viernes, 10 de abril de 2015

Juan de Herrera. Arquitecto (El Escorial), matemático y geómetra


Arquitecto, matemático y geómetra español del siglo XVI, máximo exponente del bajo renacimiento en su país. Seguidor de los maestros italianos, en especial de Sebastiano Serlio y Giacomo da Vignola, estableció un nuevo estilo —llamado herreriano en su honor— estrechamente ligado al imperio español de Felipe II y sus sucesores dinásticos de la casa de los Austrias.

Su obra maestra fue el Monasterio de El Escorial, considerado la "Octava Maravilla del Mundo", construido por encargo del rey Felipe II, el más poderoso de su tiempo, y dedicado a San Lorenzo, en cuya festividad (10 de agosto de 1557) se logró vencer a las tropas francesas en la famosa batalla de San Quintín.

Retrato de Juan de Herrera
Herrera nació en el lugar de Movellán (Cantabria) hacia 1530, en el seno de una familia de hidalgos castellanos. Su abuelo, Ruy Gutierrez de Maliaño y de Herrera, fue señor de Maliaño y el mayorazgo de Herrera con sus tierras en la región. Su padre, Pedro Gutierrez de Maliaño, casado con María Gutierrez de la Vega, fue fruto del segundo matrimonio de Ruy Gutierrez, por lo que los títulos y las tierras fueron heredadas por un hijo mayor del matrimonio. Juan de Herrera casó, en 1571, con María de Álvaro, una acaudalada heredera, enviudando en 1576. Contrajo nuevas nupcias, en 1582, con una sobrina suya, Inés de Herrera, heredera del señorío y mayorazgo. Fue educado en las humanidades y filosofía (en la Universidad de Valladolid), así como en las armas. 

Gracias a su condición de soldado tuvo la oportunidad de conocer países como Alemania, Flandes e Italia. Su inquietud por la cultura le adentró en el estudio de la filosofía, las matemáticas, el arte y todas las humanidades en general. Una de las primeras manifestaciones artísticas fueron las ilustraciones que realizó para el "Libro del saber de astronomía de Alfonso X el Sabio" de 1562. A partir de este momento, coincidiendo con la muerte de Carlos V, comienza a desarrollar su faceta como arquitecto bajo la tutela de Juan Bautista de Toledo, encargado por el nuevo rey Felipe II de la construcción de un monasterio-palacio en El Escorial hasta su fallecimiento en 1572. A partir de este momento Herrera se hizo cargo de la dirección de las obras escurialenses, modificó algunas de sus técnicas constructivas, completó las techumbres y construyó la monumental fachada occidental, la gran basílica de planta centralizada y el templete del patio de los Evangelistas.

Así, en 1563 pasó a ser colaborador de Juan Bautista de Toledo en la construcción de El Escorial y, a la muerte de éste en 1567, le sucedió en la dirección de las obras. Sin duda este monasterio fue la gran realización de tan singular arquitecto, cuyo apellido ha dado nombre a un estilo, el herreriano, que siguieron destacados alarifes españoles, sobre todo en el siglo siguiente.
El Escorial, Juan de Herrera
 
La preciosa biblioteca del Monasterio de El Escorial

Su nombramiento como inspector de monumentos de la corona propició la expansión de su estilo por toda España y le proporcionó nuevos encargos de gran envergadura, entre los que destacan los proyectos para la Lonja de Sevilla (1583), la fachada meridional del Alcázar de Toledo (1571), la fachada principal del Palacio de Carlos V en Granada, la Real Casa de Moneda de Segovia, el Puente de Segovia en Madrid, el Palacio de Aranjuez y el nuevo plano para la villa de Madrid. Una de sus obras más influyentes fue la inconclusa Catedral de Valladolid, un templo corintio de planta rectangular con cuatro torres en las esquinas y crucero central, cuyas trazas inigualables sirvieron de modelo para las catedrales de México y Lima.

Escudo de Felipe II en el Real Monasterio de El Escorial
La aportación fundamental de Herrera a la evolución del renacimiento fue la disolución de la ornamentación figurativa y, como consecuencia, la culminación expresiva de los volúmenes arquitectónicos, propia del clasicismo. Su estilo, bautizado posteriormente como herreriano, dominó la arquitectura española durante casi un siglo, y entre sus seguidores se encuentras figuras tan relevantes como Francisco de Mora, Juan Gómez de Mora o Juan Gómez de Trasmonte. Entre sus características fundamentales destacan el rigor matemático de las proporciones compositivas, los chapiteles de pizarra de origen flamenco y los motivos decorativos geométricos, especialmente pirámides y esferas o bolas. Además de arquitecto, fue un prolífico inventor y un reputado geómetra, fundador de la Academia de Matemáticas de Madrid bajo el mecenazgo de Felipe II. Herrera murió el 15 de enero de 1597 en Madrid.

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