domingo, 6 de junio de 2021

Pedro de Alvarado. Conquistador de Guatemala, Honduras y El Salvador


Adelantado y conquistador español que participó en la conquista de Cuba, en la exploración por Juan de Grijalva del golfo de México y de las costas de Yucatán, y en la conquista del Imperio azteca dirigida por su paisano Hernán Cortés. 

Muy tenerario, puede considerársele como conquistador en Cuba y en México, así como de gran parte de América Central —Guatemala, Honduras y El Salvador— y pudo haberlo sido también del Perú, pero se le adelantó Francisco Pizarro.

Pedro de Alvarado y Contreras nació en Badajoz en 1485. Sus padres fueron don Gómez de Alvarado, de rancio abolengo montañés (Santanderino / Merindad de Trasmiera) e hijo de un comendador de la Orden de Santiago en Hornachos, y de doña Leonor de Contreras, de noble familia extremeña. Contrajo matrimonio con Francisca de la Cueva, sobrina del duque de Alburquerque, y cuando ésta murió, se casó bajo dispensa papal,con la hermana, doña Beatriz de la Cueva. Era hidalgo pero de escaso patrimonio, así que marchó a Sevilla y desde muy joven se empleó en actividades de riesgo con las que se ganaba la vida. Con el tiempo, llegaría a ser nombrado Caballero de Santiago.

Pedro de Alvarado, luciendo la cruz de Santiago
En 1510, a la edad de 25 años llegó a La Española, junto a sus hermanos y varios de sus numerosos primos, acompañando al virrey Diego Colón. Desde 1513, a las órdenes de su tío Diego Velázquez, participó en la conquista de Cuba, jugando un papel destacado  por su entrega, pero será cuando Cortés lo reclute cuando el aventurero mostrará lo mejor y lo peor de su carácter. Hernán Cortés y Pedro Alvarado compartían un origen y se entendían pero eran esencialmente dos personas opuestas.

En 1518, acompañó a Juan de Grijalva en la exploración de las costas de Yucatán y el Golfo de México, en la que se produjo el descubrimiento de Cozumel. En 1519, se convirtió en lugarteniente de Hernán Cortés en la Conquista de México y juntos llegaron a Tenochtitlán en noviembre del mismo año. En 1520, cuando Cortés regresó a la costa para enfrentarse a Pánfilo de Narváez, que tenía órdenes de deponerle del mando y apresarlo, Pedro de Alvarado cometió abusos y crímenes contra los aztecas (al sospechar una traición, su desconfianza le llevó a protagonizar los sangrientos sucesos, en los que se ensañó con los aztecas llegando a pasar a cuchillo a más de un millar), lo que provocó un gran levantamiento indígena y la matanza de españoles en la retirada de la Noche Triste (30 de junio de 1520). Acompañó a Cortés en la reconquista de Tenochtitlán, obtenida en agosto de 1521, por la que recibió las más grandes encomiendas de México. Visto su ardor en el combate*, Cortés le dio permiso para conquistar Guatemala, hacia donde partió con un gran ejército de infantes y jinetes, secundados por un millar de indios calúas.  

Pedro de Alvarado en batalla contra los indígenas guatemaltecos

En poco más de seis meses derrotó a las tres grandes estirpes de Centroamérica, dejando a su paso sangre y discordia. Posteriormente, tras la conquista de Guatemala y El Salvador,  acompañó a Hernán Cortés en la conquista de Honduras, incluyendo una parte del territorio de la actual Nicaragua. El 25 de julio de 1524 fundó Santiago de los Caballeros, luego llamada Antigua Guatemala.

Escudo de la ciudad de Santiago de los Caballeros


*Su actuación resultaría muy destacada en todas las batallas que hubieron de sostener los españoles contra los indígenas. Tabasco, Centla y Ulúa, fueron lugares donde comenzó a admirarse el valor de Alvarado. Cuando se firmó la paz con los tlaxcaltecas, se casó con una princesa, hija del cacique Xiconténcatl, bautizada como Luisa Xiconténcatl, con quien tuvo dos hijos, Pedro y Leonor, quien años más tarde se casó con Pedro Portocarrero, y tras enviudar, con el duque Francisco de la Cueva.. Debido al color rubio de sus cabellos, los indios comenzaron a llamarle Tonatiuh, el Sol.

En 1527, con fama bien ganada, regresó a España y, protegido por Francisco de los Cobos, el emperador Carlos V lo nombró gobernador, capitán general y adelantado de Guatemala más de lo que conseguiría nunca Cortés de Nueva España–, adonde regresó acompañado de su reciente esposa Francisca, que no pudo soportar la dureza del viaje y falleció al poco de poner pie en Veracruz. Fue encarcelado por Nuño de Guzmán, presidente de la Audiencia de México, y luego liberado ante el anuncio de la vuelta de Cortés y ganar los pleitos interpuestos.

Fundo el Puerto de Iztapa en el Pacífico Sur de Guatemala donde construyo una flota. En 1534, encabezó una expedición para conquistar el Perú, donde se sabía había los fabulosos tesoros del imperio Inca. Tras una larga y fatigosa expedición por la selva ecuatoriana llegó a las proximidades de Quito, sólo para enterarse de que Francisco Pizarro se le había adelantado. Perdida la gloria de la conquista vio al menos la oportunidad del negocio y vendió el servicio de sus tropas, caballos y barcos a Diego de Almagro (y Belalcazar), que ya se encontraba en esa parte del territorio, previo pago de cien mil pesos de oro, según cita Francisco López de Gómara, en su Historia General de las Indias, regresando a su jurisdicción en Guatemala.

Pedro de Alvarado pensó en organizar una nueva expedición, ésta vez a las islas Molucas. Mientras le llegaba el permiso real, sufrió “juicio de residencia” (Guatemala / 1536-1538) que terminó en forma favorable a sus intereses, y recibió una petición de socorro por parte de Andrés de Cereceda, gobernador interino de Honduras, por lo que Pedro abandonó de inmediato sus proyectos y partió en ayuda de su amigo a Honduras, donde fundaría las villas de San Pedro de Sula y Gracias a Dios.

Grabado que representa a Pedro de Alvarado
Hacia 1537 volvió a España y se le confirmó la gobernación de Guatemala por siete años, otorgándosele, también, una capitulación para que explorara las costas occidentales de México e ir a las islas del Poniente (las Molucas), en una gran expedición a su costa y para la que se asoció con el virrey de Nueva España, Antonio de Mendoza y Pacheco; también se le reconoció el gobierno de Honduras, con facultad de permutarlo con Francisco de Montejo por el de Chiapas. En España contrajo nuevo matrimonio, el 9 de agosto de 1538, con doña Beatriz de la Cueva, su cuñada, llamada la “Sin Ventura”, pues enviudó al año de casada y falleció tan solo un año después, regresando a América en 1539.

en 1540, con tres navíos, 300 soldados y numeroso séquito, llegó a Puerto de Caballos (Honduras) en abril de 1539. El virrey Mendoza, por su parte, organizó varias expediciones sin contar con su socio Alvarado, hasta que un acuerdo entre ambos llevó a la organización de una expedición por el Pacífico en busca de nuevos territorios.

Pero mientras se preparaba la expedición, en 1541, tras recibir noticia del virrey, acudió en su auxilio para sofocar una revuelta de indígenas en Nueva Galicia y lideró la represión contra los rebeldes caxcanes y chichimecas. El gobernador Cristobal de Oñate le había solicitado ayuda y durante un combate en Mixtón (en Nochistlán, cerca de Guadalajara, hoy estado de Jalisco), Pedro de Alvarado fue arrollado por un caballo en estampida y tras agonizar algunos días falleció, tras el desafortunado accidente y haber testado, en la Villa de Guadalajara (Nueva España) el 4 de julio de 1541.


Bernal Díaz del Castillo lo describe así: Alvarado tenía buen cuerpo y era muy activo, de buenos modos y trato y siempre estaba sonriendo. Era gran jinete, gustaba de vestir bien; usaba una cadena pequeña con una joya y usaba un anillo con un buen diamante. Pero hablaba demasiado y era muy tramposo en los juegos.


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