lunes, 22 de mayo de 2017

Pascual Cervera y Topete. Almirante. Héroe de la guerra de Cuba


Uno de los mejores profesionales de la Armada, contaba con una larga experiencia en cargos militares navales y, al estallar la guerra entre España y Estados Unidos en 1898, logró burlar el bloqueo al que estaban sometidas las Antillas españolas por tres poderosas formaciones navales norteamericanas. 

El 3 de julio de 1898, en aguas de Santiago de Cuba, presentó batalla a la flota del almirante Sampson, superior en número y calidad de equipos. La escuadra española fue vencida tras un desigual y heróico combate.


Pascual Cervera y Topete nació en Medina Sidonia (Cádiz), en febrero de 1839.Sus padres fueron Juan Bautista Cervera Ferreras -negociante en vinos-, nacido en 1794 y Maria del Rosario Topete Peñalver, nacida en 1803, matrimonio que tuvo cuatro hijos, todos ellos marinos. Pascual Jaime Cervera y Aguilar 1761- casados (1787). Sus abuelos paternos: Pascual Jaime Cervera y Aguilar y Leonor María Ferreras y Montes de Oca; los maternos: José Manuel Topete y Jiménez y Maria Josefa Peñalver y Lobato. Contrajo matrimonio con una señorita de Villamartín, Ana Jácome y Pareja.

Hidalgo del linaje Cervera, oriundo de Beniarbeis, Denia
 
Las raíces del árbol genealógico de este linaje nacen en el obispo Cervera, que es trasladado de Denia (Alicante) a Medina Sidonia y se trajo con él a su sobrino Juan Cervera Ferrera, que sería el padre del conocido almirante. Dicho almirante es el primero de la saga que nace en la provincia, exactamente, en Medina Sidonia, el 18 de Febrero de 1839, «procedente de familias patriarcales y abolengo cristiano», como indican los documentos de la época.  

Fue Maestrante de Ronda. Armas: de Oro, un ciervo de gules

A los 13 años ingresa en la Academia Naval de San Fernando, Cádiz, donde es promovido a guardiamarina de primera clase en 1858. A los 21 años recibe el despacho de alférez de Navío. Tras completar su formación en la escuela naval, participó en numerosas acciones militares, tanto en el exterior como en el interior: en Marruecos (1853 y 1859); en la expedición a la Conchinchina y las Islas Filipinas (1862-65); en la guerra contra el Perú (1866); en el bloqueo de los puertos cubanos al comienzo de la insurrección (1868); en el levantamiento cantonal de Cartagena (1873, año en que asciende a capitán de Fragata); en la guerra carlista (1874); y en Filipinas nuevamente (1874-76).

En 1888, y con José Ferrándiz y Niño como segundo al mando, fue el primer comandante del acorazado Pelayo como parte de su primera dotación

Ya antes, en el año 1863, fue nombrado agregado a la delegación española en Washington. En el año 1891 se le nombró presidente de la comisión española en la Conferencia Naval Europea, celebrada en Londres. En el año 1892, el gobierno progresista de Mateo Práxedes Sagasta lo nombró ministro de Marina, cargo en el que estuvo sólo unos meses, al ser sustituido por el almirante Manuel Pasquín.

El 8 de abril del año 1898, con el cargo de contraalmirante, salió de Cádiz y, tras tocar Cabo Verde, salió de alía el 29 de ese mes, al mando de la Escuadra del Atlántico, rumbo a Cuba, con la misión de sofocar los brotes independentistas de la colonia. Antes de salir en su misión, Cervera no pudo mantener una reunión en Madrid, como era su deseo, con los altos mandos de Marina para establecer un plan de operaciones conjunto y para arreglar la situación.

Cervera era, sin duda alguna, uno de los mejores profesionales que tenía el ejército español en el convulso siglo XIX, junto con el general Weyler. Cervera consideró, desde un principio, descabellada e irresponsable la misión que se le había encomendado en las Antillas, habida cuenta de la manifiesta desproporción de fuerzas y calidades que existían entre la flota española y la estadounidense, la cual apoyaba abiertamente a los insurrectos cubanos. La proposición de Cervera era más realista: consistía en reforzar y defender las Islas Canarias y la propia península en previsión de posibles ataques de la armada yanqui. Pero su propuesta fue totalmente desoída por la Junta de Almirantes y por una gran mayoría del gobierno, imbuidos de un anacrónico patriotismo. Él supo a ciencia cierta que su misión esta condenada de antemano al fracaso.

Cervera comanda una flota en mal estado, y cuyas órdenes originales eran cruzar el Atlántico para defender a Puerto Rico. No puede arribar a la Isla debido a la presencia de la escuadra del almirante William ThomasSampson el 12 de mayo, por lo que a duras penas, debido a las deficiencias de sus barcos y a la falta de carbón, debe navegar por el sur del Caribe (Martinica, Curazao, etc.). Tras burlar a los barcos de Sampson, entra en el puerto de Santiago de Cuba el 19 de mayo, donde es bloqueado por la flota americana. El 3 de julio y en pleno día, se le ordena salir con su escuadra del puerto de Santiago para intentar romper el bloqueo e intentar llegar a La Habana. Cervera volvió a protestar, en un último intento por evitar la carnicería a la que se encaminaban sus hombres, pero fue en vano.

Batalla naval de Santiago
Una vez que los seis barcos españoles abandonaron el seguro refugio del puerto, uno a uno fueron encañonados y hundidos por el certero fuego cruzado de los acorazados estadounidenses, al mando de los almirantes Sampson y Shely. Todo sucedió tal y como había previsto Pascual Cervera. La "batalla" apenas duró 15 minutos, costó la baja de unos 500 marineros españoles, de los que más de las 2/3 partes resultaron muertos, y aproximadamente fueron hechos unos 2.000 prisioneros, entre los que se contó el propio Cervera, que tuvo que ganar la costa a nado; es hecho prisionero y enviado a los EE. UU., para ser liberado en septiembre de 1898. El 16 de julio capituló la población de Santiago. Fue el final de la guerra de Cuba y la consiguiente pérdida de la última colonia española, junto con las Islas Filipinas, que ya habían caído el 1 de mayo del mismo año en poder de los norteamericanos.

El crucero USS NewYork, buque insignia del almirante Sampson
Una vez repatriado, Pascual Cervera tuvo que sufrir un juicio militar por sus presuntas responsabilidades en el desastre colonial. Finalmente fue absuelto y publicó un libro de justificación sobre los acontecimientos coloniales, en el año 1899, titulado Colección de documentos.

Uno de los pocos barcos españoles que salieron indemnes
Desde el año 1901, desempeñó la jefatura del Estado Mayor Central de la Armada, para pasar a hacerse cargo de la Capitanía General de El Ferrol, desde el año 1905. En el año 1903 fue nombrado senador vitalicio por el gobierno presidido por Raimundo Fernández Villaverde. Ocupó dicho cargo hasta su muerte, acaecida en Puerto Real (Cádiz) el 13 de abril del año 1909. Sus restos están depositados en el Panteón de Marinos Ilustres en la ciudad de San Fernando.

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