viernes, 27 de abril de 2018

Pedro de Heredia. Fundador de Cartagena de Indias (Colombia)



Conquistador que fundó la ciudad de Cartagena de Indias y exploró la costa y el interior de la actual Colombia hasta Antioquia y norte de Tolima.

Pedro de Heredia nació en Madrid, hacia 1520, de familia noble (hidalga). Hijo de Pedro de Heredia y González y de Inés Fernández. Hermano de Alonso de Heredia, conquistador de Guatemala y Colombia. Casado con Constanza Franca, tuvo dos hijos: Antonio y Juan. En su juventud se vio envuelto en una riña contra seis hombres que dañaron gravemente su nariz y, decidido a vengarse, buscó a sus agresores y mató a tres de ellos, motivo por el cual tuvo que huir de la Villa para evadir a la justicia que lo reclamaba.

Viajó a Indias con su hermano Alonso y se estableció en la isla Española (Santo Domingo), donde llegó a poseer un ingenio azucarero y una estancia en Azúa (heredados de un pariente establecido en Haití)  Llegaron entonces las noticias de la muerte del gobernador de Santa Marta, Rodrigo de Bastidas (1525), y la Audiencia decidió enviar a Pedro de Badillo como gobernador interino de dicha provincia y a Pedro de Heredia como su teniente. Desembarcaron en Santa Marta con 200 hombres, y se vieron envueltos en algunas diferencias con Palomino (antiguo lugarteniente de Bastidas), que se solucionaron al ahogarse este último en el río que lleva su nombre.

Pedro de Badillo ejerció algún tiempo como interino y volvió a Santo Domingo sin hacer el juicio de residencia, pero Heredia siguió en el cargo hasta 1528, adquiriendo una gran experiencia en las entradas contra los indios, así como un apreciable botín. Regresó a Santo Domingo y embarcó hacia España. Una vez en Madrid, se reintegró al hogar familiar e inició gestiones para obtener la conquista y gobernación de Cartagena, territorio que iba desde las bocas del río Magdalena hasta Darién y que había pertenecido a Ojeda. La capitulación se firmó en Medina del Campo el 5 de agosto de 1532, y otorgaba a Heredia un área desconocida que abarcaba, prácticamente, lo que hoy es Colombia y más de la mitad de Ecuador.

Heredia se trasladó a Sevilla, alistó un galeón, una carabela y un patache y embarcó en ellos a 150 hombres con los que en 1531 partió hacia su objetivo. Llegó a Puerto Rico, donde reforzó su hueste con, entre otros, Francisco César, a quien nombró su teniente. Pasó a Santo Domingo y finalmente recorrió la costa de Tierrafirme (Santa Marta, bocas del Magdalena), alcanzando la bahía de Calamar o Cartagena a principios de 1532. Allí desembarcó una verdadera hueste pobladora, formada por unos 300 soldados y numerosas mujeres, indias y negros.

Tuvo un encuentro con los naturales en el territorio de Turbaco, y tras ello decidió fundar la ciudad de Cartagena, el 21 de enero de 1533 (oficialmente, se reconoce el 1 de junio de 1533); se nombró su cabildo, se repartieron los solares de la ciudad. Asentada la situación, Heredia emprendió una expedición hacia el interior, llegando hasta Malambo, de donde regresó con un botín de un millón y medio de ducados en oro. Cada soldado recibió seis mil ducados, mucho más que lo que obtuvieron los que conquistaron México y Perú.

Mapa de Cartagena, c. 1550
Heredia preparó una segunda expedición de exploración hacia la Mar del Sur y llegó al Sinú, donde encontró muchas sepulturas en las que se habían enterrado grandes ajuares de oro. Los españoles preguntaron de dónde procedía el oro, ya que no hallaron minas de dicho metal, y les informaron que de la región de Antioquia, más al sur, así que marcharon hacia allí, desde donde tuvieron que regresar, agotados, hasta Cartagena. Allí encontró Heredia a fray Tomás de Toro, primer obispo de dicha ciudad enviado por el rey, y a su hermano Alonso, que había llegado de Guatemala. Heredia prescindió de Francisco César y nombró teniente a su hermano.


Escudo de Cartagena, por Felipe II, de 1574 a 1811
Su hermano Alonso hizo luego dos expediciones al Sinú; en la última de ellas llegó, en 1535, hasta el río Cauca, después de visitar Ayapel. Pedro de Heredia emprendió en 1536 otra nueva exploración por el río Atrato sin ningún resultado. Sus irregularidades le valieron numerosas quejas, y la Corona envió entonces un visitador que murió en el viaje y fue sustituido por el oidor Juan de Badillo, nombrado por la Audiencia dominicana en 1536 para investigar los cargos formulados contra él y su hermano sobre el pago de la Real Hacienda y el maltrato a los indios.

Badillo encontró culpables a los hermanos Heredia y los recluyó en una cárcel, tomando para sí el gobierno interino de Cartagena. Pedro de Heredia logró que se le permitiera ir a España; allí se celebró su juicio, del que salió absuelto. Badillo, mientras tanto, había abandonado Cartagena para penetrar en Antioquia, donde encontró las tropas de Sebastián de Benalcázar mandadas por Jorge Robledo, descubridor de dicho territorio y fundador de Cartago y de Santa Fe de Antioquia.

El adelantado Sebastián de Benalcázar falleció en el año 1551 en la ciudad de Cartagena de Indias, antes de emprender el viaje de vuelta a España para apelar la decisión de un tribunal que le había condenado a muerte por la ejecución de Jorge Robledo en 1546, por malos tratos cometidos contra los indígenas y por participar en las luchas acaecidas entre los conquistadores en Perú.

Restituido en sus títulos, Pedro de Heredia regresó a Cartagena. Viajó a Mompox para someter unos rebeldes y, tras hacer justicia, volvió a Cartagena y emprendió una expedición por el río Atrato en busca del tesoro del Dabaiba o Dabaibe (otro reflejo del mito de El Dorado). Tras muchos meses de búsqueda inútil, regresó a San Sebastián de Urabá. Desde allí mandó preso a España a Robledo, a quien había capturado por el supuesto delito de usurpar su jurisdicción con sus conquistas, y emprendió el camino a Antioquia, dispuesto a anexionarlo a Cartagena.

En Santa Fe de Antioquia, las autoridades se negaron a reconocerle como gobernador. Heredia se apoderó del gobierno por la fuerza, y luego emprendió el viaje para encontrarse con Benalcázar. Éste acababa de regresar a Popayán y mandó recuperar Antioquia al capitán Cabrera. Pedro de Heredia fue hecho prisionero y conducido a Cali, donde Benalcázar ordenó enviarle a Panamá, para que su Audiencia decidiera en el asunto de la jurisdicción antioqueña. La Audiencia no se atrevió a mediar en un asunto tan difícil y puso en libertad a Heredia, que regresó inmediatamente a Cartagena. Llegó en mal momento (1544), pues el corsario Roberto Val o Baal se había apoderado de la plaza. Logró escapar de sus manos, y el corsario abandonó la ciudad después de saquearla. El adelantado volvió entonces, preparó tropas, y fue nuevamente a Antioquia, donde se dedicó a repartir encomiendas.

En Antioquia recibió orden de presentarse en Cartagena para responder de su juicio de residencia. Dejó en el territorio disputado al licenciado Juan Gallegos y regresó a la ciudad costera. Poco después la Corona decidió incorporar Antioquia a la gobernación de Popayán, segregándola de Cartagena. En cuanto a Pedro de Heredia, fue sometido a juicio de residencia por el nuevo visitador Miguel Diez de Armendáriz en 1544, y le encontró culpable de varios cargos. Heredia siguió gobernando, pese a todo, hasta que en 1554 se le formularon nuevas acusaciones, aceptadas por el fiscal de la Audiencia de Santa Fe, Juan Maldonado. El gobernador decidió ir a España para defender su causa y embarcó con los oidores Góngora y Galarza, que se enviaban a España en calidad de presos y falleció junto a ellos en la nave que los transportaba, en el navio de Cosme Buitrón, y Armada del General Cosme Rodríguez Farfan, ahogándose en Arenas Gordas (Huelva / Cádiz), en donde se sumergió toda la Armada a causa de un naufragio.

No hay comentarios :

Publicar un comentario