martes, 5 de abril de 2016

Santo Domingo de Guzmán. Fundador de la orden de los Dominicos (Predicadores)


Fundador de los Dominicos (Orden de Predicadores). Contemporáneo de San Francisco de Asís y maestro de Santo Tomás de Aquino. Se le atribuye haber recibido de la Virgen el Santo Rosario, aunque parece ser que su práctica era anterior.

Domingo nació en Caleruega (Burgos), en 1170, perteneciente por entonces a la diócesis de Osma, en el seno de una familia noble (hidalga), profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix Núñez de Guzmán y doña Juana de Aza (declarada beata), parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal. Sobrino nieto, por línea materna, de los condes-don Pedro y don rodrigo González de Lara. Su abuelo era don Ruy Núñez de Guzmán, señor de la Villa de Guzmán, en la provincia de Burgos. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

Santo Domingo, fundador de los Dominicos
De los siete a los catorce años, bajo la preceptoría de su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán (Burgos), despertó su vocación hacia el estado eclesiástico. De los catorce a los veintiocho, vivió en Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia. Fue nombrado subprior del capítulo de los canónigos regulares de Osma (Soria).

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego de Acebes, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando con una princesa danesa que, aunque acordada, finalmente no se realizó. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, siempre acompañando al obispo Diego a Dinamarca y a Roma, decidiéndose durante ellos su destino y clarificándose definitivamente su ya antigua vocación misionera.

En sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc (sur de Francia), como predicador de la verdad entre los cátaros. Ese mismo año funda el monasterio para conversas albigenses de Prouille (cerca de Franjeaux, Francia), a las que puso bajo la regla agustiniana. Tas el asesinato de su legado Pedro de Castelnau en 1208, el papa organizó una cruzada contra los albigenses (1209-1213); Domingo de Guzmán se negó a participar en ella e insistió en la predicación como único medio para erradicar la herejía.

En 1215, y con la participación de Foulques, obispo de Toulouse, organizó un grupo con varios compañeros con el propósito de formar una congregación que se dedicase a la predicación y a la enseñanza. Así, tras rechazar varios obispados (Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente), en 1215, después de fundar una casa en Toulouse que había sido cedida por Pedro de Seila, marchó a Roma durante la celebración del III Concilio de Letrán para obtener del papa Honorio III la confirmación de su fundación. Además de ésta, que le fue otorgada en diciembre de 1216, Domingo consiguió para la congregación el título de “Predicadores” en enero del año siguiente. Una vez instruidos los dieciséis integrantes de la orden, en agosto de 1218 los distribuyó entre las ciudades de París, Madrid, Bolonia y Roma con el fin de que continuasen la obra.

Armas de la Orden de PREDICADORES (O.P.) u Orden de DOMINICOS
Dibujo realizado, por don Carlos Acuña y Rubio.
Domingo, mientras tanto, se dedicó a la organización de la congregación, que celebró su primer capítulo general en 1220 en Bolonia (Italia), y en el transcurso del cual le otorgó un estatuto original de pobreza mendicante basado en la legislación de la Orden de Grandmont. Al año siguiente, motivado por el crecimiento de la congregación, convocó el segundo capítulo general de la orden, durante el cual la dividió en ocho provincias y organizó una campaña de predicación en Lombardía (Italia). Falleció en Bolonia  el día 6 de agosto del año 1221, de regreso de un viaje a Venecia; sus restos yacen en una capilla de la iglesia del convento dominico de Bolonia. Fue canonizado por Gregorio IX por medio de la bula Fons sapientae el 3 de julio de 1234. Su fiesta se celebra el 8 de agosto.


La leyenda narra que el surgimiento del Santo Rosario se debió a que María se lo entregó, en 1221, a Santo Domingo de Guzmán.



En el año 1214 Santo Domingo, el fundador de la Orden de los Predicadores (o Dominicos), estaba angustiado porque estaba fracasando en su intento de convertir a los herejes cátaros albigenses. Santo Domingo se lo atribuyó a la profundidad y gravedad de la pecaminosidad de los herejes y al mal ejemplo de los católicos.




Así que se fue solo al bosque y lloró y oró continuamente por tres días para aplacar la ira del Dios Todopoderoso. Azotó su cuerpo y torturó su carne. Por el ayuno, el dolor y el agotamiento, él pasó a un estado de coma. En esa circunstancia Domingo experimentó una aparición de María Santísima, mientras estaba en estado de coma, que unió a Santo Domingo con el Rosario.

Si bien es cierto que Santo Domingo fue el hombre de su época que más contribuyó a la formación y difusión del Rosario –movido por una gracia singular-, esta oración no fue una fórmula precisa y fija que la Virgen le entregara al santo, sino que sufrió cambios con el paso de los siglos. El Rosario, en su forma medieval, era más flexible que en la actual.

viernes, 1 de abril de 2016

La Real Compañía de Guardiamarinas


Tras la llegada de los Borbones a España, con felipe V, la consiguiente y terrible guerra de Sucesión y la paz derivada de los tratados de Utrecht, se fundó la Marina Militar, en principio afrancesada y totalmente diferente a la de los Austrias y, para dotarla de oficialidad, se creó la Real Compañía de Guardias Marinas en Cádiz (1717).

Debida a la fecunda obra del intendente general y luego secretario del Despacho Universal de Marina, don José Patiño. Esta última fundación supuso la incorporación de nobles e hidalgos de toda España y de notable número de italianos de diversos territorios, irlandeses, ingleses, escoceses, portugueses, malteses y franceses*.

Película española de 1967 (Director: Pedro Lazaga)

José Patiño Rosales (Museo Naval de Madrid)
El decreto de fundación de dicha Real Compañía de Guardias Marinas preveía favorecer el ingreso en ella de hijos de militares españoles. El análisis de los 1.944 guardias marinas (o guardiamarinas) que componían esta compañía gaditana, hasta que en 1777 se abrieron las de Ferrol y Cartagena y se trasladó esta a San Fernando, indica que la edad media de entrada en ella era de unos 16 años

De los que hicieron carrera en la Real Armada, un total de 109 (9,9%) alcanzaron el generalato (hoy día almirantazgo). A tenor de este último dato cabe recordar el refrán existente en la España del siglo XVIII: «Te deseo más vida que a un general de Marina» y sabemos que la observación popular convertida en refranes no suele fallar.

Las provincias y territorios españoles aportaron guardiamarinas en diversa proporción los italianos, con un 2,96%, superaron a muchas provincias peninsulares y a todos los territorios por entonces vinculados a la Corona española. Por otras estadísticas se sabe que Andalucía (42,93%), Navarra, Vascongadas, Murcia y los presidios fueron las únicas regiones que aportaron un porcentaje de guardiamarinas mayor que el que le correspondería por su población –esta última tomada del censo de Ensenada–, si bien no se puede comparar con los italianos por carecer de datos de los censos de sus reinos. Vascongadas, Castilla la Vieja y Castilla la Nueva, con un 9,25%, un 8,36% y un 6, 20% respectivamente, fueron las regiones que más aportaron, con gran diferencia respecto a las otras, exceptuando a Andalucía. (Fuente: D. de la Válgoma, y B. de Finestrat, Real Compañía de Guardias Marinas y Colegio Naval, Madrid 1944)

En 1777 se abrieron las compañías de Ferrol y Cartagena y se trasladó la de Cádiz a San Fernando. Al abrirse la Real Compañía de Cartagena, se seleccionó para mandarla al prestigiosísimo capitán de navío don José de Mazarredo, que por entonces era el alférez de la de Cádiz. Durante su mando de la compañía publicó las Lecciones de navegación para guardias marinas, la Colección de tablas de navegación, y tomó el mando del navío «San Juan Bautista» para perfeccionar la enseñanza práctica de los caballeros, en cuyo barco comenzó a utilizar un cronómetro encargado a Londres para resolver, de una vez por todas, el problema del cálculo de la longitud.

Stefano Reggio y Gravina. Nacido en Palermo (Sicilia) en 1699, asentado el 7 de febrero de 1717, figura como el primer guardiamarina asentado en Cádiz, aunque en realidad lo fue don Juan Castellón, mas siendo Stefano hijo del príncipede Campoflorido y de Yacci se le concedió ese honor cuando se hizo el libro maestro en 1773. El último es Isaac Peral y Caballero, nacido en Cartagena (Murcia) el 1 de junio de 1851, y que figura con el nº 6.916 en la obra “Real Compañía de Guardias Marinas y Colegio Naval Militar–Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes”.

La clase de aspirante de Marina fue creada en 1841; hasta entonces sólo existía la de guardiamarina. Desde el establecimiento de la Real Compañía de Guardias Marinas en 1717, era preciso obtener «merced» (carta orden) de guardia marina y probar la nobleza (pruebas de nobleza) de los cuatro abuelos, o hidalguía al uso de Castilla, por los cuatro costados. Las pruebas de nobleza –a las que se añadían informes morales y sociales de la familia– fueron abolidas por la Constitución de 1812, rehabilitadas en 1814 y suprimidas definitivamente en 1845, manteniéndose, empero, las pruebas de limpieza de sangre hasta 1865. En el Colegio Naval Militar se ingresaba, pues, por gracia y tras prestar examen de suficiencia de estudios elementales. A partir de 1870 (Escuela Naval Flotante, con base en la fragata Asturias, de pontón en Ferrol) se establece el sistema de oposición tal como hoy lo entendemos.


Academia de Guardias Marinas (Cádiz, 1717-1769)

En 1717 se inauguró en Cádiz la primera Compañía de Guardias Marinas, impulsada por José Patiño. Se pretendía dar una formación mixta científico-práctica a los futuros oficiales de la Marina de Guerra, buscando un intermedio entre la formación británica de los midshipmen, eminentemente práctica, y la formación de los Gardes marins franceses, sólidamente teórica. El 7 de febrero de 1717 ya contaba con los 37 primeros futuros alumnos. Esta Compañía de Guardias Marinas es el primer antecedente de la actual Escuela Naval Militar. Desde su fundación, la Academia de Guardias Marinas ostentó las principales denominaciones de los centros docentes: Academia y Colegio cuando en 1824 se estableció en el Arsenal de la Carraca, y Escuela, cuando en 1871 se instaló en Ferrol a bordo de la fragata Asturias.

El Cuerpo de Guardias Marinas era considerado como tropa de la Casa Real, y sustituía a los Guardias de Estandarte y a los Cadetes de Cartagena.

Película de 1960, con Manuel Gil Huidobro
El cine español ha llevado a la Gran Pantalla, en varias ocasiones, la vida de los guardiamarinas, películas de gran éxito en su momento. La primera de ellas "Botón de Ancla" con Manuel Gil Huidobro (primo del autor de este blog) como principal protagonista.
 

Buque Escuela "Juan Sebastián Elcano"

El Buque Escuela "Juan Sebastián Elcano" es el barco más representativo y conocido de la Armada en España. Para el país visitado es una embajada bella, joven y amable que viene de una nación amiga. Su silueta es francamente conocida por los amantes de los grandes veleros, y tiene un gran poder de atracción para el público en los puertos allá donde atraca.

lunes, 28 de marzo de 2016

Isaac Peral, marino e inventor. No era hidalgo, pero se comportó como tal


Isaac Peral y Caballero, hijo de militar y brillante marino, entró en el Colegio Naval Militar en 1865. Tras su paso por la institución, realizó el Curso de Estudios Superiores (al que sólo accedían los más brillantes alumnos de las Academias). 

Tras varios destinos en diversas partes del mundo, fue nombrado profesor de Física y Matemáticas en la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada. Allí ideó el invento por el que sería conocido, aunque no fue ni mucho menos el único, el torpedero submarino. Apoyado por la reina Isabel II y denostado por muchos de sus compañeros y superiores, al final pudo ver su submarino construido y botado en el Arsenal de La Carraca en 1888. 

Pasó todas las pruebas, pero a algunos le molestó el éxito, y su invento, único en el mundo, quedó olvidado, sin uso ni reconocimiento. Peral, desengañado, abandonó la Armada, y se dedicó desde entonces al ámbito empresarial, trabajando en nuevos proyectos relacionados, preferentemente, con la electricidad.


Isaac Peral y Caballero (1851-1895)

Su padre, Juan Manuel Peral y Torres
Isaac (Tomás José María Segundo) Peral y Caballero nació en Cartagena (Murcia) el 1 de junio de 1851, aunque su padre, condestable (sargento) del cuerpo de Artillería de la Armada, y más tarde capitán de Infantería de Marina, Juan Manuel Peral Torres (18211872), era natural de la isla de San Fernando (Cádiz), que casó con su madre Isabel Caballero Díaz (18211871), natural ella sí de Cartagena, en 1847. Sus abuelos paternos: D. Pedro Manuel Peral del Castillo, nacido en 1789 en Higueruela o Alpera (Albacete)  capitán de Artillería de Marina y Doña María Josefa Torres Carreño, natural de San Fernando; abuelos maternos: Pascual y Josefa, y por padrinos: Tomás Caballero y Josefa Díaz. Tuvo una hermana (Isabel) y dos hermanos, alistados también, como él, en la Armada: Pedro (18491897), capitán de fragata que tuvo varias acciones destacadas recompensadas con melladas; y Manuel (18621900), al mando del cañonero Leite durante la batalla de Cavite (Filipinas) el 1 de mayo de 1898, al que se le formó consejo de guerra tras entregarse a los estadounidenses sin presentar combate.

El 22 de diciembre de 1859 su madre mandó una solicitud a la Reina Isabel II, la cual concedió al joven Isaac, de tan sólo ocho años, el título de aspirante de Marina y a utilizar el uniforme de la corporación, con el compromiso firme de ingresar en la Escuela Naval en cuanto alcanzara la edad pertinente (14 años). Así, siguiendo la tradición paterna, el 1 de julio de 1865 ingresa como aspirante  (figura con el nº  6.916 en la obra “Real Compañía de Guardias Marinas y Colegio Naval MilitarCatálogo de pruebas de Caballeros aspirantes”), en el actualmente desaparecido Colegio Naval Militar de San Fernando, aplicándose en los estudios de las matemáticas, álgebra y geometría, por lo que sus compañeros lo llamaban el “profundo Isaac”. Además, estudió astronomía, la construcción naval, maniobra, pilotaje, historia naval, historia de España, mecánica, física y máquinas de vapor. El 26 de diciembre de 1866 se le otorga el grado de Guardiamarina de 2ª clase. Viajó como guardiamarina en un buque de vela desde Cádiz a Manila (Filipinas). En 1872 ascendió a alférez de navío y ese mismo año fue destinado a Cuba como segundo Comandante del cañonero Dardo, recibiendo una Cruz roja al mérito naval por la defensa de Nuevitas contra los insurrectos de Cuba.

En 1874 regresó a España y fue enviado a combatir en la Tercera Guerra Carlista, participando en algunos bombardeos y bloqueos de las localidades de Elanchove y Bermeo en la costa cantábrica. Continúo la campaña de cruceros hasta el 23 de octubre de1875, en que es desembarcado y destinado a la fragata Blanca y a la Numancia, como profesor instructor de guardias marinas, demostrando una vocación profunda por el saber y la investigación (resultado de ello fue la publicación de dos libros sobre astronomía).

El 20 de abril de 1877 Isaac Peral se casa en Cádiz con Carmen Cencio y Rodríguez (18551945), de 21 años de edad, hija del médico y alcalde de San Fernando, Antonio Cencio Romero, teniendo nueve hijos.

El 21 de julio de 1880 asciende al grado de Teniente de Navío, embarcándose en Cartagena con destino a Filipinas. Al caer enfermo, en 1882 regresó a San Fernando para trabajar como profesor en la Academia de Ampliación de Estudios de la Armada (en la Capitanía naval de San Fernando), donde al poco tiempo se hace cargo de la cátedra de Física-Matemáticas, da clases de Química y Alemán y durante esos años de docencia inicia su investigación sobre la navegación submarina, continuando los trabajos del catalán Narciso Monturiol y otros, aunque fue acusado de plagio por esto.

Durante toda su carrera militar en la Marina, Isaac Peral se había preocupado por tratar de resolver el problema de la defensa de la nación frente a las modernas máquinas de guerra con que contaban otros países. Su invento, el sumergible torpedero era, en efecto, el arma de guerra perfecta, que nada tenía que ver con el de Monturiol, creador de un sumergible de madera (el Ictineo o barco-pez). Su idea era la de un submarino propulsado eléctricamente, frente a la propulsión manual o por vapor, y que incorporase un sistema para disparar torpedos bajo el mar.

El 23 de octubre de 1887 se inició la construcción del sumergible.Se realizaron varias pruebas, desde finales de 1888 hasta 1890, con informes favorables. La propulsión se obtenía de dos motores eléctricos de 30 caballos cada uno; la energía la suministraba una batería de 613 elementos que pesaba 30 toneladas. Incorporaba además un tubo lanzatorpedos, tres torpedos, periscopio, un sofisticado "aparato de profundidades", que permitía al submarino navegar en inmersión a la cota de profundidad deseada por su comandante y mantener el trimado (estabilidad) del buque en todo momento, incluso tras el lanzamiento de los torpedos, a partir de un doble sistema de hélices. Y todos los mecanismos necesarios para navegar en inmersión hacia el rumbo prefijado.


Pruebas del submarino torpedero de Isaac Peral (Cádiz-1890)
La Comisión Técnica nombrada al efecto avaló el éxito de las pruebas del primer submarino de la historia. Sin embargo, oscuros intereses nunca aclarados motivaron que las autoridades del momento desecharan el invento (a finales de 1890, la Armada dictaminó la anulación del proyecto del submarino) y alentaran una campaña de desprestigio y vilipendio contra la persona del inventor, pero éste no quiso vender la patente de su invento a potencias extranjeras, rechazando todas las ofertas, comportándose como un "verdadero hidalgo".



Proyecto de escudo nobiliario de don Isaas Peral y Caballero, realizado seguramente cuando el propio Sagasta  propuso a las Cortes se recompensara el éxito de las pruebas del submarino de su invención con un título ducal con grandeza de España, concesión que no tuvo lugar finalmente (Museo Naval)

La llamada “cuestión Peral” provocó, además de las polémicas políticas en la prensa, la paralización de la construcción de un segundo submarino que hubiera solucionado las deficiencias ofensivas del primero. Desengañado de la Marina, Isaac Peral tras 26 años y haber servido en 32 buques diferentes, se vio obligado a pedir y obtiene, el 5 de noviembre de 1891, la licencia absoluta de la Armada, para intentar aclarar a la opinión pública la verdad de lo sucedido, al mismo tiempo que emprende una fracasada carrera política en el Puerto de Santa María y, posteriormente, negocios privados relacionados con los acumuladores eléctricos, estableciéndose en Madrid. Su obra, en materia eléctrica, fue continuada por Tudor, que adquirió su innovadora batería y la comercializó por todo el mundo.

Submarino de Isaac Peral expuesto en Cartagena
El 22 de mayo de 1895 Isaac Peral y Caballero falleció tempranamente de meningitis a los 44 años, después de ser operado de urgencia en Berlín por un tumor cerebral. Enterrado en el cementerio de la Almudena (Madrid), sus restos fueron trasladados en 1911 a Cartagena y en 1927 se inhumaron definitivamente en el Panteón de Hombres Ilustres de Cartagena. Su olvidado submarino, que estuvo muchos años en el Arsenal de la Carraca, fue trasladado a la Base de Submarinos de Cartagena en 1928 para años después, en 1965, reubicarlo en el Paseo del Muelle de esta ciudad.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén. Oficios de Semana Santa




Los Santos Oficios de Semana Santa 2016, de la Lugartenencia de España Occidental, Capítulo Noble de Castilla y León, Sección Centro, tendrán lugar en la Real Basílica de San Francisco el Grande (Madrid)

PROGRAMA

Jueves Santo 24 de marzo, a las 18:00 h.

Sentido religioso: Cena del Señor, institución de la Eucaristía y del Orden Sacerdotal, y el Mandamiento del Amor. Al final, exposición del Monumento.

Viernes Santo, 25 de marzo, a las 18:00 h.

Sentido religioso: Pasión del Señor. Adoración de la Cruz.

Sábado Santo, 26 de marzo, a las 23:00 h.

Sentido religioso: Vigilia Pascual, Conmemoración de la Resurrección del Señor. Iluminación del Cirio Pascual, canto del Exulte, lecturas del Antiguo Testamento, Bendición del Agua y celebración de la Eucaristía.
  
Interior de la Real Basílica de San Francisco el Grande (Madrid)

PROCESIÓN CONGREGACIÓN DE LA SOLEDAD Y EL DESAMPARO

Los Caballeros y Damas de la OCSSJ están invitados a asistir a la Procesión de la Congregación de la Soledad y el Desamparo de Madrid que tiene su salida el día 26, Sábado Santo, a las 16:30 h. de la Iglesia Conventual de las Calatravas de Madrid (C/ Alcalá nº 25).


Se trata de una Procesión muy antigua y con mucha solera a la que, tradicionalmente, la Orden asiste acompañando a Nuestra Señora de la Soledad.

viernes, 18 de marzo de 2016

Lope de Aguirre. Conquistador sin escrúpulos, que se rebeló contra Felipe II


Lope de Aguirre el conquistador español inmortalizado en las películas "El Dorado" de Carlos Saura y "Aguirre, la cólera de Dios de Werner Herzog". Simón Bolívar dijo que la rebelión de Lope de Aguirre fue la primera declaración de independencia de una región de América. Aguirre se rebeló contra el rey Felipe II, al que envió cartas con un lenguaje correcto pero rebelde. Como consecuencia, él y sus hombres fueron perseguidos a lo largo de miles de kilómetros.

Hidalgo segundón, que, ya que no va a heredar nada y que no tiene nada que perder en la Península, coge por uno de los pocos caminos que les queda a los de su condición social para, como mínimo, conservar lo que los suyos habían conseguido -su estatus, su manera de ser y vivir- y, si posible, volver a ascender socialmente: enrolarse para ir a prestar servicios militares en las Indias recién descubiertas. 

Lope de Aguirre nació en  Oñate (Guipúzcoa) en torno a  1511/1515 siendo hijo segundón de una familia hidalga acomodada, con cierta cultura, posiblemente de familia de escribanos, y murió en Barquisimeto (Venezuela) el 27 de octubre de 1561. 


Cuando Lope de Aguirre llegó a Sevilla, el Consejo de Indias ponía restricciones y la Casa de Contratación, fundada en 1503, exigía fianzas y otros requisitos para viajar a América. En aquel tiempo llegaban a Sevilla las fabulosas noticias sobre los tesoros del Perú. Hernando Pizarro había llegado con el quinto real del tesoro de Atahualpa. Lope de Aguirre, en plena juventud, pues apenas contaría veintiún años, se encuentra en aquel mundo de aventureros, soldados, mercaderes y ambiciosos de todo orden que esperaba embarcar para América. Las restricciones, como ocurría otras veces, desaparecen, pues Rodrigo Durán, contador de D. Pedro de Heredia, reclutaba hombres para su gobernación de Nueva Lombardía. Entre los 250 escogidos se cree figuraba Lope de Aguirre.

Pasó al Perú poco después de su descubrimiento, hacia 1536. Participó en la conquista y colonización de varios lugares, pero sobre todo se vio involucrado en las luchas entre los colonizadores españoles; primero en las guerras civiles entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro (1537-1554) y, más tarde, apoyando al virrey Blasco Núñez de Vela en la implantación de las Leyes Nuevas contra la resistencia de parte de los colonos, encabezados por Gonzalo Pizarro (1544-1546).


Condenado por un juez a ser azotado públicamente por incumplir las leyes que protegían a los indios (1551), persiguió a dicho juez hasta matarle; su fuga de la Justicia cesó en 1554, al acogerse a la amnistía concedida por Pedro de Alvarado a los que se alistaran para luchar contra la rebelión de Hernández Girón.

En 1559 se encontraba Aguirre entre los soldados de peor fama del Perú, donde era conocido con el sobrenombre de el Loco. Era de corta estatura pero vigoroso, tenía el aire atravesado y arrastraba una cojera, secuela de las heridas recibidas en el campo de batalla. Su mala reputación era para él una especie de gloria, pero para los administradores españoles la presencia de aquel hombre pendenciero e indomeñable suponía un peligro. Por ello se decidió embarcarle con el grupo de agitadores del cual era cabecilla en la primera expedición a tierras lejanas que se dispusiera, para mantenerlo a raya. Y esa expedición fue la que Pedro de Ursúa, del que Aguirre había sido compañero en varios viajes, emprendió con el objetivo de conquistar la legendaria tierra de El Dorado.

Así, en 1560 se embarcó en la expedición de Pedro de Ursúa en busca de las legendarias riquezas de Eldorado; una flota con centenares de soldados descendió por los ríos Huallaga y Amazonas, sin encontrar rastro de riqueza alguna: el descontento consiguiente fue aprovechado por Lope de Aguirre para organizar un motín, asesinar a Ursúa y tomar el mando de la expedición. Apodado por sus hombres como "El Loco" o "El Tirano".

Mapa del recorrido, desde los Andes hasta Barquisimeto (Venezuela). La más aterradora aventura americana es el desvío de la expedición a El Dorado. Lope de Aguirre decidió que estaba en el Perú, y ordenó la vuelta.
En lugar de regresar al punto de partida, como pretendía Ursúa, Aguirre continuó el descenso por el Amazonas, en medio de una sucesión de crímenes. En 1561 se rebeló contra el rey de España (a quien hizo llegar una carta) y proclamó a uno de sus colaboradores (Fernando de Guzmán, a quien también mataría poco después) «Príncipe del Perú, Tierra Firme y Chile»; no sin anacronismo, algunos historiadores han querido ver en este gesto alucinado un precedente de la independencia americana.

Navegó hasta el Atlántico y bordeó la costa hasta Venezuela, con intención de llegar a Panamá, apoderarse de la flota y fomentar una sublevación contra la metrópoli. Allí donde arribaba, Lope se dedicaba al pillaje, saqueando los puertos, quemando todo cuanto se le ponía por delante, llevado de su loca furia. El fraile de la flotilla se permitió aconsejar, suplicar a su capitán que no fuera tan cruel. Aguirre le escuchó atentamente, y lo mandó ahorcar.

De los cuatrocientos hombres que salieron con Ursúa, no le quedaban a Lope más que ciento cincuenta, y de éstos, muchos iban, por días, desertando. Aguirre, al verse sin la tripulación necesaria para sus barcos, les pegó fuego, y luego se refugió, con su hija y algunos compañeros fieles, en las proximidades de Barquisimeto, de Venezuela. Allí, en el campo, en una casa abandonada, Aguirre escribió un memorial a Felipe II, justificándose de sus desmanes, y para dar más fuerza a su documento, lo firmó de esta manera audaz, cínica y absurda: "Hijo de fieles vasallos tuyos vascongados, y yo, rebelde hasta la muerte por tu ingratitud, Lope de Aguirre, el Peregrino".



Las tropas del rey, al mando del maestre de campo Diego García de Paredes y del capitán Hernando Cerrada Marín, unidas con algunos desertores de Aguirre, fueron acorralando al capitán vasco como a una bestia feroz, para darle muerte. Quebrantado, cercado, cuando se vio irremisiblemente perdido, Lope, sacando su daga, la hundió hasta el puño en el corazón de su hija, que era todavía una niña. No quiero -dijo- que se convierta en una mala mujer, ni que puedan llamarla, jamás, la hija del traidor. Después mandó a uno de sus soldados fieles que le disparara un tiro de arcabuz. Después de muerto le cortaron la cabeza y descuartizaron el tronco, conservándose la calavera en la iglesia de Barquisimeto, encerrada en una jaula de hierro.

lunes, 14 de marzo de 2016

Hidalgos en Cervera de Pisuerga. Los Gutiérrez de Mier


Esta villa desempeñó un importante papel en los avatares de la Reconquista y sus heroicos guerreros participaron en la conquista de Baeza de 1227, por lo que la villa recibió ciertos privilegios y mercedes. De tal hazaña histórica provienen sus símbolos heráldicos, las armas reales leonesas y la bordura en rojo con ocho aspas de oro. Alfonso XI (13121350) concedió a Cervera aquel famoso apodo de “valor y lealtad” debido al honor y gloria mostrados por sus hombres en la batalla del Salado.


Escudo de Cervera de Pisuerga
El municipio, situado en la provincia de Palencia, lo forman 24 pueblos con capitalidad en Cervera y con unos 3.000 habitantes. Posiblemente el nombre de Cervera derive de “Cervaria”, en alusión a la gran cantidad de ciervos que poblaban en tiempos de la repoblación sus bosques.

Fue la localidad de Cervera uno de los pasos de obligado tránsito para los romanos, a través de una calzada que unía la Meseta con las tierras cántabras. Corrió Cervera una suerte similar a los cántabros por ser villa fronteriza con ellos, con invasiones y saqueos; vivieron sus habitantes en castillos roqueros y en pequeños núcleos de población. Cervera siempre contó con una gran importancia política en los siglos X y XI y fue alfoz y cabeza del territorio. Ya en el año 818, se cita a la localidad como “Cirbaria”, en la fundación del monasterio de San Pedro de Naroba en la Liébana cántabra.
 

Impresionante escudo de la Casa de los Leones
La Casa de los Leones de Cervera es una casona solariega ubicada en pleno centro de la villa, al lado de la Plaza Mayor norteña. Construida en el siglo XVII da muestra de la importancia que tuvo esta villa de la Montaña Palentina, característica que se refleja en sus espectaculares blasones en los que destacan varios leones, animal del que toma su nombre la construcción. Desde hace unos años ha pasado a ser un centro cultural el que se ubica la biblioteca, la Oficina de Turismo y el telecentro.

 
Otro escudo en la fachada de la Casa de los Leones


Sufrió Cervera una gran despoblación durante la invasión musulmana y en el siglo XI parece fue repoblada por dos monjes lebaniegos y anexionada posteriormente a uno de sus monasterios. Fue asimismo antigua cabeza de la merindad del Condado de Pernía. Alfonso IX cedió a su hijo la Pernía, Liébana y Cervera que pasaría a formar parte de la merindad de Aguilar.

En lo eclesiástico, fue Cervera en origen del obispado de Asturias y, desde el siglo X, pasaría al de León, al que ha estado vinculado hasta el 1 de marzo de 1955, que sería incorporado al de Palencia.

Ya en 1379, Pedro Fernández de Velasco, Señor de Herrera, extendía su señorío a Cervera. De ser esta villa de señorío de los Velasco pasó al Conde de Siruela, habiendo sido el primer conde Fernando de Velasco en 1447, fundador del convento de San Agustín y abuelo del primer Condestable.

Goza Cervera de una cierta característica singular y pintoresca a modo de convergencia entre Castilla y Cantabria, destacando varias casonas hidalgas y escudos de los Calderón, los Cossío, Vélez de Cossío, Inguanzo, etc. Según el Censo de Floridablanca de una población de 800 habitantes, 84 eran hidalgos.

Entre los hidalgos que más brillaron en Cervera fueron los de la familia Gutiérrez de Mier, polarizadores de la vida social y religiosa de la villa, que habían venido de las cercanías de Covadonga; ese linaje se estableció también en la cántabra Cabuérniga, otros en Camasobres, Los Redondos y de aquí emigraron a México –uno de ellos sería el bisabuelo del Príncipe de Mónaco, Rainiero; otros vinieron a Cervera, como fue el fundador de la capilla de Santa Ana, de finales del siglo XV: Gutiérrez de Mier, que fue además el gran impulsor de la riqueza artística de Cervera, fiel servidor del Condestable Pedro Fernández de Velasco y sobre manera de su esposa, Doña Mencía de Mendoza; fortaleció su mayorazgo ese personaje comprando bienes en Burgos, sus alrededores y sobre todo en Cervera. Mientras estaba en la batalla de Granada, su esposa, Doña Mencía, planeaba la construcción de la Casa del Cordón de Burgos así como la capilla de los Condestables en su catedral. A la vez, su súbdito Gutiérrez de Mier, levantaba el palacio de Cervera, hoy museo de Piedad Isla; y construía, junto a su mujer Isabel de Orense, en 1513, la capilla de Santa Ana con su valioso retablo en cuyo banco se encuentra la valiosa tabla de Juan de Flandes con dos bajorrelieves: en uno, Santa Elena y, en el otro, San Andrés con su Cruz aspada.

Cuadro Retablo Juan de Flandes

La villa de Cervera posee un rico patrimonio histórico-artístico, destacando la magnífica iglesia parroquial, dedicada a Santa María del Castillo, que domina el poblado desde una colina, y parece haber sustituido a otro templo más rústico. Más adelante el cura, Pedro González de Pineda, inició las obras de construcción de otro templo, acorde con la riqueza de esa capilla, obras que se alargarían hasta el siglo XVII.

La Capilla de Santa Ana es la de mayor valor artístico, de la Iglesia Parroquia de Cervera del Pisuerga, fundada por los Gutiérrez Pérez de Mier allá por los años 1.470-1.480. El retablo, de excepcional valía, es obra de F. Bigarny. En él se enmarca la gran tabla de la “Adoración de los Reyes”, obra maestra y de las más bellas de Juan de Flandes, pintor de la cámara de los Reyes Católicos, de 1495. A su derecha, en bajo relieve, Isabel de Orense y sus hijas Francisca y Mencía, presentadas por San Andrés. A la izquierda, Gutiérrez Pérez de Mier con sus hijos Bernardino y Francisco, presentados por Santa Elena. En el centro de la Capilla de Sta. Ana están los sepulcros de sus fundadores Gutiérrez P. de Mier y su esposa Isabel de Orense

El tesoro se ha quedado reducido a una custodia del s. XVIII y un cáliz del s. XVI. Se encuentra una rica colección en su iglesia de pergaminos y documentos, testamentos, herencias, genealogías,  relacionados con la familia Gutiérrez de Mier.

Escudo de armas de Gutierrez de Mier e Isabel de Orense
En la capilla de Santa Ana, en su centro geométrico encontramos los sepulcros exentos de Gutierrez de Mier y de su esposa Isabel de Orense. Las lápidas sepulcrales son un ejemplo de bella talla en bajorrelieve de alabastro. En la de Gutierrez de Mier, sobre un recargado entrelazado de ramas y hojas. están las armerías de los linajes del Camarero de los Condestables, trae escudo partido: primero, un árbol acostado de dos torres, todo el conjunto sobre ondaas de mar (que es Cossío); segundo, tres barras en campo de gules, con dos estrellas, una en jefe y otra en punta. Como tenente un ángel alado que sujeta el escudo asido por su parte superior siniestra con una mano y con la otra mediante el tiracol.

Gutierrez de Mier demostró reiteradamente su pertenenecia a la Casa de Terán y a la de Cossío, que tuvieron su orígen en el lugar de Pereda, en el santanderino valle de  Cabuérniga y que posteriormente cambió su nombre al de Terán, hoy por tanto es este apellido topónimo del lugar donde tiene su origen. Hizo notoria su ascendencia y se beneficiño de ella, en el uso de las armas de esta casa en sus blasones personales y sin duda, se benefició de ella en cuanto a su nombramiento como Camarero de los Condestables y en su aproximación a la nobleza más poderosa del momento.

Nota. Esta información ha sido extraida en su mayor parte de la Web oficial del ayuntamiento de Cervera de Pisuerga

viernes, 11 de marzo de 2016

Dionisio Alcalá Galiano. Cartógrafo y marino, reconocido como uno de los navegantes más innovadores de su época


Destacado marino, militar y científico español, brigadier de la Real Armada Española, célebre por su heroica actuación y muerte (21 de octubre de 1805) en la batalla de Trafalgar, como brigadier de la Armada española al mando del navío de línea Bahama.

Tomó parte en diversas expediciones científicas por el Atlántico, Pacífico y Mediterráneo. Fue coautor del Atlas marino de España, Islas Azores y adyacentes. Como miembro de la expedición Malaspina (dirigida por el marino italiano, al servicio de España, Alessandro Malaspina) que en 1792 dio la vuelta al mundo, colaboró en la confección de cartas marinas y en la clasificación de diverso material botánico y zoológico de Sudamérica.

Dionisio nació el 22 de junio de 1760 en la localidad cordobesa de Cabra, sentando plaza de guardiamarina a los quince años de edad, el 29 de agosto de 1775 (Exp. 1.396). Se casó en 1788 con su prima María Consolación Villavicencio. Fue padre del político y escritor liberal Antonio Alcalá-Galiano, nacido en 1789, de de una hija llamada Manuela.

Dionisio Alcalá Galiano (Museo Naval de Madrid)
Su padre, don Antonio Alcalá Galiano y Pareja, nacido en Doña Mencía (Córdoba), feudo de los condes de Cabra, en 1738, regidor de Cabra desde 1763, era teniente coronel del regimiento de milicias provinciales de Bujalance. Noble en Cabra en 1790, 1792 y 1795, poseía el mayorazgo de la casa, y servía en milicias, como solían en aquella época los caballeros de tierra adentro. Después pasó a coronel del regimiento provincial de Écija. Más tarde ascendió a brigadier de ejército, y al fin de su vida a mariscal de campo, y obtener una buena encomienda en la Orden de Alcántara (Dionisio ingresó en la Orden de Alcántara en 1796), de la que fue caballero, Casado con la egabrense Antonia Alcalá Galiano y Pineda.
Armas de las distintas ramas Alcalá-Galiano:


Dionisio embarcó en la fragata “Júpiter” en 1776 y al año siguiente tomó parte en la expedición que contra los portugueses llevó a cabo una escuadra al mando del marqués de Casa Tilly, con un cuerpo de desembarcó a las órdenes del general Pedro Cevallos, que tuvo por resultado la toma de la isla de Santa Catalina en la costa del Brasil.

Óleo póstumo de Alcalá Galiano (década de 1860)
Pasó después a Montevideo y se halló en el bloqueo y rendición de la colonia del Sacramento, como oficial de órdenes de Gabriel de Guerra, comandante del Río de la Plata. Embarcó en el paquebote “San Cristóbal” y en él sirvió dos años en aguas del archipiélago de las Malvinas. En 1778 ascendió a alférez de fragata. De nuevo en Montevideo, y declarada la guerra al Reino Unido, hizo su buque el corso apresando a una fragata mercante enemiga. Regresó a Cádiz a bordo de la fragata “Santa Bárbara”.

Durante todos estos años, su afición a las ciencias le llevó a ampliar sus conocimientos, haciendo los estudios que por aquellos años se denominaban Sublimes, mayores y astronómicos. Cuando se firmó la paz con el Reino Unido, el ministerio de Marina pensó en perfeccionar los levantamientos hidrográficos de las costas de España y redactar su derrotero, participando en ello Galiano en los años 1784 y 1785. Seguidamente pasó destinado al departamento de Cádiz.

Pronto sus conocimientos astronómicos e hidrográficos tuvieron de nuevo aplicación activa, en expedición tan notable desde el punto de vista marinero, como la llevada a cabo en 1785 por el capitán de navío Antonio de Córdova, comandante de la fragata “Santa María de la Cabeza”, al estrecho de Magallanes. Otra de las expediciones hidrográficas en que tomó parte Galiano, fue la que tuvo por objeto determinar la verdadera posición de las islas Terceras (Azores), situadas algo a la ligera por el oficial de la marina francesa Flerieu. La corte de Lisboa dio toda clase de facilidades, ya que se trataba de cosa de mucho interés para la navegación.

Galiano participó en la célebre expedición a remotos e inhóspitos parajes llevada a cabo en 1789 por el capitán de navío Alejandro Malaspina. Esta vez fue con las corbetas “Descubierta” y “Atrevida”, la primera mandada por Malaspina, jefe de la expedición. Esta expedición, que llegó hasta el estrecho de Fuca al noroeste de Canadá, de objetivo altamente universal, se efectuaba no sólo con fines hidrográficos y astronómicos sino también para estudio de la botánica y de las ciencias naturales en general, a cuyo efecto embarcaron naturalistas y dibujantes. Otro importante objeto de la expedición era conocer la verdad del estado de las colonias españolas y sus necesidades políticas, económicas y militares. Era una expedición del tipo de las llevadas a cabo por Cook y como la que por aquel entonces realizaba La Pérouse, que tan mal fin habría de tener.

Se considera a Galiano como inventor del procedimiento de hallar la latitud por observación de altura polar, de un astro a cualquier distancia del meridiano. Mendoza, en la edición de sus tablas de 1809, se atribuye la paternidad del procedimiento.

De regreso a la corte obtuvo el hábito de la Orden de Alcántara por cédula real de fecha cinco de diciembre de 1795.

La fama adquirida en sus anteriores trabajos le hizo ser designado para levantar el nuevo mapa topográfico de España, una vez firmada la paz de Basilea. Cuando todos los preparativos estaban ultimados, la desgracia en que cayó Malaspina arrastró a los que eran sus amigos, incluso los no complicados en la conspiración contra Godoy, que le llevó a la prisión y al destierro. Galiano fue destinado a Cádiz, en cuyo puerto le fue conferido el mando del navío “Vencedor”.

En 1798 Galiano es comandante del navío “San Fulgencio” y con él, en una noche tempestuosa, fuerza el bloqueo de Cádiz, realizando un viaje a América en busca de caudales de que estaba tan necesitada la Hacienda. Burlando el bloqueo británico, entra en Santoña, trayendo un total de siete millones de monedas de a ocho reales y diversos productos coloniales.

Placa en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando

El tratado de San Ildefonso, reinando Carlos IV, renovó las alianzas con Francia el dieciocho de agosto de 1796. Ello trajo consigo el ataque a Cádiz por los británicos, una escuadra al mando de Nelson intento el bombardeo de la ciudad. en cuya defensa Galiano tomó parte principal y decisiva, al mando de algunas de las famosas “cañoneras”. En la batalla de Trafalgar, el “Bahama” se batió heroicamente con dos navíos enemigos y en algún momento con tres. Galiano, tras sufrir varias heridas, falleció a consecuencia del impacto de una bala que le destrozó la cabeza; sus restos reposan en el mar.

Para saber más