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sábado, 9 de julio de 2022

Catalina de los Ríos y Lisperguer. “La Quintrala”, temida terrateniente chilena

 

Reconocida por la historia como la mujer más temida de Chile. La cruel terrateniente vivió a mediados del siglo XVII como una aristócrata con el poder que nunca había tenido una mujer de la época, cometiendo grandes atrocidades.

Se le atribuyen numerosos asesinatos, entre ellos el de su padre, algunos de sus amantes y esclavos e indios de encomienda, a los cuales martirizaba. Célebre por sus crímenes y crueldades, su figura ha pervivido en la cultura popular chilena como símbolo de la perversidad y de la opresión colonial y ha inspirado numerosas creaciones literarias, teatrales y cinematográficas.

Catalina de los Ríos y Lisperguer nació en  Santiago de Chile, en octubre de 1604. Su padre, Gonzalo de los Ríos y Encio, era hijo del hidalgo conquistador, Gonzalo de los Ríos y Ávila, y de María Encío, hermana de Juan Encío, uno de los socios de Pedro de Valdivia en la expedición de conquista de Chile. Su abuelo era un terrateniente, ostentando el grado de general del Real Ejército; era, además, dueño de una próspera hacienda “el Ingenio” dedicada al cultivo de la caña de azúcar en la que trabajaban esclavos de raza negra. Su madre fue Catalina Lisperguer y Flores, de ascendencia alemana.

La familia de los Ríos provenía de la noble casa de Naveda, descendiente de Gutierre Fernández de los Ríos, quien era "jefe de la casa de su apellido en la Villa de Naveda, Merindad de Campos en las Montañas de Burgos; asistente a la batalla de Salado en 1340". Por vía paterna estaba emparentado con la corona de Castilla (a través de un ascendiente, Pedro Enríquez de Castilla, hijo natural del príncipe Don Tello de Castilla y de Juana de Lara), y con las casas de Lara, Guzmán, Cisneros, etc., todas familias nobles de la historia de España.

Su abuela paterna, María Encío sucedió a Inés Suárez como concubina de Pedro de Valdivia y éste la casó -como era su costumbre- con uno de sus hombres de confianza: Gonzalo de los Ríos, administrador de las minas de oro de Marga Marga, y los dotó con la mitad del valle de Papudo.

Al quedar huérfana de madre, fue criada por su abuela. De una gran belleza, pero desde muy joven manifestó sus instintos sanguinarios. En 1623 asesinó a su progenitor poniéndole veneno en la comida. En septiembre de 1626, a los 22 años, Catalina contrajo matrimonio de conveniencia con un coronel Alonso Campofrío de Carvajal y Riberos de 42 años, que falleció en 1650.

Fue asimismo encausada por la muerte de Enrique Enríquez de Guzmán, caballero de la Orden de Malta que la pretendía en matrimonio: enojada por tal pretensión encomendó a un esclavo que lo matara a palos; el esclavo recibió pena de muerte y a ella se le impuso una multa en dinero. Se concertó su matrimonio con el soldado Alonso Campofrío y Carvajal, quien no poseía bienes, pero recibió una dote muy importante, que incluía una hacienda en La Ligua. Allí vivió la pareja, donde la Quintrala cometió una serie de crímenes, en muchos de los cuales su marido fue cómplice: entre ellos el del cura doctrinero de los indios, quien con seguridad defendió a los indígenas de los malos tratos de su ama. La servidumbre fue también objeto de sus crueldades: castigos con el látigo, en el cepo y diversas torturas, sin importar la edad y el sexo.

Tras largos años de impunidad, pese a las demandas de justicia del obispo Salcedo, se envió una misión secreta que investigó y encontró fundamentos suficientes para juzgarla. Sometida a proceso en la Real Audiencia de Santiago en 1660, el juicio duró cuatro años, pues usó sus influencias para dilatar el proceso. Fue acusada de 14 asesinatos, y se la condenó a pagar 1.000 pesos por cada negro y 500 pesos por cada indio. Un año después del juicio murió, y arrepentida donó varios miles de pesos para celebrar misas en sufragio de su alma y de las de los indios encomendados que maltrató. 

sábado, 13 de junio de 2020

Juan Jufré de Loayza. Primer Alcalde de Santiago (Chile)



Conquistador que participó en la expedición de Pedro de Valdivia a Chile. Fue el primer alcalde de Santiago (en 1541) y ocupó el cargo de Teniente Gobernador de Cuyo, en donde fundó la Ciudad de San Juan, denominándola como San Juan de la Frontera, en la actual Argentina.

Estatua de Juan Jufré en Concepción
Juan Jufré de Loayza Montesa nació en Medina de Rioseco (Valladolid) hacia 1516. Fue hijo del hidalgo Francisco Jufré Niño de Guevara y de Cándida de Montesa, con la qeu había casado hacia 1490. Desposó en España a Constanza de Meneses (hija de Francisco de Aguirre) por medio de poder notarial dado en Santiago de Chile en 1552 –siendo ya capitán– a Jerónimo de Alderete, Diego Jufré y Diego Nieto, y contrajo matrimonio con ella en Chile en 1559, con la que tuvo al menos ocho hijos.

Fue padre de Luis Jufré de Loaysa y Meneses quien fue Corregidor de Cuyo desde 1593 hasta 1595, fundando, en busca d euna salida al Atlántico, la actual Ciudad de San Luis el 25 de agosto de 1584, la cual llamó San Luis De Loyola Nueva Medina De RíoSeco.

Se formó y educó como criado en la casa del conde don Pedro de Toledo, y a los 21 años se embarcó para América, llegando al Perú en 1538, junto a Juan Martín de Candia. A las órdenes de don Francisco de Aguirre se unió a la primera expedición de don Pedro de Valdivia en territorio chileno, juntándose con éste en el poblado de Atacama la Grande, que hoy se conoce como San Pedro de Atacama. Llegó a emparentarse con Aguirre y Valdivia.

Estuvo presente en la fundación de Santiago y en las primeras campañas contra los indígenas. En 1554 machacó una rebelión de los indígenas en Gualemo, en el río Lontué, en cual ahora es la provincia de Curicó. Acompañó a don Pedro de Valdivia en su largo viaje al Perú, a luchar contra el sublevado Gonzalo Pizarro, participando en la victoria de Sacsahuamán (1548) junto a las tropas leales al Emperador, y participó del jubiloso recibimiento que La Gasca dispensó a Valdivia, hasta ese momento simple capitán, saludado como gobernador de Chile en reconocimiento a su actuación decisiva en aquel hecho de armas.

Plano de la fundación de San Juan
En el cabildo de Santiago ocupó diversos cargos, tales como el de alcalde y regidor en las décadas de 1550 y 1570. Además, en 1556, fue alférez real de la misma institución y en 1568 la representó ante la Real Audiencia establecida en Concepción (Chile).

Juan Jufré se destacó también por desarrollar importantes actividades económicas, estableció un molino y fue propietario de algunos barcos, que le permitieron amasar una fortuna personal. Además es considerado, junto a Francisco de Aguirre, como padre de la vitivinicultura chilena. Algunas de las parras que plantó en su encomienda de Peñalolén aún existen en la destacada viña chilena Cousiño Macul. Por las numerosas encomiendas y tierras que poseía Juan Jufré fue una especie de señor feudal con jurisdicción política y judicial, y con poder de vida o muerte, entre Santiago y el Maule.

En 1576 realizó una expedición al Pacífico Sur junto a Juan Fernández, aportando un navío de 6.000 arrobas por él construida. Se considera que esta expedición descubrió el archipiélago de Nueva Zelanda y es posible que también explorase Australia. De vuelta al virreinato del Perú, se envió una carta al rey Felipe II para informarle del descubrimiento de nuevas tierras, pero esta carta nunca fue contestada por el rey y la expedición quedó en el olvido.


Escudo de armas de Jufré: Partido, orlado por el lema Superbus gladio fidelis premio (Al soberbio el castigo, al fiel el premio).
 

Murió en Santiago de Chile en 1578 y sus restos fueron enterrados en la Iglesia de Santo Domingo.

lunes, 7 de enero de 2019

Alonso de Ribera. Gobernador de Chile, participó en la guerra del Arauco



Militar de extensa trayectoria. El Rey Felipe III lo nombró Gobernador y Capitán General de Chile, cargo que ejerció en dos periodos distintos. Entre sus logros se cuentan haber organizado y profesionalizado el ejercito, además de fijar una frontera estratégica para avanzar en la guerra de Arauco.

Alonso de Ribera y Zambrano nació en Úbeda (Jaén) en 1560, y murió en Concepción (Chile) el 9 de marzo de 1617, en ejercicio de sus funciones. Fue hijo natural del hidalgo notorio y capitán Jorge de Ribera Zambrano y Dávalos –quien pretendía ser descendiente de los Reyes de Aragón– y de Ana Gómez de Montecinos y Gómez de Pareja,  padres también de los capitanes Jorge y Juan de Ribera. Contrajo matrimonio con Inés de Córdoba y Aguilera.

Alonso de Ribera probó su nobleza en la Orden de Santiago en 1615.

Después de estudiar Matemática, Ribera se unió como soldado al ejército español de Flandes, donde inició una larga y exitosa carrera militar. Desde 1583 participó en importantes contiendas en Francia junto a Alejandro Farnesio, duque de Parma. Además, integró la Armada Invencible de 1588 y las huestes del cardenal archiduque Alberto, gobernador de los Países Bajos.

La extensa trayectoria militar de Ribera le valió el reconocimiento del Rey Felipe III, quien en 1599 lo nombró Gobernador y Capitán General de Chile, motivado por la derrota española de Curalaba (1598) ante los mapuche, en la cual los indígenas insurrectos asesinaron al gobernador anterior y arrasaron las ciudades españolas situadas al sur del río Bío Bío, para tratar de dar un giro radical a la situación de la guerra, cargo que ejerció primero entre 1601 y 1605 y, luego, entre 1612 y 1617.

El nuevo Gobernador salió de Sevilla, en abril de 1600, con sólo 300 hombres. A su llegada a América se entrevistó con el ex Gobernador Alonso de Sotomayor, quien le informó sobre las características de la Guerra del Arauco (contra los mapuche). Luego, se dirigió al Perú y, finalmente, llegó a Concepción en febrero de 1601.

Tras llegar a Chile, Ribera evaluó la situación del ejército, que él mismo describió: “Estaba esta gente tan mal disciplinada y simple en las cosas de la milicia que nunca tal pudiera imaginar ni me sería posible dallo a entender”.

El ejército español distaba de ser profesional y fue descrito por el gobernador Alonso de Ribera en términos lamentables, dada su precariedad material y moral. Estaba compuesto por los encomenderos de Santiago y Concepción quienes debieron costear sus propias armas y pertrechos junto a un gran número de indios de encomienda. Estas tropas realizaron incursiones cada verano para realizar las llamadas campeadas, la destrucción de las sementeras indígenas y toma de prisioneros de guerra como esclavos, lo cual explica, en gran parte, el odio que los araucanos sentían hacia el invasor español.

Las medidas que tomó para remediar esta situación fueron varias: reorganizó a las tropas de infantería; impuso la disciplina militar; puso orden en los campamentos; se preocupó tanto del vestuario, de la alimentación y del pago de los soldados, como también del armamento, los animales y todo lo necesario para la guerra.

La muerte de Caupolicán
Estos esfuerzos fueron complementados con la creación, en 1604, de un ejército permanente de 1.500 hombres, bien pagados con los fondos que llegaron del Perú. Todo esto fue complementado con la adopción de una serie de medidas para asegurar el abastecimiento de las tropas dentro del mismo Reino.

Con una visión de estratega, Ribera planteó la necesidad de concentrar las fuerzas españolas en una línea fronteriza conformada por varios fuertes que, a medida que se fuera consolidando el dominio hispano, avanzaría hacia el Sur. En las campañas realizadas durante su primer gobierno, logró introducirse en territorio mapuche y construyó 19 fuertes, algunos de ellos con carácter provisional.

Batalla entre mapuches y españoles
Alonso Ribera es el responsable de la primera organización de la propiedad colonial en Santiago y sus alrededores. En agosto de 1603 designó a Ginés de Lillo para realizar una visita general de todas las tierras, lo que implicó la medición de las propiedades particulares concedidas por los gobernadores y el Cabildo, y la fijación de los límites de estas, siempre en permanente litigio.

El Gobernador también se preocupó de la situación de los indígenas sometidos a régimen de encomienda, tratando de eliminar los abusos de que eran objeto por parte de los españoles. Por ejemplo, prohibió que los naturales cargasen en sillas de mano a las mujeres que iban a misa o de visita.

En 1603 estableció una nueva tasa reglamentando la labor indígena en las encomiendas, que restablecía el trabajo personal de los indígenas, pero con un sistema especial llamado demora: un tercio de los naturales de las minas trabajaban 8 meses, quedándole dos años y cuatro meses para dedicarse a sus actividades, antes de que les tocara retornar a las labores mineras.

La actitud desenfadada del Gobernador, acostumbrado a la rica vida cortesana de Flandes, escandalizó a una sociedad colonial retraída y austera como la chilena. Ribera introdujo algunas prácticas sociales desconocidas para la época: los grandes banquetes, las fiestas, los juegos de naipes y otros prohibidos por el Rey, los trajes suntuosos, etc. Estas costumbres, sumadas al hecho de que Ribera se había casado con una criolla sin el permiso previo del Rey –requisito indispensable para los gobernadores y jueces–, motivaron severas acusaciones en contra suya que le costaron el desprestigio y el fin de su primer mandato en 1605.


Ribera fue sometido, como correspondía, a un juicio de residencia; en el que se examinaban todas las quejas que quisiera hacer cualquier persona respecto de alguna autoridad. El de Ribera incluyó varias denuncias: se le acusó de tratar con rudeza a los soldados, abrir la correspondencia ajena, favorecer a los parientes de su mujer, realizar juegos de azar, perseguir a dos clérigos y ser hombre de poca devoción. Tras dejar la gobernación, se trasladó a Córdoba con su familia, donde permaneció hasta 1612, cuando nuevamente asumió la gobernación de Chile.

El segundo mandato de Alonso de Ribera se puede resumir en dos hechos fundamentales: el establecimiento del sistema de guerra defensiva, planificado por el padre Luis de Valdivia -principal impulsor de su nueva designación- y la llegada de corsarios holandeses, descubridores del Cabo de Hornos.

El sacerdote planteaba dejar estática la Frontera que separaría la zona española y la zona indígena, permitiendo sólo a los misioneros incursionar hacia el Sur. A pesar de que no estaba totalmente de acuerdo, Ribera cumplió e hizo cumplir sin críticas las órdenes reales que establecían la guerra defensiva en Chile. El fracaso del sistema, convenció al Gobernador de la inutilidad de este tipo de guerra. La autoridad y el sacerdote rompieron las relaciones cordiales que hasta entonces habían sostenido.

Dentro de las últimas tareas realizadas por Ribera estuvo la defensa de las costas chilenas del ataque de los corsarios holandeses (1613). Fue en esta misma época que una expedición holandesa descubrió, el 29 de enero de 1616, el Cabo de Hornos.

viernes, 26 de octubre de 2018

Francisco de Aguirre. Conquistador de Chile. Gobernador del Tucumán


Conquistador de Chile junto con Valdivia, Gobernador y Capitán General de Chile, y Gobernador de Tucumán; fundador de la Serena, en Chile y de Santiago del Estero, "Madre de Ciudades", versión definitiva de El Barco, la primera ciudad argentina.

Monumento a F. de Aguirre en Talavera de la Reina
Francisco de Aguirre nació en Talavera de la Reina (Toledo), el año 1508, en el seno de una familia hidalga. Sus padres fueron el onubense Hernando de la Rúa Ramírez, de oficio Contador, y Constanza de Meneses Aguirre, mujer que moraba en el Casar del Ciego (hoy Casar de talavera / Toledo) donde tenía numerosas propiedades, que era bisnieta de don Juan Alfonso Téllez de Meneses, IV conde de Barcelos y I de Ourém. A pesar de la fortuna de sus padres, decidió seguir la carrera militar.

Si bien su padre y abuelo paterno utilizaron el apellido De la Rúa, Francisco siempre utilizó el apellido Aguirre que probablemente habría sido el apellido materno de su padre o el de su madre. Para entonces, era frecuente en España tomar y portar el apellido que se considere más honroso de alguno de sus ascendientes.

Se incorporó muy joven a las tropas imperiales del emperador Carlos V, participando en la toma de Milán (1521), la batalla de Pavía (1525) en la que los soldados de Carlos V derrotaron a los franceses y aprehendieron al rey Francisco I de Francia, y el asalto a Roma (1527). Volvió a Talavera donde casó con doña María de Torres Meneses, su prima hermana, tras obtener dispensa papal de Clemente VII al evitar el asalto a un convento en el saco de Roma, emparentada en Puente del Arzobispo, con la que tuvo cinco hijos.

Era un hombre de gran energía, orgulloso e irascible. Leía y escribía correctamente. No era amigo de la religión, a la que solía referirse con cierta irreverencia, lo que fue excusa para que al final de su vida algunos de sus enemigos urdieran contra él un enredoso y prolijo proceso inquisitorial, que entorpeció algunos años su labor conquistadora y colonizadora. A varios de sus hijos impuso nombres poco usuales en la España de aquella época. Valeriano, Marco Antonio, Florián, Nicolás, Gracián, Eufrasia y Petrona. De su esposa legítima le vivieron 5 hijos. Pero en Las Indias procreó más de 50 mestizos. Su hijo mayor fue Hernando de Aguirre, eficaz colaborador de su padre en las tareas de conquista, litigios y gobernación.

Pasó a Las Indias en 1536, según se deduce de lo que él mismo escribió con altivez de hidalgo al virrey don Francisco de Toledo en 1569: “Pasan de treinta y tres años los que ha que vine a este reino, y no desnudo, como otros suelen venir, sino con razonable casa de escudero y muchos arreos y algunos criados y amigos”.


Aguirre, llegado a Las Indias en 1534, de Cuba pasó al Perú y se puso al servicio de Francisco Pizarro en las campañas del Perú, donde encontró a Pedro de Valdivia, a quien acompañó en su expedición de conquista de Chile en 1540; ayudó al capitán Diego de Rojas a dominar y poblar la Provincia de Charcas, donde fue durante dos años teniente. Hombre de confianza de Valdivia, pronto alcanzó un lugar prominente en la incipiente colonia, siendo protagonista principal de la organización y la defensa y el primer alcalde ordinario del primer cabildo de Santiago (1541, y en 1545 y 1549).



Entre otras cosas refundó La Serena, en Chile, en 1549, que había sido destruida por los indígenas. Teniente general de La Serena, el gobernador le encargó en octubre de 1551 la toma de posesión de Tucumán al otro lado de la cordillera, tras disputar esta zona a Juan Núñez de Prado (fundador del primer asentamiento: El Barco en 1550), que desconocía la autoridad de Valdivia. Dos años más tarde, en 1553, funda el tercerasentamiento de la ciudad Barco III, actualmente Santiago del Estero (del Nuevo Maestrazgo), en Argentina, siendo esta, la provincia y la ciudad más antigua del territorio nacional argentino. Dispuso y ordenó a su sobrino Diego de Villarroel (de Puente del Arzobispo) la fundación de San Miguel de Tucumán.

Pedro de Valdivia
Mientras Aguirre fundaba Santiago del Estero, Valdivia moría en la batalla de Tucapel (Chile) y en su testamento señalaba al talaverano como sucesor en la gobernación. Así pues, Francisco de Aguirre se proclamó Gobernador de Chile, pero la Audiencia de Lima, que tenía que hacer el nombramiento oficial, prefirió nombrar a Francisco de Villagra. Fue el comienzo de una larga disputa y entretanto llegó un nuevo virrey, el marqués de Cañete, Andrés Hurtado de Mendoza, que nombró a su propio hijo García de Mendoza gobernador de Chile (1556). Tuvo varios problemas con la Justicia y con la Inquisición, siendo arrestado y sufriendo prisión por ello.

El 14 de octubre de 1552, el Gobernador de Chile, Pedro de Valdivia, deseando prolongar su obra, dicta una provisión ampliatoria con el fin de fijar su propia sucesión. Establece que, en caso de que Dios dispusiera de su persona, su esforzado vasallo Aguirre dejaría de ser lugarteniente, pasando a ser Gobernador de Barco, La Serena y los territorios que, dentro y aún fuera de los límites establecidos, pudiese conquistar y poblar de cristianos. La eventual gobernación de Aguirre, por añadidura, sería independiente de cualquier futuro Gobernador de Chile.

Encomendero en Santiago, Cachapoal y Copiapó; Aguirre, a pesar de permanecer en Chile, se ocupó de Santiago del Estero; mandó a los vecinos repetidas veces alimentos, municiones y árboles frutales desde su finca de Copiapó, y fueron en su nombre los capitanes Rodrigo de Palos y Juan de Cusio con tropa para protegerles, reducir indios y fundar un pueblo de españoles en el valle de Conando. En cuanto a su situación personal dentro del país, sintiéndose agraviado por la disposición de la Audiencia que anuló el nombramiento de Valdivia, y más aún por la designación hecha por el Virrey del Perú. En 1559, Aguirre regresó a Chile, estableciéndose en La Serena con su familia, y después de numerosas solicitudes, consiguió que el 22 de junio de 1563 el Rey lo nombrara como Gobernador de Tucumán. Dos meses después, aquella provincia sería separada de Chile.

Retrato figurado de Francisco de Aguirre
Indignado por lo que entendía que era burla y usurpación, protestó ante el Virrey y ante la Audiencia de Lima y escribió quejándose a Su Majestad el 6 de abril de 1558. Cuando murió el Virrey Marqués de Cañete, el 14 de septiembre de 1561, Aguirre ganó el pleito y la Audiencia obligaba a Don García de Mendoza a devolverle los bienes secuestrados y además 42.000 pesos en oro. Pero Aguirre nunca cobró la deuda pues el Virrey Mendoza había regresado a España.

Era un hombre de gran aliento. Suya fue la idea y el proyecto de fundar una ciudad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires, pero una conjura de soldados enemigos le ocasionaron un pleito con la Inquisición y encarcelamiento… todo lo cual le amargó los últimos años de su vida. En 1575, Aguirre volvió a la ciudad de La Serena para pasar sus últimos años de vida; ese mismo año, el gobernador de Chile Rodrigo de Quiroga le concedió el señorío del valle de Copiapó. Murió en La Serena, rodeado de tribus indígenas que le veneraban, a los 73 años de edad, en 1581.

  

viernes, 19 de mayo de 2017

Francisco Pérez de Valenzuela. Marino, comerciante y conquistador en Chile


Capitán de sus propios navíos al servicio del Rey desde las costas de La Española hasta el estrecho de Magallanes. Fue vecino ejemplar en el Reino de Chile y entre los cargos que ejerció destacan los nombramientos de corregidor de Valdivia y contador real de la misma ciudad.

Francisco Pérez de Valenzuela y López nació en Andújar (Jaén) en noviembre de 1528, siendo hijo legítimo de Alonso Pérez de Valenzuela y de la Cava (comerciante en Coria/Sevilla), y de Juana López, hidalgos, procedentes de una familia de la antigua nobleza leonesa (del Rey Fernando II de León). Fue hermano del conquistador español don Julián de Valenzuela, fundador de la ciudad de Concepción (Chile).

Francisco se embarca en el puerto de Sevilla muy joven, con destino a América, el día 6 de junio de 1539, con el fin de reunirse con su padre en la isla de Santo Domingo, prosiguiendo juntos a Tierra Firme (Panamá) y luego al Perú; se establecieron en Lima, dedicándose exitosamente al comercio con navíos propios.

Viajó a la Capitanía General de Chile en 1550, cuando contaba con 22 años, sirviendo a Pedro de Valdivia, en el galeón de su propiedad “San Jerónimo”, cargado con ganados y mercadería que vendió al crédito; regresado al Perú envió dos navíos a Chile; un primer galeón suyo naufragó en Concepción al mando de Francisco Valiente, aprovechándose su clavazón para fabricar un bergantín "con que se reparó después la ciudad, estando cercada de enemigos"; otro galeón suyo naufragó en Huasco en 1554; un tercer navío, el galeón San Jerónimo, fue despachado desde Perú en 1555 con armas y provisiones al saber de la muerte del Gobernador Pedro de Valdivia en Tucapel, barco que llegó a Concepción salvando a la ciudad del ataque de los indígenas; este mismo navío naufragó luego en los Coronados, perdiendo la embarcación y bienes por 100.000 pesos.

Regresó a Chile en 1557 como proveedor mayor de la armada de García Hurtado de Mendoza trayendo otro galeón de su propiedad y aportando 10 soldados a su costa por 2 años; junto con García Hurtado de Mendoza venía un séquito de hombres ilustres, entre ellos don Alonso de Ercilla y Zúñiga, don Francisco de Irarrázaval y Andía, don Hernando de Santillán, jurista y erudito, el fraile dominico Gil González de San Nicolás y el franciscano Juan Gallegos.

Hicieron escala en Arica el 5 de abril, y unos días más tarde reanudaron el viaje al sur, desembarcando en La Serena el 23 de abril de 1557 deslumbrando a los habitantes de Coquimbo al ver junto al nuevo gobernador el ejército más grande hasta entonces visto en estos lugares, contando con más de 500 hombres, armados con arcabuces y cañones, vestidos con armaduras y finos penachos de plumas, en contraste a la precaria situación de los españoles que habitaban Chile, los que apenas vestían sus ropas viejas, desgastadas y algunas "rotas".

Participó en la batalla de Biobío el 7 de noviembre de 1557 y después en los encuentros de Lebu y Millarapue. Fue mayordomo de la catedral de Santiago en 1559, y se avecindó en Valdivia, siendo alcalde en 1563, corregidor en 1569 y contador real en 1571. Además, fue el primer propietario de la isla de Valenzuela, posteriormente conocida como “isla de la Teja”, donde fabricaba tejas y ladrillos. También, fue prestamista de los Reyes de España, para financiar las guerras de Flandes, Nápoles y Sicilia.

Isla Teja es una isla fluvial, aledaña a Valdivia; acceso por el puente Pedro de Valdivia
Falleció defendiendo a su ciudad, en Valdivia (Chile) el 24 de noviembre de 1599.

Matrimonio y descendencia

Una vez instalado en Chile, Francisco de Valenzuela contrajo nupcias hacía 1560 con Beatriz Buisa Cabeza de Vaca y Villarroel, natural de Ponferrada (León), que llegó a territorio chileno junto a su familia en 1552.

El padre de Beatriz, el capitán Gaspar de Villarroel, casado en España con Catalina de Barahona y Buisa, llego a Panamá en 1538, encontrándose en la conquista del Perú el año siguiente, para luego sumarse a la expedición de Pedro de Valdivia hacia el sur, asistiendo a la fundación de Santiago en febrero de 1541. De este enlace, nacieron 5 hijos (Pedro Francisco, Alonso, García y Catalina.) entre los que cabe mencionar a Francisco Pérez de Valenzuela y Buisa, que fue Capitán en las guerras de Arauco, Corregidor de Teno y de Colchagua hasta 1595; defensor de la ciudad de Valdivia que los rebeldes cercaron hasta destruirla en diciembre de 1599, donde falleció. El Capitán Hernando Álvarez de Toledo, en su Purén Indómito, inmortaliza su memoria.

Había casado en 1580 con doña Mencía de Moraga Galindo y Rivera, viuda del Capitán Diego de Alvarado, hija legítima de Hernando de Moraga Galindo, vecino fundador, alcalde ordinario y encomendero de la ciudad de Osorno y de Elvira de Rivera, siendo padre de 3 hijos: Juan, Lorenzo y Francisco.

Primitivas armas de los VALENZUELA: En campo de plata, un león rampante de sable, coronado de lo mismo. Otros "Valenzuela"


Según Diego de Soto y Aguilar son originarios de León, y tomaron parte en las campañas de Andalucía, siendo heredados en la ciudad a la que dieron nombre, que hoy pertenece a la provincia de Córdoba. Otra de sus ramas radicó en Cuenca.

Es opinión constante de los genealogistas que han tratado de la casa de Valenzuela, que esta trae su origen por varonía de la casa de Castro, una de las mas antiguas y poderosas de Castilla, por sus grandes estados y por las alianzas con la Casa Real, de la cual descienden los príncipes mas poderosos de Europa, añadiendo, que los Valenzuela descienden todos por hembra del Infante don Sancho de León (hijo del Rey don Fernando de León), cuyo hijo legítimo fue don Lope Sánchez, primer señor de la villa y castillo de Valenzuela en Córdoba, Camarero Mayor del Sancho Rey don Juan Fernando, su primo hermano, de quien tomaron estos caballeros sus armas.

El Capitán Gonzalo de Valenzuela asistió a la conquista de Valencia y quedó en Orihuela (Alicante). Caballeros de este linaje probaron su nobleza para ingresar en las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara, Carlos III y San Juan de Jerusalén, en la Real Compañía de Guardias Marinas, ante las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, y para ejercer cargos del Santo Oficio de la Inquisición. Don Juan de Valenzuela, en la época de del rey Enrique IV, fue Gran Prior de la Orden de San Juan y Don Pedro de Valenzuela y Mendoza Capitán General de la Artillería y Caballero de Malta (San Juan de Jerusalén) en 1654.

domingo, 17 de julio de 2016

Pedro de Valdivia. El hidalgo conquistador y colonizador de Chile

Con el título de Teniente Gobernador otorgado por Francisco Pizarro, lideró la conquista de Chile (Nueva Extremadura) a partir de 1540. Fundó, entre otras, las ciudades de Santiago de Nueva Extremadura en 1541 (capital de la nación), Villanueva de La Serena en 1544, La Concepción de María Purísima del Nuevo Extremo en 1550, Santa María la Blanca de Valdivia del Nuevo Extremo en 1552 y La Imperial en 1552.

Conquistador español y primer gobernador y capitán general de Chile, nacido en Villanueva de la Serena o en Castuera, ya que hay alguna duda sobre el lugar exacto, ambas poblaciones en la comarca de la Serena (Badajoz), alrededor de 1500 y fallecido en Tucapel (Virreinato del Perú, ahora en Chile) el 25 de diciembre de 1553. Se cree que fue hijo ilegítimo del portugués Pedro Oncas de Melo y de Isabel Gutiérrez de Valdivia. Se casó, en 1527, en Zalamea, con Marina Ortiz de Gaete, con quien no tuvo hijos y a la que abandonó.

Pedro de Valdivia. Conquistador de Chile
Valeroso hidalgo, parece ser que en 1521 se encontraba entre los comuneros derrotados en la batalla de Villalar. Ingresó al ejército del emperador Carlos V en 1521 y luchó en Flandes, Italia (participó en la batalla de Pavía, donde el rey francés Francisco I cayó prisionero de Carlos V), Venezuela y Perú (donde alcanzó el grado de maestre de campo de Francisco Pizarro en su lucha con Diego de Almagro) antes de llegar al territorio chileno en 1541. Entre todos los españoles que llegaron al país, Valdivia constituye un caso especial: pudo haberse quedado en Perú o haber regresado a España después de su triunfo en la batalla de Las Salinas, que le granjeó fama y muy buena situación económica; sin embargo, su afán de aventura pesó más y lo llevó a organizar, con grandes dificultades, una expedición a Chile, tierra que había obtenido una pésima reputación entre los españoles después de la expedición de Diego de Almagro.

En enero de 1540 Valdivia sale de Cuzco acompañado de unos 150 soldados, más de mil  indígenas y una mujer española llamada Inés Suárez, aventurándose por  la ruta del desierto aquella que años antes había traído de vuelta a Diego de Almagro. Hay que agregar que Valdivia pasó por dificultades para reunir a su gente, le costó reclutar soldados. Su fortuna escaseaba y debió asociarse con Francisco Martínez y, por burocracia, con Pedro Sancho de Hoz.

Inés Suárez fue una de las fundadoras de la actual ciudad de Santiago de Chile junto al conquistador  Pedro de Valdivia, con el que mantuvo una larga relación extramatrimonial hasta que se casó con el capitán Don Rodrigo de Quiroga y López de Ulloa.

Tras una breve estancia en Atacama, decidió proseguir su marcha atravesando el desierto. Valdivia fundó en el valle de Mopochó, el 12 de febrero de 1541, la ciudad de Santiago de la Nueva Extremadura, eligiendo para ello la llanura que se extiende al pie del cerro de Huelen (también conocido como Santa Lucía). Después de dividir el terreno en manzanas y solares, los distribuyó entre sus soldados, y éstos edificaron las primeras casas y una modesta iglesia. Constituido el Cabildo, Valdivia fue nombrado gobernador y capitán general de la Nueva Extremadura.

Notable militar y sagaz político, Valdivia tenía cierto grado de cultura, lo que le permitió moverse con habilidad en lo político y con soltura de estratega en lo militar. Buen conocedor del idioma, fue capaz de escribirlo con corrección, valiéndose de expresiones populares cuando fue necesario. Valdivia escribió doce cartas dirigidas al Emperador Carlos V, al Príncipe Felipe II, a Gonzalo y Hernando Pizarro, al Consejo de Indias y a sus apoderados en la Corte, todas redactadas con una pluma ágil y astuta, que defiende los privilegios obtenidos en el proceso de conquista y además realiza una detallada descripción del país.

En el año 1544, Valdivia fundó la ciudad de La Serena (denominada así en honor a su pueblo) en el norte del país, en el valle de Coquimbo. Al poco tiempo, Valdivia decidió partir hacia el Perú y embarcó en Valparaíso dejando a Villagrán como lugarteniente de Chile. A su regreso, comenzaron las expediciones hacia el Sur mientras Valdivia fundaba a su paso un gran número de ciudades. Los enfrentamientos con los indios fueron constantes pero se recrudecieron a partir del año 1550 por lo que Valdivia ordenó la construcción de los fuertes de Arauco, Tucapel y Purén. Los araucanos atacaron el fuerte de Tucapel, lo que causó la muerte de casi todos sus defensores, lo cual hizo ver a los indios que los españoles no eran invulnerables y podían ser vencidos, y motivó un alzamiento general contra el invasor español. En este contexto cayó prisionero de Lautaro y falleció, tras ser capturado, torturado y decapitado, en diciembre de 1553.

 
Su muerte acarreó numerosas dificultades a los españoles. Francisco de Aguirrey Francisco de Villagrán se disputaron el cargo vacante, sin que ninguno consiguiera ocuparlo por derecho inmediatamente. 


El blasón de la casa de Valdivia tiene un origen fabuloso, descrito por Lope de Vadillo en su nobiliario manuscrito: “Los Valdivia son de las montañas del valle de Valdivia que es tierra de Aguilar del Campóo (Palencia), los cuales traen por armas un escudo de oro con dos sierpes de sinople y los cuellos vueltos y una viga de sinople tragante de la una a otra serpiente, y el blasón dice de esta manera: en este valle de Valdivia había una sierpe que destruía y despoblaba la tierra y había en aquella tierra siete hermanos que fueron a pelear con ellas y los seis murieron y el postrero la mató con una viga que echó a la sierpe en que la sierpe se cebó, de manera que así la mató y el Rey le dio por armas lo susodicho. Son habitantes en Porcuna y Carmona” 


También, a los blasones propios de los Valdivia se han juntado desde su primer enlace, los propios del linaje Guzmán, que en su forma más primitiva estaba compuesto: “en campo de plata dos calderas jaqueladas, puestas en palo, de cuyas salen siete sierpecillas de su color”. 

En algunos escudos heráldicos consta el siguiente lema: «La muerte menos temida, da más vida».