoalcos y el Pacifico. En 1607 recibió la encomienda vacante de la provincia de Ávalos, con rentas anuales de 2.000 pesos y una pensión vitalicia de 10.000 pesos.


Años más tarde, en 1611 se le designa una importante misión en el Pacífico Norte, la de descubrir las llamadas islas de Rica de Oro y Rica de Plata de las que tanto se hablaba. También se le había encomendado el establecer relaciones diplomáticas con el Japón por lo que fue nombrado embajador extraordinario y plenipotenciario del rey Felipe III ante la Corte, para lo cual partió el 22 de marzo de dicho año llegando a su destino el día 10 de junio. Llegó al Japón acompañado del séquito de caballeros, de frailes franciscanos y del intérprete Josuquidono. Allí ofreció ricos presentes a Yyegas y a su hijo Hidetada, sus protectores, entre aquéllos un soberbio y moderno reloj construido en Madrid que sirvió de modelo para fabricar otros y que se guardó en un templo cerca de Shizouca.  Se trataba de convencer a los japoneses de que expulsaran a los holandeses de sus puertos, que amenazaban la ruta Manila-Japón, pero holandeses e ingleses lograron que la misión no triunfara y convencieron al emperador que lo que realmente pretendían los españoles era preparar la invasión de su país, lo que creó cierta desconfianza y falta de apoyo a los planes de Vizcaino.

Así, pues, no habiendo logrado establecer las relaciones apetecidas salió del Japón el 27 de octubre de 1612 llegando a Sayula (Jalisco) a comienzos de 1613 para administrar sus bienes, y en octubre de 1615 encabezó una tropa en la costa colimense que rechazó a los corsarios holandeses de Joris van Spilbergen, quienes intentaron tomar agua y provisiones en Salagua. Debido a estos servicios, se le designó alcalde mayor de Acapulco; ahí donó 4.000 pesos para la construcción de una iglesia, y en 1619 se retiró a la ciudad de México, dejando la administración de sus bienes en Sayula a sus hijos.

La expedición al Japón también se tradujo alguna actividad cartográfica, aunque fue un fracaso en la medida en que Vizcaíno esperaba hallar las islas "Rica de Oro" y "Rica de Plata" (1611-1614), lo que resultó una quimera, ya que no existían. No obstante, su conocimiento de la cuenca del Pacífico Norte fue apreciado en su época.

Son admirables, por su exactitud, los planos que realizó sobre la costa de California. Las relaciones de sus viajes fueron publicadas por Martín Fernández de Navarrete (Colección de las navegaciones y descubrimientos de los españoles de fines del siglo XVI) y por Jerónimo Martín de Palacios (Derrotero de la navegación desde el puerto de Acapulco al Cabo Mendocino y boca de las Californias).

Una extensa lista de los textos y mapas procedentes de la expedición de Vizcaíno a California, todos ellos debidos a Henrico Martínez, figura en la obra de Michael Mathes, Vizcaíno and Spanish Expansion in the Pacific Ocean, 1580-1630 (San Francisco: California Historical Society, 1968).

La península de Baja California y el golfo de California o mar de Cortés habían sido recientemente descubiertos por los exploradores Francisco de Ulloa, Fernando de Alarcón y el piloto Domingo del Castillo. Con esos viajes se había demostrado que la península de Baja California no era una isla, sino que estaba unida a tierra firme y rodeada de agua por un golfo (golfo de California) y la mar del Sur (océano Pacífico).

martes, 19 de diciembre de 2017

Diego de Villarroel. Fundador de San Miguel de Tucumán, Cofundador de Santiago del Estero (Argentina)


Diego de Villarroel, militar, conquistador y colonizador que fuera cabildante de la ciudad de Santiago del Estero y posteriormente como teniente general de la gobernación del Tucumán, para fundar la nueva ciudad homónima que sería centro administrativo de su jurisdicción territorial, la cual gestionó con el título global de teniente de gobernador general de San Miguel de Tucumán. 

Diego González de Villarroel y Aguirre era un hidalgo que había nacido hacia 1520 en la localidad de Villafranca del Puente del Arzobispo (Toledo), siendo hijo de Pedro González de Villarroel —cuyo padre era Diego González de Villarroel y su abuelo Pedro González de Villarroel — y de Isabel de Meneses Aguirre y de la Rúa, la hermana mayor del gobernador Francisco de Aguirre, siendo sus progenitores el hidalgo Hernando de la Rúa, contador de la Real Hacienda, y su segunda esposa Constanza de Meneses y Aguirre, propietaria de tierras en El Casar. 

No hay que confundir a este personaje con Diego de Torres Villarroel, (1694-1770) poeta.


Por lo tanto, Villarroel era bisnieto de Rodrigo "Perucho" de Aguirre, jurado de los hidalgos de El Casar y alcaide vitalicio por los Reyes Católicos de los dos alcázares de Talavera de la Reina en 1476, y de su esposa desde 1486, Isabel de Meneses y Cornejo que era una hija natural del entonces muy joven Francisco de Meneses y Toledo quien fuera caballero de la Orden de Santiago y posteriormente se transformara en monje jerónimo del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.

Los padres de este último eran Francisco de Meneses "el Santo" y Elvira de Toledo , una prima de Fernando Álvarez de Toledo y Herrera, I conde de Oropesa, y bisnieta de García Álvarez de Toledo y Meneses, I señor de Oropesa. Sus abuelos paternos eran Fernando Álvarez de Meneses —siendo todos de la ilustre Casa de Meneses— y Marta de Orellana , hermana de Diego de Orellana "el Bueno", que testara en el año 1464, e hijos de García de Orellana, IV señor de Orellana la Vieja.


 Reinando Carlos I, Diego de Villarroel viajó a América en 1546 a temprana edad, con Pedro de La Gasca y Rodrigo de Cepeda, el hermano de santa Teresa de Jesús. Se instaló en Lima —que había sido fundada diez años atrás, el 18 de enero de 1535— y continuaría allí con la labor conquistadora del territorio.

Cuando surgió la rebelión de Gonzalo Pizarro y los encomenderos, apoyó a La Gasca quien para ese entonces fuera el gobernador interino del nuevo Virreinato del Perú. Por tal razón se dice de Villarroel que fue:

“uno de los primeros descubridores de los reinos de Perú y de Chile, y que en la rebelión que hubo en el Perú en sus principios, se halló siempre en la parte de Su Majestad, que Dios guarde, y con el Señor Inquisidor don Pedro de la Gasca, presidente de la ciudad de los Reyes”.

Bajo la vanguardia del capitán Pedro de Valdivia y acompañados por Juan de Garay al mando de La Gasca y los capitanes Alonso de Alvarado y Francisco Hernández Girón, Villarroel participó contra Pizarro y Francisco de Carvajal en la batalla de Jaquijaguana, el 9 de abril de 1548, acontecida en el valle de Sacsahuana, ubicado a unos 25 km del Cuzco.

Hernández Girón, quien además fuera encomendero del Cuzco, consideraba que sus servicios a la Corona española no estaban bien remunerados, a lo que sumó su oposición a la aplicación de las Leyes Nuevas —que habían sido llevadas por el entonces virrey Blasco Nuñez Vela y sancionadas por el emperador Carlos V, en Madrid el 20 de noviembre de 1542, con el objetivo de mejorar el trato y calidad de vida de los aborígenes sometidos en la América española, además de mandar a quitar las encomiendas a los pizarristas— y por dicha razón lo llevaron a rebelarse en la noche del 12 de noviembre de 1553. De esta forma, Girón detuvo al corregidor del Cuzco mientras sus seguidores arrasaban su vivienda y, habiendo organizado un ejército de 900 hombres, se lo llevaron detenido hasta Lima.

La Real Audiencia de Lima, enterada de lo acontecido, armó un ejército al mando de Pedro de Meneses que no consiguió vencer a las fuerzas de Hernández Girón, por lo cual la audiencia reorganizó sus fuerzas al mando del mariscal Alonso de Alvarado pero este también fue vencido en la batalla de Chuquinga, el 21 de mayo de 1554.

Finalmente, el 8 de octubre del mismo año, Diego de Villarroel participó con Jerónimo Luis de Cabrera, entre otros, en la batalla de Pucará en la que Hernández Girón fuera derrotado, pero logró escapar, y a los 2 meses fue detenido y llevado a Lima, en donde sería condenado a muerte y ejecutado a principios de diciembre del corriente. Con la muerte de ambos caudillos —Pizarro y Girón— culminarían las guerras civiles del virreinato peruano.

Estatua de Villaroel (Tucumán)
Posteriormente, cuando su tío Francisco de Aguirre partiera al Tucumán, Diego de Villarroel, que ya estaba en Chile, lo acompañó en toda la campaña que culminó con el arresto y extrañamiento del gobernador tucumano Juan Nuñez de Prado y en la fundación de Santiago del Estero de la que fue cabildante, siendo el primer año regidor y que en 1554 pasara a ser su alcalde, además de haberse convertido en encomendero santiagueño.

Al conocer Aguirre la muerte de Pedro de Valdivia y partir precipitadamente rumbo a Chile, Villaroel lo acompañó. En el período en que se discutía si Villagra o Aguirre obtendría la gobernación de Chile, Villarroel como procurador de Aguirre partió a España en 1555 y tras obtener permiso para residir en Chile, Villarroel regresó de Europa en 1556 con su mujer María Maldonado de Torres y su hija Gabriela, y posteriormente partió con su tío Francisco de Aguirre a la ciudad de Santiago del Estero cuando este viajó para hacerse cargo de sus funciones de gobernador del Tucumán a finales de 1563, por mandato del virrey-conde Diego López de Zúñiga y Velasco y que casualmente había sido ordenado por Real cédula del 29 de agosto del corriente. Falleció en 1578 en Santiago del Estero.

Escudo deTucumán


En 1685, un siglo y medio después de su fundación, se resolvió trasladar San Miguel de Tucumán al paraje denominado La Toma, dónde se encuentra actualmente. En 1816, le correspondió la gloria de ser sede del Congreso que el 9 de julio declaró la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.  

El origen del nombre "Tucumán"

Se dice que el vocablo Tucumán proviene de la voz quechua "Tucma" que significa "donde terminan las cosas", indicando a esta región como el último reducto incaico, ya que estuvo poblado primitivamente por tribus de gran desarrollo cultural, quienes a su paso dejaron vestigios que aún se conservan.


Según otras fuentes, el nombre de Tucumán proviene de la deformación del vocablo quechua "Yucumán", que significa "lugar donde nacen los rios".

viernes, 15 de diciembre de 2017

Pedro Ordóñez de Ceballos. Militar, marinero, sacerdote, y escritor que dio la vuelta al mundo



Conquistador, corsario, comerciante, cronista y sacerdote que participó en varias gestas en Europa, América, África y Asia. Fue la primera persona en dar la vuelta al mundo desde América, partiendo de Guayaquil y regresando a la misma ciudad años después. Se autonombra “El Clérigo agradecido”

De su vida casi todo lo que se sabe procede de su libro autobiográfico Viaje del Mundo (1614), en el que la ausencia casi absoluta de fechas constituye un serio obstáculo para situar cronológicamente sus hitos biográficos. También contiene información muy valiosa la breve semblanza que compuso su amigo Jiménez Patón en la Historia de Jaén (1628), así como las dedicatorias de Ordóñez de Ceballos en algunas de las comedias basadas en sus vivencias por el mundo.


Pedro nació en Jaén hacia 1553-1555, hijo de un regidor de la ciudad, por lo que cabe deducir cierto grado de nobleza en su linaje y tuvo por maestro a Juan de Icíar (pedagogo y calígrafo durangués que fue preceptor del príncipe Carlos, hijo de Felipe II). A los nueve años se traslada a Sevilla, quedando a cargo de su tío Alonso de Andrade y Avendaño, para estudiar en el colegio de Maese Rodrigo y con los Jesuitas. Graduado en Artes y Humanidades y con el primer grado de las órdenes religiosas, en torno a los diecisiete años abandona los estudios y Sevilla para evitar las represalias de un marido celoso.

Emprende actividades comerciales por España y Europa y recorre durante unos dos años el Mediterráneo como alguacil real en las galeras de Juan de Córdova, héroe de la batalla de Lepanto (estando en Roma es recibido por el Papa Gregorio XIII, y de ahí salta a Túnez y a los Santos Lugares, para volver a España, habiendo navegado por Cerdeña, Mallorca, Ibiza y costas de Marruecos). De vuelta en Sevilla, ocupa el cargo de proveedor de la armada en los preparativos de la guerra del rey Sebastián de Portugal contra África, en el año de 1578. Viaja después a Cartagena de Indias con el general Diego Maldonado y regresa muy pronto a España, en diciembre de 1579, tras sufrir un naufragio.

Continúa su carrera militar al servicio del Marqués de Peñafiel, con el que parte a Flandes y otros lugares de Europa y, finalmente, a Lisboa. Interviene en la campaña de ocupación de esta ciudad por las tropas de Felipe II, en agosto de 1579.

A finales de 1580 retorna a Cartagena de Indias y permanece en América unos diez años, donde destaca como capitán en diversas campañas militares contra pueblos indígenas del Nuevo Reino de Granada. Funda las ciudades de Alta Gracia de Suma Paz y Santiago de los Caballeros y desempeña el cargo de visitador de Antioquia y Popayán.

Mapa de Asia (1689)
Ordenado sacerdote por Luis Zapata de Cárdenas, arzobispo de Santa Fe de Bogotá, muerto en 1590, ejerce como visitador eclesiástico y, luego, como cura en Pamplona (Colombia). Por orden del arcediano Francisco de Galavis, parte hacia España con los bienes del difunto obispo de Quito. Naufraga en Cuba, pierde los bienes y se aborta el viaje. Comercia con añil en México y Guatemala y consigue un galeón para regresar desde Acapulco a Quito. En el trayecto unas tormentas arrastran el galeón al interior del Pacífico, lo que supuso el comienzo de una azarosa vuelta al mundo que iba a durar unos tres años. Sin rumbo fijo, navega en compañía de su tripulación por las Marianas, Filipinas, China y Japón y en diciembre de 1590 se establece en los reinos de la Cochinchina y Champa, al sur de Vietnam, y logra convertir al cristianismo a sus habitantes y a la princesa heredera del trono que, bautizada por Ordóñez, recibe el nombre de María. Desterrado de esas tierras en agosto de 1591, navega por las costas de la India y es arrestado por las autoridades de Ceilán y Goa por un breve tiempo. Llega a Ormuz, pasa cerca de Madagascar y cruza el Cabo de Buena Esperanza. En noviembre de 1592 desembarca en Pernambuco. Regresa a Quito por tierra desde Buenos Aires al no poder cruzar el Estrecho de Magallanes.

Nombrado cura y beneficiado de Coca (Ecuador), pacifica, con gran éxito, a los indios quijos. Vuelve de nuevo a Quito con motivo de la rebelión de las alcabalas, en torno a 1593, y el obispo Fray Luis de Solís le entrega un curato en Pimampiro, cerca de Quito, como alivio de su penoso estado de salud, donde permanece entre 1595 y 1603.

En 1604, con unos cincuenta años de edad, regresa a España y a Jaén. Es el fin de su agitada etapa de viajes por el mundo, que duró, desde su salida de Sevilla en edad adolescente, unos treinta años. En su retiro de Jaén se dedica a poner por escrito las vivencias de sus viajes por el mundo y, al cabo de diez años, en 1614, se publican en Madrid, con el patrocinio de la influyente familia de los Dávila y Toledo, sus dos primeras obras, los Cuarenta Triunfos y el Viaje del Mundo, de cuya autenticidad se dudó desde el primer momento por lo asombroso de su relato.

En 1616 ve recompensada su labor por los servicios prestados con un canonicato en Astorga y, con el deseo de reemprender su actividad evangelizadora, es nombrado vicario general de la Cochinchina, Champa y Laos y chantre de Huamanga (Perú). Una larga enfermedad, de la que no se recuperará, le impide ocupar estos cargos y salir de España. Pierde su ojo derecho y queda medio tullido, por lo que encomienda a su amigo Jiménez Patón, importante humanista de la época, la redacción del libro que había proyectado sobre la historia de Jaén. A pesar de sus dolencias, publica en 1628 una breve monografía sobre la China, Cochinchina y Champa, Tratado de las relaciones verdaderas, reeditada en 1629 con otro título, Tratado de los reinos orientales. En 1634 se imprime en Baeza su última obra, en verso, Tres entremeses.

Adquirió cierta celebridad como escritor en su época por su libro Viaje del Mundo (reeditado, tras su muerte, en 1691) y se publicaron cinco comedias inspiradas en sus andanzas como trotamundos, una de Francisco de Guadarrama, Famosa comedia de La nueva legisladora y Triunfo de la cruz (Jaén, 1628), dos de Alonso Remón, Primera y segunda parte de la famosa comedia del Español entre todas las naciones y Clérigo agradecido (Jaén, 1629), y dos continuaciones anónimas, en 1628 y 1634. Murió en Jaén, en abril de 1636, habiendo testado ante Diego de Herrera, escribano público.

martes, 12 de diciembre de 2017

Vicente García de la Huerta. Destacado precursor del romanticismo español



Dramaturgo español. Bajo la protección del duque de Alba, ingresó en la Academia Española y en la de San Fernando, pero fue encarcelado en Orán debido a los sarcasmos que dirigió contra el conde de Aranda. Más tarde fue desterrado a Granada y sufrió siete nuevos años de presidio, tras lo cual se trasladó a Madrid, y estrenó su famosa obra “Raquel”.

Vicente Antonio García de la Huerta y Muñoz nació en Zafra (Badajoz) en 1734 en el seno de una familia hidalga, por ambas ramas, originaria de  San Martín de Villafufre en el valle de Carriedo (Santander) y falleció en Madrid en 1787 Hijo de don Juan Francisco García de la Huerta y de doña María Muñoz Asenjo.

En 1737 se traslada con la familia a la localidad de Aranda de Duero (Burgos) y allí pasará la infancia y primera juventud hasta que diez años más tarde la familia se traslada a Madrid y Vicente parte en 1747 para Salamanca para emprender los estudios universitarios, donde residía su tío Joaquín García de la Huerta, abogado de los Reales Consejos y tutor de nuestro poeta por aquellos años..

En el año 1757 se traslada a Madrid y bajo la protección del duque de Alba llega a ser oficial primero de la Biblioteca Real. Este mismo año contrae matrimonio con Gertrudis Carrera y Larrea. Consigue un gran prestigio social sobre todo tras ser nombrado archivero del duque de Alba y miembro de las Academias de la Historia y de San Fernando.

Tras el motín de Esquilache, en marzo de 1766, reinando Carlos III, por ser un posible instigador del mismo, huye a París donde es espiado por la Embajada e interceptan su correspondencia. El enfrentamiento con el conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla le provoca no pocos sinsabores. La posible relación del conde con la mujer de García de la Huerta y unas coplas, atribuidas sin razón a de la Huerta motivan su destierro de la corte primero al Peñón de la Gomera, luego a Granada (donde estuvo dos años) y después en el Peñón y más tarde en Orán (siete años) donde compone "Raquel", su primera y más destacada obra.


En 1777, con la llegada del conde de Floridablanca como sustituto del de Aranda, termina el destierro de García de la Huerta. Se instala en Madrid y recupera su antiguo trabajo de bibliotecario de la Biblioteca Real, aunque sufre ciertas penurias económicas. Estrena “Raquel”, con un gran éxito de público y reconocimiento de sus méritos literarios, considerada como la mejor muestra del teatro neoclásico español. Publicó también Agamenón vengado, adaptación de la Electra de Sófocles, y tradujo a Voltaire.

Editor de una poco acertada antología del teatro español en 16 volúmenes (Teatro español, 1785-1786), se le reprochó su supuesta falta de formación intelectual. A pesar de su escasa obra poética, parte de la crítica considera a García de la Huerta un destacado precursor del romanticismo español, debido a la fuerza de carácter que imprimió a sus personajes, algo alejados ya de la normativa clasicista.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Francisco de Argañaráz y Murguía. Conquistador y fundador de Jujuy


Francisco de Argañaráz y Murguía, también citado como Francisco de Argañarás y Murguía fue un militar, explorador, conquistador y colonizador español, que en 1593 fundó la ciudad de San Salvador de Jujuy en la gobernación del Tucumán (Argentina) y entre 1594 y 1596 se convertiría en el primer teniente de gobernador de la misma. 

Francisco nació alrededor del año 1562 en el pueblo vasco de Amézqueta, provincia de Guipúzcoa, hijo del capitán de Mar y Guerra Martín Ochoa de Argañarás y Verasategui, dueño de la Casa de Argañaraz, y de Leonor de Murguía y Salinas (casados en 1556), hija a su vez de don Amadís de Murguía, Señor de la Casa y Palacio de Murguía, en Astirraga y de Doña María Ortiz de Sandoval. Su padre fue conquistador de La Florida, junto a Pedro Menéndez de Avilés,  e intervino en Santo Domingo, Cuba y en Jamaica.

De familia hidalga, su abuelo paterno Martín Ochoa de Argañarás Garicano había tomado protagonismo en la custodia del duque Juan Federico I de Sajonia, tomado prisionero durante la Batalla de Mühlberg durante el reinado de Carlos V. Su padre, Martín Ochoa, fue, después de la campaña de Alemania, a la guerra contra los franceses, bajo el mando del general don Luis de Carvajal; allí tuvo nueva ocasión de probar su valor, principalmente en la batalla de Gravelinas, librada contra las tropas del mariscal de Thermes, el duque de Guisa y el conde de Egmont, cerca de la ciudad de Calais el 13 de julio de 1558.

La casa de Argañarás era una rica propiedad que podía proporcionar a sus dueños rentas importantes. Según los testigos de la probanza de nobleza de don Francisco, “es y ha sido casa solar y palacio de caballeros hijosdalgo notorios y casa de armería, que es cita y colocada en la dicha universidad de Amézqueta, con su ferrería, molino y presa de agua delante y otras muchas tierras y pertenencias, casas y caserías alrededor y vista de la dicha casa, con muchos bosques, robledales, jarales y castañares.

Hay al menos tres escudos atribuidos al linaje del fundador de Jujuy. En la imagen, dos de ellos, aunque no se sabe a ciencia cierta cual es el que usó.

Armas compuestas de Argañaráz y Murguía

 
Sello del IV Centenario de Jujuy


La muerte de su padre en combate con los indios, en la Florida (EE. UU.), donde tuvo un papel destacado en la toma del fuerte Carolina a los franceses, dejó a la familia en una situación de insolvencia e imposibilidad de mantener tierras y propiedades heredadas, las cuales eran administradas por el cuñado de este último, Felipe de Murguía, en favor de su mujer y sus hijos. Francisco se crió entre las adversidades heredadas y la enseñanza militar. Ya en América, la casa solar y las propiedades quedaron arrendadas a favor de su madre. Los últimos arrendatarios fueron sus parientes y colaboradores Francés de Argañaraz y su esposa Magdalena de Sarestuain. La situación financiera y sus gravámenes consumieron las propiedades a lo largo del tiempo. El resto de la familia se trasladaría con el paso de los años al nuevo continente y a Francia en menor medida.

A mediados de 1584, renando Felipe II, con escasa edad y por sus antecedentes familiares, fue nombrado para acompañar a Juan Ramírez de Velasco, que había sido nombrado por la corona como gobernador de la provincia del Tucumán. Así, Francisco partió hacia Andalucía, embarcándose en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1584, llegando a la ciudad de La Plata en noviembre de 1585 y en julio de 1586 arribó a Santiago del Estero, estableciéndose allí y fue regidor del cabildo. Se casó con Bernardina Mejía Mirabal, hija del reconocido conquistador Hernán Mejía Miraval, de cuyo matrimonio tuvo seis hijos.

Existían para ese entonces siete ciudades en la provincia —Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán, Londres, Córdoba, Esteco, Salta y La Rioja— en las cuales se concentraba la totalidad de la población española. Sin embargo, dos zonas permanecían deshabitadas por españoles debido a la hostilidad de los indígenas que las habitaban: los valles Calchaquíes y la Quebrada de Humahuaca. En esta última, que servía de vía de comunicación con el Perú, en dos oportunidades habían fracasado las fundaciones de ciudades: Nieva (1561), que duró menos de dos años, y San Francisco de Álava (1563), que no llegó a cumplir un año.

Ramírez de Velasco volvió a intentar la conquista: había encomendado la fundación de una ciudad en el valle de Jujuy al capitán Pedro de Trejo pero este no tuvo los medios para tan ambiciosa empresa ni convenció a los pobladores de Santiago del Estero de seguirlo. De modo que encargó la misión a Argañaraz, que reunió gente suficiente en Salta y partió con cien españoles y numerosos indígenas hacia el valle de Jujuy, donde derrotó repetidas veces a los jujuyes, ocloyas y omaguacas antes de fundar, el 19 de abril de 1593, la ciudad de San Salvador de Jujuy. Asumió don Francisco el cargo de teniente de gobernador, justicia mayor y capitán a guerra de la nueva ciudad, que desempeñó con prudencia y sabiduría.
Catedral de Jujuy (Argentina)
Fundada en 1593, San Salvador de Jujuy fue un importante escenario de la historia de la Independencia Argentina, cuando en 1812 el General Manuel Belgrano emprendió el llamado “éxodo jujeño” con pobladores de la localidad.

Éxodo "jujeño"
 Al año siguiente se produjo la sublevación de los omaguacas del cacique Kuraca Vitilpoco, al que Argañaraz arrestó en una sorpresa nocturna en Purmamarca, pero tras lograr el bautismo del cacique y el compromiso de mantener la paz, lo puso en libertad. La ciudad se pobló rápidamente, impulsada por el comercio entre el Tucumán y Potosí y por la paz que Vitilpoco mantuvo con los españoles.

Argañaraz planeó hacer una campaña hacia las selváticas regiones ubicadas al este, en el valle de San Francisco, para enfrentar a los chiriguanos, pero un complicado pleito de jurisdicciones lo impidió: en 1594 se presentó en Jujuy el capitán Juan Ochoa de Zárate (…que, a la muerte de él,  sería su sucesor), con poderes otorgados por la Real Audiencia de Charcas para asumir el gobierno de la ciudad y ponerla en dependencia de la ciudad de Tarija. El cabildo de Jujuy optó por desobedecer a la Audiencia, mientras Argañaraz se trasladaba a Charcas, donde se le reconoció como teniente de gobernador.
 
Francisco de Argañaráz y Murguía redactó su testamento en la ciudad por él fundada ante el escribano Juan Rodríguez de Figueroa, el 13 de enero de 1602. Entre sus bienes declara deudas impagas denunciadas y documentadas, además de sus mayorazgos en España; las encomiendas de Osas, Gaypetes, Tilcaras y Guizpitas, una estancia en el valle de Zapla y una fundición de metales en Cochinoca. Todo lo cual ordena a su mujer que a su muerte venda y arriende. También junto a este testamento había aconsejado a su esposa regresar al País Vasco, pero ese deseo no se cumplió, y sus hijos permanecieron en la zona, con numerosa descendencia.

Los historiadores aceptan como probable que su muerte se produjese entre 1603 y 1604.

Para saber más:

martes, 5 de diciembre de 2017

Las órdenes militares hispánicas y la hidalguía


A partir del siglo XV, en las diversas Órdenes Militares, se exigirá la condición de hidalgo a fuero de España para todos los pretendientes al hábito. Esto, por otra parte, se sitúa en el terreno de la lógica, al ser, a partir de los Reyes Católicos, el Monarca el maestre de todas ellas y por tratarse de un procedimiento nacido de la autoridad y voluntad regia.

Las Órdenes se fundan en el siglo XII siguiendo el impulso religioso y caballeresco que suponen las cruzadas. Finalizada la primera con la conquista de Jerusalén, hubo que pensar en su defensa, y con ese designio Hugo de Payns instaura en 1120 la Orden del Temple. Es la primera de todas las Órdenes militares y el ejemplo en el que se miraron las siguientes. En 1126 los benedictinos establecen la Orden del hospital de San Juan de Jerusalén y ambas se convierten en la salvaguardia de los Santos Lugares, apoyadas por todos los reyes europeos. No obstante, la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, creada en 1098 por Godofredo de Bouillón, duque de la Baja Lorena, tras la victoriosa primera cruzada, es reconocida como la Orden de Caballería más antigua del mundo.


Al otro extremo del Mediterráneo y desde la invasión musulmana en el 711, España alimentaba un afán de restauración de su identidad que había alcanzado en lo cultural y administrativo con la Hispania romana y políticamente con el visigodo Recaredo. Las aspiraciones españolas se unieron al espíritu cruzado para la fundación de unas Órdenes propias: Santiago, en 1175 (año de la fundación religiosa); Calatrava, en 1164; Alcántara, en 1177, todas por bulas de Alejandro III; y Montesa, en 1317, según bula de Juan XXII. Los pontífices, conscientes de que la lucha en el occidente mediterráneo era la misma que se libraba en oriente, les concedieron iguales indulgencias a las otorgadas en Jerusalén.

Su fin era defender la fe cristiana, y el objetivo, recuperar los territorios ocupados por el Islam y liberar de su yugo a los cristianos que en ellos vivían. El modo, la lucha armada que se encomendaba a los caballeros, unidad de combate entonces formada por el jinete, el caballo y sus armas. Los miembros vivían en comunidad, estaban sujetos a los tres votos de la vida consagrada, rezaban las horas canónicas, dependían del Papa, gozaban de jurisdicción exenta y tenían gobierno propio.

Los caballeros de las Órdenes, milicia permanente al contrario que las mesnadas señoriales y reales que se activaban temporalmente para una campaña, fueron los protagonistas de la reconquista en la toma de Cuenca (1177); el desastre de Alarcos, que puso en peligro a los reinos peninsulares; y también en la gran victoria de Las Navas de Tolosa (1212), que abrió Andalucía a la cristiandad; en las reconquistas de Valencia de Alcántara (1221), Cáceres (1227) y Badajoz (1229) y en las campañas que terminaron con la liberación de Córdoba (1236) y Sevilla (1248). Por último, en la gran victoria del río Salado (1340), que terminó con el peligro de los benimerines.

Acabada la reconquista, defienden la frontera establecida con el reino vasallo de Granada donde quedaron recluidos los musulmanes. Cuando los Reyes Católicos deciden terminar con esa reserva del Islam, la guerra final recae de forma principal en las cuatro Órdenes, y el 30 de diciembre de 1492, Alonso de Cárdenas, maestre de Santiago, certifica la victoria asistiendo a una misa en el palacio de la Alhambra.

Los hábitos de las Órdenes militares no concedían hidalguía al que no la tuviera. Su prestigio estaba vinculado al grado de exigencia para entrar en cada una de ellas.

Caballeros de las órdenes militares españolas
En el Capítulo de la Orden de Calatrava, de 1600, se indicaba:

“Que los caballeros de nuestra orden sean nobles hijosdalgo al fuero de España y que dispensación de estos en cualquier tiempo se alcance se suplique a su Santidad. Esto que este capitulo pide es importantísimo para la calificación de nuestra orden, pues no es razón que en cosa tan esencial se le aventaje ninguna de las militares, especialmente que habiendo como siempre habrá caballeros en quienes concurren las calidades que este capitulo pretende que deben tener el hábito y insignia de nuestra orden por calificar sus noblezas y por los grandes premios que nuestra orden tiene para honrarlos no es bien que se admitan a la recepción a personas de menor calidad que desautoricen nuestra orden.”

Es este tipo de hidalguía el que podemos encontrar en los Establecimientos de la Orden de Santiago del año de 1555, donde se decía qué tipo de hidalguía se exigía a los pretendientes del hábito de esa Orden:

“Ytem si saben, creen, vieron o oieron dezir que el padre y la madre del dicho XXX. Y ansi mesmo el padre de la dicha su madre (nombrando los a cada uno por si) ayan sido y son avidos y tenidos y comúnmente reputados por personas hijosdalgo según fuero y costumbre de España. Y que no les toca mezcla de judío, ni moro ni converso ni villano, declaren como y porque lo saben, y si lo creen, como y porque lo creen y si lo vieron, como y porque lo vieron y a quien o como y que tiempo ha.”

Alfonso VIII entrega el castillo de Uclés al Maestre de Santiago (1174)
También, en la "Regla i establecimientos de la Orden de Santiago con la historia y principio della", García Medrano, Valladolid, 1653, se establece:

"Primeramente ordenamos que el que hubiere de tener el hábito de nuestra orden sea hijodalgo de sangre y su padre y su madre y abuelos y abuelas, y no de privilegio."

Dos siglos antes, ya en noviembre del año 1440,  en el Capítulo General celebrado en Uclés, se aprobó que los que hubieran de ingresar en la Orden habían de ser hidalgos por línea agnada y que la línea materna deberían ser cristianos viejos. La edad mínima para ngresar en la Orden de Santiago era de siete años cumplidos.

En 1609 en las «Definiciones de la Orden de Alcántara» se preguntaba sobre la hidalguía de la siguiente forma:

“Ytem si saben, creen vieron o oyeron decir que el padre y la madre del dicho su padre y assi mismo el padre y la madre de la dicha su madre, nombrándolos a cada uno de por si ayan sido y son avidos y tenidos y comúnmente reputados por personas hijosdalgo según costumbre y fuero de España y que no les toca raza ni mezcla de Iudio, moro ni converso, ni hereje ni villano en ningún grado por remoto que sea ni de penitenciado por el Santo Oficio por cosas de Fe, hasta la quarta generación. Declare a quien y como y que tanto tiempo ha: e asi mismo digan i declaren en que opinión han sido y son avidos y tenidos y de la publica voz y fama y limpieza que ay en sus personas i linaje [...].”

Fundación de la Orden de Montesa
Definiciones de la Orden de Montesa.—Capítulo XXX.—"Que ninguno pueda ser admitido, ni recibido al hábito de Caballeros de esta Orden si no fuese noble, generoso,  hidalgo, al modo y fuero de estos reinos, que se entiende que haya de ser hijodalgo de partes de padre y madre y abuelos varones de ambas partes."

Para saber más: Órdenes Militares Españolas, por el Marqués de Siete Iglesias. Revista Hidalguía, Nº 150, 1978, pp. 767-792