martes, 28 de abril de 2015

Canónigos Honorarios de la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud


Los caballeros españoles de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, por privilegio papal, son "Canónigos Honorarios" de la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud y es por ello que tienen el privilegio de llevar la cruz patriarcal colgada del pecho, así como vestir el hábito de coro y el birrete, una prerrogativa que no se da en otros países donde la Orden está presente, cuyos caballeros visten capa y toco.

La Iglesia Colegial del Santo Sepulcro de Calatayud, considerada madre en España de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalen, quiso en su día mostrar su gratitud hacia los caballeros de dicho Orden, animada por el deseo de conservar y aumentar entre ellos un estrecho y secular vínculo fraternal, estableciendo que sus Caballeros ocupasen un lugar en el Coro de los Canónigos de esa Real Iglesia Colegial, revestidos con el hábito coral, durante las celebraciones sacras.

   
Hábito de coro, birrete y cruz patriarcal, elementos propios de los Caballeros Españoles
El pasado sábado 25 de abril se celebró en Calatayud (Zaragoza) el Capítulo Conjunto de las dos Lugartenencias (Occidental y Oriental) de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, con la asistencia de numerosos Caballeros y Damas, así como también otros actos, como la Liturgia de las Horas en el Coro, la Toma de posesión del estalo de los nuevos Canónigos Honorarios y una misa, seguidos de un fraternal almuerzo.

Acto de entrega de diplomas tras la toma de posesión
Diploma como Canónigo Honorario

Según consta en la web de la propia Orden, La Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud, casa madre de la Orden en España, situada en Aragón, tiene su origen en la donación de terrenos para su construcción por el Conde de Barcelona y Príncipe consorte de Aragón Ramón Berenguer IV, en 1146.

Coro de la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud
El templo se consagró en 1156. Así pués Ramón Berenguer IV, caballero del Santo Sepulcro, cede distintas propiedades y encomiendas al canónigo de Jerusalén, fray Giraldo, enviado por el patriarca de Jerusalén para tomar posesión de las donaciones reales, siendo este el primer prior de Calatayud de 1141 a 1157. Desde ese año hasta 1851, la Colegiata regular del Santo Sepulcro de Calatayud fue residencia de la comunidad de canónigos regulares del Santo Sepulcro bajo la regla de San Agustín.

Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud
Tras la Bula de Anexión de Inocencio VIII de 28 de marzo de 1489, por la que se decidió incorporarla con todos sus bienes a la de San Juan de Rodas (Malta)  los Caballeros y Canónigos sepulcristras aragoneses se dirigieron al Rey Fernando (El Católico) protestando la decisión papal y solicitando su protección. La decidida acción del Rey ante la Santa Sede logró que el Papa Alejandro VI revocara en 1494 lo decretado por su antecesor en lo concerniente al Priorato de Calatayud. De esta manera el Priorato continuó dependiendo directamente de la Santa Sede. Así pues, gracias al apoyo de Fernando el Católico, la comunidad de Calatayud continuó su existencia autónoma, pues el rey consiguió que no le afectase la disolución de la Orden por el papa Inocencio VIII.

Por las desamortizaciones en 1851 y como consecuencia del concordato entre la corona de España y la Santa Sede (Isabel II y Pío IX) la colegiata perdió el cabildo regular y exento de jurisdicción episcopal. Acaba de esa forma de gobernar la Real Colegiata desde su inicio, finalizando así mismo la dependencia directa de Roma y del Patriarca de Jerusalén, que se estableció por Bula de 1262. A partir de ese momento se convierte en Parroquia, dependiente del Obispado de Tarazona.

A finales del siglo XIX, los Caballeros del Capítulo de España de la Orden Militar y Pontificia del Santo Sepulcro solicitaron del Papa León XIII la reinstauración del Templo del Santo Sepulcro de Calatayud como colegiata. El 18 de septiembre de 1901, por breve pontificio, se concede el título de colegiata ad honorem con un cabildo de canónigos seculares presididos por un párroco-prior.

En recuerdo de los lazos históricos que siempre unieron a los brazos religioso y militar de la Orden y para perpetuar la memoria de los Augustos Patriarcas Latinos de Jerusalén, Grandes Maestres de la Orden, los M.I. y Rudos. Canónigos de la Real e Insigne Colegiata del Santo Sepulcro de Jerusalén en Calatayud, dispensan a todos los Caballeros pertenecientes a los Capítulos de la lengua de España el título de “canónigos honorarios” de la citada Real Colegiata, así como el uso de la cruz patriarcal insignia del brazo religioso en forma de venera.

Cruz Patriarcal, de doble travesaño flordelisada


Los caballeros asisten al coro cuando se les convoca, revestidos con su hábito coral y tomando asiento entre los canónigos. Esto es una peculiaridad de los caballeros del Santo Sepulcro en España que no se da en el resto del mundo. 

El hábito de coro consiste en un amplio manto de estameña blanca, hasta los pies, cerrado adelante por unos broches de pasamanería (alamares), con cola (que se lleva normalmente recogida al brazo izquierdo), con sobrecuello de gola rizada. De cuello cuelga un grueso cordón de seda blanco con borlas y nudo corredizo. Al pecho, en el lado izquierdo, la cruz quíntuple, llamada de Jerusalén o de Godofredo de Bouillón; y birrete negro con la cruz quíntuple al frente y una pluma rizada plana. A modo de pectoral se lleva la cruz patriarcal de los canónigos del Santo Sepulcro, indicando la hermandad de la que hablamos.
 

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