martes, 10 de febrero de 2026

XXII Symposium de Nobiliaria, Heráldica y Genealogía. 17-19 de marzo, 2026

 

ERASE UNA VEZ: De princesas y caballeros andantes

Organizado por

UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA

REAL ASOCIACIÓN DE HIDALGOS DE ESPAÑA

Lugar de celebración: sede de la RAHE, c/ General Arrando nº 13, 28010 Madrid.

Fecha: 17, 18 y 19 de marzo de 2026

Directores:

Feliciano Barrios, Catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha, Académico Secretario de la Real Academia de la Historia y Director del Master de Nobiliaria, Heráldica y Genealogía de la UNED.

Javier Alvarado, Catedrático de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y Director del Master de Nobiliaria, Heráldica y Genealogía de la UNED.

PROGRAMA

Martes 17 de marzo

17:15: Palabras de presentación del Symposium.

17:30 horas: HONORES AL REY, EN LA VIDA Y EN LA MUERTE: Ceremoniales de recepción, representación y exequias en la monarquía Hispánica, por Feliciano Barrios, Académico Secretario de la Real Academia de la Historia y catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones.

18:30 horas: Y EN EL MAS ALLÁ ENCONTRARÁS DRAGONES: Simbolismo de los viajes de Hércules, Jasón y otros héroes solares, por David Hernández de la Fuente, Catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid.

19:30 horas: Y EN MEDIO DEL BOSQUE HABÍA UNA CABAÑA: Simbolismo e interpretación de los cuentos de hadas, por Javier Alvarado Planas, Catedrático de Historia del Derecho de la UNED.

Miércoles 18 de marzo

17:30 horas: Y TRAS EL BOSQUE HABÍA UNA CUEVA: Seres sobrenaturales en los orígenes de los linajes nobiliarios, por Ernesto Fernández-Xesta y Vázquez, Académico de Número de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.

18:30 horas: DESFACIENDO ENTUERTOS: Motivos fabulosos y de fantasía en la Heráldica, por Jaime de Salazar y Acha, Académico de Número de la Real Academia de la Historia.

19:30 horas: NO SON MOLINOS SINO GIGANTES: Los ideales de la caballería en el Quijote de Cervantes, por Juan Carlos Domínguez Nafría, Catedrático de la Universidad San Pablo CEU y Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.

Jueves 19 de marzo

17:30 horas: LA CARRERA HEROICA: Pasos honrosos y otros hechos de armas en la España medieval, por Gonzalo Oliva Manso, Profesor Contratado doctor de Historia de las Instituciones de la UNED.

18:30 horas: LA BÚSQUEDA DEL GRIAL: El ciclo artúrico y los ideales de la caballería en el arte contemporáneo; los prerrafaelitas, por Ana María Cuesta Sánchez, Secretaria académica del Grupo de investigación CAPIRE de la Universidad Complutense de Madrid.

19:30 horas: Y FUERON FELICES Y COMIERON PERDICES: Actualidad de los matrimonios regios, por Yolanda Gómez Sánchez, Catedrática de Derecho Constitucional de la UNED y Catedrática Jean Monnet de la Unión Europea.

20:30 horas: Y COLORÍN COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO: Palabras de clausura del Symposium.

Si no puede asistir personalmente, podrá seguir las conferencias libremente en streaming (por internet y en tiempo real), a través del enlace que aparecerá cada tarde en la web www.hidalgosdeespana.es También podrá acceder a dichas conferencias en cuanto se suban al canal de YouTube, tal y como ya se ha hecho con las conferencias de los pasados Seminarios. La asistencia es libre hasta completar aforo.

viernes, 6 de febrero de 2026

La Comunidad de Madrid declara el cocido madrileño Bien de Interés Cultural (BIC)

 

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó, el pasado miércoles 4 de febrero, declarar el cocido madrileño como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. La medida busca “preservar su legado como una de las principales expresiones de la identidad regional” y difundir “sus características tradicionales y su relevancia social”.

Este plato, con más de 150 años de trayectoria, ha pasado “de ser menospreciado por determinadas élites” a convertirse en un referente gastronómico.


La Real Asociación de Hidalgos de España, consciente de sus buenas cualidades, viene ofreciendo, prácticamente desde sus inicios, a todos sus asociados la posibilidad de acudir al tradicional “puchero” (cocido madrileño) que pueden degustar cada segundo miércoles de mes en su sede social -anteriormente, en una de sus residencias-, a la vez que aprovechar para reunirse y conversar entre sus miembros y algunos de los  invitados que también acuden.


Aunque los orígenes del cocido son inciertos, desde el siglo XVI y, especialmente en el siglo XVII, se cita el plato «olla podrida», que para muchos gastrónomos e historiadores de la cocina es predecesor del cocido. Aparece en los libros de cocina del momento y en la literatura del Siglo de Oro. Al estar compuesto de gran cantidad de alimentos, no estaba al alcance de toda la población y era el plato por excelencia de las mesas nobles.

Durante el siglo XVIII, la olla podrida fue reservándose cada vez más para las mesas populares, con una receta adaptada según los ingredientes disponibles. La base de la alimentación castellana para las clases populares consistía entonces en el pan, alimento principal, las legumbres secas, (sobre todo, el tradicional garbanzo), el aceite y el tocino, y sólo excepcionalmente se consumía carne.

Paralelamente, el plato seguía estando presente en la corte de los Borbones, siendo la comida de los domingos del rey Felipe V.

Desde finales de siglo XVIII y en el siglo XIX, se utilizará cada vez más el término cocido y su consumo es habitual en fondas, casas de comida y figones. Al formar parte de sus menús, es en este momento cuando se identifica una elaboración concreta de cocido «madrileño». El cocido madrileño entra a formar parte de la jerga popular y se cita en la prensa, en periódicos como el Semanario Pintoresco Español y, posteriormente, en revistas ilustradas, libros de viajes y otras publicaciones.

El cocido será en el primer tercio del siglo XX objeto preferente de sátiras que cuentan mucho sobre las realidades alimenticias y culinarias madrileñas.

Referencia

miércoles, 4 de febrero de 2026

Luis Belluga. Cardenal guerrero, político y benefactor

 

Tuvo un papel muy importante en la implantación de la Casa de Borbón en España. Alcanzó el obispado de Cartagena-Murcia en 1705. Después, Clemente XI lo elevó a Cardenal. Fue, además de un destacado religioso, guerrero, además de político durante el reinado de Felipe V.

Luis Antonio Belluga y Moncada, nació en Motril (Granada) el 30 de  noviembre de 1662, en el seno de una familia hidalga de ascendencia aragonesa; hijo de Luis de Belluga y Moncada Ramirez y María Francisca del Castillo López de Haro.

Huérfano desde la más tierna infancia, Luis Belluga quedó al cargo de su tío  Luis Belluga y Mortara, cura beneficiario de la parroquia de Motril y los Religiosos Mínimos de San Francisco de Paula lo educaron. Pronto mostró gran vocación sacerdotal y, cuando tenía catorce años, lo ordenaron sacerdote. Realizó estudios en Granada, en el Colegio Mayor de Santiago. Más tarde, pasó al Colegio de Santa Mª de Jesús en Sevilla, donde se licenció y doctoró en Teología en 1686

En el Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla se conserva su expediente de limpieza de sangre, la toma de posesión de la beca, en 28 de enero de 1686, y una amplia noticia sobre él en la Memoria de los S.S. Colegiales que ha havido en esta Santa Casa y Colegio Mayor de Santa María de Jesús Universidad de Sevilla... desde el año de 1517 hasta 1782.

Tras doctorarse, lo nombraron canónigo lector de la Catedral de Zamora (1687). Después ganó la canonjía de Córdoba, conociendo la Congregación de Sacerdotes y Oratorio de San Felipe Neri y siguiendo su regla a partir de entonces. Allí estuvo hasta febrero de 1705, cuando pasa a ocupar la diócesis de Cartagena. Por entonces, ya era ferviente partidario de la causa borbónica.

Estatua del cardenal Belluga en Murcia

Siguiendo la estela de otros prelados-políticos como Richelieu o Mazarino, desde su responsabilidad episcopal jugó un papel decisivo en la Guerra de Sucesión que batía a España entre dos candidatos al trono del finado Carlos II: Felipe de Anjou y Carlos de Habsburgo.

Comienza en Murcia-Cartagena su época más activa como obispo y se convierte en un personaje destacado en el campo político, siendo nombrado virrey y capitán general del reino de Murcia y  Valencia, tomando partido por el bando borbónico en la Guerra de Sucesión; comandó tropas en algunos enfrentamientos de la guerra, como en la llamada Batalla del Huerto de las Bombas, el 4 de septiembre de 1706, con resultado favorable para Belluga y los felipistas, obligando a los partidarios derrotados del archiduque a huir a Orihuela. Después, contraatacó en la batalla del Albujón, tras lo que recuperó Cartagena.

Una vez sometido el sur del reino de Valencia, Belluga trató de apoderarse del norte del mismo, aún ocupado por las tropas del archiduque. De este modo, se llegó a la famosa batalla de Almansa, en 1707. Entonces, los borbónicos, bajo el mando del duque de Berwick, vencieron de manera decisiva a los partidarios del Archiduque Carlos de Austria, y tomaron rápidamente el reino valenciano.

El Cardenal Belluga es recordado en la comarca de la Vega Baja del Segura por la fundación de diversos lugares de colonización. Puso en cultivo nuevas tierras, necesarias para la mejora de la economía. Destacó el pueblo de Nuestra Señora de los Dolores, que acabó llamándose Dolores y otras poblaciones cercanas. Además, creó el Seminario de Teólogos y construyó hospicios, hospitales y desarrolló otros proyectos y obras pías.

Por la negativa del rey Felipe V para cambiar la capital del reino propuesta por Belluga, abandonó el virreinato. Esta oposición hizo que la relación con el rey se fuese deteriorando.

Poco después, en 1719, fue nombrado cardenal por el papa Clemente XI. Participó en el cónclave de 1721 que eligió papa a Inocencio XIII y, también participó en el cónclave de 1724 que eligió papa a Benedicto XIII y a partir de entonces se quedó a vivir en Roma, resignando a la sede de Murcia. También participó en los cónclaves de 1730 que eligió papa a Clemente XII y de 1740 que eligió papa a Benedicto XIV. Así, en 1723, Luis Belluga renunció a la mitra de Cartagena y se trasladó a Roma, donde falleció el 22 de febrero de 1743, habiendo desarrollado una intensa labor en la Curia vaticana, en las congregaciones en las que participó.

Para saber más