viernes, 11 de septiembre de 2015

Pedro Menéndez de Avilés. Adelantado de la Florida; fundador de San Agustín


Hace 450 años (el 8 de setiembre de 1565) el marino, militar y explorador Pedro Menéndez de Avilés, el conquistador y primer gobernador español de Florida, fundó San Agustín, la ciudad de origen europeo más antigua del territorio continental de Estados Unidos, habitada de forma permanente desde entonces hasta nuestros días.  Antes de él, otros exploradores españoles habían intentado, sin éxito, adentrarse en aquellos inhóspitos territorios. 

Destruyó la colonia francesa de Fort Caroline en el mismo año y fue Gobernador de la isla de Cuba desde 1568 hasta 1572, además de Consejero Real del rey Felipe II.

Pedro Menéndez nació en la villa asturiana de Avilés (que tiene a gala llamarse la “Villa del Adelantado”) en febrero del año 1519 en el seno de una familia hidalga pudiente, siendo uno de entre 20 hermanos y hermanas. Su padre Alonso Álvarez de Avilés, hijo de Álvaro Sánchez y de María González Cascos, había luchado con valor en la guerra de Granada al lado de los Reyes Católicos en la expulsión del último reducto árabe en la península ibérica. En el año 1558 Menéndez fue nombrado Caballero de la Orden de Santiago, con la Encomienda de Santa Cruz de la Zarza (Toledo).

Su madre, María Alonso de Arango, hija Juan Alonso de la Campa y de Elvira Menéndez de Arango, al enviudar tempranamente, volvió a contraer matrimonio, y Pedro, que aún era niño, quedó al cuidado de un familiar que debía encargarse de su educación. Sin haber cumplido los 14 años se escapó de su casa y se dirigió a Santander donde consiguió alistarse como grumete en una flota española encargada de combatir a los corsarios y así inició su carrera de marino luchando por limpiar el mar Cantábrico de piratas y corsarios, principalmente franceses, regresa tras dos años a su villa natal.

Casa natal de Pedro Menéndez en la villa de Avilés
Así nos describe la casa y el lugar el cronista Gonzalo Solís de Merás, 1565

  … Pedro Menéndez es hijodalgo é de padres principales, descendiente de casas de solares de las antiguas de Asturias de Oviedo, donde es su naturaleza y de sus descendientes: tiene una de las más antiguas casas que hay en aquella tierra, que es la casa de Doña Paya …   y ansí se llama Monte de Rey donde ella está situada … y dos leguas de allí está la villa de Avilés … y la herencia que heredó de sus padres fué la mesma casa de Doña Paya y su distrito, y porque tuvo veinte hermanos y hermanas, dividióse la hacienda, de manera que todos quedaron pobres …

Su familia, temiendo que escapase nuevamente y con el fin de asentarle en la villa, le obliga a casarse con una niña de 10 años llamada Ana María de Solís. Pero a las pocas semanas vendió parte de su hacienda, logró comprar un patache (una embarcación modesta pero rápida) y convenció a miembros de su familia para llevarlos en su compañía. Uno de sus compañeros de aventuras era su cuñado y sobrino, Gonzalo Solís de Merás, que con el tiempo sería cronista de los hechos que vivió en primera persona. Desde entonces, Pedro Menéndez se lanzó a la vida de marino  ... y con sus amigos se metió en corso aventurero, donde tuvo é hizo cosas muy venturosas é notables que serían muy largas de contar.

En 1544 (Pedro Menéndez tiene 25 años) da muerte al corsario francés Jean Alphonse de Saintonge, y el emperador Carlos I de España, informado de los hechos, toma a Menéndez a su servicio con el encargo de que limpiara de enemigos todo el mar Cantábrico, sin cortapisas, concediéndole una patente de corso. Más tarde,En 1552, Menéndez realiza travesías atlánticas a las Indias, conduciendo dinero, tropas o elevados personajes. Estos viajes aumentaron sus conocimientos del mar y le dotaron de mayor experiencia en la navegación. También fue en aumento la confianza del monarca en él. Su reputación llegó a ser tan notoria que el mismísimo Carlos I le encomendó que fuese él quien le transportara por mar a Flandes en 1554, lo que significaba mandar toda una escuadra y su convoy, porque junto al emperador viajaban toda una cohorte de secretarios, altos cargos y personas de su confianza, además de su guardia personal.

Felipe II nombró a Menéndez “Capitán General de la flota de Indias é por su Consejer, para que fuese sirviendo dende la Coruña á Inglaterra, cuando fue á casar con la C.R. María de Inglaterra, y ansí le sirvió muy bien”.
 
A su regreso, Pedro Menéndez pasó a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) para tomar el mando de una flota para las Indias que zarpó el 15 de octubre de 1555, regresando meses después, ya en 1556, sin contratiempos y cargado de productos para el comercio. Durante un tiempo fue capitán de la flota del virrey del Perú.

Al abdicar Carlos I en su hijo Felipe II en 1556 el nuevo rey mantiene a Menéndez a su servicio y lo nombra Capitán General de la Escuadra de la Guarda de las Costas, por lo que se hizo al mar rumbo a Flandes, custodiando aquellas aguas durante un tiempo en las mismas narices de los franceses. Desembarca en Calais y participa con sus tropas en la célebre Batalla de San Quintín (10 de agosto de 1557). Cesa en el mando de esa escuadra al firmarse la paz en 1559.

A él se deben los primeros planes para la navegación ordenada y lo más exacta de la flota de Indias (un sistema de convoyes protegidos, para hacer frente a la piratería.). De esta época data una de las mejores aportaciones de Pedro Menéndez a la historia naval española: diseña el modelo de flotas de Indias partiendo de su propia experiencia y del conocimiento que tenía sobre el funcionamiento del sistema de convoyes en los años previos a 1556. Menéndez no inventaba nada sino que su gran mérito fue detallar por escrito, sistematizar, apoyar y ratificar un modelo naval que serviría de base para legislar pocos años después, entre 1561 y 1564, el sistema de flotas de la Carrera de Indias. También, fue autor de cartografías marinas de Cuba, las Bermudas y las Bahamas.

Galeón español de la Flota de Indias (S.XVII)
En 1561, Menéndez se hace cargo de una gran flota de Indias que zarpa de Cádiz rumbo a La Habana con la misión de traer oro y plata desde México hasta la península. Tiene también la misión de atrapar al rebelde Lope de Aguirre, que además de loco se ha vuelto contra su propio rey, y hacerlo regresar a España, pero éste murió a manos de los indios antes de que él llegara. Recién llegado a Cádiz pide permiso para regresar en busca de un buque perdido, en el que viajaba su hijo Juan, mientras una flota navegaba por el canal de Bahamas, que le fue denegado. En lugar de ese permiso, sorprendentemente, y sin mediar denuncia alguna, es detenido, junto con su hermano Bartolomé, por orden de la Casa de Contratación de Sevilla, acusados de contrabando y de unos problemas de competencias institucionales, pero se demostró que las acusaciones eran falsas, por envidia, y salieron absueltos.
 
Felipe II le nombró General de la Carrera de Indias, además de consejero, sin dejar de prometer recompensarle por los servicios que le había prestado y hacer “demostración por el agravio que se le había hecho, porque bien entendido estaba en todo su Reino había sido acusado falsamente” , según le escribía el monarca en su correspondencia con el marino asturiano.

En el año 1565 Menéndez vivía un periodo de relativa calma, manteniéndose como consejero del rey Felipe II, con el que despachaba infinidad de documentos, hasta que en una ocasión cayó en sus manos un documento sobre la Florida: Felipe II proyectaba colonizar aquella tierra. Menéndez estaba convencido de que su hijo Juan, tras perderse su buque en el canal de Bahamas, en la ruta de la flota de Indias de regreso a España, se había salvado y de alguna manera pudo alcanzar la costa, donde estaría preso de alguna tribu india. .Menéndez se ofreció al rey para dirigir la empresa y solicitó licencia para ello. Finalmente, Felipe II confió el proyecto en el marino asturiano, nombrándole Adelantado (hubo otros cuatro antes que él, que fracasaron en la misión), que rápidamente se dedicó a preparar una expedición que difícilmente podía financiar sin contar con las ayudas de su familia y amigos, además de endeudarse gravemente para la construcción de diversas naves en los puertos de Gijón, Avilés y Santander, El rey proporcionó el galeón real San Pelayo, de 1.000 Toneladas.

En estos preparativos se encontraba el Adelantado cuando el rey Felipe II le ordena expulsar a los intrusos de religión protestante que se encontrasen en la Florida o en cualquier rincón de Indias. Esto era debido a que hacía tan solo un año que una expedición francesa al mando de René Goulaine de Laudonnière, formada por protestantes hugonotes que huían de las sangrientas guerras de religión francesas, se había asentado en un lugar al que llamaron “Fort Caroline" (renombrado tras su conquista, el 21 de septiembre de 1565, de San Mateo) desde el que, aliados con unos caciques indios, se dedicaban a atacar colonias y barcos españoles, lo que decidió al rey a aprovechar la expedición de Menéndez para castigarlos y expulsarlos de allí, lo que lograría con gran éxito, gracias a la estrategia empleada. Dicha expulsión estuvo plagada de dificultades y culminó con una terrible matanza, tras la cual los franceses fueron arrojados definitivamente de la Florida.

Estatua de Pedro Menéndez en San Agustín (La Florida)

Escudo de San Agustín
Tras emprender la travesía desde Cádiz, Asturias y Vizcaya el 29 de junio de 1565 con 16 navíos y 2.150 personas, entre tripulación, soldados y sus familias, avistan las costas de Florida el 28 de agosto, el Adelantado desembarca y busca un puerto natural donde fondear y fundar la primera colonia. Encontraron un lugar que les pareció de buen acomodo en la desembocadura de un río, el San Juan, que ofrecía una dársena, construyeron un fuerte y lo bautizaron como San Agustín, en honor al santo del día. Dos siglos más tarde, en 1763 San Agustín pasó a manos inglesas de forma pacífica mediante el Tratado de París, pero no tardaría en regresar a manos españolas, lo que sucedió en 1781 tras la batalla de Pensacola. Finalmente, San Agustín fue cedida a EE. UU. en 1821 a cambio de cinco millones de dólares y la promesa, luego incumplida, de que se respetarían las posesiones que España todavía conservaba en Texas. En San Agustín Pedro Menéndez cuenta con un monumento ante el Ayuntamiento, en el cual es frecuente ver ondear la bandera de la cruz de Borgoña.

El escudo de armas de San Agustín (La Florida) fue certificado por D. Vicente de Cadenas en 1991

El primitivo fuerte de San Agustín de la Florida

De vuelta en España en 1567, Felipe II nombró nuevo gobernador de Cuba y todos sus territorios anejos a Pedro Menéndez, al mismo tiempo que le ordenaba tomar preso al anterior gobernador García Osorio por no prestar ayuda a los colonos de la Florida y lo devolviese a España para ser enjuiciado. Le entregó 200.000 ducados y le ordenó desplazarse a Sanlúcar de Barrameda para hacerse cargo de una nueva escuadra con la que partir al Caribe. Era el mes de julio del año 1568 y además de refuerzos, harían el viaje nuevos misioneros de diferentes órdenes religiosas, encontrándose entre los que viajaron San Francisco de Borja. En esa época compatibilizó el cargo de Adelantado de la Florida con el de Gobernador de Cuba. Tenía grandes proyectos para América. Por una Cédula de 5 de marzo de 1571 se le autorizó a llevar a la Florida 100 labradores. Por otras dos Cédulas posteriores se le autorizó a llevar otros 100 de las Azores, 50 de Sevilla, 50 familias asturianas y 100 labradores portugueses.

En el año 1573 un requerimiento del rey llama a Menéndez a la Corte, que cruzó otra vez el Atlántico y se presentó en el Monasterio de El Escorial. Felipe II le explicó que le necesitaba a su lado para llevar con más conocimiento los asuntos de Indias y le nombró Consejero. Algo más tarde, por Real Despacho de 10 de febrero de 1574, Pedro Menéndez fue nombrado Capitán General de la flota que estaba preparándose en secreto para ayudar a Luis de Requesens, gobernador de los Países Bajos, a sofocar una rebelión en Flandes y controlar el Canal de la Mancha. El proyecto del que se responsabilizó al de Avilés era tan grande y formidable que Menéndez sospechó que las cosas iban más allá de sofocar una revuelta en los Países Bajos. Estaba en lo cierto: esa flota, según planeaba Felipe II, sería después enviada a invadir Inglaterra. Aún faltaban años para la empresa de Inglaterra, pero en la mente de Felipe II ya bullía la idea de invadir las islas británicas.

El día en que se reunió toda aquella gran escuadra (la Invencible) hubo gran celebración, se disparó en salva, y el rugir de los cañones hizo estremecerse al puerto de Santander. El 8 de septiembre de 1574, toma posesión del mando de la escuadra, formada por 300 velas y 20.000 hombres y durante la celebración, Menéndez se encontró mal y fue atendido por los médicos de la escuadra. Su enfermedad era incurable y falleció unos días más tarde.

Encima de su tumba, su deseo es que figurara el escudo que a sus ancestros les otorgó el rey Fernando III el Santo por la conquista de Sevilla en 1248. En aquella ocasión, un avilesino iba al mando de un barco cuya proa, según la tradición, portaba una sierra con la cual embistió y rompió la cadena que unía dos castillos en las márgenes del río, permitiendo así la entrada a la ciudad por el río Guadalquivir. En la otra parte, seis cuervos de sable en dos palos de a tres, correspondiente a las armas del linaje materno, los Arango..

El motivo de barco rompiendo las cadenas del Guadalquivir se ha heredado hoy en el escudo oficial de la villa de Avilés.

martes, 8 de septiembre de 2015

Curso de Vexilología. Instituto de Historia y Cultura Militar

El XVIII Curso de Vexilología se celebrará en el Instituto de Historia y Cultura Militar (Paseo de Moret, 3 / Madrid) entre los días 14 de septiembre y 1 de octubre.



DESCRIPCIÓN DEL CURSO  E INSCRIPCIONES

Tras el análisis de las formas, dimensiones, divisiones del tejido, símbolos representados y tipología de las banderas, se inicia el primer ciclo del Curso dedicado al estudio de la evolución de las banderas militares a partir de los signos empleados por nuestros primeros pobladores del "vexilium romano", de las banderas que surgieron en la Reconquista y en las Órdenes Militares, llegando a la época de los Reyes Católicos a partir de la cual se analizan las enseñas del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire.

Se estudiarán los guiones reales, las multicolores banderas de los Tercios con el Aspa de Borgoña, las blancas de Infantería, las azules de Artillería, las moradas de Ingenieros, las rojas y gualda de la Armada, bicolores a partir de 1843, chorritos, discos de fuselaje, guiones tradicionales de la Legión y Regulares, banderines, etc.

En el segundo ciclo se contemplarán las condecoraciones obtenidas en las batallas en que han participado y su destino final en los Museos cuando finaliza su vida por deterioro o por la aplicación de la nueva reglamentación.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Baldomero Espartero. De simple soldado, a general que pudo reinar

Tras participar en la guerra de la Independencia, desde "soldado distinguido" (por sus estudios)  hasta  llegar a alcanzar el grado de coronel, acudió a la guerra de las colonias en el Perú. A su regreso participó en la primera guerra Carlista como general de las tropas Isabelinas y, por sus éxitos militares, fue recompensado con dos cruces laureadas de San Fernando, la gran cruz de Carlos III y el Toisón de Oro, Capitán General de los Ejércitos, y los títulos de Conde de Luchana, Duque de la Victoria con grandeza de España, Duque de Morella, Vizconde de Banderas  y, más tarde, con Amadeo I, el de "Príncipe de Vergara". 


Se introdujo en la política como diputado por Logroño; fue nombrado presidente del Consejo de Ministros en 1840 y cuando la reina regente María Cristina, después del motín de la Granja y el alzamiento de otras grandes ciudades en su contra, se exilió a Francia, se convirtió en regente de la corona de España durante la minoría de edad de Isabel II. Propuesto por Juan Prim para ser rey de España, rechazó tal honor.
A lo largo de su vida obtuvo cinco títulos nobiliarios, entre ellos el de "Príncipe", reservado sólo al Príncipe de Asturias, y más de veinte condecoraciones. Según relató el mismo: "Por mis apellidos podía parecer noble o hidalgo, pero nada más lejos de la realidad. Mi padre era carretero de oficio y lo ejercía en su pequeño taller de Granátula, mi madre bastante tenía con sacar adelante a nueve hijos, hasta el momento, ya que yo era el último". Por su importancia, traemos al personaje a este blog.

Joaquín-Baldomero (Fernández) Espartero Álvarez de Toro, el menor de 9 hermanos, nació en Granátula (Ciudad Real) el 27 de febrero el año 1793 y falleció en  Logroño el 8 de enero de 1879. Hijo de Manuel Antonio Fernández-Espartero y Cañadas, un artesano constructor de carruajes y pequeño hacendista acomodado, adoptó el segundo apellido de su padre. Su madre fue Josefa Vicenta Álvarez de Toro y Molina. Cursó estudios en la convento de dominicos de Almagro y en 1808, al estallar la Guerra de la Independencia (1808-1814), desestimó la carrera eclesiástica y tomó las armas alistándose en el Regimiento de infantería de Ciudad Real (de guarnición en Sevilla). Desde 1810 permaneció en el Cádiz sitiado por los franceses, donde se estaban desarrollando las Cortes constituyentes; allí realizó sus primeros estudios militares y entró en la Academia Militar de la Isla de León (San Fernando), en la que alcanzó el grado de subteniente.
Retrato de Baldomero Espartero


Armas Grandes de Espartero
En 1815, ya teniente, embarcó en la expedición del general Morillo para defender el dominio español en las colonias americanas. Esto no le impidió, antes al contrario, jurar la Constitución en 1820, y aun se dice que escribió una poesía en conmemoración del evento: "En obsequio a tan próspera noticia El oprimido espíritu ensanchemos... / Trocad los ayes por sonoros vivas!".

Entre 1815 y 1824 estuvo destinado en América, donde combatió contra los independentistas hasta que España perdió sus colonias en el continente; aunque no participó en la decisiva batalla de Ayacucho, en el futuro sus partidarios serían conocidos popularmente como los ayacuchos en recuerdo del pasado americano de Espartero y de la influencia que sobre sus ideas políticas tuvieron otros militares liberales de aquella campaña. Cuando regresó contrajo matrimonio el año 1827, en la Iglesia de La Redonda de Logroño, con María Jacinta Martínez de Sicilia y Santa Cruz, una rica heredera de Logroño, de la que no tuvo descendencia, por lo que dejó su fortuna a su sobrina Eladia, que le cuidó en sus últimos años.

Al morir Fernando VII, se decantó por el apoyo a la causa de Isabel II y de la regente María Cristina, en virtud de sus convicciones constitucionales. Luchó contra la reacción absolutista en la Primera Guerra Carlista (1833-1840), en la que desempeñó un papel destacado: sus éxitos militares le llevaron de ascenso en ascenso hasta obtener el mando del ejército del Norte a raíz del motín de los sargentos de La Granja (1835). Rompió el cerco carlista de Bilbao venciendo en la batalla de Luchana (1836); por lo que la reina le recompensó con el título de conde de Luchana. Hombre extremadamente duro en el trato, valoraba la lealtad de sus compañeros de armas, tanto como la eficacia. Combatió en primera línea, fue herido en ocho ocasiones; su carácter altivo y exigente le nizo cometer excesos en la disciplina militar.

El "Abrazo de Vergara", entre Maroto y Espartero ante sus tropas
En 1837 organizó la defensa de Madrid frente a la expedición de don Carlos, y presidió un fugaz gabinete gubernamental. Fomentó las divisiones entre los mandos carlistas, atrajo al general Rafael Maroto hacia conversaciones de paz que terminaron en el Convenio de Vergara (31 de julio de 1839), que puso fin a la primera Guerra Carlista y que sellaron ambos con el “Abrazo de Vergara”. Gracias a este logro, le fue otorgado el título de duque de la Victoria. Pacificó después el Maestrazgo, derrotando a Ramón Cabrera (1840).

Espartero, colmado de honores y convertido en un ídolo nacional, dio paso a sus ambiciones políticas y puso su prestigio al servicio de sus ideales políticos liberales y progresistas. Se enfrentó al conservadurismo de María Cristina haciendo que ésta le nombrara presidente del Consejo de Ministros en 1840-1841; pero, ante la resistencia de la regente al programa liberal avanzado que defendía, exigió a ésta que abdicara e hizo que las Cortes le nombraran regente a él mismo (1841-1843).

Completaba así la ascensión social que, desde un origen modestísimo, le había llevado a ser conde, duque, grande de España y, finalmente, regente. El "espadón" progresista se enemistó con muchos de sus partidarios, a causa de su modo de gobernar autoritario, personalista y militarista; en 1843 se vio obligado a disolver unas Cortes que se le habían vuelto hostiles.

Estatua ecuestre de Espartero (El Retiro/Madrid)
Un pronunciamiento conjunto de militares moderados y progresistas (encabezados por Narváez y Serrano) le arrebató el poder en aquel mismo año; pronto se declararía mayor de edad a Isabel II y comenzaría una década de predominio conservador. Espartero se exilió en Inglaterra, de donde regresó en 1849 para vivir retirado en Logroño.

Ante el deterioro político del final de la década moderada (1844-54), las tendencias autoritarias de la reina y la hegemonía política de la minoría ultraconservadora, se produjo una nueva revolución en 1854, que llevó a Espartero a la presidencia del Gobierno; durante el siguiente «bienio progresista» (1854-56) avaló el reformismo de los liberales avanzados, pero no pudo evitar que se reprodujeran las mismas disensiones acerca de su liderazgo.

De nuevo fue expulsado del poder por un pronunciamiento encabezado por su antiguo aliado, el general O'Donnell, tras el cual vino un nuevo periodo de ostracismo político de los progresistas, que Espartero contempló pasivamente desde su retiro de Logroño. Allí recibió, tras la revolución que destronó a Isabel II en 1868, la oferta del general Prim de hacerle elegir por las Cortes rey constitucional deEspaña, oferta que rechazó por razones de salud. Tras la coronación de Amadeo de Saboya éste completó el encumbramiento honorífico de Espartero nombrándole príncipe de Vergara con tratamiento de alteza real.

Para saber más

martes, 1 de septiembre de 2015

Valentín de Foronda. Célebre economista alavés


Escritor vocacional y funcionario ocasional, Valentín de Foronda fue sobre todo un intelectual comprometido con las ideas de su tiempo. Ha sido considerado uno de los máximos representantes de la corriente crítica del pensamiento ilustrado y un excelente difusor de las luces de su siglo. 

Como buen ilustrado escribió de casi todo, desde química a urbanismo, pero su gran vocación intelectual fue la economía política, una disciplina novedosa entonces e imprescindible para la gobernación de un país.

 Retrato de Valentín de Foronda
Valentín nació en Vitoria (Álava) en febrero 1751. Miembro de una familia noble (hidalga)y acaudalada, era hijo de Luis Antonio de Foronda, caballero de la Orden de Santiago, que había hecho fortuna en una juvenil emigración a Perú y consiguió el empleo de tesorero general de la Santa Cruzada en el Obispado de la Paz; su madre, Catalina de Echávarri, procedía igualmente de otra familia vitoriana de prestigio, pues era hija de un secretario del Consejo de S.M. y regidor perpetuo de Vitoria. Casó con María Fermina Vidarte y Solchaga.

Tal como correspondía a su rango, recibió una educación exquisita. Quedó huérfano muy joven, y muy joven también casó con la hija de un rico comerciante vasco-francés residente en Pamplona. Precisamente, durante sus viajes por media Europa conoció de primera mano la revolución intelectual que estaba teniendo lugar en el viejo continente. Entre 1782 y 1794 el matrimonio Foronda-Vidarte se trasladó a Vergara para seguir de cerca la educación de su único hijo, matriculado en el Seminario de Nobles de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. Durante esos años Foronda publicó numerosos escritos y alcanzó fama como reformador de ideas avanzadas. Antes de abandonar la capital alavesa ya dejó constancia de ello: siendo concejal de la corporación municipal promovió la fundación del asilo vitoriano, institución hoy ya bicentenaria que se ocupaba de los indigentes locales al tiempo que los adoctrinaba en la importancia del trabajo.

Foronda se dio a conocer con una Disertación sobre lo honrosa que es la profesión del comercio (1778). En ella abogó por la rehabilitación de la burguesía mercantil, hasta entonces marginada social y políticamente por la nobleza terrateniente. Tras criticar los prejuicios existentes contra los comerciantes, Foronda resaltó la utilidad social de una actividad económica que creaba riqueza, fomentaba el entendimiento de los hombres y el acercamiento entre los pueblos.

Los roces de Valentín de Foronda con el grupo dirigente vasco acrecentaron su fama de reformista social, de filósofo o economista como se decía en la época. Su consagración llegó con las Cartas sobre los asuntos más exquisitos de la Economía Política (1788-90). En ellas defendió un modelo social más igualitario e individualista, incompatible con los privilegios estamentales y basado una concepción utilitaria de los derechos de propiedad, libertad y seguridad. Basándose en la dignidad del trabajo y en la iniciativa individual, pidió acabar con la vinculación de la tierra y la organización gremial.


Portada de la obra Cartas sobre la policía de Valentín de Foronda
Al igual que otros ilustrados como Adam Smith o Jovellanos, Foronda estaba convencido de que la libertad económica haría crecer el número de oportunidades y estimularía el talento de cada cual para ganarse la vida, sobre todo si las autoridades públicas eran capaces de garantizar el tranquilo disfrute de los beneficios obtenidos con el esfuerzo personal. Al proclamar la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, estaba reclamando la supresión de los privilegios nobiliarios aun cuando él mismo era hidalgo. Algunos de sus contemporáneos lo señalaron como traidor a su grupo social, pero él siempre se caracterizó por el radicalismo de sus propuestas, su independencia de criterio y la fidelidad a sus propias convicciones.

La Revolución francesa eclipsó momentáneamente su buena estrella al extender sobre los ilustrados más radicales el peso de la sospecha. En 1790 fue procesado por tener libros prohibidos y cuatro años después volvió a vérselas con la Inquisición por suponérsele inclinaciones filorrevolucionarias. Tampoco la situación económica de la pareja Foronda-Vidarte era boyante. La quiebra del Banco de San Carlos así como la disolución de la Compañía de Filipinas se llevó por delante buena parte de su patrimonio. Pero gracias a la protección de Francisco Cabarrús y Mariano Luis de Urquijo, dos cortesanos influyentes que estimaban su valía intelectual, Foronda salió del apuro al ser nombrado en 1801 ayudante del cónsul general español en Filadelfia. La American Philosophical Society de Filadelfia le abrió sus puertas y Jefferson, el carismático presidente norteamericano, le honró con su amistad.

En el otoño de 1809 Foronda volvió a España para luchar con los patriotas a pesar de que como Cabarrús como Urquijo, sus antiguos protectores, eran ministros de José Bonaparte. Nada más llegar a Cádiz se presentó a la Junta Central que, en virtud de sus muchos servicios, lo nombró primero intendente militar y después vocal de la junta gallega encargada de velar por la libertad de imprenta. Ambos eran cargos menores y sin apenas dotación económica, pero estimularon la primitiva vocación de Valentín de Foronda como publicista. Entre 1809 y 1814 expuso sus ideas sobre la constitución y los derechos individuales en una serie de folletos y artículos de prensa que, debido a su radicalismo doctrinal, reconciliaron a Foronda con sus escritos de juventud y le colocaron en vanguardia del liberalismo español.

Ya en la Península, volvió a la carga con unas Ligeras observaciones sobre el proyecto de la nueva constitución (1811). Fiel a sus convicciones profundamente liberales, criticó el anteproyecto presentado a las Cortes por otorgar demasiados poderes al monarca, por no concretar los derechos individuales y por defender la confesionalidad estatal. Probablemente éste sea su texto más republicano. Simultáneamente, Foronda emprendió una tarea pedagógica en la prensa gallega explicando conceptos como la soberanía popular o la importancia libertad de prensa. Como buen racionalista, confiaba en la fuerza persuasiva de la palabra para disipar las tinieblas de la incultura y la superstición. Foronda era un adelantado de la soberanía popular: por eso pidió (sin éxito) que la constitución fuera sometida a referéndum antes de entrar en vigor.

Con esos antecedentes no es de extrañar que la represión absolutista se cebara con él. Apenas unas semanas después del golpe de estado dado por el propio Fernando VII en mayo de 1814, Foronda dio con sus huesos en la cárcel bajo la acusación de ser un revolucionario peligroso. Allí pasó once meses hasta que vio conmutada la pena de prisión por diez años de confinamiento en Pamplona, la ciudad natal de su esposa. Rehabilitado tras la sublevación constitucional de Riego, publicó una Defensa contra las infundadas acusaciones de que había sido objeto. Fue su testamento político, pues el ilustrado alavés murió en la capital navarra poco tiempo después, en diciembre de 1821.

sábado, 29 de agosto de 2015

Coloquios Internacionales de Genealogía (IX) y sobre la Nobleza (I), a celebrar en Madrid del 21-24 de octubre, 2015

Entre el 21 y el 24 de octubre de 2015 tendrá lugar en Madrid, en las instalaciones del Colegio Mayor Universitario San Pablo CEU, el "IX Coloquio Internacional de Genealogía", conjuntamente con el "I Coloquio Internacional sobre la Nobleza". 


Organizado por la Academie Internationale de Genealogie, en colaboración con la Real Asociación de Hidalgos de España, el Instituto Español de Estudios Nobiliarios y el Istituto Araldico Genealogico Italiano (IAGI), en esta edición el coloquio llevará por título “La pequeña y gran Historia Familiar a través de la Genealogía”.


En dicho coloquio participaran las mayores autoridades en la materia, tanto nacionales como internacionales. Entre los expertos nacionales cabe destacar a Faustino Menéndez Pidal (Director Honorario de la Real Academia de la Historia), Jaime de Salazar y Acha (antiguo Director de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía), Luis Valero de Bernabé y Martin de Eugenio, Ernesto Fernández-Xesta y Vázquez, Eduardo Pardo de Guevara y Valdés y Carlos Acuña y Rubio. Entre los internacionales señalar a Pier Felice degli Uberti (Presidente de la Confédération Internationale de Généalogie et d'Héraldique), Michel Teillard d'Eyry (Presidente de la Académie internationale de généalogie) y a Salvatore Olivari de la Moneda.

Flórez de Setién y Huidobro

En la jornada del jueves, día 21, mi hijo David Huidobro, impartirá la conferencia "Genealogía del erudito Padre Flórez: el ilustre linaje de los Flórez de Setién", autor, entre otras obras, de La España Sagrada.

Formulario de inscripción (plazo de inscripción hasta el 18 de septiembre de 2015, asistencia gratuita a las jornadas):



 

Así mismo, en las mismas fechas y localización, tendrá lugar el I Coloquio Internacional sobre la Nobleza, en memoria de Don Vicente de Cadenas y Vicent (2005-2015), con la participación de destacados conferenciantes. 


viernes, 14 de agosto de 2015

El linaje de los Río y Salcedo. Palacio de los condes de Gómara (Soria)


Palacio levantado, de 1577 a 1592, por Francisco López de Río y Salcedo. señor de las tierras de Almenar. El título de condes de Gómara les fue concedido a los miembros de esta familia noble, en 1692, por Carlos II. Es el edificio más representativo de la arquitectura civil renacentista de la Ciudad de Soria.

Palacio costeado en el siglo XVI por Francisco López del Río y Salcedo, rico ganadero que logró, comprando cargos honoríficos, introducirse en la nobleza local. Uno de sus sucesores, Luis de Salcedo y Arbizu (1630-1693), fue honrado con el título de conde de Gómara por Carlos II y a partir de entonces el edificio se conoció con ese nombre. Actualmente es el Palacio de Justicia.

Fachada del palacio de los Condes de Gómara (Soria)
Su fachada tiene alrededor de 100 metros y está dividida en dos partes. La parte izquierda, en la que encontramos la puerta principal del edificio, en la actualidad El Palacio de Justicia, con dos columnas a cada lado y sobre las cuales se encuentran dos escudos de la familia del impulsor del edificio. Junto a éstos, encontramos ilustrado el nombre y apellidos reales del conde de Gómara, así como el año de finalización del edificio, 1592, y por encima de esto, dos “maceros” que sostienen un gran escudo.

En esta parte del edificio, también encontramos una serie de balcones, y sobre éstos, unas simples ventanas con verjas. En la parte derecha encontramos en el primer piso doce arcos de medio punto unidos por macizas columnas. Por encima de estos, existen otros veinticuatro arcos de dimensiones inferiores. Y en la parte derecha de esta parte, y por consiguiente, en la parte extrema del edificio, encontramos una gran torre.

Escudo del palacio construido en Soria por su alférez mayor y regidor, Francisco López del Río
Cuenta la tradición que el torso de la mujer asomada a una ventana (claramente encerrada) que aparece en la portada sobre el escudo de la familia es en realidad el retrato de la condesa, esculpida como venganza de su marido por su infidelidad,... por el supuesto gusto de ella a las rondas.

Origen del linaje Rio y Salcedo (por Máximo Diago Hernando)

Los de Rio, una modesta familia hidalga de origen gallego que, gracias a los elevados beneficios que le proporcionó una bien gestionada explotación ganadera trashumante consiguió, mediante la inversión de importantes cantidades de dinero en la compra de oficios de gobierno local y señoríos de vasallos, ascender a la posición de máxima influencia política y social en la ciudad de Soria en el período comprendido entre 1520, fecha en que se avecinaron en esta ciudad, y finales del siglo XVI. Emparentaron con los Salcedo y los Bravo de Saravia

Pelayo Artigas nos informa, a su vez, del enlace de los Río con los Salcedo y los Bravo de Saravia, para lo cual nos remonta primero a Rodrigo López de Salcedo, cuarto señor de la Casa de Aldea del Señor (Aldealseñor), casado con la agredeña Catalina Gutiérrez de Camargo y fallecido en 1506. Su hija Catalina se casó con el ya viudo Antón de Río “el Rico y el Viejo”, y el hijo primogénito de ambos, Antón de Río (fallecido en 1560), se casaría con Ana Bravo de Saravia, señora de Almenar, con quien tuvo dos hijas.

sábado, 1 de agosto de 2015

Emeterio Huidobro. Un Guardia Civil que combatió al bandolerismo en Cuba


La Guardia Civil, fundada en 1844 durante el reinado de Isabel II, comenzó su despliegue extrapeninsular en la segunda mitad del siglo XIX (en Cuba, pocos años más tarde de su creación, entre 1851 y 1854), llegando a tener desplegados solamente en Cuba, 5.280 efectivos ya en 1895,... y entre ellos se encontraba mi abuelo paterno Emeterio. 

Destinado en Cuba desde muy joven, con tan solo 22 años, persiguió el bandolerismo que merodeaba por varias jurisdicciones de la Isla con gran eficacia, recibiendo diversas condecoraciones por su valor y arrojo. En 1898, tras doce años de lucha, regresó a España tras la derrota ante Estados Unidos, por la que perdimos Cuba y se independizó de España.

Emeterio, luciendo uniforme de 2º Tte. y condecoraciones
Mi abuelo Emeterio (Celedonio) Huidobro Huidobro, de familia hidalga, hijo de José Ildefonso Huidobro del Campillo (Guardia Civil) y María Huidobro Hidalgo (de la línea de los Señores de Huidobro) vino al mundo en Sotopalacios (Burgos) el 30 de agosto de 1864. A los 15 años ingresó en la comandancia de Guardias Jóvenes de la Guardia Civil por tiempo de ocho años. Tras prestar sus servicios en Cataluña, regresó a la comandancia de Burgos donde fue destinado a los puestos de Sedano, de dónde eran originarios sus padres, Medina de Pomar y Burgos. En 1885 pasó de nuevo a Cataluña, donde permaneció hasta el año siguiente que embarcó en Cádiz para Cuba. Ya en la isla, estuvo destacado en varios puntos de la comandancia de Holguín, pero, al ascender a cabo segundo, fue nombrado comandante del puesto de San Agustín en 1887. Después de haber prestado sus servicios en esta jurisdicción, en 1893 fue ascendido a sargento, de modo que fue trasladado a la comandancia de Santa Clara, encomendándosele el mando del puesto de San Gil, desde el cual persiguió el bandolerismo que merodeaba por la jurisdicción de Matanzas (en el occidente de Cuba).

Genealogía del autor de este Blog hasta sus bisabuelos

En 1895, esta provincia fue declarada en estado de sitio. Emeterio no cesó en la persecución y en la destrucción de la partida del cabecilla Menjícar hasta que este cayó prisionero el día 17 de agosto en el lugar de Realengo. Por esta hazaña, le fue concedida la cruz roja al mérito militar. Desde 1896 estuvo de operaciones examinando las líneas telegráficas y telefónicas de Unión de Reyes a Bolondrón y La Reforma. En una ocasión, cuando regresaba por La Loma del Cangrejo, se encontró con el rastro de una partida insurrecta a la que luego dio alcance en La Reforma. En este punto, se sostuvo un tiroteo hasta lograr la dispersión del adversario. La refriega se saldó con dos muertos, amén de la captura de dos caballos con sus monturas y diverso material, en especial varios cartuchos de fusil Rémington y de revólver. A esto, se añadieron posteriormente otros dos caballos con montura, alambre para explosivos y otros efectos arrebatados al enemigo en su huida.

Destacamento de la Guardia Civil en Cuba (1893)

El 23 de octubre, Emeterio salió de operaciones al ingenio de Santa Rosa, con el fin de sofocar un incendio. Entonces, la avanzada de la Guardia Civil descubrió 50 hombres montados a los que tiroteó causándoles un muerto. El 1 de noviembre persiguió a un grupo insurrecto, por la línea férrea de La Habana, que llevaba  40 reses. Al internarse estos en el monte Salsipuedes, los guardias civiles se encontraron con el grueso de la partida de Álvarez y de El Gallego, formada por 250 hombres, con quienes se mantuvo media hora de intenso fuego, teniéndoles que atacar finalmente a la bayoneta hasta desalojarlos de sus posiciones y causándoles cinco bajas vistas, varios caballos muertos y algunos heridos. Por estos servicios, Emeterio fue agraciado en 1897 con otra cruz roja del mérito militar.

Uniforme y armamento de la Guardia Civil con destino en Cuba

GC (rayadillo)_Cuba 1898 PLAYMOBIL













Los días 3 y 18 de febrero de dicho año, la Guardia Civil sostuvo un tiroteo con el enemigo en los montes del ingenio Atrevido y en los potreros de San José y de La Margarita, infligiéndoles varias bajas. Fruto de ello, fue la incautación de municiones y de ropa, así como la ocupación de su campamento. Por su participación, Emeterio fue recompensado con una cruz sencilla al mérito militar con distintivo rojo, especialmente por el combate librado el 18 de julio de 1896 en la finca de Ibarra (Matanzas). También, recibió como regalo y recompensa, por parte de las Autoridades de la Isla, un reloj de oro, según consta en su expediente militar.

En 1898 le fue concedido el empleo de segundo teniente de la escala de reserva retribuida, pasando por ello a Trinidad y Cienfuegos. Al año siguiente, tras la derrota ante Estados Unidos, Emeterio embarcó para España, desembarcando en el puerto de Santander, desde donde pasó a Sedano. Estando destinado en este puesto como segundo teniente de la Guardia Civil, cobrando un sueldo de 122,85 pesetas al mes, contrajo matrimonio en 1901 con Clementina Gallo Cuadrao, dama perteneciente a la principal familia de la Villa, propietaria del Palacio de los Bustillo. 

Casa de  Sedano (Burgos) propiedad familiar

Escudo de Huidobro (con Bustillo)
 














Tras su retiro del servicio activo en 1912, falleció en Sedano el 1 de septiembre de 1914, a consecuencia de una pulmonía. De los cinco hijos que tuvo, los dos varones siguieron la tradición militar: José Ramón (teniente de la GC) y Francisco Huidobro Gallo, mi padre, que alcanzó el grado de Comandante de la Guardia Civil y fue condecorado con la Placa de San Hermenegildo.
Plaza Mayor de Sedano. Principios del siglo XX
 
Cartera militar del Tte. de la G.C. Emeterio Huidobro Huidobro y esposa Clementina Gallo Cuadrao, mis abuelos















Nombramiento de 2º teniente de la Guardia Civil (Reina Regente del Reino y por Don Alfonso XIII en 1899)

Honradez y Nobleza 
La voz de Castilla : diario independiente de la mañana: Año III Número 211 - 1912 octubre 13  Pág. 2
Emeterio Huidobro Huidobro, residente en Sedano, devolvió 15.300 pesetas (toda una fortuna para la época) y documentación que se encontró, a la persona que poco antes las había perdido, sin aceptar ninguna gratificación por ello.


Emeterio fue primo segundo de Emilio Huidobro de la Iglesia, insigne linguista, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Murcia, y catedrático de la de Barcelona.

También obtuvo la medalla a la Campaña de Cuba (Izqa.) y la Cruz de Plata al  Mérito Militar con distintivo rojo en 1901 (en su expediente militar pone: se dispone se le anote en este documento la Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo que le fue concedida por sus servicios en la Campaña de Cuba según R.O. de 20 de Junio de 1898 Boletín Oficial de la Isla número 61 de dicho mes) y la concesión de retiro con sueldo y empleo honorífico de primer teniente en 1906.



Uniformidad de la Guardia Civil en Cuba


Guardias Civiles en Cuba, a pié y a caballo (1892)
El uniforme de la Guardia Civil en Cuba fue el clásico dril de "rayadillo” o “de mil rayas”, (mezclilla azul a partir de 1881) con cuello y bocamangas de color encarnado, por esto le llamaron, sobre todo los bandoleros y maleantes, pero también popularmente "mangas coloradas", "mangas punzó" y "carpinteros", esto último por recordar la similitud al plumaje de los pájaros carpinteros.

Como prenda de cabeza llevaban el "chambergo" o "jipi-japa", con galón blanco y fieltro gris, y "escarapela”, con la Bandera Nacional en el borde alzado del ala.


El cinturón era de cuero amarillo con chapa metálica de latón. En el uniforme de paseo, las “mil rayas" eran grisáceas. Para gala, el vestuario era de tejido fino -no dril-, azul oscuro. La oficialidad llevaba galones plateados en el "chambergo” y bocamangas.