lunes, 16 de febrero de 2015

Mujeres en la Conquista de América


Muchas mujeres, algunas de ellas hidalgas, viajaron al Nuevo Mundo y participaron junto a los hombres en su conquista y colonización. Se embarcaron y sufrieron las penalidades de una largo viaje, con riesgo de ser atacadas por piratas o sufrir un naufragio; todo este sacrificio  para llegar a una sociedad que desconocían.

Eran mujeres de armas tomar por regla general, pues otras eran obligadas a ir acompañando a sus maridos o a sus superiores. Fueron mujeres dispuestas a abandonar su país en el siglo XVI, donde la mujer era  poco valorada.

Mujeres, todas ellas, que iniciaron un largo viaje a las Américas en condiciones tan lamentables como el varón: en naos y galeones en los que cualquier rincón valía para dormir entre crujientes maderas plagadas de ratas y chinches. Un viaje que, desde el punto de vista social, en cambio, podía suponer un escape del vigilado rol tutelado que padecían en España con respecto al varón. 


Y fue a partir de 1550, más o menos, cuando muchas viajaron solas buscando al cónyuge que no siempre encontraron o llevadas por otros bajo fórmulas muy distintas, como, criadas, amigas, institutrices, meretrices, etc.


Por una Ordenanza de los Reyes Católicos se perdonaba a las mujeres sentenciadas si es que viajaban al Nuevo Mundo. La monarquía ofrecía tal indulto porque era bien sabido que la mayoría de las mujeres que viajaban hacia las tierras recién descubiertas por Colón jamás volvían.
 
La verdad es que se desconoce con exactitud cuántas partieron hacia América porque muchas no figuran en los registros y otras viajaron ilegalmente, pero entre 1509 y 1607, es decir casi en un siglo, se han contabilizado, 13.218 pasajeras. Emigraron muchas, y entre ellas algunas poderosas. Destacamos:

María de Toledo
MARÍA DE TOLEDO Y ROJAS - LA VIRREINA
Fue la primera virreina consorte de las Indias, por estar casada con Diego Colón, y la mujer de más alta jerarquía social que fue a América en el siglo XVI. Nieta del I duque de Alba, sobrina del II duque de Alba (primo del rey Fernando) y sobrina-nieta de los Reyes Católicos. Además fue defensora de las libertades de los indios en las islas caribeñas. En 1508, contrajo matrimonio con Diego Colón, el hijo primogénito del almirante Cristóbal Colón, quien llevó a cabo una de las más importantes hazañas históricas: el descubrimiento de América.

Isabel Barreto

ISABEL BARRETO - LA ALMIRANTE
Viajera y única mujer (Almirante) de la flota española, en la conquista de América. Esposa del navegante Álvaro de Mendaña, patrón de varias expediciones por el Océano Pacífico y descubridor de las Islas Salomón y las Islas Marquesas.

BEATRIZ DE LA CUEVA - LA GOBERNADORA
Rigió los destinos de Guatemala y de los virreinatos. Esposa del conquistador de Guatemala, Pedro de Alvarado. Era hija de Juan de la Cueva, Conde de Béjar, y sobrina del Duque de Alburquerque.


MENCIA CALDERON - LA AVENTURERA
Atravesó 1.600 kilómetros de selva amazónica al frente de 50 mujeres en una épica travesía de más de seis años de duración. Embarcó para América con una tripulación compuesta por una trescientas personas, de las cuales eran cincuenta mujeres, doncellas para poblar, algunas casadas y otras solteras que embarcaron por orden real para «el mejoramiento de la sangre» de la población, altamente mestiza.



BEATRIZ BERMÚDEZ DE VELASCO – LA SOLDADO
Soldado en la conquista de Tenochtitlán, obligando, espada en mano, a volver a la batalla a los españoles que se rendían.

ISABEL DE GUEVARA - LA FUNDADORA
Mujer que integró el grupo de conquistadores dirigidos por Pedro de Mendoza. Fue una de las fundadoras de Asunción y Buenos Aires.

INÉS SUÁREZ - LA CONQUISTADORA
Inés fue una de las fundadoras de la actual ciudad de Santiago de Chile junto al conquistador  Pedro de Valdivia, con el que mantuvo una larga relación extramatrimonial.

Catalina de Erauso
CATALINA DE ERAUSO - LA MONJA ALFÉREZ
Era novicia en un convento español, zarpó para América, donde luchó vestida de soldado de infantería en los reinos de Chile y Perú..

INES MUÑOZ - LA VALIENTE
fue unas de las mujeres extraordinarias de la conquista. Llegó a Jauja  con Francisco Martín de Alcántara en l534, siendo la primera mujer casada que entró en el Perú. Mujer de gran temple, fue la única que se atrevió a protestar de la muerte de Pizarro y de su marido, el día que fueron asesinados por los almagristas.

MENCIA ORTIZ - LA EMPRESARIA
Fundó una compañía para enviar mercancías a las Indias en 1549.

ANA DE AYALA - LA EXPEDICIONARIA
Esposa de Francico de Orellana, participó en la exploración del rio Amazonas. De origen humilde, se casó a los 19 años en Sevilla con Orellana, mientras él preparaba la expedición para remontar el Amazonas desde el delta. La Corona le autorizó a llevar 100 hombres a caballo, 200 a pie, algunas esposas e hijos y solteras, ocho esclavos y otros tantos religiosos.

MARIA ESCOBAR - LA INNOVADORA
Que introdujo el trigo en América. fue la esposa del esforzado capitán Diego de Chaves.


MARÍA DE ESTRADA  - LA LUCHADORA
Nacida hacia 1500, participó en la Conquista de México. Justificó ante Hernán Cortés su voluntad de acompañar a las tropas con estas palabras:
  
No es bien, señor capitán, que mujeres españolas dexen a sus maridos yendo a la guerra; donde ellos murieren moriremos nosotras, y es razón que los indios entiendan que somos tan valientes los españoles que hasta sus mujeres saben pelear...

Participó en acciones bélicas y luchó con bravura en la “Noche Trista y durante la batalla de de Otumba. María de Estrada volvería a guerrear contra los indios tetelecas cerca de Puebla de los Ángeles, en cuya fundación participó junto a su primer marido, Pedro Sánchez Farfán.Al quedar viuda se volvió a casar con el partidor Alonso Martínez, vecino de Puebla, donde parece que murió alrededor de 1550.



En la batalla de la Noche Triste, según testimonió Bernal Díaz “se mostró valerosamente una señora llamada María de Estrada, haciendo maravillosos y hazañeros hechos con una espada y una rodela en las manos, peleando valerosamente con tanta furia y ánimo que excedía al esfuerzo de cualquier varón, por esforzado y animoso que fuera, que a los propios nuestros ponía espanto".



BEATRIZ HERNÁNDEZ – LA FUNDADORA
En la narración acerca de la última fundación de Guadalajara, en el valle de Atemaxac (actualmente en el estado de Jalisco / México), se nombra a Beatriz Hernández, esposa de Juan Sánchez de Olea, una de las mujeres que acompañaron a los primeros vecinos de la villa.

Antes de su asentamiento actual, Guadalajara (Virreinato d enueva Espña) tuvo otros tres asentamientos que fueron: Nochistlán, Tonalá y Tlacotán (año 1541), y que, debido al continuo ataque de los nativos, tuvieron que ser abandonados.


Así, fue en el año de 1542 cuando sesenta y tres familias españolas se asentaron definitivamente en el actual lugar, a instancias de una valerosa mujer: doña Beatriz Hernández, que exhortó a la comunidad a no volverse a mudar y quedarse en este lugar. Aunque la elección pareció desventajosa por la mala calidad de la tierra, la falta de agua y la carencia de buenas comunicaciones, lo plano y extenso de la llanura ofrecía mejores condiciones para protegerse de los ataques.

Cuando Antonio de Mendoza (Primer virrey de Nueva España, de 1535 a 1550) propuso la fundación de la nueva villa, sus acompañantes temerosos y desconfiados por los tres intentos fallidos anteriores de los que los indígenas cocas y caxcanes los habían expulsado, dieron gritos de protesta, hasta que Cristóbal de Oñate (padre del conquistador de Nuevo México, Juan de Oñate) sacó su cuchillo y lo clavó en el tronco de un árbol que tenía frente a él y declaró fundada la ciudad de Guadalajara, en nombre del rey.

El desorden continuaba y nadie estaba de acuerdo con el sitio hasta que Beatriz Hernández gritó: «¡Gente, aquí nos quedamos, el rey es mi gallo y soy de parecer que nos pasemos a valle de Atemaxac!» Un momento después se escucharon aplausos y vítores de alegría. Todos aceptaron el lugar elegido y mostraron su apoyo. En muchos aspectos, el área no era una buena elección, pero era ideal para evitar ataques de los pobladores locales.

El 10 de diciembre de 1560, Guadalajara se convirtió en la capital de la Nueva Galicia y más tarde en la Sede del Obispado, comenzando a tener importancia fundamental como centro de actividades en el occidente del país, sirviendo de puente comercial entre Europa y Oriente.

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