martes, 27 de febrero de 2018

Juan Pablo de Carrión. Expulsó a los piratas japoneses de la isla de Luzón


Sirvió como capitán en la Armada de España y expulsó a los piratas japoneses de las Filipinas. Solicitó a Felipe II el nombramiento de Almirante del Mar del Sur y del Mar de la China, aunque no hay constancia que le fuera concedido.

Mapa de ls Islas Filipinas
Juan Pablo de Carrión nació en Carrión de los Condes (Palencia), en 1513, de ascendencia hidalga. Se desconoce dónde ni cuándo murió.

En 1543 Carrión participó en la expedición de Ruy López de Villalobos a las Filipinas, que partió del puerto mejicano de Barra de Navidad con una flota de 6 navíos y una tripulación de unos 400 hombres. Las Filipinas habían sido descubiertas años antes, en 1521, por Magallanes que las bautizó como Islas de Poniente o archipiélago de San Lázaro. El deseo de Carlos I de encontrar una ruta comercial que desmontara el monopolio portugués  de las especias hizo que, el primer Virrey de Nueva España Antonio de Mendoza y Pacheco, organizara dicha expedición, pero ésta resultó un fracaso y él fue uno de los poco más de cien supervivientes (117) que hubo; el propio Villalobos se dirigió a las Molucas donde murió prisionero de los portugueses. Esta expedición descubrió, en su camino hacia las Filipinas, varios archipiélagos, entre ellos las islas Carolinas propiedad de España hasta su venta a Alemania en 1899.

Tras la fracasada expedición, Carrión regresó a España, donde sirvió como tesorero del arzobispo de Toledo Juan Martínez Silíceo. En 1559 contrajo matrimonio con María Salcedo y Sotomayor.

Juan Pablo de Carrión

En la década de 1560, Luis de Velasco, virrey de Nueva España y también de la localidad de Carrión de los Condes, le da comisión en el astillero de Puerto Navidad, desde donde se hizo el primer viaje del Galeón de Manila, que unía comercialmente la Nueva España con Filipinas, y donde se construyó la nao San Pedro en 1564, el primer barco que se dirigió a Filipinas desde México y regresó en el llamado tornaviaje. Colaboró con Andrés de Urdaneta en la organización de esa expedición pero finalmente no viajó en ella por desavenencias con Urdaneta.

Se instaló en Colima, Nueva España, y en 1566 contrajo matrimonio con Leonor Suárez de Figueroa, por lo que fue acusado de bigamia y de judaizante. Por estas acusaciones vio sus bienes embargados y debió viajar a España para defenderse de esas acusaciones. En 1573 realizó una petición a Felipe II para que le nombrase almirante del Mar del Sur y el Mar de la China en el caso de que encontrase un paso entre China y Nueva España. Los dominios españoles pretendían extenderse al norte incluyendo la costa del océano Pacífico hasta Alaska. Él alegaba que algunos cosmógrafos avisaban de que realmente existía ese paso entre China y Nueva España. Se desconoce si le fue concedido ese permiso, pero sí se sabe que en 1577 zarpó rumbo a las Filipinas como General de Armada.

En 1582 tuvieron lugar una serie de batallas entre la Armada Española de Filipinas, al mando del capitán Juan Pablo de Carrión, y piratas japoneses liderados por Tay Fusa: Los combates de Cagayán

Los japoneses llevaban rapiñando por el sudeste asiático desde el siglo XIII, y fue durante el XVI cuando se animaron a organizar operaciones de mayor envergadura. En 1574, un pirata chino llamado Lin Feng intentó por dos veces tomar Manila, la capital del archipiélago español en el Pacífico, sin éxito. Aquel rosario de islas al sur del país del sol naciente tenía fama de ser rico en oro.

En 1582, a la edad de 69 años, por el gobernador de Filipinas Diego Ronquillo de Peñalosa, le fue encargada la misión, como capitán, de expulsar a los piratas japoneses* de la isla de Luzón, en Filipinas, combate que libró de manera exitosa, ante un contingente muy numeroso, con solamente siete barcos y 40 hombres en los combates de Cagayán. Esta derrota creó un precedente, pues el pavor infundido a los piratas nipones (Wokou, que significa “bandidos enanos”, como se conocía a los japoneses) por los soldados españoles hizo que los japoneses no volvieran a pisar Filipinas hasta la Segunda Guerra Mundial. Pacificada la región, Carrión fundo la ciudad de Nueva Segovia (actual Lal-lo), en Cagayán.

*El gobernar Ronquillo tuvo noticias de que un fuerte contingente de piratas estaba saqueando a los indígenas de Cagayán, en el norte de la Isla de Luzón. De su peligrosidad, sirvan las palabras que escribió sobre ellos el gobernador general, Diego Ronquillo, a Felipe II:

Los japoneses son la gente más belicosa que hay por acá.  Traen artillería y mucha arcabucería y piquería. Usan armas defensivas para el cuerpo. Lo cual todo lo tienen por industria de portugueses, que se lo han mostrado para daño de sus ánimas…

En 1580, según se puede leer en la obra de Emilio Sola “Historia de un Desencuentro. España y Japón, 1580-1614”, fue un corsario japonés de nombre Tay Fusa (o Taizufú) el que se dedicó a forzar a los nativos filipinos a prestarle fidelidad y sumisión, al mismo tiempo que les pedía tributo o les vendía como esclavos. En Japón reinaba la anarquía debido a la guerra civil del periodo Sengoku y las filas de las bandas de piratas se nutrían de tropas de señores feudales muertos, desertores y samuráis sin dueño que optaban por dedicarse al pillaje ante la falta de otras salidas laborales más honrosas. Tai Fusa había fundado un asentamiento en Filipinas que iba camino de convertirse en una verdadera colonia que parecía retar a la corte de Madrid y, además, contaba con una flota que superaba cuantitativamente a la española, algo que forzosamente acabó alarmando al Imperio español, que decidió tomar medidas.

No hay comentarios :

Publicar un comentario