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sábado, 26 de noviembre de 2022

José Fernando de Abascal. Marqués de la Concordia y Virrey del Perú



XXXVIII Virrey del Perú (1806-1816), al comenzar los estallidos independentistas, hizo de Lima el centro de la resistencia realista. Ocupó el Alto Perú, sofocó los levantamientos en Chile y Ecuador y reorganizó la flota del Pacífico. Le sucedió Joaquín de la Pezuela en 1816.

José Fernando de Abascal y Sousa nació en Oviedo (Asturias) el 3 de junio de 1743. Era hijo de una familia noble; sus padres fueron José de Abascal y Sainz de Trueba y Gertrudis de Sousa y Sánchez. Se casó con J. Ascendió, con la que tuvo por hija aMaría Ramona, casada en 1815 con el brigadier Juan Manuel Pereira. Estuvo unido en matrimonio con doña María de la Merced de Asencio O’Ryan.


En Oviedo estudió matemáticas. En 1762, con 19 años, ingresó como cadete en el regimiento de Mallorca. Pasó después a la Academia militar de Barcelona, ascendió a subteniente en el regimiento de Toledo, con el que se embarcó en 1767 con destino a Puerto Rico. De regreso a la Península, participó en la expedición de Argel, en 1775. Pasó al Río de la Plata con Pedro Cevallos, y se halló en la toma de Santa Catalina y de la Colonia del Sacramento, regresando a España en 1777.

Viajó de nuevo a América y, en 1796, tomó parte en la defensa de La Habana frente a los ingleses. Tres años más tarde fue nombrado comandante general e intendente de Nueva Galicia ( México), y en 1804, virrey del Río de la Plata, pero no llegó a tomar posesión del cargo, ya que fue nombrado virrey del Perú en ese mismo año, cargo que no desempeñó hasta 1806, debido a que en su viaje a Lima fue apresado por los ingleses. Tras ser cesado como virrey de Perú, en 1816, ascendió a capitán general y fue nombrado consejero del Consejo y Cámara de Guerra.

El virreinato de Abascal supuso el reflejo del espíritu ilustrado que tenía y que se plasmaron en acciones encaminadas a mejorar las condiciones de vida de los súbditos españoles del Perú. Abascal se centró en mejorar la salubridad pública, la cultura y la defensa, que le sirvieron de apoyo en los momentos difíciles por los que atravesó el virreinato. Creó numerosas escuelas-taller y con la colaboración del pintor José del Pozo creó la Real Escuela de Pintura de Lima y apoyó la vacunación antivariólica. Creó, fuera de los muros de la ciudad, un cementerio para evitar enfermedades contagiosas; impulsó la creación del Colegio de Medicina llamado de San Fernando, ayudado por el protomédico Hipólito Unanue, y del Jardín Botánico (contando con claustro de profesores, biblioteca, salas de prácticas, etc.) para la formación de médicos y especialistas. También impulsó los colegios de San Pablo y del Cercado para la instrucción de los hijos de la élite peruana y fundó el Colegio de Abogados.

Ante los sucesos de 1808 reconoció a Fernando VII frente a Carlos IV, y no aceptó la cesión de la corona en favor de Napoleón y de José I. Tras la abdicación de Fernando VII y la usurpación napoleónica, desatendió las sugerencias que se le hicieron para que se proclamase rey del Perú. lo que no hizo. Su Proclama, al pueblo peruano y a todos los españoles americanos, en la que dijo confiar en la lealtad entre españoles y americanos, en la gloria de la madre patria y de sus hijos de América, se publicó en Diario Mercantil de Cádiz, del 1 de marzo de 1810.en 1810, dio un Manifiesto contra las instrucciones dadas por el Napoleón a sus emisarios, destinados a intentar la sublevación de los territorios de Ultramar. Durante la Guerra de la Independencia consiguió enviar grandes cantidades de dinero a la Península, para lo que recurrió a donativos, contribuciones forzosas y empréstitos, siendo el gran defensor de poder español en la América del Sur.

En relación con las actividades militares externas destacaron las llevadas a cabo en armas y dinero a favor de Santiago de Liniers y Francisco Javier de Elío en la defensa de Buenos Aires y Montevideo, respectivamente, frente a los ataques de las invasiones Inglesas al Río de la Plata entre 1806 y 1807, como claro ejemplo de la nueva guerra entre España e Inglaterra por la hegemonía del mundo marítimo y que fueron repelidos eficazmente por los criollos. Abascal puso en marcha todo un ambicioso y acertado plan de defensa de la ciudad de Lima, el puerto del Callao, la reparación de la antigua fábrica de pólvora y la reorganización del Ejército Real del Perú. Otro elemento de suma importancia en la defensa de los intereses de la corona fue la reorganización de una flotilla que custodió los mares del sur contra extranjeros e insurgentes. Todo en él fue previsión, buen juicio y eficacia, unidos al apoyo y halago de la elite social peruana de su época.

La tradicional alianza anglo-lusa desarrolló estrategias para apoderarse de las ricas posesiones americanas pero, gracias a los avatares bélicos peninsulares favorables a los españoles (Bailén), dicho pacto pudo ser conjurado. Las contraofensivas virreinales fueron siempre defensivas, frente a los ataques y revoluciones protagonizadas constantemente por los insurgentes, que se aprovecharon de la situación de descabezamiento que se dio en la península y a la dejación en sus funciones de algunos de sus representantes en América.

Por real despacho de 1812 obtuvo el título de marqués de la Concordia Española del Perú. También influyó la Constitución de 1812. Los representantes peruanos a Cortes se integraron en las tertulias e intrigas gaditanas a favor y en contra de la figura del virrey. Junto con ello llegó la libertad de imprenta, con periódicos conservadores o pro constitucionales, que fueron frentes de batalla de la elite política virreinal empleada por absolutistas y reformistas hasta 1814. Pero el debate también se dio en los claustros de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cuzco, sitos en las dos principales ciudades peruanas, en los que tan pronto debatían escolásticos y novatores como se leían clandestinamente obras de La Enciclopedia. Finalmente, se volvió a la paz y tranquilidad anterior a la invasión napoleónica de España, con la restitución del rey Fernando VII en 1814, la derogación de la Carta Magna, el restablecimiento de la Inquisición, la prohibición de la libertad de prensa y el aplastamiento de los levantamientos revolucionarios en toda la América española.


En sus últimos años como virrey del Perú, Abascal se limitó a confirmar todas las reales órdenes llegadas desde Madrid, dar consejos del tipo de gobernante que necesitaban las provincias ultramarinas, rehabilitar a los jesuitas, dar carta blanca a la explotación de minas por medio de bombas de vapor y a los bancos de pesca balleneros. Tras su renuncia, el 7 de julio de 1816 cesó en el virreinato, y fue sustituido por Joaquín de la Pezuela, ordenándose su retorno a la metrópoli, lo que hizo en la corbeta "Cinco Hermanos". Ascendido a capitán general, fue nombrado consejero del Consejo y Cámara de Guerra. Murió en Madrid cinco años más tarde, el 31 de julio de1821. Abascal, como única heredera de sus bienes y su título nobiliario dejó a su hija María Ramona de Abascal; el título se extinguió en 1913.

Reconocimientos honoríficos

Fue nombrado Marqués de la Concordia

Caballero de la Orden de Santiago, en 1795

Gran cruz de Carlos III, en 1811

Gran cruz de Isabel la Católica, en 1815

martes, 6 de diciembre de 2016

Joaquín de la Pezuela. Militar, I marqués de Viluma y penúltimo virrey del Perú


De familia hidalga oriunda de Santander, estudió en el Colegio de Artillería de Segovia y combatió en el sitio de Gibraltar y más tarde contra Francia en Guipúzcoa y Navarra.

En 1805 fue trasladado a América del Sur, donde ocupó cargos secundarios y posteriormente el virrey del Perú José Fernando de Abascal y Sousa lo nombró Director de la Artillería Real, que reorganizó profundamente.

Joaquín de la Pezuela y Sánchez de Aragón, nacido en la localidad aragonesa de Naval (Huesca) el 22 de mayo de 1761, y fallecido en Madrid en 1830, fue hijo de Juan Manuel González de la Pezuela y Muñoz de Velasco, Alférez de Guardias Españolas, Caballero del Hábito de Santiago y de Doña Ana María Sánchez Capay. Desciende del linaje Pezuela que tiene casa-palacio blasonada en Entrambasaguas (Cantabria).

Da comienzo su Hoja de Servicios con la Calidad de Noble, por lo que a la edad de catorce años ingresó en los Reales Ejércitos e hizo sus estudios en la Academia militar de Segovia, en la especialidad de artillería. En 1772 asistió al bloqueo de Gibraltar, en el que fue herido. Fue ascendido a capitán de navío y estuvo destinado en Navarra y Guipúzcoa (1793-1794).en la época en que se iniciaron las hostilidades con la Francia revolucionaria. En 1803 alcanzó el grado de coronel y dos años después partió al Perú en calidad de subinspector interino y comandante general del departamento de artillería establecido en el cuartel de Santa Catalina. En 1806 el virrey Abascal le encomendó la dirección de la fábrica de pólvora de Lima. En 1793, había contraido matrimonio, en Santander, con Ángela de Zevallos y Loaría, con la que tuvo cinco hijos.


Escudo de los Pezuela
Armas plenas (Pezuela y alianzas)
Casa de Pezuela (Entrambasaguas)
En 1813 alcanzó el puesto de general en jefe del ejército del Alto Perú que se enfrentó a la segunda expedición rioplatense comandada por Manuel Belgrano, a la que derrotó en las sucesivas batallas de Vilcapuquio y Ayohuma. En 1815 venció a la tercera expedición argentina mandada por José Rondeau en la batalla de Viluma (sipe Sipe). Al solicitar Fernando de Abascal su relevo, la Corona le nombró virrey del Perú el 14 de octubre de 1815 y le confirió la Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica y la Cruz Laureada de la Orden Militar de San Fernando. El traspaso de poder se hizo en Lima el 7 de julio de 1816, aunque el ingreso oficial como virrey no sería hasta el 17 de agosto.

En materia de economía su preocupación central fue revitalizar la Real Hacienda, arruinada por las deudas de guerra contraídas por su antecesor. El Consulado de Lima siguió proporcionándole los créditos que requería para mantener las tropas y dotarlas de artillería, al tiempo que la Armada del sur prácticamente había dejado de existir. El 31 de enero de 1817 fue expedido en Lima el bando del buen gobierno que prohibía las costumbres relajadas y reforzaba la seguridad interior.

En lo militar, Pezuela concentró sus esfuerzos en apoyar las expediciones hacia el norte de la actual Argentina de su sucesor en el mando del Ejército del Alto Perú, José de la Serna, y en apoyar a las fuerzas realistas de Chile. Así, durante su mandato tuvo lugar la derrota de las tropas del general Marcó del Pont ante el Ejército de Liberación del general José de San Martín y Bernardo O'Higgins en Chacabuco el 12 de febrero de 1817, cuyo desenlace condujo a la independencia de Chile. La expedición militar enviada por Pezuela a Chile, si bien obtuvo la victoria sobre los rebeldes en la batalla de Cancha Rayada del 19 de marzo de 1818, fue definitivamente derrotada en la quebrada de Maipú el 5 de abril de 1818 y Pezuela decidió replegar sus fuerzas definitivamente.

La escuadra chilena al mando del comodoro inglés lord Cochrane inició el bloqueo del puerto de El Callao. La esperanza de Pezuela de recobrar la hegemonía en el mar se desvaneció al ser capturado en agosto de 1819 el convoy naval proveniente de España. En septiembre de 1819 el virrey reconoció la pérdida definitiva del virreinato de Nueva Granada ante el ejército del general Simón Bolívar. La Expedición Libertadora, financiada por Chile y comandada por el general San Martín, zarpó de Valparaíso el 20 de agosto de 1820. El ataque se produjo el 8 de septiembre, cuando arribó a Paracas la Expedición Libertadora del Perú; desde allí, San Martín la Primera campaña de Arenales a la sierra del Perú que recorrió el territorio de sur a norte, mientras el resto del ejército se instalaba en Huaura.

Joaquín de la Pezuela, 39º Virrey del Perú
 A pesar de ser un absolutista convencido, Pezuela acató en 1820 el restablecimiento de la constitución liberal y convocó elecciones para representantes a Cortes y alcaldes y regidores de Cabildo. En esa coyuntura, el virrey solicitó a San Martín un armisticio militar e inició con éste unas negociaciones que se celebraron en Miraflores, pero estas fracasaron debido a que el jefe expedicionario proponía la independencia del Perú, lo que era inaceptable para el virrey. A la inacción del ejército realista siguió el traslado de la Expedición Libertadora hacia el norte del Perú, tras lo cual San Martín proclamó la independencia en el pueblo de Huaura el 26 de noviembre de 1820

Lo propio iba a hacer en varias ciudades de la sierra peruana la expedición comandada por el general Antonio Álvarez de Arenales por orden directa de San Martín. La deserción en Lima del batallón realista Numancia el 3 de diciembre de 1820 y su paso al bando patriota fue el pretexto usado por los generales desafectos a la estrategia defensiva del virrey para dar un golpe de estado. Así, el 29 de enero de 1821 el alto mando militar, liderado por el general José de la Serna, que había sido jefe de las tropas del Alto Perú, se reunió en la pampa de Aznapuquio, al norte de Lima, y acordó deponer a Pezuela y reconocer como nuevo virrey al propio La Serna, quien después de cuatro años de férrea resistencia frente a los ejércitos de los generales José de San Martín y Simón Bolívar terminará por reconocer la independencia del Perú.

La decisión fue acatada por Pezuela, quien primero se retiró a la quinta que poseía en el pueblo de la Magdalena y luego, el 29 de junio de 1821, tras tomar la decisión de volver a España, embarcó en el pueblo de Chorrillos en un bote que le condujo hasta la corbeta "General Brun". Ya en España, Fernando VII, tras escuchar sus explicaciones, le condecoró con la Gran Cruz de la Orden Militar de San Hermenegildo. En 1825 se le nombró capitán general de Castilla La Nueva, cargo en el que apenás duró un mes debido a las intrigas políticas, y en febrero de 1830 le fue conferido el título de marqués de Viluma.

Nota: Como curiosidad, mencionar que su sobrina Rita de la Pezuela, casó con José Ramón de Bustillo y Horna (pariente del autor de este blog), teniendo en dicha unión una única hija, Casimira Bustillo de la Pezuela, casada con Saturio Gallo Real Varona, hermano de mi bisabuelo Ramón Gallo.