viernes, 13 de julio de 2018

Pablo de Céspedes. Clérigo, pintor, escultor, arquitecto, humanista y poeta



En Roma estudió con F. Zuccaro. Es autor del “Poema de la pintura”, una de las principales obras de la poesía didáctica española. De su producción pictórica, cabe citar La Santa Cena, Santa Ana y Sansón para la catedral de Córdoba y la decoración de la sala capitular de la catedral de Sevilla.

Pablo de Céspedes nació en Córdoba, hacia el año 1538, hijo de Alonso de Céspedes y de Olaya Arroyo, ambos procedentes de La Mancha; se crió con su tío Pedro de Céspedes, de quien heredó el título de racionero de su catedral; murió en a misma ciudad, el 26 de julio de 1608.

El linaje de los Céspedes tuvo su casa solariega en las montañas de Burgos, a corta distancia de Espinosa de los Monteros, que marcharon a la reconquista de Andalucía. Su abuelo se llamó Alonso de Céspedes, cuyo padre fue noble (hidalgo) y natural de Ocaña, y su abuela paterna Francisca de Mora. La madre, que había nacido en la villa de Alcolea de Torote (Guadalajara), era hija de Ciprián de Arroyo y de Pascuala Martínez, naturales y vecinos de la misma villa. Uno de sus tíos fue Francisco López de Aponte, racionero de la catedral, en cuya casa vivían los padres de Pablo, y donde nació él.

Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), donde se graduó en Artes y Teología. Con gran disposición para las artes plásticas, fue a Roma varias veces, visitando además Nápoles y otras ciudades italianas. Fue un gran admirador de Miguel Ángel, por el que estuvo muy influído, así como de Rafael y Correggio. En Roma se relacionó con varios pintores italianos, como F. Zuccaro, del que fue discípulo, y cultivó además el trato con humanistas. Regresó a Córdoba en 1577, y allí disfrutó de una plaza de racionero de la catedral. En 1583 volvió a Roma, donde permaneció durante dos años. A partir de 1585 residió en Córdoba, trabajando también en Sevilla.

Pablo de Céspedes fue un gran artista y erudito, igualado por muy pocos en Europa. Escribió sobre la antigüedad de la catedral de Córdoba, probando que el sitio que ocupa, y en el que los moros erigieron su gran mezquita, es el mismo en que los romanos fundaron el templo de Jano, sobre lo cual tuvo una larga correspondencia con el erudito anticuario de Andalucía el licenciado Juan Fernández Franco, con gran instrucción en la materia y conocimiento de la lengua arábiga, discurriendo con propiedad sobre la etimología de las voces que quedaron de aquel idioma en el castellano. También dominaba el griego y el hebreo.

Gran erudito, fue además escultor, arquitecto, arqueólogo y poeta. Se han conservado algunas de sus obras escritas, aunque su mayor parte han desaparecido. Entre las que se conservan figuran: Discurso de la comparación de la antigua y moderna pintura y escultura, 1604; Poema de la Pintura; Discurso de la arquitectura del templo de Salomón, y Carta a Pacheco sobre los procedimientos técnicos de la pintura. En todas ellas se revela como un consumado humanista.


Pero su obra artística más importante es la pictórica. Fue autor, durante su estancia en Roma, de varias pinturas en la iglesia de la Trinità dei Montin, que aún se conservan, y se cree que decoró también las fachadas de algunas casas. Realizó en la Sala Capitular de la catedral de Sevilla varias representaciones alegóricas, y la catedral de Córdoba conserva la Sagrada Cena, una de sus obras más expresivas. Es autor también del Retablo de Santa Ana en la misma catedral de Córdoba. Su obra más insigne, según Pacheco, es el Retablo del Colegio de Santa Catalina, en Córdoba. Se le atribuyen también una Asunción en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de Madrid y la Visión del venerable Roelas, de la catedral de Sevilla.

martes, 10 de julio de 2018

Álvaro Flórez Estrada. Abogado, economista y político



Economista y político español. Defensor acérrimo del librecambismo comercial y de la libertad de reunión y de imprenta, fue crítico con la desamortización de Mendizábal. Publicó Curso de economía política (1828), tratado que refleja las opiniones de los economistas clásicos ingleses y que es considerada como la obra más importante de teoría económica del siglo XIX en España.

Álvaro Flórez Estrada nació en Pola de Somiedo (Asturias) el 27 de febrero de 1766, siendo hijo de Martín de los Santos Flórez Estrada y Ramona Pola y Navia, ambos de origen hidalgo, siendo él el primogénito de once hermanos.

Estudió derecho en la Universidad de Oviedo y pasó dos periodos en Madrid; en el primero de ellos, en 1795, Manuel Godoy le desterró a Asturias como consecuencia de sus simpatías hacia la Revolución Francesa, y en el segundo se hizo cargo de la Tesorería de Rentas de la Corte, cargo que abandonó para retornar de nuevo a Asturias. Al iniciarse la Guerra de la Independencia (1808-1814), la Junta General de Asturias le nombró procurador general del Principado, puesto desde el que, además de reclamar la insurrección contra el ejército napoleónico, Álvaro Flórez Estrada reivindicó la necesidad de convocar Cortes Generales y de promulgar una Constitución.

Posteriormente se trasladó a Sevilla, donde se había reunido la Junta Central, en la que presentó un proyecto de Constitución y unas Reflexiones sobre la libertad de imprenta. En 1810 viajó desde Sevilla a Gran Bretaña, donde publicó tres importantes textos: Constitución para la nación española presentada a la Junta Suprema de España e Indias (1810), Introducción para la historia de la revolución española (1810) y Examen imparcial de las disensiones de la América con la España, de los medios de su recíproco interés, y de la utilidad de los aliados con España (1811).

  

Palacio de los siglos XIII-XIV con añadidos del XVII y XVIII. En él nació en 1766 el insigne economista y político liberal que le da nombre. Fue bautizado en la capilla del propio palacio y en ella contrajo nupcias con Juana Queipo de Llano, sobrina de los Condes de Toreno.



A su vuelta a España en 1812, se instaló en Cádiz, donde fundó y dirigió la publicación El tribuno del pueblo español, periódico que se convirtió en el portavoz de los sectores liberales exaltados. Las Cortes de Cádiz lo nombraron intendente del ejército de la provincia de Sevilla. La restauración del absolutismo llevada a cabo por Fernando VII le obligó a exiliarse a Gran Bretaña en 1814, etapa en la que fundó el periódico El Español Constitucional y publicó el folleto Representación a S.M. Fernando VII en defensa de las cortes (1818), en el que acusaba al monarca de abuso de poder y proponía como alternativas la conclusión de la política represiva, la convocatoria de Cortes de acuerdo a las reglas fijadas por las Cortes extraordinarias y la declaración de libertad de imprenta.

El triunfo del alzamiento del general Rafael del Riego en Cabezas de San Juan, con el que se inició el Trienio Constitucional (1820-1823), le permitió retornar a España. En el periodo constitucional salió elegido diputado por Asturias y recuperó la intendencia de Sevilla.

La amenaza de una intervención armada organizada por la Santa Alianza con el objetivo de acabar con el régimen constitucional determinó el traslado del Gobierno y del rey a Sevilla en marzo de 1823. Poco después, el 7 de abril, los Cien Mil Hijos de San Luis, ejército francés enviado por la Santa Alianza y dirigido por el duque de Angulema, iniciaba la ocupación del territorio español. La estancia del Gobierno en Sevilla fue aprovechada por el presidente de las Cortes, Flores Calderón, para convocar una reunión a la que asistieron un grupo de diputados, entre los que se hallaban Evaristo San Miguel y Agustín de Argüelles, en la que se decidió desautorizar a Álvaro Flórez Estrada y a sus ministros al considerar que carecían del prestigio y representación suficientes para garantizar la gobernabilidad del país.

Los diputados eligieron presidente del Gobierno a Calatrava, cuya misión prioritaria era lograr conciliar las diversas tendencias del Parlamento (exaltados, doceañistas y absolutistas), tarea que la invasión francesa impidió realizar. El restablecimiento del absolutismo obligó a Álvaro Flórez Estrada a emigrar de nuevo a Gran Bretaña, país en el que publicaría la que es considerada su obra fundamental, Curso de economía política (1828). En 1830 marchó a París, atraído por las expectativas creadas por la revolución de julio. Regresó a España en 1834, tras la muerte de Fernando VII, y ese mismo año recuperó su condición de diputado.

Álvaro Flórez Estrada se opuso al sistema de subasta pública utilizado para vender las tierras desamortizadas a la Iglesia por Juan Álvarez Mendizábal (la llamada desamortización de Mendizábal, 1836), argumentando que favorecía claramente a las clases adineradas, cuya capacidad adquisitiva les permitía comprar las tierras subastadas y aumentar sus ya de por sí extensas propiedades. Como alternativa, planteó que el Estado conservara la propiedad de las tierras desamortizadas y las cediese en arriendo a los colonos que las trabajasen. Flórez Estrada fue nombrado senador vitalicio en 1845.

En sus últimos años se retiró a vivir en el palacio de Miraflores, en Noreña (Asturias), donde falleció el 18 de diciembre de 1853.

Texto extraído en parte de Biografias y Vidas

viernes, 6 de julio de 2018

Manuel López Pintado. Cargador a Indias y Teniente General de la Armada


El almirante Manuel López Pintado, marqués de Torreblanca y vizconde de Cabrejas, fue un destacado personaje de la vida sevillana de finales del siglo XVII y principios del XVIII, no sólo por sus nueve viajes a América, sino por la elevada posición social alcanzada, partíendo desde un lugar bajo en la sociedad.

Los beneficios de sus largas travesías se invirtieron en propiedades en el Aljarafe y en construir un impresionante palacio en Sevilla, conocido como Palacio de Villapanés.

Manuel López (Amonacid) Pintado, nació en Tembleque (Toledo), en febrero de 1677, siendo el sexto de ocho hermanos, hijo de Juan López Almonacid Pintado y María Fernández de los Carneros, ambos naturales también de Tembleque, pertenecientes a la pequeña nobleza de hidalgos de sangre, no muy ricos, y casados en 1652. Su padre falleció en 1685 y su madre poco después, por lo que a los doce años, en 1689, ya huérfano, se trasladó a Sevilla, donde creía que le esperaba un mejor futuro. Contrajo matrimonio el 12 de mayo de 1709 con la hija de un noble sevillano, doña Inés Solano de León, asegurándose así un buen ascendente e influyente suegro, que le facilitó su escalada al poder.


Su carrera comenzó como el perfecto ejemplo de marino-comerciante. Su ascenso se debió a la usanza de la época, a través de contacto, amistades, y matrimonio. Así, de entrada ocupó puestos muy lucrativos, como el de maestre de plata de algunas flotas, destinando estos primeros beneficios a comprar barcos y emplearlos en el tráfico americano, a la vez que se los prestaba al rey a cambio de alquileres sustanciosos. Las ganancias que llegaban a España para la corona le permitieron ascender en su graduación militar desde almirante a teniente general de la Armada.

Al fallecer Carlos II, y estando el erario necesitado de fondos, se hizo a la vela desde el puerto de Cádiz, en su búsqueda, cruzando el océano y llegando a las Indias. Cuando hubo reunido ciertas cantidades, que ya le parecieron suficientes, regresó a Europa en un navío francés. Estuvo luego en el sitio de Barcelona, por el bando de don Felipe V y a las órdenes de nuevo, del general Andrés del Pez tomando parte en diferentes combates, que le valieron su ascenso al grado de Almirante.

Vista de Sevilla y el rio Guadalquivir (siglo XVI)

Sevilla se había convertido en capital y foco de gran actividad comercial desde que la Casa de la Contratación de la Indias se estableciera en el 1503, como "puerto y puerta de las Indias".

Desde el mes de agosto de 1715, hasta el mismo mes de 1716, realizó un viaje a Tierra Firme (nombre que se daba a Venezuela, al Itsmo de Panamá y a parte de los territorios de Colombia, por ser la Región oriental de Venezuela el primer punto de tierra firme al que llegaron los españoles en el Descubrimiento). En el año de 1717 se le concedió el hábito de Caballero de la Orden de Santiago. Fue, también, Veinticuatro perpetuo de la ciudad de Sevilla y Familiar del Santo Oficio.

Por el año de 1722 recibe una Real Orden para que con un buque de 800 toneladas, pruebe por su experiencia el paso por el río Guadalquivir hasta arribar al puerto de Sevilla, ya que a pesar de haber pasado varios años la discordia no cesaba. En la prueba se demostró que no era posible para ese tonelaje poder ascender por el cauce hasta el puerto, quedando definitivamente fijado para las salidas y entradas el de Cádiz, terminando con este dictamen la validez del puerto hispalense.

Dado de baja en la Armada, se supone que por la reorganización que se realizó entonces de ésta, en el año de 1728 se le llamó, reingresando en la Armada, con el grado de jefe de escuadra, dándose por Real Orden que se le diera la antigüedad en este empleo con fecha del 12 de diciembre del año de 1712, la misma en la que se le dio el titulo de Almirante. En este año, zarpó de Cádiz mandando una escuadra de cuatro navíos, siendo el navío San Luís II su buque insignia. Su misión, consistía en recoger en Cartagena de Indias a la Flota de Galeones de D. Francisco Cornejo, llegando a este puerto el nueve de julio. Aunque la guerra con Gran Bretaña, ya había acabado, la partida de esta escuadra, era conocida por los británicos que ya se habían retirado de Jamaica.

Entre los años 1728 al 1732 llevó a cabo varias misiones en las flotas de galeones. En el año de 1730, en junio, zarpa de Cádiz, mandando una vez más el navío San Luís, como nave capitana de la Flota de Indias, que era el mecanismo del monopolio comercial español con América, y que constituyó la esencia de la denominada Carrera de Indias, que englobaba todo el comercio y la navegación de España con sus colonias, compuesta por quince mercantes y seis buques de guerra. El 8 de agosto, llegan a Cartagena de Indias, donde permanecen hasta su salida el siete de enero de 1731 rumbo a Portobelo. Zarpando desde allí hacia La Habana.

De la bahía cubana se hacen a la vela en agosto de 1731. En el Canal de Bahama, la flota sufre un fuerte temporal que dispersa a las naves y las obliga a recalar en Guarico, entre ellos el navío San Luís que quedó totalmente desarbolado. Regresan a Cádiz en el verano de 1732. En el año de 1732, fue ascendido a Teniente General y como experto en los asuntos de las colonias de América, se le nombró vocal de la Junta Consultiva de Indias, que se reunió en la Villa y Corte de Madrid. Zarpó de nuevo en noviembre de 1735, de Cádiz, con la Flota de Indias, compuesta por once mercantes y la escolta de los navíos San Luís, San Antonio y Santa Rosa, llegando a Veracruz en marzo de 1736. Para su regreso a Cádiz, entran en La Habana el 11 de junio de 1737, donde se unen a la Flota de Azogues al mando de Rodrigo de Torres, regresando ambas flotas a Cádiz el 28 de agosto de ese año.

En el año de 1735, se le volvió a dar el mando de una flota de galeones, con rumbo a las Américas, regresando en el día 3 de septiembre del año de 1737. A su regreso, el Rey Felipe V le concedió los Títulos de marqués de Torreblanca de Aljarafe y el de vizconde de Cabrejas. Fue el principal valedor para que Sevilla no perdiera la capitalidad de la Carrera de Indias en beneficio de Cádiz.

Su lema: "Fueron con sol y vinieron los que á los moros vencieron" 

El día 4 de noviembre del año de 1738, se le otorgó el mando del departamento de Cádiz, y sin dejar éste, el de una escuadra compuesta por cinco navíos y cuatro fragatas. Con dicha escuadra, se hizo a la vela, realizando un crucero en misión reservada, llegando y fondeando en El Ferrol el día 30 de mayo de 1740 al comienzo de la Guerra de Asiento con Gran Bretaña. Se volvió a hacer a la vela, desde este puerto, regresando al de su destino, Cádiz, donde se hizo cargo de nuevo del mando de este departamento.

 
Palacio Villapanés, convertido en hotel. Detalle del patio y escalera





Falleció el 18 de octubre de 1751, en la ciudad de Sevilla, a los 68 años de edad, tras haber fundado un mayorazgo a favor de su primogénito Manuel José, en 1722, en Bollullos de la Mitación. Está enterrado en el antiguo ex convento de la Virgen de los Reyes (hoy edificio de la Junta de la Andalucía) lindando con la que fue su casa.

Para saber más: TESIS DOCTORAL. El teniente general Manuel López Pintado. (1677-1745). Ascenso económico y social de un comerciante y marino en la Carrera de Indias. Por Enrique Tapias Herrero (Universidad de Sevilla / 2015) 

Libro: 

Manuel López Pintado, un Cargador a Indias y Teniente General de la Armada en la Orden de Santiago (1677-1745), de Hugo O'Donnell, duque de Tetuán


Organizado por el Real Consejo de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa que preside S.A.R. Don Pedro de Borbón Dos Sicilias y de Orléans, Duque de Noto, presidente también de la Fundación Lux Hispaniarum, el día 6 de octubre de 2015 tuvo lugar en el Monasterio de las Comendadoras de Santiago la presentación del libro del académico Excmo. Sr. don Hugo O'Donnell y Duque de Estrada, Duque de Tetuán, académico de Número de la Real de la Historia, titulado "Manuel López Pintado, un Cargador a Indias y Teniente General de la Armada en la Orden de Santiago (1677-1745)" Editorial: Fundación Lux Hispaniarum. El acto se celebró a las 19:00 horas en la Sacristía de las RR.MM. Comenadadoras de Santiago, situado en la calle Acuerdo, 19, Madrid.

miércoles, 4 de julio de 2018

Alonso de Sotomayor. Gobernador del Reino de Chile y de Panamá


Militar en Italia y Flandes, fue designado por el rey Felipe II como gobernador de Chile, para resolver la crítica situación por la que pasaba el Reino. Asestó una derrota definitiva a Francis Drake. Caballero de la Orden de Santiago.

Alonso de Sotomayor y Valmediano nació en Trujillo (Cáceres), en 1545, hijo de Gutierre de Sotomayor, señor del Mayorazgo de Hinojosa, y de su segunda esposa Beatriz de Valmediano y Mena. En enero de 1590 contrajo matrimonio con Isabel de Zaráte, hija de Francisco de Andía Irarrázaval en el pueblo de Curimon, y solo tuvo una hija: Lorenza de Sotomayor y González de Andía.

Con 15 años se enroló por primera vez en el ejército, sirviendo en Italia hasta 1567, para luego pasar a Flandes, en dónde llegó al grado de capitán, ganándose el respeto del Duque de Alba y de Don Juan de Austria.

En 1580 volvió a Madrid en desempeño de una comisión de servicio. Felipe II, al ver la eficiencia de este soldado, le otorgó la gracia del hábito de caballero de la Orden de Santiago, y le mandó participar en la campaña sobre Portugal. En esos momentos le llegaron las noticias de Chile, de cómo continuaba la Guerra de Arauco y la necesidad de auxilios, para resolver el asunto, por lo que el rey decidió prescindir de sus servicios en Europa y enviarle como gobernador de Chile con un numeroso grupo de soldados, en 1581.

Terminada su misión en Chile (1591), se le encargó el gobierno de la provincia de Panamá, amenazada por las acciones de corsarios ingleses, enviada por la reina Isabel durante la Guerra anglo-española con el objetivo de establecer una colonia permanente en la región centroamericana. Sotomayor organizó de forma brillante las defensas españolas, y contando con un reducido número de hombres asestó una derrota definitiva a Francis Drake, quien falleció poco después.

En enero de 1604 se le designó de nuevo en la Gobernación de Chile, responsabilidad que rehusó aceptar. Estando en España, fue nombrado Consejero de las Indias (1609) y más tarde quedó encargado de la expulsión de los moriscos del Reino de Granada. Como miembro de la Junta de Guerra de Madrid, se opuso enérgicamente a la adopción del sistema de guerra defensiva en Chile, impulsado por el Padre Luis de Valdivia. Murió en mayo de 1610 a los 65 años dejando como única sucesora a su hija, que sería I Marquesa de Villahermosa por real cedula de 25 de noviembre de 1625 (reinando Felipe IV), la cual renunció a su título a favor de su primo Fernando Francisco de Andia Irarrázaval.

Sus armas blasonadas en el Nobiliario de la Antigua Capitanía General de Chile y extraídas del libro Relación de servicios de Don Alonso de Sotomayor escrito por  Francisco Caro de Torres en 1620, son: “Oro la mata de hinojo que es de Hinojosa; partido de plata las tres fajas cargadas de dos órdenes de jaqueles de oro y sable, que es de Sotomayor; bordura general de gules cargada de siete aspas de plata”

El viaje a Chile

El nombramiento de Sotomayor como Gobernador del Reino de Chile se concretó el 19 de marzo de 1581. Partió desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) a fines de septiembre del siguiente año; iba con 600 hombres y su travesía hacia Chile estuvo llena de dificultades; además, las naves no pudieron encontrar la boca oriental del Estrecho de Magallanes, debiendo retornar hacia el norte. Sotomayor decidió quedarse en Buenos Aires y de ahí dirigirse a Chile cruzando la Cordillera de los Andes. El 19 de septiembre de 1583 entró a Santiago.

La situación de Chile al momento de la designación de Sotomayor era crítica, y el Gobernador Rodrigo de Quiroga y López de Ulloa, viejo y enfermo, no era capaz de manejarla. La Guerra de Arauco no disminuía y lo que más preocupaba a Felipe II eran las noticias de las correrías de los corsarios ingleses por las costas del territorio, que hacían temer una penetración inglesa en el Pacífico, lo que ponía en riesgo no sólo el comercio entre Perú y Panamá, sino también el mismo virreinato peruano, verdadero baluarte español en América.

Rápidamente, Sotomayor se hizo una idea de lo que ocurría en el territorio, tal como lo relatara a Felipe II:

"Hallo este reino afligidísimo, pobre y disipado de todos los medios que me pueden ayudar. La gente de guerra que hay en él (recargada)de muchos servicios, licenciosa y libre, acostumbrada a grandes socorros. La que yo traigo, desnuda, y perdida; y a los unos y a los otros les parece que mi venida ha sido para remediarlos a todos y cumplirles sus pretensiones. Los mercaderes muy pobres por las derramas continuas que se les han echado .Los vecinos consumidos. La caja de V.M. tan pobre que no alcanza a los salarios de los oficiales y míos de manera que por todas partes me veo imposibilitado para conseguir lo que deseo...".

Entre las primeras medidas tomadas por Sotomayor se contó la eliminación de la Tasa de Gamboa, que desde 1580 había decretado la abolición del servicio personal de los indígenas, a cambio de un pago de oro a los encomenderos. Para evitar los abusos que se cometían con los indígenas encomendados, Sotomayor introdujo algunas reformas a la antigua Tasa de Santillán, tales como la designación de funcionarios para el control del trabajo indígena y la reducción de los castigos.

La Guerra de Arauco*

*La Guerra de Arauco fue un prolongado conflicto que enfrentó a los hispano-criollos de la Capitanía General de Chile, perteneciente al Imperio español, contra el pueblo mapuche o araucano y algunos aliados tales como los huilliches, picunches y cuncos .La guerra, pero con diferentes grados de intensidad, duro mas de 300 años  (1536-1882) convirtiéndose así en una de las de mayor duración en la historia de la humanidad.

Sotomayor se propuso conseguir los recursos necesarios para lograr la pacificación del Reino, tratando de hacer efectiva una Real Cédula que disponía que el Virrey del Perú debía asistirlo con todos los auxilios necesarios. Así, la guerra no registró grandes movimientos, pues se estaba a la espera del arribo de los refuerzos que mandó traer de España en 1586.

Finalmente, de los 700 hombres enviados sólo llegaron 400, y con ellos organizó un ataque contra los naturales. El entonces Virrey del Perú, García Hurtado de Mendoza, consideraba urgente entrar al territorio enemigo y repoblar las ciudades y fuertes destruidos por los naturales del país. La campaña militar se inició a orillas del río Biobío en noviembre de 1590. El triunfo obtenido permitió a los españoles seguir hasta Arauco, a orillas del río Carampangue. Sotomayor fundó una plaza militar a la que denominó San Ildefonso, en la que decidió permanecer sin intentar repoblar y fundar nuevos sitios por falta de recursos. Esto facilitó el asedio de ella por parte de los mapuche y para mayor desgracia, los indígenas amigos fueron diezmados por una epidemia de viruela. Poco después, tuvo que dedicarse a la reconstrucción del Fuerte de Arauco, que se había incendiado.

La falta de recursos era el único argumento que Sotomayor tenía para explicar la situación que se vivía. Por su parte, tanto el Rey como el Virrey estaban convencidos de que el problema no era asunto de recursos sino de liderazgo militar. Insistiendo en su postura, Alonso de Sotomayor decidió partir hacia Lima a pedir refuerzos. En agosto de 1591, recaló en el Callao y estando allí supo que había sido relevado de su cargo: Felipe II designó a Martín García Oñez de Loyola como nuevo Gobernador de Chile.

viernes, 29 de junio de 2018

Los Consejos. El sistema polisinodial en la monarquía hispánica


El gobierno de la Monarquía Hispánica durante el período de los Austrias mayores (Carlos I y Felipe II) se configuró como "sistema polisinodal", cuyo origen se hallaba en la reestructuración gubernativa puesta en marcha por los Reyes Católicos. El principal organismo de gobierno fue el Consejo Real, que era, en realidad, el Consejo de la Corona de Castilla.

Este sistema se terminó de formar bajo el reinado de los Austrias (siglos XVI-XVII). Estos organismos colegiados, de carácter consultivo, ayudaban en la gobernación a los reyes, durante los primeros siglos de la época Moderna.


Ya desde Fernando de Aragón e Isabel de Castilla los territorios hispánicos eran diversos y dispares. Lo único que tenían en común era una misma dinastía reinante y un mismo credo religioso: el catolicismo. Controlar los territorios europeos, las colonias y la península, era una tarea dura y difícil para los monarcas, e incluso para unos pocos consejeros. Por eso se formaron varios Consejos, cada uno con ciertas obligaciones sobre cierto territorio y con ciertas restricciones. Siempre que se fuera a tomar alguna decisión el rey debía de saberlo y dar su consentimiento.

El primer consejo del que se tienen datos fue el Consejo de Castilla o Consejo Real, creado por los Reyes Católicos. Aunque el más importante fue el Consejo de Estado, la sede de la mayoría de ellos se encontraba en el Palacio Real, para facilitar al rey su acceso. Cada uno de ellos tenía un máximo representante y varios consejeros, todos los puestos estaban ocupados por nobles, virreyes, altos cargos eclesiásticos, militares y grandes confidentes y amigos del rey. Con este sistema se favoreció la aparición de la figura del valido. Una burocracia lenta y en muchas ocasiones inútil hizo que desapareciera, prácticamente, con la llegada de la dinastía Borbón en el siglo XVIII, que instauró el sistema de Secretarías siguiendo el modelo francés.

Existen numerosas clasificaciones de los consejos, siendo quizá la más común la separación en Consejos Territoriales y Consejos Temáticos, aunque en esta división hay que dejar fuera al Consejo de Estado


Consejo de Estado: instituido en 1521, considerado el primero en dignidad y el más elevado en la jerarquía de todos los consejos. El rey era el máximo dirigente de este consejo y también se encontraban duques y obispos entre los consejeros. Asistían al rey en cuestiones de política exterior, guerra y paz y todos los temas importantes referentes a la monarquía.
Consejos Territoriales

1.    Consejo de Castilla: fue el primero, creado por los Reyes Católicos en el 1480, sigue en importancia al Consejo de Estado y se encargaba principalmente de administrar la justicia del rey y del gobierno y administración del reino de Castilla.
2.   Consejo de Aragón: actúa dentro de Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca y de Nápoles, Sicilia y Cerdeña, aunque estas tres últimas se subrogaron al Consejo de Italia. Se encarga del gobierno la administración y los problemas de jurisprudencia entre la corona y los fueros.
3.   Consejo de Italia: se encarga de los territorios de Nápoles, Sicilia, Cerdeña y el ducado de Milán, su papel es el del nombramiento de los virreyes en las antiguas posesiones italianas del Reino de Aragón y de la justicia, gobierno y administración. Se creó en 1555 y desapareció junto con el poder hispánico en estos territorios.
4.   Consejo de Portugal: trata los asuntos de gobierno, administración, justicia y nombramiento de cargos eclesiásticos y oficiales en el Reino de Portugal. Creado en 1582 y desaparecido junto con la independencia de Portugal en 1640.
5.  Consejo de Flandes: se encarga de la justicia, gobierno, administración, nombramiento de cargos y hacienda de Flandes y Borgoña. Tomó parte en la guerra con Flandes. Se creó en 1588 y desapareció en 1713 con el tratado de Utrecht.
6.   Consejo de Indias: se creó en 1524 su jurisdicción se concentra en las colonias hispánicas en el continente americano, se encarga de la Casa de la Contratación de Sevilla, de proponer cargos de justicia, del comercio y del tráfico marítimo.

Consejos Sectoriales

1.   Consejo de Inquisición: creado por los RR.CC en 1488, este consejo no dependía de la monarquía ni del rey, sino directamente del papado y de la Santa Sede. Aunque en su finalidad beneficiara a ambos ya que mantenía unidos a los territorios con la exaltación de la supremacía religiosa. Su máximo representante era el Inquisidor General.
2.   Consejo de Cruzadas: administraba las bulas y los subsidios pontificios para las guerras contra el Imperio Turco. Se creó en 1525.
3. Consejo de Hacienda: Carlos V reorganizó y estructuró todo el sistema institucional y administrativo y después creó este consejo para que recaudará los impuestos, os administrara y velara por la solvencia de la monarquía. Creado en 1523.
4.   Consejo de Cámara de Castilla: convoca las Cortes para que el rey se pueda reunir con los nobles y los consejeros.
5.  Consejo de Guerra: formado por altos cargos militares y algunos consejeros de estado, su función es la de la defensa de la corona, principalmente se encarga de las fronteras, el armamento, las galeras, etc., pero no llega a meterse en asuntos de guerra.
6.  Consejo de las Órdenes militares: creado en 1495, abarca todo lo referente a las antiguas órdenes militares de Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa.
Además de éstos hay otros consejos que no está muy claro si llegaron a ser tales o no, como el Consejo de Navarra, ubicado en Pamplona.

Los secretarios eran los encargados de evitar que el gobierno cayera en parálisis y permitieron que funcionaran todo el sistema polisinodial, ya que daban respuestas a la necesidad de un poder ejecutivo más rápido y eficaz, siendo un nexo de unión entre el rey y los consejos.

El tedioso procedimiento de los consejos tenían como consecuencia la acumulación de asuntos sin resolver y la parálisis de la administración, lo cual no podía permitirse en ocasiones de urgencia o necesidad.

El sistema polisinodial no estaba mal estructurado, pero resultó ineficaz por su lentitud en la toma de decisiones. Actuaba en la Corte, al lado del Rey, a quién aconsejaban. Con la llegada de los Borbones, prefirieron instaurar el sistema de Secretarías siguiendo el modelo francés y solo mantuvieron el Consejo de Castilla.

martes, 26 de junio de 2018

Lope de Figueroa. Militar destacado en Flandes, Granada y Lepanto. MdC de los Tercios


Notable militar, caballero de la Orden de Santiago, comendador de la encomienda de los bastimentos del Campo de Montiel, capitán, maestre de campo general y capitán general de la costa del Reino de Granada.

Lope de Figueroa nació en Guadix (Granada), alrededor del año 1541, procedente de una familia noble. Su padre era el capitán don Francisco Pérez de Barradas y Atoguia, alcalde la Peza que, en tiempos de los Reyes Católicos, fue un destacado oficial de la corte. Como hijo segundo, a Lope de Figueroa –apellido que tomó de su madre: doña Leonor de Figueroa y Zapata Ponce de León, bisnieta del primer conde de Feria–, tenía dos opciones: elegir la carrera eclesiástica o la militar, decantándose por esta última y a los 18 años se fugó a Milán, donde acudió al virrey Fernández de Córdoba (nieto del célebre Gran Capitán) y le pidió ingresar como soldado en el Tercio de Lombardía, permaneciendo casi treinta años de su vida al servicio de los famosos tercios.

Detalle del monumento situado en Madrid
Ya como capitán intervino en la conquista de la isla de los Gelves, en el golfo de Túnez (1559-60), donde fue hecho prisionero*. Tras unos pocos años de cautiverio en Constantinopla, junto a su primo Rodrigo de Zapata, también capitán, fue rescatado por su padre pagando la fuerte suma de 4.000 mil ducados.


*Su primera gran confrontación con los turcos empezó mal. En 1560, Felipe II había ordenado al duque de Medinaceli acometer la conquista de Trípoli, nido de corsarios berberiscos. Después de un fracaso naval a las puertas de Trípoli, auspiciado por la timidez de Andrea Doria, Medinaceli arremetió la conquista de la isla de Gelves, al sudeste de Túnez, donde ordenó levantar un fuerte. Advertida la flota otomana, ésta se presentó en un plazo de 20 días, sorprendiendo a los españoles aún en los preparativos. Figueroa, ascendido a capitán por petición del virrey de Milán, participó del desastre de Gelves (con 10.000 muertos entre las filas cristianas) y fue llevado cautivo a Estambul junto a 5.000 prisioneros cristianos.

El mismo año de su liberación tuvo tiempo de socorrer Orán, la principal ciudad española en África, que permanecía asediada por piratas argelinos. Al año siguiente colaboró en la toma del islote de Vélez de la Gomera liderada por García de Toledo. Así, participó como capitán del Tercio de Sicilia en la toma del Peñón de Vélez de la Gomera (1564) y aquel mismo año, al mando de 300 arcabuceros, intervino en la conquista del castillo de Istria en la localidad corsa de Sollacaro, y al año siguiente en el socorro de Malta**, distinguiéndose en el ataque a la torre de Falca.

**Después de ser expulsada de Rodas, el rey Carlos I había cedido a la belicosa Orden de los Hospitalarios la isla de Malta para que hostigara a la flota turca. En 1565, Solimán el Magnífico desplegó 175 galeras, 200 naos y 40.000 soldados con la intención de reducir a cenizas la base cristiana, fracasando en el intento.

La heroica defensa orquestada por el gran maestre de la orden, Jean Parrisot de La Valette, retrasó la conquista lo suficiente como para que el virrey de Sicilia, García de Toledo, pudiera preparar una fuerza de socorro. Así, los tres meses y con la isla a punto de claudicar, una escuadra de galeras a cargo del almirante Álvaro de Bazán rompió el bloqueo marítimo y consiguió desembarcar a 10.000 españoles, dirigidos por Álvaro de Sande. Los castellanos cayeron sobre las filas musulmanas antes de que estas pudieran percatarse de su superioridad numérica, y los hicieron huir.

Las tropas españolas, con Lope de Figueroa a la cabeza de una compañía del tercio de Sicilia, emprendieron camino a Flandes en 1568, donde el Duque de Alba planeaba utilizarlas contra los rebeldes. Ya en Flandes, al mando de una compañía de arcabuceros en la vanguardia del Tercio de Sicilia, Figueroa intervino destacadamente en las batallas de Jemingen, Maatrich, Mons y en la de Jodoigne, servicios que le valieron la felicitación del rey Felipe II y una pensión vitalicia de 400 ducados anuales. Con el favor real, Lope de Figueroa pidió un nuevo destino, para sofocar el levantamiento de los moriscos en Granada***. Don Juan de Austria, junto a Luis de Requesens, fue puesto al mando de tropas llegadas de Italia. Lope de Figueroa, «atendiendo a la experiencia que tiene de las cosas de la guerra», solicitó el mando de uno de esos tercios.

Desde 1567, Felipe II se había propuesto eliminar los resquicios musulmanes de «la diócesis menos cristiana de toda la cristiandad». Carlos I había otorgado una prórroga de 40 años a los moriscos de Granada para abandonar sus prácticas islámicas. Pero cerca de vencer el plazo, seguía predominando la costumbre árabe en ciertas regiones granadinas, y la connivencia con los turcos abría la posibilidad de un ataque en suelo patrio.

Siendo maestre de campo (MdC) de su tercio, llamado “de Figueroa” o también “de Granada”, combatió para sofocar el levantamiento de La Alpujarra (1568-1570) llevando a cabo destacadas acciones en Galera, Purchena, Huécija, Tíjola, Andarax y Serón, donde recibió un balazo en una pierna que lo dejó medio cojo.También Don Juan de Austria fue herido en esta refriega, y solo gracias al sacrificio de Luis de Quijada —su antiguo ayo— pudo salvar la vida. Pese a las complicaciones, en marzo el Tercio de Figueroa tomó Tíjola, y para agosto la guerra terminaba. A la espera de un nuevo destino, Figueroa fue nombrado jefe de los presidios de la Costa de Granada con la misión de capturar y evitar la huida de los moriscos hacia África.

De La Alpujarra pasó a Italia en 1571, siendo decisiva su participación desde la galera real, junto a Miguel de Moncada y Bernardino de Cárdenas, en la batalla naval de Lepanto (Don Juan de Austria fue puesto a la cabeza de la Santa Liga (formada por España, Venecia y el Papa), que se proponía hacer frente a la flota otomana), inclinando la victoria del lado de la Liga Santa.



Don Juan de Austria, el nuevo gobernador de Flandes, ordenó el regreso de los tercios españoles y Figueroa partió de Milán el 22 de febrero de 1578, llegando cerca de Namur el 13 de abril, Figueroa pasó los siguientes tres años combatiendo a los holandeses, bajo el mando de Alejandro Farnesio, ante la muerte el 1 de octubre de 1578 del hijo de Carlos I. en 1582, su actuación en la batalla de la isla Terceira (archipiélago de las Azores) a las órdenes de Álvaro de Bazán, desde la galera San Mateo, fue decisiva.

Escudo del Marquesado de Cortes de Graena, otorgado en 1683 a Antonio Lope Pérez de Barradas, heredero de los servicios prestados a la corona por Lope de Figueroa.


La familia Pérez de Barradas es un linaje andaluz de origen portugués que se estableció en Guadix después de la reconquista de la ciudad por los Reyes Católicos en 1489. En 1683, don Antonio Lope Pérez de Barradas y Aguayo Portacorrero obtuvo el Marquesado de Cortes de Graena. Mas adelante, este marquesado se uniría al de Quintana de las Torres y al de Peñaflor, estableciéndose en Écija (Sevilla). Don Lope de Figueroa dejó de heredero de sus bienes a su hermano Don Fernando Pérez de Barradas y Figueroa, heredero del mayorazgo. Tuvo una hija, doña Jerónima, que fue monja.


Murió el 28 de agosto de 1585 en Monzón de Aragón, cuando formaba parte del séquito real alojado allí para celebrar las Cortes del Reino de Aragón, a causa de un brote de peste que apareció en la villa y causó más de 1.500 víctimas. Según había dispuesto, sus restos se depositaron en el Monasterio de San Francisco y unos meses después son llevados a Guadix y depositados en la iglesia de San Francisco.

Los títulos que poseía Figueroa y que había conseguido en sus múltiples campañas fueron: “Comendador de la Encomienda de Bastimentos del Campo de Montiel, Capitán General de la Costa del Reino de Granada, Maestre de Campo General de la Isla Tercera, Islas Azores, Caballero de Avito de Santiago” (Testamento de 1585). Hay que añadir el de Maestre de Campo del Tercio de Figueroa, actual RIMZ. “CÓRDOBA” Nº 10.

Su figura llegó a ser tan importante en el siglo XVI y el siguiente, que fue uno de los personajes predilectos para las obras de teatro de los escritores más famosos del Siglo de Oro español
Figueroa fue recordado por la inmortal Lepanto y por la célebre obra de teatro “El Alcalde de Zalamea”, donde su autor Calderón de la Barca –que también combatió en los tercios– le pone como el clásico capitán de humor amargo. Desde 1572 y hasta 1575, Miguel de Cervantes sirvió como soldado aventajado en el tercio de Figueroa, que tras Lepanto tomó el nombre de Tercio de la Sacra Liga, al integrarse al mismo la compañía del capitán Manuel Ponce de León en la que estaba enrolado.

sábado, 23 de junio de 2018

Octavo centenario de la fundación de la Orden de la Merced



Con motivo de la celebración del VIII centenario de la fundación de la Orden de la Merced, el Real Ilustre y Primitivo Capítulo Noble de Caballeros de la Merced, celebró este sábado, 23 de junio, a las 12.00 horas, en el Monasterio de las Madres Mercedarias de Don Juan de Alarcón (Madrid), una Misa solemne y un Te Deum.
Miembros de la Orden de La Marced



Varios de los asistentes al acto
 


 
Al acto religioso acudieron representantes de distintas corporaciones nobiliarias, entre ellas la Real Asociación de Hidalgos de España, y a la finalización del mismo se sirvió un aperitivo en el claustro del monasterio.

Monasterio de las Madres Mercedarias(Madrid)

Emblema del Real Ilustre y Primitivo Capítulo Noble 
de Caballeros de la Merced

El Capítulo Noble de Caballeros de la Merced se constituyó canónicamente el 26 de junio de 1974 en el seno  de la Real Ilustre y Primitiva Archicofradía de María Santísima de las Mercedes, fundada el 3 de septiembre de 1724 en el convento madrileño de las Madres Mercedarias, conocido popularmente como “ Convento de Don Juan de Alarcón “. La misma formaba parte de un grupo de congregaciones vinculadas  a la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos, más conocida como Orden de la Merced, instituida en 1218 por San Pedro Nolasco, en la Corona de Aragón.

martes, 19 de junio de 2018

Bernardo de Vargas Machuca. Soldado, escritor y naturalista

Escribió varios libros, el más popular fue "Milicia indiana y descripción de las Indias".

Nacido en Simancas (Valladolid) en 1557. Fue soldado, capitán, explorador, conquistador, escritor, y mucho mas, que llegó a América allá por el año de 1574; gobernador de Portobelo y de la isla Margarita. Murió en Madrid en 1622, cuando habia sido nombrado gobernador de la provincia de Antioquia, Cáceres y Zaragoza, en Nueva Granada, hoy Colombia.



A finales del siglo XVI, los indios araucanos, rebelados contra la dominación española, habían dado muerte al gobernador Óñez de Loyola, y amenazaban con recobrar su independencia. En la dificultad de incurrir en nuevos gastos para suministrar a Chile los socorros que este reino necesitaba, se pensó en enviar un nuevo Gobernador, creyendo que con sus propios recursos y los que le llegasen del Perú se podría reponer este país de sus quebrantos.

Aunque el gobierno de Chile era muy poco codiciable en esas circunstancias, no faltaron quienes lo pretendiesen y uno de éstos fue el capitán Bernardo  de Vargas Machuca, pobre hidalgo de Simancas, que podía hacer valer largos servicios militares; Vargas Machuca, aunque no conocía Chile y sus habitantes más que por la lectura del poema de Ercilla y su nombre sería desconocido si no se hubiera conquistado cierta notoriedad en la literatura histórico-geográfica de América.

Se consagró desde muy joven a la carrera militar, sirvió primero seis años en los ejércitos de Italia y pasó luego a las Indias, donde permaneció más de dos décadas, participando en numerosas acciones guerreras.

Su proposición, en agosto de 1599, de pacificar Chile fue desatendida por el Rey Felipe III y por el Consejo de Indias, que nombró en el cargo al capitán Alonso de Ribera, soldado valiente y entendido, que sólo conocía de nombre las colonias de América, pero que tenía una larga experiencia militar adquirida en 24 años de constante batallar en las guerras de Flandes. Así, Bernardo, en vez del alto puesto que solicitaba, obtuvo  algunos  años después otro más modesto, el de gobernador de la isla de la Margarita, que desempeñaba todavía en 1615.

De regreso a la metrópoli, publicó en Madrid su Milicia y Descripción de las Indias (1599), obra que comprende, en realidad, tres libros independientes. El primero es un tratado de arte militar adaptado a las circunstancia de América. Más que sus referencias técnicas a las armas y municiones, hay que destacar, desde un punto de vista, el capítulo "Prevención e medicinas y aplicación de ellas", interesante resumen de medicina militar. El segundo libro se titula "Descripción breve de todas las Indias Occidentales, con la Ydographía y Geographía de las costas del mar, Reynos y particulares Provincias". En un lenguaje sencillo, Vargas ofrece descripciones muchas veces precisas de los animales, plantas y minerales que había podido observar, así como numerosas noticias relativas a la geografía física americana. El tercer libro o "Compendio de la Sphera" es un breve esquema de las ideas cosmográficas tradicionales.
 
 

Vargas publicó, además, un tratado sobre la jineta, considerado como uno de los mejores textos sobre equitación aparecidos en la España de los siglos XVI y XVII. Impreso por vez primera en 1600, apareció una segunda edición ampliada en 1619. Aparte de exponer el arte de la jineta con sus ejercicios, se ocupa de las condiciones del caballo e incluye un resumen de albeitería.


Leyenda: 

BATALLA DE JEREZ, en donde peleó don Diego Pérez de Vargas, quién al perder la espada tomó un gruesa rama de olivo y machacó tantos moros que le apodaron MACHUCA.