La relación entre las marcas de las ganaderías de lidia y la heráldica es mucho más estrecha de lo que suele pensarse. De hecho, ambos sistemas cumplen una función similar: identificar visualmente un linaje, ya sea humano o ganadero. No es casualidad que muchas de las más antiguas ganaderías españolas hayan adoptado hierros, divisas y emblemas inspirados en escudos familiares o nobiliarios.
Desde un punto de vista histórico, puede afirmarse que las marcas ganaderas constituyen una especie de "heráldica pecuaria", con reglas y tradiciones propias.
El origen de las marcas ganaderas
La marca o hierro es el signo que se aplica a fuego sobre el animal para acreditar su propiedad (distintivo de cada ganadería), que generalmente suele ponerse a los becerros. Su origen es muy antiguo, documentándose en la península ibérica desde la Edad Media para evitar litigios sobre la propiedad del ganado.
Cuando en los siglos XVII y XVIII comenzaron a consolidarse las primeras ganaderías de reses bravas, muchas pertenecían a familias nobles. Era lógico que el hierro se inspirase en:
- el escudo familiar;
- una pieza heráldica;
- una inicial del apellido;
- o un símbolo tradicional del linaje.
La raza de lidia se formó precisamente mediante una larga selección desde los siglos XVI al XVIII, desarrollándose posteriormente los distintos encastes y ganaderías históricas.
Heráldica y marca: dos lenguajes de identidad
Puede establecerse un interesante paralelismo.
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Heráldica |
Ganadería |
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Escudo |
Hierro |
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Armas |
Marca |
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Linaje |
Ganadería |
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Blasón |
Diseño del hierro |
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Divisa heráldica |
Divisa taurina (cintas de colores) |
Por ello muchas marcas llevan siglos prácticamente invariables.
Además del hierro, cada ganadería posee una divisa formada por cintas de determinados colores colocadas en el morrillo del toro.
Su función recuerda extraordinariamente a los esmaltes heráldicos, aunque no existe una relación obligatoria con los colores del escudo familiar, aunque en numerosas ocasiones coinciden por tradición.
Algunos ejemplos significativos
1. Miura
Probablemente el hierro más famoso del mundo.
Consiste en una A estilizada atravesada por una barra.
No procede directamente de un escudo de armas sino del apellido y del antiguo hierro familiar. Sin embargo, responde plenamente al concepto heráldico de marca parlante: un símbolo que identifica inmediatamente un linaje.
2. Domecq
Las distintas ramas de la familia Domecq han utilizado hierros derivados de iniciales familiares.
El apellido Domecq posee además armas perfectamente documentadas. Aunque el hierro no reproduce literalmente el escudo, ambos funcionan como emblemas paralelos del linaje.
3. Santa Coloma
El conde de Santa Coloma creó, en 1905, uno de los encastes fundamentales.
Su condición nobiliaria hizo que toda la imagen corporativa de la ganadería estuviese estrechamente ligada a la heráldica familiar.
4. Veragua
Quizá sea el ejemplo más claramente heráldico.
La ganadería perteneció a los duques de Veragua, descendientes de Cristóbal Colón.
Toda su simbología estaba vinculada al prestigio del título nobiliario y de las armas de los Colón.
Los escudos de las propias ganaderías
Durante los siglos XIX y XX muchas ganaderías comenzaron a utilizar auténticos escudos. Algunos incorporan:
- corona nobiliaria;
- lambrequines;
- yelmo;
- divisas.
Es decir, auténtica heráldica. En ocasiones el hierro aparece colocado en el centro del escudo como si fuera una pieza heráldica más.
Los hierros como marcas hereditarias
Desde el punto de vista jurídico, el hierro funciona de forma muy parecida a unas armas familiares.
Puede:
- heredarse;
- transmitirse;
- modificarse ligeramente;
- conservar su prestigio aunque cambie el propietario.
Por eso existen hierros con más de doscientos años de antigüedad que siguen siendo reconocibles.
¿Puede hablarse de una "heráldica ganadera"?
Hierros y Encastes del Toro de Lidia. Sevilla, Ediciones Guadalquivir, 1998.



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