martes, 8 de noviembre de 2016

Pedro López de Padilla. Clave en la inhabilitación de Juana la Loca


Capitán de hombres de Armas de Juana "la Loca", era hidalgo natural de la ciudad de Toledo. De él hay una anécdota muy humana narrada en sus memorias por un criado suyo, publicada el la colección de Documentos inéditos de la Historia de España.

Pedro López de Padilla nació hacia 1470, era hijo de Pero López de Padilla, Adelantado Mayor de Castilla, y de Leonor de Sarmiento. Fue padre del famoso Comunero de Castilla Juan de Padilla, nacido en 1490 y fallecido en 1521.
La fracción nobiliaria partidaria de inhabilitar a la reina y entregar todo el poder a su hijo Carlos fue a visitarla a Tordesillas, allí se encontraba a su Capitán, quien se oponía vivamente a dicha declaración de enajenación (era representante en las Cortes por el reino de Toledo, así que la opinión de Padilla tenía mucho peso).

Los de la fracción contraria le hacían ver la locura de la reina y él se negaba a aceptarlo. Le hicieron subir a lo más alto de la torre del palacio, a las habitaciones de la reina. Pedro López de Padilla habló brevemente con la soberana, comprobando que había perdido totalmente el juicio. El pobre hombre salio llorando y descendió cabizbajo de la torre, sin mediar palabra, retirándose y dejando el campo libre a los que la querían inhabilitar.

Esto narra su criado, que estaba allí junto con Juan de Padilla (su hijo) que entonces era un muchacho. Uno de los nobles del partido rival les dijo a ambos que tenía intención de tirar de la torre abajo a Pedro si tras ver a la reina seguía en su negativa, por lo que la emoción del momento le salvó la vida.

Juana en su reclusión en el palacio-castillo de Tordesillas

En 1509, Juana es llevada a Tordesillas (Valladolid) para ser recluida por orden de su padre Fernando, y posteriormente, de su hijo, Carlos, debido, por una parte, al crecimiento de sus problemas mentales y, por otra parte, al temor de Fernando a la formación de un partido nobiliario en torno a su hija, que la reconociese como soberana legitima de Castilla. Juana sufrió 46 años de reclusión forzosa. Junto a ella estaba su hija Catalina, que marchará a Portugal para desposarse con Juan III. Juana mantiene en el monasterio de Santa Clara (cercano a Tordesillas) a Felipe sin enterrar (hasta su traslado a Granada en 1525), para impedir de algún modo que la volviesen a casar y así asegurar el trono a su hijo Carlos.

Juana "la Loca" (I de Castilla)
En 1516, muere Fernando, y Juana se convierte en Reina nominal de Aragón, aunque había ciertas instituciones que no la reconocían como tal, situación que aprovechó su hijo Carlos para hacerse con la Corona. Por tanto, Carlos y Juana correinaron en Castilla y Aragón oficialmente, ya que Juana nunca había sido declarada incapaz por las Cortes Castellanas. Esto se reflejará en los documentos oficiales, en los que aparecía el nombre de Juana en primer lugar.

En 1520, se produce el Movimiento Comunero, en el que Juana será una figura clave, ya que este movimiento la reconocía como soberana, en su lucha contra Carlos I. En este asunto, Juana actuó de una manera sorprendentemente cuerda y prudente. Juan de Padilla, se entrevistó con ella y parecía que su causa era legitimada por Juana, por lo que a partir de ese momento, el objetivo de los comuneros sería demostrar que Juana no estaba loca, y que todo había sido un complot desde 1506 para apartarla del poder. Sin embargo, cuando le piden a la reina no solo palabras sino documentos oficiales con su firma, esta se negará rotundamente. La vida de Juana se irá deteriorando progresivamente, tanto mental como físicamente, hasta su muerte en abril de 1555, siendo sepultada en Granada, junto a su esposo Felipe "el Hermoso".

Sepulcro de Juana junto a su marido Felipe en la catedral de Granada
Algunos documentos determinan que Juana no sufrió problemas mentales severos hasta que fue encerrada y con el paso de los años. La conspiración de su padre Fernando y, posteriormente de su hijo Carlos, la convirtieron en “la Loca”

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