miércoles, 6 de mayo de 2026

Ángel Rodríguez de Quijano. General del Cuerpo de Ingenieros. Escritor militar y geógrafo de gran talla científica

 


Una personalidad destacada y reconocida tanto en España como fuera de ella, -aunque hoy en día olvidada-, participando en numerosas comisiones, sus obras se tradujeron a varios idiomas. Fue considerado como un destacado geógrafo militar con base topográfica y geológica.

Uno de los miembros más sobresalientes del Cuerpo de ingenieros militares del siglo XIX; su labor pedagógica se dedicó principalmente a la enseñanza de dibujo, lo que dio origen a diversos trabajos de geometría, escalas y signos convencionales; inauguró y extendió el estudio de la geología como fuente de primer orden para la acción bélica y realizó importantes trabajos de geografía militar; destacó en el estudio de los sistemas de fortificación defendiendo el abandono de la rigidez en las fortificaciones y su adaptación al terreno; su cartilla de signos convencionales fue la primera colección completa que se publicó en España.


Ángel Rodríguez de Quijano y Arroquia nació en La Carolina (Jaén) el 23 de mayo de 1820, siendo sus padres don Manuel Rodríguez de Quijano y Gómez de Ceballos, contador de Hacienda de la colonia de Sierra Morena y doña Margarita Arroquia y Olavide, sobrina esta última de Pablo Olavide, fundador de las colonias carolinas. Ingresó en la Orden de Calatrava sin dispensa, ya que en sus antecedentes familiares constaba como hidalgo.

Los informantes de su expediente aportaron numerosos documentos, entre los cuales, por citar solo alguno de ellos, estaba el expediente de hijo-hidalgo de su abuelo materno. En el cual se reconocía a don Juan Francisco de Arroquia de Oses por hidalgo notorio de sangre desde tiempo inmemorial. Otro documento citado se encontraba en el archivo municipal del ayuntamiento de Santiurde, donde localizaron en el padrón de 1780 la cláusula siguiente: Don Josef Rodríguez Quijano y Dª Beatriz Gómez de Ceballos, hijosdalgo notorio: tienen de su matrimonio, cuatro hijos, que se llaman José, Manuel, María y Rosa, de la misma calidad de sus padres.

Datos facilitados por José Manuel Pañeda Ruiz, autor del libro:


Ángel Rodríguez de Quijano y Arroquia. Ingeniero excepcional, ilustre geógrafo y desconocido caballero de la Orden de Calatrava

Huérfano de padre a la edad de 5 años, su madre le formó con gran acierto, entrega y talento, recibiendo una educación sólida y profunda (por esta circunstancia es que ha prevalecido el apellido Arroquia, por el que generalmente se le conoce). En 1829 se trasladó a Madrid, donde estudió en los Reales Estudios de San Isidro, aprendiendo física, matemáticas, geografía y cartografía, dibujo, botánica, así como agricultura y francés.

En 1838 ingresó en la Academia de Ingenieros, fundada en Alcalá de Henares (Madrid) en 1803, que después, desde 1833, se trasladó a Guadalajara, destacando especialmente por su ingenio y razonamiento para tratar los temas de estudio, donde llegaría a ser profesor ayudante. Alcanzó el grado de Capitán tras su actuación al estallar la revuelta de 1843, promovida por los moderados partidarios de Narváez, que derrocó la Regencia de Espartero. De teniente coronel intervino en la solución del motín del Cuartel de San Gil el 22 de junio de 1866. Sus actividades guerreras se dieron con su participación al mando del Segundo Regimiento de Ingenieros en la segunda guerra carlista. En 1868 Arroquia fue nombrado Director del Museo de Ingenieros, que había sido fundado en 1803. En 1881 es nombrado Mariscal de Campo y el general Martínez Campos le nombra directamente vocal de la Junta de Defensa del Reino, en la que continúa trabajando hasta su jubilación en 1888, siendo ministro de Guerra el general Manuel Cassola.

Los datos relativos a su biografia militar en su hoja de servicio. Archivo General Militar de Segovia (AGMS), 1.ª/ R-1600.

Su fama de sabio, sus intervenciones en varios actos de guerra y el renombre internacional le permitieron alcanzar el grado de General de División. Fue asesor de la Junta Superior de Ingenieros y de la conformada por los Campos de Artillería e Ingenieros, así como de la Junta Consultiva de Guerra desde 1881 a 1884. Finalizó su vida activa como ponente de la Junta de Defensa General del Reino, redactó un proyecto de funcionamiento de esta junta que para algunos estudiosos fue su mejor obra. En el ámbito civil fue vocal de la Junta del Centenario del Descubrimiento de América y organizó el Congreso Geográfico para la ocasión, así como exposiciones militares sobre ello. Indicó que las nuevas fortificaciones, para incrementar su resistencia ante los ataques de la artillería enemiga, se tenían que construir en hormigón, y que éste se tenía que reforzar con barretas de acero (un precedente del hormigón armado) para disminuir el impacto de los proyectiles.

Todos los críticos consideran que la obra más importante del General Arroquia es: El terreno, las armas y los hombres, publicada en Madrid en 1892. En su aportación al arte militar tiene en consideración el punto de vista de las ciencias naturales, especialmente de la geología y de la topografía del teatro de operaciones y sobre todo en los planteamientos estratégicos. En sus trabajos de investigación sobre las guerras ocurridas en la Europa Central señala como factor táctico a contemplar el combate nocturno.

En su ámbito de actuación, el reconocimiento de su trabajo y actuación social fue materializado con el nombramiento, en 1863, de Caballero del Hábito de Calatrava (Exp. 228), la concesión de la Gran Cruz de Carlos III, en 1875 la del Mérito Militar con distintivo rojo, las de San Hermenegildo y la de Isabel la Católica, la designación como miembro de la Academia de la Ciencia Portuguesa, fundador y primer presidente de la Real Sociedad Geográfica de Madrid y académico de las de igual nombre de Lisboa, Lima y Méjico. Falleció en Madrid, el 16 de junio de 1903. en su casa de la calle del Prado, 29.

Mapa geológico de la Península Ibérica (ARQA-1871)

Otras obras suyas, son:


– La fortificación, Madrid 1867.

– Estudios topográficos, Madrid 1867. Premiada con medalla de oro

– La Guerra y la Geología, Madrid 1871

– El terreno los hombres y las armas en la guerra, Madrid 1892

Numerosos artículos en los Memoriales de las Armas de Infantería y de Caballería.

Para saber más: https://dbe.rah.es/biografias/13892/angel-rodriguez-de-quijano-y-arroquia

Cuartel de Caballería, hoy Ingenieros, General Arroquia (Salamanca)

En su memoria. Terminado de construir en 1928, en él se encuentra el Regimiento de Especialidades de Ingenieros número 11, que celebra su fiesta el 30 de mayo, 'San Fernando', patrón del Arma de Ingenieros.

martes, 28 de abril de 2026

Moneda conmemorativa del V Centenario del Consejo de Estado

 

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM) ha presentado (13/04/2026), en el Real Ingenio de Segovia, la moneda de colección conmemorativa del V Centenario del Consejo de Estado.

Esta pieza reconoce los 500 años de existencia de la institución y su papel como órgano consultivo fundamental en la vida política y administrativa española, destacando su contribución histórica y su relevancia actual en la defensa de los principios constitucionales.


Características de la moneda

• Moneda de 10 euros de valor facial

• Composición: Plata de ley 925 milésimas

• Métrica: 8 reales

• Diámetro: 40 mm; Peso: 27 g

• Forma: Circular con canto estriado

• Calidad: Proof

• Número máximo de piezas a acuñar: 4.000 unidades.

• Precio de venta al público: 115,70 euros (IVA excluido).


En el reverso
se reproduce en colores el escudo del Consejo de Estado. A su derecha, en dos líneas y en mayúsculas, figura el valor facial de la pieza, 10 EURO. En la parte superior de la moneda aparece la leyenda V CENTENARIO y, más abajo, en dos líneas, la leyenda CONSEJO DE ESTADO. En la parte inferior de la moneda figura la marca de Ceca.

 

 

 


En el anverso
se reproduce el retrato a izquierda de Su Majestad el Rey Felipe VI. En la parte superior, en sentido circular y en mayúsculas, aparece la leyenda FELIPE VI REY DE ESPAÑA. En la parte inferior, entre dos puntos, el año de acuñación 2026. Rodea los motivos y leyendas una gráfila de perlas.

La moneda se encuentra disponible para su adquisición en la tienda física del Museo Casa de la Moneda, o a través de la página web

https://tienda.fnmt.es/fnmttv/, así como por medio de entidades colaboradoras, tanto en el ámbito nacional como internacional.

 

El Consejo de Estado va a utilizar este año 2026, por la conmemoración de su V Centenario, una nueva identidad visual, diseñada por la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado (BOE).

El logotipo tiene como elemento central una interpretación geométrica de la cifra 500. Los dos ceros se entrelazan generando una intersección central que cumple una doble función simbólica: por un lado, representa el punto de encuentro entre la ley y la realidad social, espacio donde el Consejo ejerce su función consultiva y, por otro, la forma resultante en el centro de los ceros es una referencia directa al «Ojo de la Administración», presente en el escudo histórico de la institución con el lema latino “Praevidet Providet” que resume la capacidad de análisis y la visión de futuro del Consejo de Estado como garante de la seguridad jurídica y el interés general. Los colores empleados, el verde carruaje y el oro mate, representan la pervivencia de la institución y el valor del dictamen y la sabiduría acumulada.

El nuevo logotipo se completa con el lema: CONSEJO DE ESTADO. CINCO SIGLOS DE HISTORIA, que refuerza la idea de una institución que ha sido y es un pilar estable y continuo en la historia de España.  De esta manera, se combina la larga historia de la institución, con la vigencia y el valor del supremo órgano consultivo del Gobierno y su proyección en el futuro, empleando para ello un lenguaje visual contemporáneo.

Esta nueva identidad visual fusiona historia y futuro, prestigio y excelencia de la institución más antigua de nuestro país y posiblemente de Europa, creada por el emperador Carlos V en 1526 en Granada. A lo largo de cinco siglos, el Consejo se ha mantenido fiel a una misma vocación: servir a la buena gobernanza pública desde el conocimiento, la independencia y el respeto a la legalidad. Esa continuidad, hoy plenamente integrada en el marco constitucional, da sentido y vigencia a su función consultiva y refuerza su papel al servicio de la democracia y el Estado de Derecho.

jueves, 23 de abril de 2026

La Orden Imperial de la Rosa de Brasil: historia y legado

 

La Orden Imperial de la Rosa fue una de las principales distinciones honoríficas del Imperio del Brasil, creada como símbolo de amor y lealtad y con una historia que refleja los cambios políticos del país iberoamericano.

Por Luis Vallés, reconocido esmaltador y orfebre.
Plata de Ley, dorada en oro de 24 K. Las rosas pintadas a mano 

Miniatura

La orden fue instituida por el Emperador Pedro I de Brasil el 17 de octubre de 1829 para conmemorar su matrimonio con Amélie de Leuchtenberg, su segunda esposa y emperatriz consorte. Este acto se enmarcaba en un momento de consolidación del joven imperio brasileño, que desde su independencia en 1822 buscaba afirmar su identidad ofreciendo honores que reconocieran la lealtad y los servicios prestados al Estado.

Su lema —AMOR E FIDELIDADE (“amor y fidelidad”)— resume bien el espíritu con el que se concedía: no sólo por méritos civiles o militares, sino también por la fidelidad a la Corona y al Emperador.

Características de la orden:

La Orden Imperial de la Rosa se estructuraba en seis grados, permitiendo reconocer desde grandes dignatarios hasta caballeros:

1. Gran Cruz (Efectivo y Honorario)

2. Gran Dignitario

3. Dignitario

4. Comendador

5. Oficial

6. Caballero/Dama

Los grados superiores estaban limitados en número, mientras que los inferiores podían otorgarse en mayor número a personas destacadas.

La insignia oficial combinaba una estrella blanca de seis puntas con guirnaldas de rosas y el monograma de Pedro I entrelazado con el de Amélie, destacando así su origen conmemorativo.

Regulación heráldica de los grados

 



Órdenes honoríficas Imperio de Brasil
 
Su papel en el Imperio del Brasil


Durante el periodo imperial, la orden cumplió un papel importante tanto en la política interna como en las relaciones extranjeras. Se otorgaba a militares, civiles e incluso extranjeros que se distinguían por su servicio a la Corona o por sus vínculos con la Corona brasileña.

En tiempos de Pedro I la concesión fue limitada, pero, con el reinado de Pedro II, la orden creció en importancia y número de condecorados, siendo uno de los principales símbolos honoríficos del régimen.

Con la proclamación de la República en Brasil en 1889, el sistema de órdenes imperiales fue reformado. El 22 de marzo de 1890, el gobierno provisional republicano abolió oficialmente la Orden de la Rosa como orden de Estado. A partir de ese momento, ya no formaba parte de las distinciones del nuevo régimen republicano y quedó relegada al pasado imperial.

Aunque extinguida como orden nacional, la Orden de la Rosa no desapareció por completo. Tras la caída de la monarquía, la Casa Imperial de Brasil (la familia Orleans-Braganza) continuó manteniendo la orden como una distinción dinástica privada.

Desde entonces la orden sigue siendo otorgada por los jefes de la familia imperial brasileña a personas que siguen los valores que simboliza. Sin embargo, la jefatura de la orden es objeto de disputa dinástica dentro de la propia familia imperial, que hoy se divide en dos ramas —Petrópolis y Vassouras— con dos pretendientes al legado imperial, tal como se muestra en la conferencia impartida por D. Amadeo-Martín Rey y Cabieses, el 22/04/2026 en la sede de la Real Asociación de Hidalgos de España.

El príncipe Dom Pedro Santiago (Thiago) de Orléans y Bragança, de la rama de Petrópolis -que conserva la jefatura histórica vinculada a estas dignidades-, en 2024 fue nombrado por la Santa Sede Caballero de la Gran Cruz de la Pontificia Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, con el trato honorífico de su Alteza Imperial.

En la práctica, estas condecoraciones tienen un carácter puramente honorífico y simbólico, sin reconocimiento oficial por parte del Estado brasileño, que sigue siendo una república.


La Orden Imperial de la Rosa nació como un símbolo personal y político en la época del Imperio del Brasil, reflejando la unión entre dos figuras históricas y el fortalecimiento de una nación joven. 

Con la llegada de la República, dejó de ser una orden estatal, pero ha continuado su existencia como una tradición dinástica entre los descendientes de la antigua familia imperial. Hoy permanece como un testimonio de la historia monárquica brasileña y del legado cultural que todavía hoy suscita interés entre historiadores, coleccionistas y quienes estudian las órdenes de caballería históricas.