miércoles, 27 de julio de 2016

Manuel Varela Limia. Ingeniero militar. Director general de caminos canales y puertos, impulsó la telegrafía óptica


Impulsor de la primera red nacional permanente de telegrafía óptica en España, Brigadier de Infantería, Ministro interino de la Guerra, Director General de caminos, puertos, faros y telégrafos, senador por la provincia de Lugo, y consejero real extraordinario. Primer historiador del Arma de Ingenieros, y fundador con sus propios bienes, del Premio "Español Incógnito".

Retrato de Manuel Varela Limia
Manuel Varela Limia nació en Malpica de Bergantiños (A Coruña) el 17 de agosto de de 1796. Era el tercero de los hijos del hidalgo de Malpica, en la costa de la muerte gallega en cuya isla se erguía el remoto Pazo de los Limia, a un día a caballo de Santiago de Compostela. Regía entonces el mayorazgo que determinaba que sólo el mayor heredaba, por lo que los demás hijos normalmente se orientaban hacia el clero o las armas. Falleció en Madrid, en noviembre de 1853.

Estudió en Santiago las humanidades básicas desde niño. La guerra de Independencia (1808-1814) marcó sin duda su adolescencia por lo que la educación de Manuel transcurriría en la Galicia liberada de una España todavía en guerra.

Manuel queda huérfano de padre a los 4 años de edad, y de madre a los 14, con lo que será su hermano mayor Ramón, quien realice la función de tutor. A los 15 años de edad ingresa interno como cadete en Santiago, en el Colegio Militar del IV Ejército (en Santiago), que estaba dirigido por el Teniente Coronel de Ingenieros D. Francisco Serrallach y Ribas, autor del famoso "Tratado de fortificación". Allí obtuvo  las mejores calificaciones, impartiendo durante algún tiempo clases de matemáticas.

En 1819 es destinado al Ejército Expedicionario que se organizó para reprimir las sublevaciones americanas, y que debería embarcar en Cádiz, pero dicho ejército se subleva con Rafael de Riego en 1820 y nunca llegará a partir. Se inicia el trienio liberal y en 1821 Varela Limia es ascendido a capitán 2º y destinado a Madrid a las inmediatas órdenes del ministro de la Guerra. Cuando los cien mil hijos de San Luis, al mando del Duque de Angulema invaden España en 1823, Varela Limia participa activamente en la defensa de Cádiz y en la Batalla de Trocadero que pone fin al trienio constitucional.

Tras la derrota del Trocadero, es confinado en la Isla de Leon, Cádiz, pero se las arregla para ganarse la confianza del ejército francés realizando un extraordinario levantamiento topográfico de la isla y sus fortalezas. Antes de que finalice su expediente de purificación, ya es nombrado comandante de Ingenieros de la Isla de León. En 1826 es destinado a Ceuta como ingeniero de detall a las órdenes de coronel Mariano Carrillo de Albornoz.

En 1832 regresa a Madrid para ser secretario de la junta superior facultativa, y va ascendiendo por diversos méritos en el ministerio de la guerra. El 10 de abril de 1835 es ascendido a coronel de Infantería y acompaña al ministro Jerónimo Valdés, al Ejército del Norte en donde en la primera guerra carlista participa en la acción de Artaza, teniendo un papel fundamental en el Convenio de Lord Elliot, el cual evitaría el fusilamiento de los prisioneros de ambos bandos.

Por todos estos servicios es ascendido a Brigadier en 1839. En 1840 acompaña al ministro de la Guerra Conde Clonard a Barcelona donde éste dimite. Es allí donde se le nombra ministro Interino de la Guerra en la transición hacia la regencia del General Baldomero Espartero. Durante la regencia de Espartero forma parte de las filas de los liberales moderados, siendo elegido varias veces senador por Lugo.

El coronel Mathé
Finalizada la regencia, cuando los moderados retoman el poder con Ramón María Narváez, Varela Limia es nombrado Director General de Caminos, Canales y Puertos, dentro del ministerio de Gobernación, y es entonces cuando impulsa la titánica red nacional de telegrafía óptica. Para ello convoca un concurso público que sería ganado por el telégrafo óptico del coronel José María Mathé Aragua, más seguro que el eléctrico, ya existente, pues los cables de este último podían ser destruidos. Varela Limia desde los despachos y Mathé sobre el terreno, crearían una red de 196 torres distribuidas en varias líneas que desde Madrid llegaban a Irún, Cádiz y Barcelona, coordinando al detalle con el Ministerio de la Gobernación y los jefes políticos de las provincias todo lo referente a la seguridad, permisos, y utilización de las fincas y propiedades necesarias para semejante infraestructura.

A partir de junio de 1845, se puede decir que Mathé, dirigido por Varela Limia, no paró de viajar para intervenir personalmente en la determinación de los lugares de emplazamiento de las torres y resolver sobre el terreno los mil problemas que se planteaban. En febrero de 1847 Varela Limia presentó voluntariamente la renuncia del cargo por haberse creado el nuevo Ministerio de Obras Públicas que luego sería de Fomento. Su testigo como impulsor de la red óptica nacional lo toma el coronel Mathé que con igual tesón continuaría implantando la red óptica nacional.

Torre del telégrafo óptico de Mathé
Los mensajes, que podían tardar 6 horas en recorrer la línea que unía Madrid con la frontera francesa, se enviaban cifrados y solo el denominado Comandante de Línea tenía autorización y posibilidad de descifrarlos, ya que era el único que disponía del libro de códigos con las claves que permitían descodificar los mensajes. La línea Madrid-Irún, que recibió el nombre de Línea de Castilla, inicialmente contó con Comandancias en Madrid, Valladolid, Burgos, Vitoria y Tolosa.

El éxito de la telegrafía óptica en España es debido sin duda a su fe en esta empresa cuando ocupaba el puesto de director general de caminos, impulsando su despliegue con tesón imparable desde el ámbito político, guiando y apoyando al técnico, el coronel Mathé, en todo cuanto necesitaba. No se casó ni tuvo descendencia conocida. Negociador incansable, y hábil político. Como científico e intelectual, es autor de importantes obras como el resumen y primera historia del Cuerpo de Ingenieros, y escritos de gran relevancia que tuvieron gran influencia en la organización y administración del Estado y del Ejército.


General Zarco del Valle
Todo apunta a que Varela Limia fue el instigafor del premio  Español Incógnito que, por mediación del General Zarco del Valle y Huet, hizo donación de 40.000 reales de vellón al Cuerpo de Ingenieros para el fomento de la instrucción de la Tropa y Suboficiales de Ingenieros.  El nivel de alfabetización en la España de 1845 era bajísimo, y el Ejército no era la excepción; se entiende así que este Brigadier siempre desinteresado, sacrificase en vida una parte muy importante de sus bienes para que las cosas cambiaran.
 

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