miércoles, 10 de febrero de 2016

Leonardo Torres Quevedo. Uno de los más grandes inventores de su época


Fue hidalgo y un notable ingeniero y matemático español, aunque él se consideraba más como inventor que cualquier otra cosa. Alcanzó una gran notoriedad en su época, llegando a presidir la Real Academia de las Ciencias durante varios años.

Ingeniero, inventor y pensador, trabajó desde mediados del siglo XIX en el desarrollo de autómatas y sistemas de control remoto que ahora son reconocidos como grandes hitos en la historia de la ingeniería. Dos de sus inventos más importantes fueron el "Telekino", un sistema de control remoto y "el Ajedrecista", una máquina capaz de jugar al ajedrez de manera autónoma

Leonardo Torres Quevedo, hijo de Luis Gonzaga María Torres Urquijo, y de Valentina de Quevedo y Maza, nació el 28 de diciembre de 1852 en Santa Cruz de Iguña, Molledo (Cantabria) y falleció en Madrid el 18 de diciembre de 1936. En 1885 contrajo matrimonio con Luz Polanco y Navarro, con la que tuvo ocho hijos.

Su padre era ingeniero de Caminos y natural de Bilbao, vinculado a una de las familias de mayor raigambre liberal de Bilbao, como era la de Urquijo; formado en el dinámico Madrid de los años treinta y habiendo viajado y trabajado por toda España; era un vasco ilustrado, abierto a las ideas de su tiempo. Cuando nació Leonardo, trabajaba en la línea del Ferrocarril que uniría Santander y Alar del Rey (Palencia), y que pasaba precisamente por Molledo, siendo evidente que el interés de Leonardo por la técnica procede de la figura de su padre.

Su abuelo paterno, José Luis (Gonzaga) Torres Vildósola nació el 20 de junio de 1772 en Cucquiarachi, en el Presidio/Fuerte de Fronteras (Santa Rosa de Corodehuachi), Provincia de Sonora, Reyno de Nueva España (actualmente Méjico). Era hijo póstumo del Teniente de Dragones del Regimiento de Méjico Don Joaquín Torres Luque (natural de Baeza, Jaén), y de Doña Mª Gregoria Vildósola Anza (nacida en el mismo Presidio). Se instaló en Bilbao hacia 1810. La abuela paterna de Leonardo, Cayetana Mª de Urquijo Avendaño, era natural de Bilbao. El abuelo materno de José Luís (Gonzaga), Gabriel Antonio Vildósola y Gamboa, era Capitán de Dragones del mencionado Presidio. En abril de 1776, Mª Gregoria, que había enviudado en 1771, solicitaba los permisos para hacer viaje a los Reynos de Castilla, junto con su hijo José Luis y sus padres: Gabriel, y Josefa Gregoria de Anza Bezerra-Nieto. Sus abuelos maternos fueron Don José Manuel de Quevedo y Doña Apolinaria de la Maza y Escalera.

José Luis (Gonzaga) obtiene un expediente de hidalguía el 20 de febrero de 1793, como consta en un largo expediente de más de 800 páginas que se encuentra en el Archivo Foral de Bizkaia, en el que figura como residente en Zeánuri (Vizcaya). En el mismo se certifica su condición de descendiente, por parte de padre, de familias de caballeros, escuderos e hijosdalgos (…de los Torres, «Caballeros, Escuderos Hijosdalgo» en Andalucía, y nieto de un «veinticuatro perpetuo» de Baeza, en Jaén), además de, por parte de madre, de la de Vínculo y Mayorazgo de las Casas Solares e Infanzonas de Vildósola y Gamboa, en Castillo-Elejabeitia (ahora llamado Artea, de Vizcaya). Durante nueve meses realizó gestiones para demostrar su genealogía, viajando a Baeza y a Madrid para obtener las certificaciones y declaraciones exigidas en este proceso, siendo la razón de iniciarlo que necesitaba acreditar la condición de hijosdalgo y de limpieza de sangre para ocupar el oficio de Capitán de una de las dos Compañías formadas para la Custodia de Costas y Puertos del Señorío de Vizcaya. Casado con Cayetana María Urquijo Abendaño, natural de Bilbao, tuvo diez hijos, entre ellos a Luis (en 1818), padre de Leonardo Torres Quevedo.

Leonardo, en su juventud residió en Bilbao en donde en 1868 terminó sus estudios de Bachillerato, marchándose a Paris durante dos años para continuar con sus estudios. En 1870 se trasladó, junto con su familia, a vivir a Madrid, y un año más tarde ingresó en la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, pero suspende temporalmente sus estudios en 1873 para acudir como voluntario a la defensa de Bilbao, que había sido sitiada por las tropas carlistas durante la Tercera Guerra Carlista. De vuelta a Madrid finalizará sus estudios en 1876, al poco tiempo de restaurarse la monarquía, siendo el cuarto de su promoción y, al término de los mismos, tras heredar en 1868 una gran fortuna de los Barrenechea, se dedicó a ejercer la ingeniería y a viajar por toda Europa para ampliar sus conocimientos. En 1885 regresó a España, iniciando así su gran trayectoria científica e inventiva, en los campos de aeronáutica, automática, ingeniería y matemáticas.


Las invenciones de Torres Quevedo abarcaron muchos campos. Fue la segunda persona en el mundo en demostrar el control remoto inalámbrico, superado en el logro solo por Nikola Tesla. En 1903, diseñó y construyó el primer aparato de radiocontrol del mundo, el “telekino”, que consistía en un autómata que ejecutaba órdenes transmitidas mediante ondas de radio, presentándolo en la Academia de Ciencias de Paris.

Sus diseños de aeronaves fueron utilizados por franceses y británicos durante la Primera Guerra Mundial (19141918). Fue uno de los principales diseñadores de teleféricos del mundo, así, en 1907, construyó el primer trasbordador para el transporte humano, en el Monte Ulía (San Sebastián). Construyó muchos otros, mediante la Sociedad de Estudios y Obras de Ingeniería de Bilbao, por ejemplo en Chamoix, Bolzano o Río de Janeiro. Pero el más famoso fue el construido sobre las Cataratas del Niágara en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, llamado "Spanish Aerocar", con una longitud de 580 m, que se inauguró en pruebas en 1916, siguiendo hoy en día, un siglo más tarde, en pleno funcionamiento y siendo una gran atracción turística.

Teleférico sobre las Cataratas del Niágara
En 1902 presentó en las Academias de Ciencias de Madrid y Paris un nuevo modelo de dirigible –semirrígido–, con muchas mejoras respecto a los ya existentes –rígidos como el Zeppelin, y flexibles– que solucionaba el grave problema de suspensión de la barquilla al incluir un armazón interior de cables flexibles que dotaban de rigidez al dirigible por efecto de la presión interior. Se asoció con la compañía francesa Astra para su fabricación.

Globo dirigible Astra_Torres
En 1914 publicó una memoria titulada "Ensayos sobre Automática". Con este trabajo Torres Quevedo muestra la posibilidad de diseñar un computador digital electromecánico 20 años antes de que se empezaran a construir. 

El hijo de Torres Quevedo, en una exhibición del Ajedrecista
No obstante, su creación más notable fue “El Ajedrecista”, una máquina que funcionaba por algoritmos y que podía jugar al ajedrez contra un oponente humano de forma totalmente automatizada. Construyó dos, el primero en 1912 que fue expuesto en Paris, y el segundo en 1920 con la ayuda de su hijo, que puede considerarse como el primer juego de ordenador (analógico) del mundo.

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