Muy pocos santanderinos saben quién era el personaje, cuyo nombre lleva
la calle del Marqués de la Hermida en la capital de Cantabria. Un indiano
llamado Francisco Guerra de la Vega, que, junto con su sobrino, Francisco
Bustamante Guerra, hizo gran fortuna en América, emprendiendo múltiples
negocios en diversos países y realizó muchas obras de beneficencia.
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Paseo Marqués de La Hermida (Santander)
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Francisco (de Borja) Guerra de la
Vega y de Covo, fue hijo de Fernando Guerra de la Vega y de Francisca de Covo y
Zorlado, una familia de hidalgos santanderinos, cuyas raíces le llevan a Ibio y
a la casa de los Guerra, que tantos personajes ilustres dio, aunque él naciera
en Santander en 1723. Muy pronto, como tantos otros montañeses, llega a Cádiz, capital
del comercio colonial hispanoamericano, para marchar a América donde muchos prosperaron.
Se inicia en la Carrera de Indias
fundando una sociedad dedicada al comercio marítimo y la navegación, con sedes
en Veracruz y Cádiz y línea propia entre ambos puertos con nuevos destinos
a Londres, Jalapa y otros puertos americanos.
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Palacio de los Guerra en Ibio
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Sus negocios navieros crecen y a
Veracruz llegará también para ayudarle su sobrino, el torancés Francisco
Bustamante y Guerra, hermano de Joseph Joaquín, probablemente uno de los más
aventajados marinos que han salido de esta tierra. La Sociedad era propietaria
de varios navíos que realizaban trayectos a diferentes puertos comerciales de
la península, Europa y América. Las corbetas, “Júpiter” e “Iris” de 197
toneladas, armadas en corso, el bergantín también corsario, “Atrevido” de 75 toneladas
que navegaba desde Santander a Saint Maló, el bergantín San Francisco de Paula
y
la goleta Santa Ana de 173 tonelada de
arqueo son algunos de los navíos que escribieron esta historia.
En Cádiz, en 1758, contrae
matrimonio con María Paula Isabel Francisca Tabernilla Escajadillo¸ su vida
familiar y descendencia para siempre será gaditana y jándala aunque sus raíces
tiraran con fuerza para enviar a su hijo a estudiar a Villacarriedo y luego
contraer matrimonio con la campurriana María Francisca Collantes Fonnegra.
De este matrimonio nacieron
cuatro hijos, pero sólo sobrevivió uno, Luis Fernando, a quien designó heredero
del cuantioso mayorazgo que fundó por voluntad testamentaria. Guerra de la Vega
fue un hombre caritativo, que se distinguió por ayudar a numerosos parientes
pobres y que fue benefactor de diversas
instituciones asistenciales, muy especialmente, entre ellas, la Orden de
San Juan de Dios, a la que profesaba una gran admiración y respeto.
La Montaña tenía una escasa producción cerealista, pilar básico de la
alimentación y por diferentes motivos en los años 80 de ese siglo se declaró
una tremenda hambruna, lo que sensibilizó a tío y sobrino para que
desinteresadamente enviaran a Santander desde Filadelfia siete barcos cargados
con maíz, harina y trigo, como manifiestan en diferentes escritos… “compadecido de la necesidad quasi estrema en
que estaba toda la provincia los años 88 y 89 quando fue general la escasez en
el Reyno, mandó conducir de Filadelfia, Sevilla y Cádiz a los puertos de
Cantabria, embarcaciones cargadas de Arina y Granos que hizo bender a la quarta
parte del precio corriente” Para 1789 se confirma su llegada y distribución por
la provincia, como escriben… “para distribuirlo entre los más necesitados,
según nuestras órdenes al costo y costos; les habíamos prevenido repetidamente
que por el primero señalábamos como a todo lo demás 26 reales vellón, precio
del mercado de Ávila o Santander (donde por nuestra cuenta se satisfarían los
fletes al bergantín)”.
Esta ayuda quitó mucha hambre de
la población y Carlos IV, agradeció este comportamiento, concediendo a
Francisco Guerra de la Vega, el 3 de abril de 1796, el Marquesado de la
Hérmida, vecino de Santander, en atención a su calidad y méritos, e invistiéndole
como Caballero de Carlos III. Fallece en 1800 en Puerto Real (Cádiz).
Fuente: https://grupoalceda.com/las-calles-de-santander-y-el-marques-de-la-hermida/