martes, 11 de diciembre de 2018

Juan de la Cosa. Navegante y cartógrafo, realizó el primer mapamundi

Navegante y cartógrafo conocido por haber participado en siete de los primeros viajes a América y por haber dibujado el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano. Elaboró para los Reyes Católicos el primer mapamundi, obra fechada en 1500 en el Puerto de Santa María (Cádiz).

Juan de la Cosa nació, probablemente, en Santoña (Cantabria), c. 1449, y se desconoce su filiación, pero si se sabe que era de origen hidalgo: Ortiz Otáñez (1677) afirma rotundamente su origen santoñés, así como su hidalguía como perteneciente a una de las familias locales más notorias, linaje también citado por García de Salazar.
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Participó como cartógrafo en el segundo viaje de Cristóbal Colón (1493-95) y es pmuy probable que también estuviera presente en el primero (1492-93), con la nave de su propiedad la Santa María, que condujo al descubrimiento de América;

En 1499-1500 organizó su propia expedición de descubrimiento por las costas de Guayana y Venezuela, en la que le acompañaron Alonso de Ojeda y Américo Vespucio. Desembarcaron en la isla Margarita y recorrieron el litoral de Venezuela desde Paria hasta el cabo de la Vela.

Al regresar a la Península elaboró el primer mapamundi en el que aparece el continente americano, obra fechada en 1500 en el Puerto de Santa María.


Hecho para los Reyes Católicos y dibujado sobre dos pergaminos unidos, que en conjunto miden casi dos metros por uno. Está construido sobre una red de rosas de los vientos unidas por rumbos, con el trópico de Cáncer como eje; carece de graduación y fue ricamente decorado con pan de oro, colores y abundantes figuras de barcos y personajes míticos o religiosos. Puede ser considerado el mapa patrón en que se resumía la más ajustada representación del Mundo y del que los cosmógrafos sacaban las cartas de navegación para uso de los pilotos en viajes posteriores.

En dicho mapa reflejó los resultados de los descubrimientos de Colón, Ojeda, Vasco da Gama, Cabral, Pinzón y Juan Caboto, acertando al suponer que las tierras descubiertas en el norte y el sur de América estaban unidas formando una única masa continental; Cuba aparece identificada como una isla, en contra de lo que creía Colón; y el contorno de África está dibujado por primera vez con su forma correcta. En cambio grandes zonas de Asia están vacías por ser desconocidas o porque se identificaban aún con las «Indias» descubiertas por Colón.

Monumento a Juan de la Cosa en Santoña
Juan de la Cosa gozó en vida de un gran prestigio como navegante (que los RR.CC. reconocieron otorgándole cargos y repartimientos. alternó viajes a América (costas de lo que hoy son Venezuela, Colombia y Panamá) bajo su propio mando con encargos especiales de la Corona, incluyendo la participación en la Junta de pilotos de Burgos de 1508. 

En 1509 emprendió la que sería su última expedición, de nuevo junto a Alonso de Ojeda, para tomar posesión de las costas de la actual Colombia. Juan de la Cosa murió el 28 de febrero de 1510 en un enfrentamiento armado con indígenas, en Tubarco, antes de poder llegar a ejercer su cargo de alguacil mayor de Urabá. 

Años más tarde a la publicación del primer mapamundi de Juan de la Cosa, en 1507 aparecía el planisferio Universalis Cosmographia del alemán Martin Waldseemüller. Fue el primer mapa en denominar América con este nombre. El autor lo nombró así por Américo Vespucio, navegante italiano que consideró a las tierras descubiertas como un nuevo continente.

martes, 4 de diciembre de 2018

El Centro de Estudios Políticos y Constitucionales abre las puertas de su sede, el Palacio de Godoy, con motivo del 40 aniversario de la Constitución



Un palacio que fue proyectado por Francisco Sabatini y realizado durante los años 1779 y 1780 para el marqués de Grimaldi, que nunca lo ocupó; lo habitó el conde de Floridablanca, lo decoró Manuel Godoy y en él acabó residiendo el general francés Joaquín Murat, jefe de las tropas que ocupaban Madrid en mayo de 1808 y que dirigió la labor de sofocar la revuelta de un pueblo sublevado contra la invasión.

En el marco de la conmemoración del 40º Aniversario de la Constitución de 1978, el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, ubicado en el Palacio de Godoy, un edificio declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento, celebró ayer 4 de diciembre una jornada de puertas abiertas, con visitas guiadas en las que se explicó su historia y funciones, así como la del edificio que lo alberga.

 

En la Plaza de la Marina Española, junto al Senado, se levanta uno de los palacetes más desconocidos para los madrileños, el Palacio de Grimaldi o de Godoy, que actualmente acoge el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC).



 

En 1776 Carlos III encargó al arquitecto Francisco Sabatini la construcción de este palacio para alojar a los primeros Secretarios del Despacho y sus correspondientes dependencias administrativas, entendidas como una prolongación de las existentes en el nuevo y cercano Palacio Real.

El edificio se construyó sobre un solar perteneciente al Rey y al Conde de Sástago, lindante al convento y colegio de doña María de Aragón, en la actual plaza de la Marina Española. Es un edificio de trazas clásicas en la disposición de vanos y ventanas, cuenta con piso bajo, principal y entresuelo intermedio; en su interior destaca notablemente la composición de la escalera del vestíbulo pues consigue un efecto visual que tiende a ampliar el espacio de su alrededor.

Hasta la invasión francesa de 1808 el palacio realizó las funciones para lo que fue concebido, teniendo por moradores a principales ministros de la monarquía como el Marqués de Grimaldi, el Conde de Floridablanca y Manuel de Godoy, Príncipe de la Paz, razón por la que este palacio era y es conocido por el nombre de algunos de estos ministros.

Durante la estancia de Godoy se decoró el interior del palacio con mármoles, pinturas al fresco, puertas de bella factura y esculturas. También estuvo alojado Murat, Gran Duque de Berg y cuñado de Napoleón, durante las jornadas previas al levantamiento popular del Dos de Mayo de 1808, en calidad de máxima autoridad militar de las tropas francesas acantonadas en Madrid.

Despacho de Manuel Godoy (trasladado al Almirantazgo)
A la caída de Godoy, se le confiscó todo su patrimonio. En el piso bajo estaban las habitaciones de servicio, el Gabinete de Historia Natural, su Biblioteca, -que hoy forman parte de la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico-, el Archivo de Secretario del Estado y las habitaciones de verano de la condesa. En el principal había 29 habitaciones, con el oratorio, el salón de las columnas y las habitaciones de Godoy. 

Desde el final de la Guerra de Independencia el palacio fue sometido a un continuo baile de usos públicos, fue sede del Consejo del Almirantazgo hasta que en 1819 pasó a albergar las dependencias de la Biblioteca Real; en 1826 fue ocupado por las Secretarías del Despacho de Gracia y Justicia, Hacienda, Guerra y Marina, hasta que un incendio en el edificio ocurrido el 29 de noviembre de 1846 aconsejó el traslado de estas dependencias, ya convertidas con el régimen liberal en Ministerios. Sólo quedaron en el edificio las dependencias del Ministerio de Marina, al que pocos años después se le agregarían las del recientemente creado Museo Naval (1844).

El resto del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX siguió desempeñando funciones ministeriales, aunque en algunas ocasiones parte de sus habitaciones y salones recuperaron el lujo de tiempos pasados al convertirse en los alojamientos de las futuras reinas de España, Maria Cristina de Austria y Victoria Ana de Battenberg, antes de sus respectivas bodas con Alfonso XII -en segundas nupcias- y Alfonso XIII.



En 1941 se decidió instalar en el palacio el Museo del Pueblo Español, para lo que se encargó al arquitecto Fernando Moreno Barberá la realización de un proyecto de reforma y ampliación del inmueble por la calle de Bailén. En 1943 Luis García de la Rasilla concluyó las obras y se pudo abrir al público este museo donde se podían contemplar trajes regionales e históricos, productos y manifestaciones artísticas locales y populares, y, entre otras colecciones, gran variedad de productos artesanales. 


Una de las estancias del palacio












Con la llegada de la democracia el museo fue clausurado y en la actualidad el palacio es utilizado por dependencias de la Presidencia del Gobierno, en concreto el CEPC..

domingo, 2 de diciembre de 2018

Ingreso de Caballeros y Damas en la Orden de la Merced (2018)



La iglesia del Monasterio de las Madres Mercedarias de Don Juan de Alarcón (c/de Valverde, 15 Madrid) acogió, el sábado 1 de diciembre, la celebración solemne de una Eucaristía durante la cual se realizó el ingreso de nueve nuevos caballeros y dos damas en el Real, Ilustre y Primitivo Capítulo Noble de Caballeros de la Orden de la Merced. 

La Santa Misa, que dio comienzo a las 19:30 horas, y la entrega de los Hábitos y Lazos de la Orden estuvo presidida por el Excmo. y Rvdmo. Señor Don Jesús Vidal Chamorro, obispo de Elepia y auxiliar de Madrid.

A la ceremonia asistieron miembros de distintas Corporaciones Nobiliarias, entre ellas la Real Asociación de Hidalgos de España, representada por D. José Manuel Huidobro, vocal de su Junta Directiva.


  

 
 

Tras la ceremonia de cruzamiento, se ofreció una cena cóctel con baile en el Palacio de Santoña (c./ Huertas 13), en la que el Conde José Miguel Zamoyski de Borbón, Vice Comendador Mayor pronunció una palabras de agradecimiento a los asistentes y un brindis.


Con el objetivo de la redención de cautivos, el Real, Ilustre y Primitivo Capítulo Noble de Caballeros de la Orden de la Merced trabaja hoy en día en la defensa de la dignidad de la persona, redimiéndoles de lo que es indigno para ellos, de todo lo que esclaviza, como el hambre, la necesidad, la droga o la cárcel. Como el Capítulo de Caballeros entiende que la pobreza es otra forma de esclavitud actual, también ofrecen becas –ayudas para comedor, uniformes o libros– a los alumnos del colegio de las Madres Mercedarias de la c/ Valverde que pasan necesidad, con los fondos que aporta el Capítulo de Caballeros.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Celebración anual y VIII Premio Real Asociación de Hidalgos de España (2018)



Como viene siendo tradicional, el viernes 30 de noviembre a las 21 horas, se celebró la cena anual de asociados a la Real Asociación de Hidalgos de España (RAHE), a la que acuden tanto sus propios miembros como invitados, y otros de otras corporaciones nobiliarias, o personalidades distinguidas de otras entidades colaboradoras, que nos acompañan en este encuentro.

Al comienzo del acto se realizó la entrega del VIII Premio Hidalgos de España sobre Genealogía, Heráldica y Nobiliaria, que ha recaído en D. Fernando García-Mercadal y García-Loygorri por su obra “Los símbolos políticos, el ceremonial y las condecoraciones del reino de España”.



Fernando García-Mercadal y García-Loygorri recibe el VIII premio Hidalgos de España. 
El premiado, con el premio recibido 

El VIII Premio ha sido entregado por D. Manuel Pardo de Vera y Díaz, Presidente de la Real Asociación de Hidalgos de España, y por Dª Paloma Sobrini Sagaseta de Ilurdoz, Directora General de la Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid.

Entrevista recogida por ABC


Este año el lugar del encuentro ha sido el Hotel Wellington (Madrid), un hotel con mucho encanto, en donde hemos podido disfrutar de una entrañable velada y cena. En años anteriores, la celebración tuvo lugar en los salones del hotel Ritz (cerrado por obras) con gran éxito de participación en todas las ocasiones.


VIII Premio Hidalgos de España sobre Nobiliaria, Genealogía y Heráldica

Durante el transcurso del evento, con numerosa asistencia, antes del inicio de la cena, tuvo lugar el acto de entrega formal del VIII Premio Hidalgos de España sobre Genealogía, Heráldica y Nobiliaria, que en esta ocasión ha recaído en el general don Fernando García-Mercadal y García-Loygorri con la obra “Los símbolos políticos, el ceremonial y las condecoraciones del reino de España”, en la que muestra un profundo conocimiento sobre la materia. El premio está dotado con 6.000 euros, así como con la publicación de la obra, qeu será coeditada por Ediciones Hidalguía y Dykinson.

Don Fernando García-Mercadal y García- Loygorri es general auditor del Cuerpo Jurídico Militar, doctor en Derecho con Premio Extraordinario por la Universidad de Navarra, doctor en Ciencias Políticas (sobresaliente cum laude) por la Universidad Rey Juan Carlos, master en Estudios Sociales Aplicados  por la Universidad de Zaragoza, académico de la Real de Jurisprudencia y Legislación y VP de su Sección de Derecho Premial, académico de la Real de la Historia y de la Real de Nobles y Bellas Artes de San Luis, profesor colaborador del Máster en Protocolo, Comunicación y Organización de eventos (URJC) y del Máster en Protocolo, Ceremonial y Actos Sociales de la Universidad de Zaragoza, premio internacional de Protocolo 1998 (Instituto Internacional de Protocolo) y premio Archiduquesa Mónica de Austria 2010 (CIGH), es uno de los representantes de España en la International Comission for Orders of Chivalry y fue subdirector del Gabinete de la Presidencia del Congreso de los Diputados.
  Fueron muy numerosos los asistentes








Al finalizar la magnífica cena se realizó la entrega de diplomas e insignias a los nobles asociados de nuevo ingreso a lo largo del presente año. Para finalizar, el Presidente, D. Manuel Pardo de Vera y Díaz, pronunció unas palabras y se realizó un brindis para cerrar el acto.








 

Con el premiado y algunos asistentes, miembros de la Junata de Hidalgos y amigos


 


El acto estuvo muy concurrido, con unos 150 asistentes y presencia de representantes de varias corporaciones nobiliarias (entre ellas el Santo Sepulcro de Jerusalén, Malta, Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge, Maestranzas de Granada y Zaragoza, Órdenes Militares de Santiago, Calatrava y Montesa; Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, Maestranza de Caballería de San Fernando, Portillo de Zaragoza, Cubicularios de Zamora, Real Hermandad del Santo Cáliz de Valencia, Cuerpo de la Nobleza del Antiguo Reino de Galicia, Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, Real Estamento Militar del Principado de Gerona y Solar de Tejada), que compartieron mesas en un espléndido salón del Hotel Wellington; además de una nutrida representación de jóvenes hidalgos, el futuro de la Asociación.



Al acto de entrega del VII Premio, además de los propios asociados han asistido representantes de muchas de las Corporaciones Nobiliarias españolas así como de otras instituciones que colaboran habitualmente con la Real Asociación de Hidalgos de España.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Sebastián de Belalcázar. Conquistador de Quito y fundador de Popayán y Guayaquil



Fue uno de los primeros españoles en llegar a América y, en 1514, con Pedrarias Dávila al Darién, donde fue nombrado capitán. En 1524 participó en la conquista de Nicaragua y fue nombrado alcalde de la ciudad de León.

Tuvo una importante participación en la exploración y conquista de los territorios peruanos, logrando alcanzar altas posiciones en los territorios conquistados por la Corona Española.

Sebastián Moyano y Cabrera nació en la localidad de Belalcázar, posiblemente, en el año 1480, en el seno de una familia humilde, eso sí, pero con limpieza de sangre. En ese momento, esta localidad pertenecía a la Extremadura castellana, que a la vez formaba parte de la provincia de Córdoba, encontrándose bajo el mando de la Corona de Castilla. A pesar de que su padre era de apellido Moyano y su madre Cabrera, cuando partió hacia el nuevo mundo optó por cambiar su apellido, adoptando el nombre de su localidad, y pasándose a llamarse Sebastián de Belalcázar o Benalcázar, nombre por el que sería reconocido en la Historia.

Sebastián de Belalcázar constituye uno de los primeros conquistadores españoles en haber viajado al nuevo mundo* (posiblemente para eludir alguna acción de la justicia o la pobreza que lo azotaba en su tierra natal, y el cambio de apellido fue para no olvidar sus raíces mientras partía hacia lo desconocido), teniendo, según indican algunas fuentes, aunque no ha qeudado constancia, la oportunidad de formar parte de la tripulación de Cristóbal Colón durante su tercer viaje, realizado en 1498, lo cual le convertiría en uno de los primeros marinos en tocar tierra firme en América, al haber acompañado a Colón al navegar por el Orinoco en Venezuela.

Igualmente, la Historia refiere en la vida de este conquistador otro viaje al Nuevo Mundo, el cual habría realizado en el año 1514, bajo el mando de Pedrarias Dávila al Darién. Durante esta travesía, resaltó como un gran militar, marinero y explorador, obteniendo incluso el rango de Capitán, lo que le colocaba en posición de poder tener hombres bajo su mando, o dirigir expediciones en el Nuevo Mundo.

*Algunos sostienen que cuando Cristóbal Colón se encontraba en Sevilla para emprender su tercer viaje en 1498, Belalcázar se alistó con él y consiguió pasaje para radicarse en Santo Domingo. Otros sostienen que tomó lugar en la expedición de Pedrarias Dávila, y que de Santo Domingo fue al Darién, bajo el mando de Vasco Núñez de Balboa. Viajó a Nicaragua en compañía de Francisco Fernández de Córdoba y, como premio a su labor, fue nombrado alcalde de la ciudad de León, recién fundada.

Después de haber participado junto a Francisco Hernández de Córdoba en la conquista del territorio nicaragüense, la cual tuvo lugar en 1524, Sebastián de Berlalcázar recibió una importante recompensa por su labor, siendo nombrado alcalde de la recién fundada ciudad de León. No obstante, permanecería al frente de la naciente ciudad apenas tres años, pues durante 1527, este conquistador tuvo que partir rumbo a Centroamérica, para intentar poner orden en las disputas que se daban en suelo hondureño entre los españoles que ambicionaban el poder.

En el Darién tuvo ocasión de conocer a Diego de Almagro y a Francisco Pizarro, y se unió a ellos en 1530 para conquistar el Perú. Fue enviado a Piura con el cargo de teniente gobernador; en 1533 organizó por su cuenta (invirtió un importante capital en la campaña) la expedición de Quito, ciudad que había sido destruida por el general Inca Rumiñahui, y allí tuvo que hacer frente a la resistencia india.

Sebastián de Belalcázar fundó una nueva ciudad, el 6 de diciembre de 1534, en compañía de Almagro. Según lo que reportan las fuentes históricas, los conquistadores escogieron para este asentamiento, fundado sobre las cenizas de la ciudad inca destruida, el nombre de San Francisco de Quito, como una forma de rendir un homenaje a los misioneros franciscanos que ya comenzaban a poblar el nuevo continente,… aunque también se dice que fue en honor a Francisco Pizarro.

Después de este triunfo en lo que sería el actual territorio ecuatoriano, partió rumbo a las tierras que constituirían el territorio de Nueva Granada. Una vez allí, Belalcázar comandó la batalla de Popayán, en donde al mando de un centenar de soldados, en el año 1535, lograría vencer a cerca de 3.000 indígenas, logrando la conquista del territorio. Un año después atacó, con apenas doscientos hombres, la población de indígenas yanaconas, las cuales según los registros españoles ascendían a unos 6.000 y, nuevamente, los hombres a su mando lograron imponerse, conquistando el territorio y fundando, el 25 de julio de 1536, la ciudad de Santiago de Cali, y Popayán en enero de 1537, situadas en la actual Colombia, además de otros emplazamientos, como Guayaquil en el actual Ecuador

Monumento a Belalcazar en Cali (Colombia)
Durante la colonia Santiago de Cali fue parte de la Gobernación de Popayán, la cual a su vez era parte de la Real Audiencia de Quito. Aunque Cali fue inicialmente la capital de la Gobernación, en 1540 Belalcázar asigna esta función a Popayán debido al clima templado de esa ciudad.


No obstante, Belalcázar también se obsesionó con el mito de El Dorado, organizando varias expediciones, que lo llevaron entre 1536 y 1537 a recorrer gran parte del territorio colombiano, en donde aun cuando no pudo encontrar la ciudad de oro, logró consolidar el poder español sobre lo que se convertiría en el futuro en un virreinato. Junto al conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada, en 1539, cruzó el valle del río Magdalena, lo cual les dio paso hacia los territorios centrales del país, llegando a la meseta en donde actualmente se erige la capital colombiana.

Sus méritos y conquistas fueron recompensadas generosamente por la corona española, consiguiendo que, en 1540, Carlos I le concediera el título de Adelantado, nombrándolo además Gobernador vitalicio de Popayán, un extenso territorio, que comprendía espacios ubicados en los actuales territorios de Colombia y Ecuador.

Sebastián de Belalcázar tuvo que enfrentarse, desde el principio, con las ambiciones de otros iguales, como por ejemplo, Pascual de Andagoya, quien usando su posición de Gobernador, quiso usurpar territorio bajo el mando de Belalcázar; sin embargo, Andagoya no contaba con la experiencia de este conquistador, quien supo revertir el ataque, y por el contrario apoderarse de territorio bajo el poder de Andagoya.

Unos seis años después, en 1546, tras haberse visto involucrado en las grandes contiendas por poder protagonizadas por los Pizarro y los Almagro en Perú, el propio Belalcázar tuvo que atender otras sublevaciones en contra de su poder.

Las denuncias por los abusos cometidos motivaron el envío de Robledo como juez de residencia. Benalcázar ejecutó al juez, siendo condenado a muerte por este delito. Su apelación fue aprobada por lo que emprendió Benalcázar el viaje á España con el objetivo de defenderse; pero la edad y achaques que padecía le obligaron á detenerse enfermo en Cartagena de Indias, donde falleció el 30 de abril de 1551, unos días antes de partir hacia España. Pedro de Heredia, aún gobernador de Cartagena, le dio cristiana sepultura y sobre su tumba escribió un sentido epitafio.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Juan Ruiz de Alarcón. Comediante del Siglo de Oro


Autor dramático que, aunque nacido en México, es considerado una de las figuras más destacadas del teatro español de los Siglos de Oro.

Tuvo que sufrir las burlas inmisericordes de sus contemporáneos, especialmente de Lope de Vega y Quevedo (le llamaron "mexicano y corcovado" y "corcovilla", por su joroba), y también de Góngora, Tirso y otros. 

 
Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza nació en el Real de Minas de Tetelcingo, en la región de Taxco, en el Virreinato de la Nueva España, el actual estado de Guerreo en México, probablemente en 1572 (Algunas fuentes indican que hacia 1580-1581, sin fundamento documental sólido). Hijo de Pedro Ruiz de Alarcón, oriundo de la nobleza de Cuenca, y de Leonor de Mendoza. Su abuelo materno se llamaba Hernando Hernández de Cazalla (aunque también se le llamaba Hernando de Mendoza) y su abuela materna se llamaba María de Mendoza. Tuvo una posible relación con una mujer llamada Angela Cervantes y una hija natural llamada Lorenza. Falleció en Madrid en agosto de 1639.

Jiménez Rueda en el capítulo 32 de su libro ]uan Ruiz de A/arcón, el suriano mexicano…, transcribe la copia de la fe de bautismo de Alarcón, que le fue entregada por el Dr. Lauro Flores, la que dice como sigue: en treinta de diciembre de mil y quinientos setenta y dos años alonso torquemada semanero en la region de tachco bautise en la ermita de la santa veracruz real de minas de tetelcingo a juan hijo de po. ruiz de alarcon y leonor de mendoza su muger, fueron testigos jase de cabra y maria josefa su muger.-cura semanero alonso de torquemada.

Pedro Ruiz de Alarcón y doña Leonor de Mendoza, padres del dramaturgo, contrajeron matrimonio el domingo 9 de marzo de 1572 en la catedral de México. La familia de la novia se dedicaba a la minería en Zumpango y Taxco, por lo que su prosperidad económica le daba vía libre para casar a Leonor con un joven español recién llegado a la colonia, oriundo de cuenca, cuyo apellido permitía presumir de hidalguía. Este tipo de matrimonios, entre muchachas de familias coloniales acaudaladas y españoles con poco tiempo en el virreinato, eran frecuentes, pues suponían un beneficio para ambas partes: las primeras ennoblecían su apellido al unirse en matrimonio con individuos pertenecientes a familias de la aristocracia española, mientras que los segundos ganaban una respetable posición económica, necesaria para mantener tal hidalguía. De esta unión nacieron cinco hijos: Juan (30/12/1572), Pedro (1577), Gaspar (1577), Hernando (1581) y García (1582).

Juan intentó toda su vida en que recibiera el tratamiento de "Don", debido a sus antepasados Mendoza, preciándose siempre de su linaje. Tuvo un cierto complejo de inferioridad física que intetó superar concentrándose en su trabajo siendo sobrio, medido y disciplinado, lo que transmitió a sus "Comedias", buscando los valores humanos.

Estudió en la Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de México desde 1592, aunque posteriormente viajó a España donde obtuvo el título de bachiller de cánones, en 1600, y en Leyes, en 1602, en la Universidad de Salamanca. Su estancia en España se hizo pronto económicamente difícil y sólo obtuvo apoyo de un pariente sevillano, jesuita, Gaspar Ruiz de Montoya; después de ejercer sin título la abogacía en Sevilla, regresó a México en 1608, para terminar sus estudios de leyes.

Obtuvo el título de licenciado en Leyes en la Universidad mexicana en 1609, fracasó en sus aspiraciones al profesorado universitario en tres intentos y trabajó en empleos menores, para embarcar de nuevo rumbo a España en 1613.

Quizá porque su familia había venido a menos, el joven licenciado no regresaría nunca a su país de origen. En 1614 se estableció de forma definitiva en Madrid, donde siguió escribiendo teatro hasta que en 1626 lo nombran relator del Consejo de Indias, donde trabajó como relator interino (cargo que se le confirmó en propiedad en 1633).y se dedicó a la producción literaria. Se sabe que fue amigo, y tal vez colaborador, de Tirso de Molina. Publicó veinte comedias en dos volúmenes (en 1628 y 1634),.entre las que destacan Las paredes oyen, La verdad sospechosa que fue parafraseada por Pierre Corneille, La amistad castigada, Ganar amigos, La cueva de Salamanca, El semejante a sí mismo, La prueba de las promesas, Mudarse por mejorarse,. El examen de maridos es quizá su última comedia.

Su aspecto físico poco agraciado (ya que era jorobado, pelirrojo de barba y muy bajo) le valió las burlas de sus contemporáneos, pero en su obra consiguió una victoria moral y racional sobre las injusticias de la vida. Ruiz de Alarcón creía en la política de la reformación, compartió la filosofía de Olivares, y su producción teatral se caracterizó por la agudeza psicológica, el carácter moralizante y el ataque a los vicios y costumbres de la época. Los personajes de sus obras sufren un conflicto entre pensamiento y acción que permitió la evolución de a comedia de caracteres.

 
Es cierto que la reacción hostil fue amplia e intensa. Tuvo que padecer las sátiras de Francisco de Quevedo, el cual, tras asegurar que la "D" de su firma no se refería al "don" sino que esbozaba sólo la mitad de su retrato, llegó a llamarle "hombre formado de paréntesis". Luis de Góngora, por su parte, lo acusó de plagio. Y alguien tan sereno, tan ponderado como fray Gabriel Téllez, que inmortalizó el seudónimo de Tirso de Molina, le dedicó una décima que no le ahorra insultos como "poeta entre dos platos" o juicios a su apariencia y a su obra que se resumen en estos dos versos: "Porque es todo tan mal dicho / como el poeta mal hecho". Tampoco se anduvieron con remilgos Lope de Vega o Mira de Amescua, que llegaron a ser detenidos cuando la representación de El Anticristo produjo un monumental escándalo.

Pero el hecho de movilizar en su contra a genios de la altura de Lope de Vega, Góngora, Quevedo y Tirso de Molina es un homenaje muy singular y supone una valía sólo comparable al homenaje que dicha hostilidad representa. Si a ello se añade que el dramaturgo mexicano logró interesar a la familia real y acabó por imponerse, el genio de Ruiz de Alarcón se mostró digno de sus agresores, a quienes contestó cumplidamente en algunos casos.