martes, 6 de octubre de 2026

Fernando Álvarez de Sotomayor. Pintor regionalista y director del Museo del Prado

 
 
Fue considerado uno de los mejores retratistas de la época, recibió encargos de la Corona y de familias aristócratas, financieras e intelectuales. Sus paisajes se caracterizan por una pincelada empastada y un colorido vibrante. Director del Museo del Prado en varias ocasiones. Académico de honor de la Real Academia Gallega.
 
Fernando nació en El Ferrol (La Coruña), el 25 de septiembre de 1875 y falleció en Madrid, el 17 de marzo de 1960). Sus padres fueron Pedro Álvarez de Sotomayor Flores, marino de guerra, que se encontraba en el momento del nacimiento del artista destinado en la ciudad gallega como profesor de la Escuela Naval, y Asunción Zaragoza Núñez del Pino, hija de José de Zaragoza, quien ocuparía importantes cargos políticos. Era tradición familiar el desempeñar puestos de militares y marinos, de una antigua y noble descendencia según se relata en el libro “Sotomayor”, e incluso era algo comentado por el artista en sus memorias.

De ascendencia noble gallega, sus abuelos paternos fueron José Álvarez de Sotomayor Domenech (Cabra, 1825-Cuevas de Almanzora, 1902), Caballero profeso de la Orden de Santiago, Mayordomo de Semana de Alfonso XII, y su esposa María Teresa Flores Márquez. El hermano mayor de su padre fue el general e inventor Fernando Álvarez de Sotomayor y Flores (1844-1912).

Pedro Álvarez de Sotomayor Flores
Fernando Álvarez de Sotomayor Ramírez 1795-   María Francisca Domenech Aranda            
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José Álvarez de Sotomayor Domenech 1825-1902   María Teresa Flores Márquez   José Zaragoza   N Núñez del Pino
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Pedro Álvarez de Sotomayor Flores 1848-1880   Asunción Zaragoza Núñez del Pino †1933
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Fernando Álvarez de Sotomayor Zaragoza 1875-1960

Su padre murió siendo Fernando un niño. En 1885, cuando aún no cumplía diez años de edad, ingresó al colegio agustino de San Lorenzo de El Escorial. Y, más tarde, la familia trasladó su residencia a Toledo, y en esta ciudad desarrolló su vocación al lado del profesor de dibujo José Gutiérrez y del paisajista José Vera. En 1893 inició en Madrid sus estudios universitarios; allí conoció al pintor e ilustrador Manuel Domínguez Sánchez, quien le orientó definitivamente hacia la pintura.

Tras su aprendizaje en el taller de Manuel Domínguez, en 1899 ganó una pensión artística de la Escuela de San Fernando para estudiar durante cuatro años en la Academia de Bellas Artes de Roma. Desde allí viajó a París, Holanda y Bélgica. Ello le permitió conocer a los impresionistas franceses y la pintura flamenca y holandesa, que tuvieron una gran influencia en su obra. En 1905 regresó a Galicia, donde fue seducido por el ambiente sencillo de la vida aldeana y preparó su serie de temas galaicos. En esta etapa figuran cuadros como El segador, Saliendo de misa en el pazo de Mende y Comida de boda en Bergantiños. En la Exposición Nacional de 1906 recibe la primera medalla por su obra Los abuelos.

Abuela y nietos

En 1908 se instaló en Santiago de Chile, de cuya Escuela Superior de Bellas Artes fue director hasta su regreso a España en 1918 tras ser nombrado subdirector del Museo del Prado. En España desarrolló una importante carrera artística que le convirtió en uno de los más importantes e influyentes personajes del medio artístico "oficial". Puede ser considerado el pintor de la Corte de Alfonso XIII, y llegó a dirigir el Museo del Prado en diversos periodos (de 1921/2 a 1931 y de 1939 a 1960) y la Academia de Bellas Artes de San Fernando a partir de 1953.


Su obra entronca con la de pintores como Eduardo Rosales, Francisco Pradilla o Antonio Muñoz Degrain. Mediante el uso de colores puros y luminosos y una temática campesina o folklórica persigue una exaltación de la intrahistoria española. En su catálogo abundan los retratos de personajes de la vida política y económica del país. En 1922, cuando fue nombrado director del Museo del Prado, su evolución artística se abrió a una nueva etapa caracterizada por los retratos con paisajes velazqueños, como en el de Alfonso XIII y la Duquesa de Santoña, o el de Francisco Franco. Algunos cuadros mitológicos, como Leda o Sátiro y ninfas, pertenecen también a este momento.


Con la caída de la monarquía, se estableció en Inglaterra y no regresó a España hasta finalizada la Guerra Civil. 

 Tuvo un importante papel en la recuperación de los cuadros que se ha­bían depositado en Ginebra durante la Guerra Civil y participó en la organización de la exposición que en dicha ciudad se celebró, y que contribuyó a despertar un gran interés por la pintura española en toda Europa. Compaginó sus labores docentes e institucionales con las de pintor, participando asiduamente en muestras y certámenes ­artísticos.

Las exposiciones de pintura española realizadas en Ginebra y Buenos Aires aumentaron el carácter tradicional de su pintura, como lo demuestran los retratos de la Duquesa de Alba y del Duque de Híjar. En los últimos doce años de su vida produjo obras de amplia factura como Ceres, San Agustín, San Vicente Ferrer o El infortunio (1951).

Fue galardonado con la gran cruz de ­Alfonso X el Sabio, de Isabel la Católica, de Alfonso XII, de la Corona de Italia y con la encomienda de la Legión de Honor y del Mérito de Chile.

Para saber más: https://dbe.rah.es/biografias/6974/fernando-alvarez-de-sotomayor-y-zaragoza

y  https://www.galantiqua.com/2014/06/fernando-alvarez-de-sotomayor.html

Fuente principal: Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Fernando Álvarez de Sotomayor». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com