martes, 22 de septiembre de 2020

Pedro Navarro, Célebre por su actuación en las Guerras de Italia y Norte de África

Militar e ingeniero y uno de los mejores militares de las guerras de Italia
Hidalgo y Conde de Alvito (Provincia de Frosinone, Región del Lacio, Italia)


Pedro Navarro nació, probablemente, en Garde (Navarra), hacia 1460, en Nápoles. Hijo de un hidalgo navarro llamado Pedro del Roncal, en su juventud se dedicó al pastoreo y a las labores propias de la tierra.

Pasó a Italia y se enroló como soldado raso en las tropas florentinas que luchaban contra Génova, en 1487. En esta guerra se hizo famoso manejando la pólvora, donde ensayó el uso, por primera vez, de minas terrestres que consistían en excavar túneles hasta los cimientos de la muralla, rellenarlos de pólvora, hacerla explotar y así conseguir que los muros se derrumbaran y facilitar el asalto.

Terminada la guerra, marchó a Nápoles, donde se puso al servicio del Marqués de Crotona y se dedicó al corso, atacando navíos y puertos en las costas griegas y norteafricanas para conseguir esclavos y botín que vendían en la propia ciudad.

En 1495, comenzó la guerra de Italia entre Los Reyes Católicos y el Rey francés Carlos VII. El Marqués de Crotona, y con él Pedro Navarro, tomó partido por los franceses debido a unas expropiaciones en su señorío ejecutadas durante las operaciones del Gran Capitán en Calabria.

Dos años después, terminada la guerra, las propiedades del Marqués le fueron restituidas y éste volvió a practicar el corso junto con Navarro. Se hicieron muy temidos tanto que Venecia, una potencia marítima de la época, destinó una flotilla y trescientos hombres para su captura. No lo logró, pero poco después el Marqués fue aprehendido por los turcos y llevado a Estambul donde fue ejecutado.

Navarro, herido gravemente en el asalto a una nave pirata portuguesa, decidió no volver al mar y dedicarse al manejo de la pólvora y la ingeniería militar, poniéndose al servicio del Gran Capitán, quien le hizo responsable de ambas actividades.

En la expedición a Cefalonia, Navarro pudo probar nuevas composiciones de pólvora para minas y el uso del azufre hirviendo que abrasaba a los defensores obligándolos a abandonar las murallas por sus vapores venenosos.

Siguió a Gonzalo Fernández de Córdoba en la segunda guerra napolitana con el rango de capitán. Fue un eficaz colaborador en la reforma de la infantería, llevada a cabo por el Gran Capitán, origen de los famoso Tercios de Infantería española que dominaron el arte de la guerra durante más de 150 años.

Tomó parte en la victoria de Ceriñola y en el ataque a la fortaleza napolitana de Castello Novo, que estaba considerada casi inexpugnable lo que dio ocasión a Navarro a demostrar sus habilidades. El mismo procedimiento usó para rendir la otra fortaleza napolitana, el famoso Castell dell´Ovo situado en el puerto de la ciudad. 

Con el Tratado de Lyon (1504), Luis XII reconocía la soberanía del Rey Fernando el Católico sobre Nápoles. Al terminar la guerra el Virrey concedía a Pedro Navarro la villa y el título de Conde de Alvito.

Castel Nuovo_Nápoles
 
Posteriormente, el Rey Católico se trasladó a Nápoles, destituyó de sus cargos a Gonzalo Fernández de Córdoba y a todos sus capitanes, excepto a Pedro Navarro, y en 1508 le nombró Capitán General de la Armada con la misión de conquistar los reductos piratas del norte de África y, al mismo tiempo, cumplir con lo testado por la Reina Isabel, de llevar la religión católica al continente. En julio, conquistó el Peñón de Vélez de la Gomera. Un año después conquistó Oran, Bujía y Trípoli, pero, a pesar de sus victorias, fue sustituido en el mando por García de Toledo, primogénito del Duque de Alba, a quien el Rey nombró capitán general de África con sede en Bujía.

Se produjeron a continuación, bajo las órdenes de Don García, dos de los fracasos más importantes de la época en la guerra contra los piratas en el norte de África como fueron la derrotas de la Isla de Yerba (Djerba) en agosto de 1510, conocida como isla de los Gelves, frente a la costa tunecina, y el fracaso de las islas de las Querquenes (Ker-Knah) en febrero de 1511, también en Túnez. La primera fue por una imprudencia basada en la confianza y la soberbia y el segundo a una traición.

Tras la derrota de Gelves, Pedro Navarro volvió a atacar la costa de Túnez. El objetivo era las islas de las Querquenes donde pensaba proveerse de agua y de carne. En febrero de 1511 desembarcó en la isla mayor una avanzadilla de 400 hombres al mando del coronel Jerónimo Vianelo, pero la traición de un alférez hizo que los corsarios de la isla degollaran al coronel y a sus hombres mientras dormían.

Navarro volvió a Italia, donde se le ordenó que combatiera, a las órdenes del Virrey Ramón Cardona, en los ejércitos coaligados de la Liga Santa contra la coalición formada por Francia, Ferrara y Florencia. Combatió en el intento fracasado de rendir Bolonia y en la batalla perdida de Rávena donde, a pesar del valor de la infantería española, mandada por Navarro, resistiendo los ataques de los mercenarios lansquenetes alemanes, los infantes franceses y, después de la huida del virrey junto con las tropas de retaguardia, tuvo que rendirse quedando prisionero del Duque de Longueville, que pidió un rescate de 20.000 escudos que el Rey Católico no pagó.

El Rey Francisco I, sucesor de Luis XII, le propuso en 1515 entrar a su servicio con el cargo de general, oferta que Navarro aceptó después de tres años sin que el Rey de España hubiera pagado su rescate. Devolvió al Rey su título de conde. Combatiendo con el ejército francés conquistó el Milanesado y el propio Milán y Brescia. Al acabar la guerra, sin ninguna ocupación, volvió al corso y a hostigar las costas berberiscas. Marginado por el rey francés, ofreció ponerse a disposición del Emperador Carlos I, pero su petición no fue aceptada.

Al estallar la guerra italiana de 1521 a 1526, Navarro otra vez se puso a disposición del Rey francés, fue capturado en Génova por el maese de campo Juan de Urbina, quien había sido soldado a sus órdenes durante la campaña del Gran Capitán. Estuvo preso durante cuatro años en el Castel Novo hasta que terminó la guerra.

Continuó a las ordenes del Rey francés. En la guerra de la Liga de Cognac, después del intento fracasado de tomar Nápoles y durante la retirada de la ciudad del ejército francés, una unidad de caballería ligera española capturó, de nuevo a Pedro Navarro que, recluido en Castel Novo, murió en setiembre de 1528 y está enterrado en la iglesia de Santa María la Nueva en Nápoles.

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