viernes, 26 de mayo de 2017

Félix Lope de Vega. Poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español; uno de los más prolíficos autores de la literatura universal


Su vida fue muy azarosa. En particular, siguió una vida llena de aventuras amorosas, pues estuvo casado varias veces y tuvo varias amantes. Fue soldado, secretario de varios diplomáticos y, finalmente, sacerdote. 

Amigo íntimo de Cervantes primero, duros rivales después, junto a Tirso de Molina y Calderón de la Barca fue el máximo exponente del teatro barroco español. Autor de más de 1.500 obras dramáticas, y 3.000 poemas: su producción literaria es ingente, lo que lo llevó a ser conocido como “El Fénix de los Ingenios”.


Félix Lope de Vega y Carpio nació en Madrid en diciembre de 1562. Sus padres fueron Félix de Vega, bordador de profesión, y Francisca Fernández Flórez. Él hidalgo de ejecutoria y ella noble de nacimiento, y vecinos ambos de la ilustre villa de Madrid, Lope se jactó siempre del origen montañés de su linaje (Valle de Carriedo) y de la nobleza que le venía de sus antepasados.

El pueblo de Vega, muy cerca del término municipal de Saro, fue el solar de donde procedía el linaje del genial dramaturgo del Siglo de Oro, Lope de Vega, conocido como el "Fénix de los Ingenios" y que alcanzó un reconocimiento internacional.

Casa de los Lope de Vega en Vega (Cantabria), ahora museo
En la época se consideraba que todos los originarios de la Montaña (territorios norteños no conquistados durante la invasión musulmana, donde se habría conservado la limpieza de sangre) eran hidalgos sin excepción. Ser hidalgo, en aquella sociedad de los siglos XVI y XVII, suponía pertenecer al grupo privilegiado de la nobleza, aunque fuese el escalón más bajo de la misma, la pequeña nobleza o nobleza no titulada.

Interior de la Casa Museo de Lope de Vega
Lope de Vega procedía de una familia humilde y su vida fue sumamente agitada y llena de lances amorosos. Estudió en los jesuitas de Madrid (1574) y cursó estudios universitarios en Alcalá (1576), aunque no consiguió el grado de bachiller. Debido a la composición de unos libelos difamatorios contra la comedianta Elena Osorio (Filis) y su familia, por desengaños amorosos, Lope de Vega fue desterrado de la corte (1588-1595). No fue éste el único proceso en el que se vio envuelto: en 1596, después de ser indultado en 1595 del destierro, fue procesado por amancebamiento con Antonia de Trillo.

Estuvo enrolado, al menos, en dos expediciones militares: una fue la que conquistó la isla Terceira en las Azores (1583), al mando de don Álvaro de Bazán, y la otra, en la Gran Armada (La Invencible) que, en diciembre de 1588, volvió derrotada y con ella regresó Lope, que se dirigió a Valencia, donde vivió con Isabel de Urbina (o Alderete) -Belisa en sus poemas-, mujer de familia noble y acomodada (hija del hidalgo y pintor del Rey Felipe II, Diego de Urbina y de su esposa Isabel de Alderete; hermana del rey de armas y regidor de Madrid Diego de Urbina), con la que contrajo matrimonio por poderes, en mayo de 1588, y quebrantó su destierro en Valencia para raptar a la desposada y cumplir su promesa de matrimonio.

Tras cumplir dos años de destierro de la corte, Lope se trasladó a Toledo y allí sirvió a don Francisco de Ribera Barroso, más tarde segundo marqués de Malpica, y entró al servicio del quinto duque de Alba. Como gentilhombre de cámara se incorporó a la corte ducal de Alba de Tormes, donde vivió entre 1592 y 1595, año en que regresó a Madrid tras cumplir la totalidad de su destierro. Tras el fallecimiento de Isabel de Urbina, en otoño de 1594, Lope se casó, en 1598, con Juana de Guardo, hija de un rico abastecedor de carnes, vulgar y poco agraciada, a la que se le prometió una gran dote que nunca se hizo efectiva. A partir de 1605 estuvo al servicio de Don Luis Fernández de Córdoba y de Aragón, duque de Sessa. El 24 de mayo de 1614 decide ordenarse de sacerdote. En 1627 es nombrado caballero de la Orden de Malta.

Monumento a Lope de Vega en la plaza de la Encarnación (Madrid)
Aparte de estos dos matrimonios, su vida amorosa fue muy intensa, ya que mantuvo relaciones con numerosas mujeres, incluso después de haber sido ordenado sacerdote. Entre sus amantes se puede citar a Marina de Aragón, Micaela Luján (Camila Lucinda), con la que tuvo dos hijos, Marcela y Lope Félix, y Marta de Nevares (Amarilis y Marcia Leonarda), además de las ya citadas anteriormente.

Como otros escritores de su tiempo, cultivó todos los géneros literarios. Cervantes lo describió como un "monstruo de la naturaleza". Entre sus obras destacan El comendador de Ocaña, El caballero de Olmedo, El villano en su rincón, El castigo sin venganza, La dama boba o El perro del hortelano. Como primer escritor profesional de la literatura española, pleiteó para conseguir derechos de autor sobre quienes imprimían sus comedias sin su permiso.


La primera novela que escribió, La Arcadia (1598), es una obra pastoril en la que incluyó numerosos poemas. En Los pastores de Belén (1612), otra novela pastoril pero «a lo divino», incluyó, de nuevo, numerosos poemas sacros. Entre estas dos apareció la novela bizantina El peregrino en su patria (1604), que incluye cuatro autos sacramentales. La Filomena y La Circe contienen cuatro novelas cortas de tipo italianizante, dedicadas a Marta de Nevares. A la tradición de La Celestina, la comedia humanística en lengua vulgar, se adscribe La Dorotea, donde narra sus frustrados amores juveniles con Elena Osorio.

Su obra poética usó de todas las formas posibles y le atrajo por igual la lírica popular y la culterana de Luis de Góngora, aunque, en general, defendió el «verso claro». En cuanto a los poemas breves, su lírica usó de todos los metros y géneros, pero donde realmente Lope fue renovador es en el género dramático. Después de una larga experiencia de muchos años escribiendo para la escena, compuso, a petición de la Academia de Madrid, el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609).

En general, las obras teatrales de Lope de Vega giran en torno a dos ejes temáticos, el amor y el honor, y su público es de lo más variado, desde el pueblo iletrado hasta el más culto y refinado. De su extensísima obra, más de «mil quinientas» según palabras del propio autor, se conservan unas trescientas de atribución segura. El grupo más numeroso es el de comedias de capa y espada, basadas en la intriga de acción amorosa, pero también destacan las de tema caballeresco, pastoriles, bíblico y vidas de santos y de historia clásica.
Algunos títulos de Lope
Sus obras más conocidas son las que tratan los problemas de abusos por parte de los nobles, situaciones frecuentes en el caos político de la España del siglo XV y XVI; entre ellas se encuentran La Estrella de Sevilla, Fuente Ovejuna, El mejor alcalde, el rey, Peribáñez y el comendador de Ocaña y El caballero de Olmedo. De tema amoroso son La doncella Teodor, El perro del hortelano, El castigo del discreto, La hermosa fea y La moza de cántaro.

Lope de Vega falleció en Madrid el 27 de agosto de 1635. Sus funerales fueron celebrados con boato y el público madrileño acudió en masa a su entierro, sufragado por el duque de Sessa, su heredero.

Para saber más

lunes, 22 de mayo de 2017

Pascual Cervera y Topete. Almirante. Héroe de la guerra de Cuba


Uno de los mejores profesionales de la Armada, contaba con una larga experiencia en cargos militares navales y, al estallar la guerra entre España y Estados Unidos en 1898, logró burlar el bloqueo al que estaban sometidas las Antillas españolas por tres poderosas formaciones navales norteamericanas. 

El 3 de julio de 1898, en aguas de Santiago de Cuba, presentó batalla a la flota del almirante Sampson, superior en número y calidad de equipos. La escuadra española fue vencida tras un desigual y heróico combate.


Pascual Cervera y Topete nació en Medina Sidonia (Cádiz), en febrero de 1839.Sus padres fueron Juan Bautista Cervera Ferreras -negociante en vinos-, nacido en 1794 y Maria del Rosario Topete Peñalver, nacida en 1803, matrimonio que tuvo cuatro hijos, todos ellos marinos. Pascual Jaime Cervera y Aguilar 1761- casados (1787). Sus abuelos paternos: Pascual Jaime Cervera y Aguilar y Leonor María Ferreras y Montes de Oca; los maternos: José Manuel Topete y Jiménez y Maria Josefa Peñalver y Lobato. Contrajo matrimonio con una señorita de Villamartín, Ana Jácome y Pareja.

Hidalgo del linaje Cervera, oriundo de Beniarbeis, Denia
 
Las raíces del árbol genealógico de este linaje nacen en el obispo Cervera, que es trasladado de Denia (Alicante) a Medina Sidonia y se trajo con él a su sobrino Juan Cervera Ferrera, que sería el padre del conocido almirante. Dicho almirante es el primero de la saga que nace en la provincia, exactamente, en Medina Sidonia, el 18 de Febrero de 1839, «procedente de familias patriarcales y abolengo cristiano», como indican los documentos de la época.  

Fue Maestrante de Ronda. Armas: de Oro, un ciervo de gules

A los 13 años ingresa en la Academia Naval de San Fernando, Cádiz, donde es promovido a guardiamarina de primera clase en 1858. A los 21 años recibe el despacho de alférez de Navío. Tras completar su formación en la escuela naval, participó en numerosas acciones militares, tanto en el exterior como en el interior: en Marruecos (1853 y 1859); en la expedición a la Conchinchina y las Islas Filipinas (1862-65); en la guerra contra el Perú (1866); en el bloqueo de los puertos cubanos al comienzo de la insurrección (1868); en el levantamiento cantonal de Cartagena (1873, año en que asciende a capitán de Fragata); en la guerra carlista (1874); y en Filipinas nuevamente (1874-76).

En 1888, y con José Ferrándiz y Niño como segundo al mando, fue el primer comandante del acorazado Pelayo como parte de su primera dotación

Ya antes, en el año 1863, fue nombrado agregado a la delegación española en Washington. En el año 1891 se le nombró presidente de la comisión española en la Conferencia Naval Europea, celebrada en Londres. En el año 1892, el gobierno progresista de Mateo Práxedes Sagasta lo nombró ministro de Marina, cargo en el que estuvo sólo unos meses, al ser sustituido por el almirante Manuel Pasquín.

El 8 de abril del año 1898, con el cargo de contraalmirante, salió de Cádiz y, tras tocar Cabo Verde, salió de alía el 29 de ese mes, al mando de la Escuadra del Atlántico, rumbo a Cuba, con la misión de sofocar los brotes independentistas de la colonia. Antes de salir en su misión, Cervera no pudo mantener una reunión en Madrid, como era su deseo, con los altos mandos de Marina para establecer un plan de operaciones conjunto y para arreglar la situación.

Cervera era, sin duda alguna, uno de los mejores profesionales que tenía el ejército español en el convulso siglo XIX, junto con el general Weyler. Cervera consideró, desde un principio, descabellada e irresponsable la misión que se le había encomendado en las Antillas, habida cuenta de la manifiesta desproporción de fuerzas y calidades que existían entre la flota española y la estadounidense, la cual apoyaba abiertamente a los insurrectos cubanos. La proposición de Cervera era más realista: consistía en reforzar y defender las Islas Canarias y la propia península en previsión de posibles ataques de la armada yanqui. Pero su propuesta fue totalmente desoída por la Junta de Almirantes y por una gran mayoría del gobierno, imbuidos de un anacrónico patriotismo. Él supo a ciencia cierta que su misión esta condenada de antemano al fracaso.

Cervera comanda una flota en mal estado, y cuyas órdenes originales eran cruzar el Atlántico para defender a Puerto Rico. No puede arribar a la Isla debido a la presencia de la escuadra del almirante William ThomasSampson el 12 de mayo, por lo que a duras penas, debido a las deficiencias de sus barcos y a la falta de carbón, debe navegar por el sur del Caribe (Martinica, Curazao, etc.). Tras burlar a los barcos de Sampson, entra en el puerto de Santiago de Cuba el 19 de mayo, donde es bloqueado por la flota americana. El 3 de julio y en pleno día, se le ordena salir con su escuadra del puerto de Santiago para intentar romper el bloqueo e intentar llegar a La Habana. Cervera volvió a protestar, en un último intento por evitar la carnicería a la que se encaminaban sus hombres, pero fue en vano.

Batalla naval de Santiago
Una vez que los seis barcos españoles abandonaron el seguro refugio del puerto, uno a uno fueron encañonados y hundidos por el certero fuego cruzado de los acorazados estadounidenses, al mando de los almirantes Sampson y Shely. Todo sucedió tal y como había previsto Pascual Cervera. La "batalla" apenas duró 15 minutos, costó la baja de unos 500 marineros españoles, de los que más de las 2/3 partes resultaron muertos, y aproximadamente fueron hechos unos 2.000 prisioneros, entre los que se contó el propio Cervera, que tuvo que ganar la costa a nado; es hecho prisionero y enviado a los EE. UU., para ser liberado en septiembre de 1898. El 16 de julio capituló la población de Santiago. Fue el final de la guerra de Cuba y la consiguiente pérdida de la última colonia española, junto con las Islas Filipinas, que ya habían caído el 1 de mayo del mismo año en poder de los norteamericanos.

El crucero USS NewYork, buque insignia del almirante Sampson
Una vez repatriado, Pascual Cervera tuvo que sufrir un juicio militar por sus presuntas responsabilidades en el desastre colonial. Finalmente fue absuelto y publicó un libro de justificación sobre los acontecimientos coloniales, en el año 1899, titulado Colección de documentos.

Uno de los pocos barcos españoles que salieron indemnes
Desde el año 1901, desempeñó la jefatura del Estado Mayor Central de la Armada, para pasar a hacerse cargo de la Capitanía General de El Ferrol, desde el año 1905. En el año 1903 fue nombrado senador vitalicio por el gobierno presidido por Raimundo Fernández Villaverde. Ocupó dicho cargo hasta su muerte, acaecida en Puerto Real (Cádiz) el 13 de abril del año 1909. Sus restos están depositados en el Panteón de Marinos Ilustres en la ciudad de San Fernando.

viernes, 19 de mayo de 2017

Francisco Pérez de Valenzuela. Marino, comerciante y conquistador en Chile


Capitán de sus propios navíos al servicio del Rey desde las costas de La Española hasta el estrecho de Magallanes. Fue vecino ejemplar en el Reino de Chile y entre los cargos que ejerció destacan los nombramientos de corregidor de Valdivia y contador real de la misma ciudad.

Francisco Pérez de Valenzuela y López nació en Andújar (Jaén) en noviembre de 1528, siendo hijo legítimo de Alonso Pérez de Valenzuela y de la Cava (comerciante en Coria/Sevilla), y de Juana López, hidalgos, procedentes de una familia de la antigua nobleza leonesa (del Rey Fernando II de León). Fue hermano del conquistador español don Julián de Valenzuela, fundador de la ciudad de Concepción (Chile).

Francisco se embarca en el puerto de Sevilla muy joven, con destino a América, el día 6 de junio de 1539, con el fin de reunirse con su padre en la isla de Santo Domingo, prosiguiendo juntos a Tierra Firme (Panamá) y luego al Perú; se establecieron en Lima, dedicándose exitosamente al comercio con navíos propios.

Viajó a la Capitanía General de Chile en 1550, cuando contaba con 22 años, sirviendo a Pedro de Valdivia, en el galeón de su propiedad “San Jerónimo”, cargado con ganados y mercadería que vendió al crédito; regresado al Perú envió dos navíos a Chile; un primer galeón suyo naufragó en Concepción al mando de Francisco Valiente, aprovechándose su clavazón para fabricar un bergantín "con que se reparó después la ciudad, estando cercada de enemigos"; otro galeón suyo naufragó en Huasco en 1554; un tercer navío, el galeón San Jerónimo, fue despachado desde Perú en 1555 con armas y provisiones al saber de la muerte del Gobernador Pedro de Valdivia en Tucapel, barco que llegó a Concepción salvando a la ciudad del ataque de los indígenas; este mismo navío naufragó luego en los Coronados, perdiendo la embarcación y bienes por 100.000 pesos.

Regresó a Chile en 1557 como proveedor mayor de la armada de García Hurtado de Mendoza trayendo otro galeón de su propiedad y aportando 10 soldados a su costa por 2 años; junto con García Hurtado de Mendoza venía un séquito de hombres ilustres, entre ellos don Alonso de Ercilla y Zúñiga, don Francisco de Irarrázaval y Andía, don Hernando de Santillán, jurista y erudito, el fraile dominico Gil González de San Nicolás y el franciscano Juan Gallegos.

Hicieron escala en Arica el 5 de abril, y unos días más tarde reanudaron el viaje al sur, desembarcando en La Serena el 23 de abril de 1557 deslumbrando a los habitantes de Coquimbo al ver junto al nuevo gobernador el ejército más grande hasta entonces visto en estos lugares, contando con más de 500 hombres, armados con arcabuces y cañones, vestidos con armaduras y finos penachos de plumas, en contraste a la precaria situación de los españoles que habitaban Chile, los que apenas vestían sus ropas viejas, desgastadas y algunas "rotas".

Participó en la batalla de Biobío el 7 de noviembre de 1557 y después en los encuentros de Lebu y Millarapue. Fue mayordomo de la catedral de Santiago en 1559, y se avecindó en Valdivia, siendo alcalde en 1563, corregidor en 1569 y contador real en 1571. Además, fue el primer propietario de la isla de Valenzuela, posteriormente conocida como “isla de la Teja”, donde fabricaba tejas y ladrillos. También, fue prestamista de los Reyes de España, para financiar las guerras de Flandes, Nápoles y Sicilia.

Isla Teja es una isla fluvial, aledaña a Valdivia; acceso por el puente Pedro de Valdivia
Falleció defendiendo a su ciudad, en Valdivia (Chile) el 24 de noviembre de 1599.

Matrimonio y descendencia

Una vez instalado en Chile, Francisco de Valenzuela contrajo nupcias hacía 1560 con Beatriz Buisa Cabeza de Vaca y Villarroel, natural de Ponferrada (León), que llegó a territorio chileno junto a su familia en 1552.

El padre de Beatriz, el capitán Gaspar de Villarroel, casado en España con Catalina de Barahona y Buisa, llego a Panamá en 1538, encontrándose en la conquista del Perú el año siguiente, para luego sumarse a la expedición de Pedro de Valdivia hacia el sur, asistiendo a la fundación de Santiago en febrero de 1541. De este enlace, nacieron 5 hijos (Pedro Francisco, Alonso, García y Catalina.) entre los que cabe mencionar a Francisco Pérez de Valenzuela y Buisa, que fue Capitán en las guerras de Arauco, Corregidor de Teno y de Colchagua hasta 1595; defensor de la ciudad de Valdivia que los rebeldes cercaron hasta destruirla en diciembre de 1599, donde falleció. El Capitán Hernando Álvarez de Toledo, en su Purén Indómito, inmortaliza su memoria.

Había casado en 1580 con doña Mencía de Moraga Galindo y Rivera, viuda del Capitán Diego de Alvarado, hija legítima de Hernando de Moraga Galindo, vecino fundador, alcalde ordinario y encomendero de la ciudad de Osorno y de Elvira de Rivera, siendo padre de 3 hijos: Juan, Lorenzo y Francisco.

Primitivas armas de los VALENZUELA: En campo de plata, un león rampante de sable, coronado de lo mismo. Otros "Valenzuela"


Según Diego de Soto y Aguilar son originarios de León, y tomaron parte en las campañas de Andalucía, siendo heredados en la ciudad a la que dieron nombre, que hoy pertenece a la provincia de Córdoba. Otra de sus ramas radicó en Cuenca.

Es opinión constante de los genealogistas que han tratado de la casa de Valenzuela, que esta trae su origen por varonía de la casa de Castro, una de las mas antiguas y poderosas de Castilla, por sus grandes estados y por las alianzas con la Casa Real, de la cual descienden los príncipes mas poderosos de Europa, añadiendo, que los Valenzuela descienden todos por hembra del Infante don Sancho de León (hijo del Rey don Fernando de León), cuyo hijo legítimo fue don Lope Sánchez, primer señor de la villa y castillo de Valenzuela en Córdoba, Camarero Mayor del Sancho Rey don Juan Fernando, su primo hermano, de quien tomaron estos caballeros sus armas.

El Capitán Gonzalo de Valenzuela asistió a la conquista de Valencia y quedó en Orihuela (Alicante). Caballeros de este linaje probaron su nobleza para ingresar en las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara, Carlos III y San Juan de Jerusalén, en la Real Compañía de Guardias Marinas, ante las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, y para ejercer cargos del Santo Oficio de la Inquisición. Don Juan de Valenzuela, en la época de del rey Enrique IV, fue Gran Prior de la Orden de San Juan y Don Pedro de Valenzuela y Mendoza Capitán General de la Artillería y Caballero de Malta (San Juan de Jerusalén) en 1654.

domingo, 14 de mayo de 2017

Maestranza de Caballería de San Fernando. Nuevas Damas y Caballeros

La Maestranza de Caballería de San Fernando, presidida por Don José Mª Ruiz de Ojeda y García-Escudero, conde de Vallfogona, celebrará, el próximo viernes 26 de mayo de 2017, el XVIIIº Capítulo de la Corporación, con la investidura y juramento de nuevas Damas y Caballeros Maestrantes.

Cruz Laureada de la Maestranza de San Fernando (por M. Pardo de Vera)
El evento tendrá lugar en la Santa Iglesia Parroquial de San José, c/ Alcalá, 41 de Madrid, a las 12:30, celebrándose una Santa Misa y solemne funeral por el alma, eterno descanso y memoria de los Caballeros Laureados, Miembros de las Unidades Laureadas de las Fuerzas Armadas pertenecientes a la heróica Real y Militar Orden de San Fernando, así como por las Damas y Caballeros fallecidos.

Iglesia de San José (Madrid)
A continuación y en el salón del Laureado Tte. Coronel Don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, de la Real Gran Peña, Gran Vía, 2 de Madrid, sobre las 13:45 horas, tendrá lugar el almuerzo-bufet que la Maestranza ofrece en honor de las Autoridades Civiles y Militares, Reales Órdenes Militares Históricas, Corporaciones de la Nobleza Española y otras Instituciones y Personalidades que nos acompañan ese día.


Dos momentos de la ceremonia (Mayo´17), presidida por el duque de Calabria

Maestranza de Caballería de San Fernando

La Real y Militar Orden de San Fernando fue creada por la Junta Suprema Central en plena guerra de la Independencia, el 31 de agosto de 1811. Posteriormente, el nuevo rey Fernando VII  refrendó el Decreto el 28 de noviembre de 1814. La Maestranza de Caballería de San Fernando, fue fundada el 24 de abril de 1999 en la Sala de Laureados de la Real y Militar Orden de San Fernando del Museo del Ejército, con el fin de agrupar a los descendientes de los caballeros de dicha orden.

viernes, 12 de mayo de 2017

Álvaro Navia Osorio y Vigil. Fundador del Regimiento de Asturias


Vizconde de Puerto y Marqués de Santa Cruz de Marcenado, autor de las «Reflexiones militares», fue el tratadista militar más importante de su época.

 
Álvaro nació en Puerto de Vega, (parroquia perteneciente al concejo asturiano Navia / Asturias), el 19 de diciembre de 1684. Hijo primogénito de Juan Antonio Navia Osorio de Qiñones (Caballero de Santiago) y de Jacinta Antonia Vigil de la Rúa. Habitó la Casa de la Rúa, frente a la Catedral, en Oviedo. Estudió Gramática, Retórica y Filosofía en el colegio de Santo Domingo y, en 1702, inicia estudios de Filosofía y Lógica en la Universidad de Oviedo, llegando a aprender ocho idiomas. Casó en Avilés, en 1701, con Francisca de Navia Arango, oriunda de Castropol.





En julio de 1703, con apenas 19 años, fue nombrado primer Maestre de Campo del tercio que habían organizado para luchar en la Guerra de Sucesión a favor de Felipe V, era el “tercer tercio de Asturias” y que, bajo su bastón, se convertiría en regimiento. Con éste participa en la decisiva toma de la ciudad de Barcelona en 1714, último baluarte del pretendiente austriaco, tras haber tomado Tortosa, en 1708, a las órdenes del duque de Orleáns, y participado en diversas operaciones en Cerdeña y Córcega.

En 1715 presentó ante el rey las quejas de la Junta General del Principado* por el mal gobierno del regente de la Audiencia Antonio José Cepeda (Memorial dirigido al rey), resolviéndose favorablemente para el bando defendido por Navia.

*El Principado representó en varias ocasiones contra los abusos y arbitrariedades que suponía en la administración dura y violenta de este Magistrado. Entre las exposiciones que sobre el particular se dirigieron a S. M. es muy notable la que a nombre de la Diputación suscribieron el año de 1718 el Brigadier Vizconde del Puerto, y D. José Valdés. Con aquel atrevimiento que solo puede ser hijo de la convicción, y con el tono resuelto y decisivo del que no teme ser desmentido y se apoya en la verdad y la justicia, acusaban al Sr. Cepeda, de haber infringido las leyes; de promover la discordia entre los naturales del país; de perseguir y calumniar su nobleza, de atacar la propiedad particular, de abrogarse la jurisdicción ordinaria, de proceder arbitrariamente en sus fallos, de abrir de nuevo juicios ya fenecidos, de no cobrar como debiera los derechos Reales en el Puerto de Vega, y en fin de otros atentados que habían ocasionado al país considerables males. Al exponerlos a S. M. los apoderados del Principado no sólo pretendían una justa reparación, sino que le suplicaban se sirviese nombrar otro Regente para la Audiencia de Asturias en vez de D. Antonio Cepeda, y dotarla con los fondos de la Real Hacienda. Fuente:

En 1718, a los 34 años de edad, ya convertido en marqués de Santa Cruz de Marcenado, título heredado de su madre, ocupó los cargos de inspector de la guarnición de Cerdeña y gobernador de Sicilia, hasta 1720, en que se abre para él un largo período de ejercicio de la diplomacia, al ser nombrado embajador de España en Turín, donde se encontraba la Corte de Víctor Amadeo de Saboya, siendo su casa centro de reunión para escritores y artistas. Es allí cuando al fin tiene tiempo libre para ordenar sus notas y redactar sus mejores obras:

Su obra cumbre, es: “Reflexiones Militares” (1724-1727). Otras obras suyas son: “Rapsodia económico político monárquica” y “Comercio suelto, y en compañías general, y particular, en Mexico, Peru, Philipinas, y Moscovia” (publicadas en 1732). Además, pensó en escribir un “Diccionario Universal”, a modo y manera de la Enciclopedia de Diderot y D'Alambert, unos cuantos años antes que éstos.

Las «Reflexiones militares» estuvieron presentes en las mejores bibliotecas de le época. Libro de referencia para militares italianos, ingleses, norteamericanos, alemanes y franceses, incluyendo al mismísimo Napoleón, Federico de Prusia y José de San Martín.

En 1731, se le tiene en cuenta para ser designado Secretario de Guerra del Consejo Real, pero las corruptelas típicas de Palacio impiden este nombramiento y es designado Gobernador de Ceuta y ascendido a Teniente General. En tal cargo tuvo que efectuar personalmente acciones militares para recuperar la ciudad de Orán, invadida por los musulmanes desde 1708.

Mandada por Blas de Lezo, una gran flota partió de Alicante rumbo a Orán. Como fuerza embarcada, unos 27.000 hombres de infantería y caballería dispuestos para el combate. Orán fue reconquistado, pero en las operaciones subsiguientes, el Marqués de Santa Cruz de Marcenado, al intentar socorrer a un destacamento acosado por el enemigo, fue hecho prisionero y decapitado el 21 de noviembre de 1732. El lugar se conoce desde entonces como "El barranco de la Sangre"

El regimiento tiene su origen en el primer Tercio de Asturias. Su creación fue acordada por la Junta General del Principado el 3 de febrero de 1663, como consecuencia de una real cédula por la que Felipe IV pidió al Principado la aportación de «Quinientos infantes para la guerra contra el rebelde de Portugal».

Las arcas reales vistieron y armaron el regimiento, pero correspondió al Principado aportar la cantidad de cinco mil escudos, suma que recaudaron con el arbitrio de dos reales en cada fanega de sal. Su primer maestre de campo, Sancho de Miranda y Ponce de León, partió con 53 oficiales y 470 cabos y soldados hacia Galicia, donde quedó de guarnición agregado a la Armada, en cumplimiento de otra real cédula en la que se especifica: «He mandado que este tercio se aplique a la Armada que está aprestada para resguardo de las cosas de aquel reino», misión que desempeñó hasta el 1669 con heroísmo y buena práctica militar. 

El segundo Tercio de Asturias fue creado en 1690, siendo su primer maestre Francisco Menéndez de Avilés y Porres. Su primera acción militar es en Cataluña, adonde fue enviado para hacer frente al ejército francés que ocupaba esa región, en la que permaneció hasta derrotar a los franceses. 

El tercer Tercio de Asturias fue constituido en el Principado en 1703 para luchar en la Guerra de Sucesión a favor de Felipe V. Fue su primer maestre de campo Álvaro de Navia Osorio y Vigil, que recibió este mando a pesar de tener sólo 19 años. Este regimiento se creó, como los anteriores, con vocación profesional pero esta vez como unidad permanente. Como los dos tercios anteriores, fue enviado desde el primer momento fuera de Asturias y se cubrió de gloria en la toma de Ciudad Rodrigo, donde por su actuación fue recibido con honores militares por el enemigo.

A lo largo de su historia el número de sus batallones fueron variando desde uno en su comienzo hasta tres en el siglo XIX. El Regimiento «Asturias» es una de las pocas unidades del Ejército español que desde su creación hasta la actualidad mantuvo a lo largo de la historia el mismo nombre con el que fue fundado: «Asturias».

martes, 9 de mayo de 2017

Hidalgos e hidalguía en la Península Ibérica al final de la Edad Media



Los días 18 y 19 de Mayo de 2017 tendrá lugar en la Casa de Velázquez (C/ Paul Guinard, 3 de Madrid) el Coloquio “Hidalgos e hidalguía en la Península Ibérica al final de la Edad Media”, que tratará sobre las notables diferencias que los hidalgos peninsulares mantenían entre sí.


Coordinadores: Arsenio DACOSTA MARTÍNEZ (Universidad de Salamanca), José Ramón DÍAZ DE DURANA (Universidad del País Vasco)

Después de un encuentro hispano-francés en Burdeos, se publicó en 1989 un libro titulado Hidalgos & hidalguía dans l’Espagne des XVIe-XVIIIe siècles. Théories, pratiques et représentations, que significó un avance considerable para el conocimiento de los hidalgos y la hidalguía en época moderna.

Casi treinta años más tarde, recordamos las aportaciones de aquellos investigadores que influyeron de un modo decisivo en la historiografía posterior y sirven de referencia en la preparación de este coloquio. En aquel momento se estudió el estatus económico, social y político de los hidalgos durante los siglos de la hidalguía clásica. Nuestro objetivo ahora es reflexionar en torno al origen y evolución de la hidalguía en la Península Ibérica durante su etapa de formación y consolidación en los siglos medievales, una cuestión compleja que parece hacer referencia exclusivamente al escalón más bajo de la nobleza pero que abarca otras realidades en cuyo extremo más lejano, sin duda, se encuentra la universal hidalguía.

Partimos de las investigaciones sobre la hidalguía y la infanzonía en la Edad Media, publicadas mayoritariamente durante la segunda mitad del siglo xx. Pero los estudios publicados durante los últimos diez años han demostrado la dificultad de concretar su origen, las distintas situaciones de partida entre quienes acabaron por incorporarse a la condición hidalga y las diferencias entre los hidalgos de los distintos reinos y latitudes peninsulares. Ciertamente, resulta arduo superar la imagen que el genial Cervantes nos trasladó del hidalgo a través de la figura de El Quijote. Ha homogeneizado de tal modo el concepto que bien pudiera parecer que no existen diferencias entre los hidalgos. Sin embargo, los hidalgos peninsulares mantenían diferencias notables entre sí. En el propio texto cervantino se encuentran expresiones que apuntan directamente en esa dirección.

En efecto, los hidalgos cantábricos y andaluces compartían su condición pero les distanciaba su posición económica, su rol social y político en el reino y en las comunidades en las que estaban asentados. Lo mismo ocurría a quienes proclamaban su hidalguía en Portugal o su infanzonía en los reinos de la Corona de Aragón. Por esa razón, en la decisión de revisar la cuestión de la hidalguía, ha estado presente desde el primer momento el análisis de las diferencias económicas, sociales y políticas entre los hidalgos de los distintos reinos peninsulares en el largo proceso que discurre entre finales del siglo xii, cuando aparece por primera vez la voz hidalgo, y 1526 cuando el Fuero Nuevo de Vizcaya proclama la generalización de la hidalguía para los naturales de ese territorio.

viernes, 5 de mayo de 2017

Investidura de nuevos miembros de la Orden Constantiniana (8 Mayo, 2017)


El próximo lunes, 8 de mayo a las 19:00 horas, el duque de Calabria presidirá, por primera vez en España*, una ceremonia de investidura de nuevos miembros de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge (SMOCSJ)


S.A.R. Don Pedro de Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria y conde de Caserta, que se hizo cargo de la jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias y de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge tras el fallecimiento de su padre y anterior Gran Maestre, el infante Don Carlos, primo del rey Juan Carlos I, en noviembre de 2015, presidirá una ceremonia de investidura de nuevos caballeros y damas de esta orden.

La ceremonia del 8 de mayo, con motivo de la festividad de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, Patrona de la Orden, tendrá lugar en la Santa Iglesia Catedral Castrense de Madrid (c./ Sacramento, 11), y será oficiada por S.E.R el Arzobispo General Castrense de España Monseñor Don Juan del Rio y Martín, Gran Cruz de Justicia de la SMO Constantiniana de San Jorge; también podrían asistir los arzobispos de Madrid, Carlos Osoro, y de Valencia, Antonio Cañizares, que son miembros de la misma.

Catedral castrense de las Fuerzas Armadas (Iglesia del Sacramento)

Con posterioridad SS.AA.RR. los Duques de Calabria, presidirán un cocktail benéfico en el Hotel Ritz, al que acudirán, además de los miembros de la Orden, familiares y amigos, los representantes de otras Órdenes y Corporaciones Nobiliarias.

Armas de Borbón Dos Sicilias

Web de la SMO Constantiniana de San Jorge

*Anteriormente ya había presidido este tipo de ceremonia, en la que se oficializa el ingreso de nuevos miembros en la orden, en Italia, pero nunca hasta ahora en nuestro país ya como duque de Calabria y gran maestre de la Orden, dedicada a San Jorge, que tiene una vocación de servicio a la Iglesia, glorificación de la Cruz y difusión de la Fe, realizando muchas labores en diversos países del mundo.

Ceremonia de la SMOCSJ (Roma, 2016)

lunes, 1 de mayo de 2017

Francisco Javier Castaños. El primer militar que venció a los ejércitos de Napoleón Bonaparte. I duque de Bailén.



Durante la invasión napoleónica fue comandante general del Campo de Gibraltar; puesto a las órdenes de la Junta de Sevilla, ejerció la Capitanía General de Andalucía y logró la victoria sobre el general Dupont en la batalla de Bailén (1808).

Francisco Javier Castaños Aragorri Urioste y Olavide nació en Madrid, el 22 de abril de 1758, hijo de los vizcainos (ambos de Galdame) Juan Felipe Castaños Urioste y María Concepción Aragorri Olavide, que había contraído segundas nupcias con él.

General Castaños (Museo del Prado)
De noble familia, reinando Carlos III, ingresa en el ejército como capitán de Infantería, en 1768 ––con tan solo 10 años en atención a los servicios prestados por sus antepasados hidalgos. Estudia en el Seminario de Nobles de Madrid, y tras diversos hechos de armas asciende a brigadier, en 1793, y a mariscal de campo, en 1795. En 1799 su asiduidad en las tertulias de la condesa de Benavente, de clara oposición al favorito Godoy, provoca su destierro a Badajoz.

A los 16 años es destinado al Regimiento de Saboya, en Cádiz, comenzando así su larga vida militar. A los 24 años asciende a sargento mayor (comandante), a los 26 a teniente coronel y a los 31 a coronel graduado.

Ascendió a teniente general, en 1802, por la defensa del puerto del Ferrol contra los ingleses. Era comandante general del Campo de Gibraltar cuando se produjo la invasión francesa en 1808; aunque al principio acepta la autoridad napoleónica, enseguida se adhiere al bando patriota, llega a un acuerdo de ayuda mutua con el general inglés Darrimple, y se pone al servicio de la Junta de Sevilla, presidida por Francisco Saavedra, que le nombró capitán general de Andalucía. Como tal, aunque no llegó a participar personalemtne en la batalla, derrotó a las tropas del general Pierre Dupont en la batalla de Bailén (primera batalla española ganada por las tropas a su mando* contra los franceses el 19 de julio de 1808), que expulsó temporalmente a los franceses de la Península y que tuvo una gran resonancia en Europa, por constituir la primera derrota en campo abierto del hasta entonces invencible Napoleón Bonaparte.

*Tras la victoria de la Batalla de Bailén, conseguida gracias a sus generales Reding y Coupingny, con sus poderosos efectivos, e instaurada la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, es designado para el mando del ejército del Centro. Dupont fue derrotado y hecho prisionero junto con 23.000 soldados y oficiales.  Tras esta batalla no consiguió ningún otro éxito militar.

Rendición de Dupont en la batalla de Bailén
Contribuyó a la formación de la Junta Central y del Consejo Superior de Guerra, escribiendo notables palabras al general Gregorio de la Cuesta sobre la "anarquía militar", "despotismo" y "esclavitud" que resultaría de la interrupción del proceso civil español por parte de los militares (septiembre de 1808). Perdió la batalla de Tudela (23 de noviembre de 1808), a causa de falta de medios y no ser capitán general (otros generales le discutían las órdenes, como por ejemplo Palafox) por lo que sufrió consejo de guerra, que le absolvió.

Tesorero del ejército, en 1809. Presidente de la Regencia hasta la reunión de las Cortes en 1810. Firma como tal una Real Cédula, del 22 de junio de 1810, por la que se manda guarda el decreto de extinción de los juzgados de Policía y seguridad pública, y se restituye a las salas del crimen y juzgados ordinarios el conocimiento de las causas de infidencia. Una vez cesado, lo mismo que a los demás ex-Regentes, las Cortes le ordenaron, el 17 de diciembre de 1810 salir de Cádiz.

Por la batalla de la Albuera recibió de la Regencia la gran cruz de Carlos III, el 27 de mayo de 1811, distinción que agradece el interesado, en Olivenza el 1 de junio de 1811, atribuyendo sus triunfos a la Providencia, al valor de las tropas y a la capacidad y entusiasmo de los jefes. En 1814 fue miembro del Consejo de Estado y jefe del cuerpo expedicionario al Rosellón durante el imperio de los Cien Días.

En 1815 recibió la Real Orden Americana de Isabel la Católica, y más tarde la Legión de Honor y el Toisón de Oro. Consejero de Estado y capitán general de Cataluña (1815-1820), condecorado con la gran cruz de San Hermenegildo y de San Fernando, en 1815.

En el reinado de Fernando VII, se mantuvo fiel a la causa absolutista, lo que le valió la confianza del monarca y la designación para algunos cargos. Camarista nato de la Cámara de Guerra, en 1817 su nombre se hace odioso a los liberales por ordenar la ejecución del teniente general Luís Lacy y Gautier en Mallorca y firmar la muerte de otros constitucionalistas.

Dio un bando para prevenir la extensión a España de la peste argelina, y a la vez la contención del contrabando, en Barcelona el 21 de noviembre de 1817, y otro sobre la obligatoriedad de la vacuna, también en Barcelona el 23 de mayo de 1818.

El 13 de marzo de 1820, triunfante la Revolución en Barcelona, es expulsado de la ciudad. No obstante, siguió en el Consejo de Estado hasta 1822. Su posible nombramiento para la Comandancia del Regimiento de Guardias Reales Españolas produce indignación, y en la Fontana se pedirá incluso su cabeza.

Durante la última enfermedad de Fernando VII presidió el Consejo de Estado, recibió del monarca en 1833 el título de duque de Bailén, y a su muerte reconoció a Isabel como princesa de Asturias; aunque no tomó parte activa en la guerra civil, llegó a suceder a Agustín Argüelles como su tutor, hasta alcanzar la mayoría de edad .

Murió en Madrid el 24 de septiembre de 1852, en la más absoluta penuria económica. Al no haber contraído matrimonio, el título de duque de Bailén recayó en el hijo de su hermana María Concepción, Luis Carondelet Castaños, y posteriormente en el hijo de éste, Eduardo de Carondelet y Donado, quien a su vez era desde 1851 primer marqués de Portugalete.

Enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid hasta 1963, año en el que sus restos mortales son trasladados solemnemente a Bailén y depositados en la Iglesia Parroquial de la Encarnación con su mausoleo original. El general Castaños descansa en esta ciudad junto a la Virgen de Zocueca, patrona de Bailén, de la que era muy devoto y a la que donó sus condecoraciones militares en 1823.

jueves, 27 de abril de 2017

José de Andonaegui. Militar que defendió las Islas Canarias del asalto inglés



Después de su estancia en las Islas Canarias, en las que protagonizó un importante papel en la defensa heroica frente a los ataques ingleses, fue gobernador de Buenos Aires, destacando en su política de apertura comercial, bajo cuya administración se realizaron expediciones a la Patagonia y se iniciaron las explotaciones de sus riquezas.

Ataque a La Gomera. Capilla del Pilar-Iglesia de La Asunción de San Sebastián

José de Andonaegui, nació en Marquina (Álava) en 1685, siendo su padre José de Andonaegui y su madre, María de Andonaegui.
 
Llegó a las Islas Canarias el 17 de mayo de 1741 destinado como coronel ingeniero acompañando al comandante general Andrés Bonito de Pignatelli y quedó acuartelado en Tenerife como inspector de milicias, renovando y reformando las Baterías de San Pedro, que iba a servir en lo sucesivo como Cuartel de Ingenieros, y del Rosario, conocida también como la de Nuestra Señora de la Rosa destinada después como Comandancia de Obras de Canarias, construyendo de nueva planta la de Santa Isabel.


Acabadas las fortificaciones tinerfeñas, José de Andonaegui pasó como coronel a la isla de Gran Canaria a finales de 1742, y el 14 de diciembre de aquel año casó en Las Palmas con María Nicolasa de Barreda Yebra y Melo, doncella madrileña hija de Diego Manuel de la Barreda Yebra, en aquel momento consejero del rey y Oidor de la Real Audiencia de Canarias, (de ilustre familia de Santillana) y de María Nicolasa de Arellaga y Melo.

De este matrimonio consta que fueron sus hijos Gertrudis, monja, y Antonio, nacidos en Las Palmas en 1743 y 1744 y José, que vino al mundo en Buenos Aires en 1747, ingresando los hermanos varones en 1759 en el Real Seminario de Nobles de Madrid, previa justificación de nobleza de sus apellidos, según los datos facilitados por el genealogista Miguel Rodríguez Díaz de Quintana.

La estancia del coronel-ingeniero en Las Palmas de Gran Canaria coincidió con la invasión a la isla de una escuadra inglesa "pirata" de cinco navíos comanda por el almirante Charles Windham*, circunstancia que fue motivo para ser nombrado brigadier de los Ejércitos y hacerse cargo de la gobernación de las Armas de la Isla.

*Entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 1743, San Sebastián, el puerto de la pequeña isla de La Gomera, fue atacado por la omnipotente Royal Navy. Las naves británicas, de 70 y 60 cañones, habían capturado en el tránsito desde Spithead a Canarias una fragata corsaria de 24 cañones. Con todo este arsenal, machacaron la frágil villa del Atlántico, defendida por unas milicias sin preparación, que sólo contaban para su defensa con 15 piezas de artillería desfasadas, útiles de labranza y un puñado de fusiles, pero venciendo a los enemigos. 

La noticia del enfrentamiento de La Gomera tuvo gran repercusión en la prensa europea, en la que se ensalzó la resoluta actitud de la tropa local frente a la arrogancia británica; hecho que tuvo su máxima expresión en la afortunada frase del comandante de la Isla, don Diego Bueno Acosta:

¡Por mi patria, por mi ley y por mi rey, he de perder la vida, y, así, 
el que tuviere más fuerza vencerá!"

La escuadra británica permaneció los días 17, 18 y 19 de junio de 1743 amagando sin descanso en la bahía de las Isletas (Gran Canaria), aunque sin poder efectuar el desembarco ni practicar hostilidad alguna por la heroica defensa de los isleños y el papel destacado de nuestro protagonista.

Ataque pirata inglés a Las Palmas de Gran Canaria
José de Andonaegui informó al Rey Felipe V del comportamiento de las tropas milicianas en la defensa de la Isla destacando la conducta del obispo Juan Francisco Guillén**, gracias a cuyo patriótico celo se frenó el intento del abordaje de la escuadra enemiga. El Rey por mediación del marqués de La Ensenada, agradeció por carta el gesto del "singular amor a su real servicio", motivo por el que condecoró a varios oficiales y soldados.

**Juan Francisco Guillén Isso fue obispo de la Diócesis de Canarias entre 1739 y 1751. Nacido en Undués de Lerda, Zaragoza, hacia 1686, se doctoró en teología en la Universidad de Zaragoza. El 30 de septiembre de 1739 es nombrado obispo de la Diócesis de Canarias, pero no llegó a Las Palmas de Gran Canaria hasta el 2 de febrero de 1741. Visitó todas las parroquias del archipiélago, y narró, en su visita a Fuerteventura, las batallas de Tuineje, Tamacite y Llano Florido. El 15 de marzo de 1751 es trasladado a Burgos, donde muere en 1757.

Conviene recordar al respecto que durante la enfermedad del comandante general de las Islas Canarias en aquella época, José Masones de Lima y Sotomayor, tercer marqués de Casa Fuerte, el inspector-ingeniero tuvo que asumir interinamente el mando del Archipiélago y en octubre de 1745 (fallecido Masones y llegado el nuevo comandante Luis Mayoni), Andonaegui fue enviado a Buenos Aires para hacerse cargo de aquella Gobernación y de la Capitanía General de aquel distrito, siendo como uno de sus mayores logros que bajo su administración comenzaron a explotarse las riquezas del país. También, redujo a los indios de los alrededores de Montevideo y obligó a los guaraníes, tras una dura represión, a adoptar la jurisdicción brasileña de acuerdo con lo pactado entre España y Portugal en el tratado de 1750. Además, organizó el correo de Chile.
    El teniente general don José Adonaegui, creador de la afamada milicia rural de los blandengues, [...] decía justificando su encarnizada persecución á los indígenas, que el mejor bautismo era el de sangre

    Eduardo Acevedo Vásquez, José Artigas, tomo I, pág. 390)

Al cesar en el cargo en 1756 regresó a España y se estableció con su familia en Madrid en cuya capital falleció el 3 de septiembre de 1761.


Genealogía y nobleza: Juan de Andonaegui Rentería y Vidarte, natural de Ondárroa (Vizcaya), Diputado General del Señorío, poseedor del Mayorazgo de su apellido, hizo información de su nobleza ante el Señor Corregidor del Señorío de Vizcaya, en 1687. Probaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid: Juan Bautista Andonaegui, vecino de Motrico, en 1762, y Pablo Andonaegui, que se estableció en Medina de Ríoseco (Valladolid), en 1779. De una línea de este linaje, en Canarias fue Antonio de Andonaegui Barreda y Yebra, que nació en Canarias en 1744. Sus padres pasaron después a Buenos Aires (Argentina), pues allí nació en 1747 su hermano José de Andonaegui Barreda y Yebra. Ambos ingresaron en 1759 en el Real Seminario de nobles de Madrid, previa justificación de nobleza de sus apellidos.