viernes, 1 de abril de 2016

La Real Compañía de Guardiamarinas


Tras la llegada de los Borbones a España, con felipe V, la consiguiente y terrible guerra de Sucesión y la paz derivada de los tratados de Utrecht, se fundó la Marina Militar, en principio afrancesada y totalmente diferente a la de los Austrias y, para dotarla de oficialidad, se creó la Real Compañía de Guardias Marinas en Cádiz (1717).

Debida a la fecunda obra del intendente general y luego secretario del Despacho Universal de Marina, don José Patiño. Esta última fundación supuso la incorporación de nobles e hidalgos de toda España y de notable número de italianos de diversos territorios, irlandeses, ingleses, escoceses, portugueses, malteses y franceses*.

Película española de 1967 (Director: Pedro Lazaga)

José Patiño Rosales (Museo Naval de Madrid)
El decreto de fundación de dicha Real Compañía de Guardias Marinas preveía favorecer el ingreso en ella de hijos de militares españoles. El análisis de los 1.944 guardias marinas (o guardiamarinas) que componían esta compañía gaditana, hasta que en 1777 se abrieron las de Ferrol y Cartagena y se trasladó esta a San Fernando, indica que la edad media de entrada en ella era de unos 16 años

De los que hicieron carrera en la Real Armada, un total de 109 (9,9%) alcanzaron el generalato (hoy día almirantazgo). A tenor de este último dato cabe recordar el refrán existente en la España del siglo XVIII: «Te deseo más vida que a un general de Marina» y sabemos que la observación popular convertida en refranes no suele fallar.

Las provincias y territorios españoles aportaron guardiamarinas en diversa proporción los italianos, con un 2,96%, superaron a muchas provincias peninsulares y a todos los territorios por entonces vinculados a la Corona española. Por otras estadísticas se sabe que Andalucía (42,93%), Navarra, Vascongadas, Murcia y los presidios fueron las únicas regiones que aportaron un porcentaje de guardiamarinas mayor que el que le correspondería por su población –esta última tomada del censo de Ensenada–, si bien no se puede comparar con los italianos por carecer de datos de los censos de sus reinos. Vascongadas, Castilla la Vieja y Castilla la Nueva, con un 9,25%, un 8,36% y un 6, 20% respectivamente, fueron las regiones que más aportaron, con gran diferencia respecto a las otras, exceptuando a Andalucía. (Fuente: D. de la Válgoma, y B. de Finestrat, Real Compañía de Guardias Marinas y Colegio Naval, Madrid 1944)

En 1777 se abrieron las compañías de Ferrol y Cartagena y se trasladó la de Cádiz a San Fernando. Al abrirse la Real Compañía de Cartagena, se seleccionó para mandarla al prestigiosísimo capitán de navío don José de Mazarredo, que por entonces era el alférez de la de Cádiz. Durante su mando de la compañía publicó las Lecciones de navegación para guardias marinas, la Colección de tablas de navegación, y tomó el mando del navío «San Juan Bautista» para perfeccionar la enseñanza práctica de los caballeros, en cuyo barco comenzó a utilizar un cronómetro encargado a Londres para resolver, de una vez por todas, el problema del cálculo de la longitud.

Stefano Reggio y Gravina. Nacido en Palermo (Sicilia) en 1699, asentado el 7 de febrero de 1717, figura como el primer guardiamarina asentado en Cádiz, aunque en realidad lo fue don Juan Castellón, mas siendo Stefano hijo del príncipede Campoflorido y de Yacci se le concedió ese honor cuando se hizo el libro maestro en 1773. El último es Isaac Peral y Caballero, nacido en Cartagena (Murcia) el 1 de junio de 1851, y que figura con el nº 6.916 en la obra “Real Compañía de Guardias Marinas y Colegio Naval Militar–Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes”.

La clase de aspirante de Marina fue creada en 1841; hasta entonces sólo existía la de guardiamarina. Desde el establecimiento de la Real Compañía de Guardias Marinas en 1717, era preciso obtener «merced» (carta orden) de guardia marina y probar la nobleza (pruebas de nobleza) de los cuatro abuelos, o hidalguía al uso de Castilla, por los cuatro costados. Las pruebas de nobleza –a las que se añadían informes morales y sociales de la familia– fueron abolidas por la Constitución de 1812, rehabilitadas en 1814 y suprimidas definitivamente en 1845, manteniéndose, empero, las pruebas de limpieza de sangre hasta 1865. En el Colegio Naval Militar se ingresaba, pues, por gracia y tras prestar examen de suficiencia de estudios elementales. A partir de 1870 (Escuela Naval Flotante, con base en la fragata Asturias, de pontón en Ferrol) se establece el sistema de oposición tal como hoy lo entendemos.


Academia de Guardias Marinas (Cádiz, 1717-1769)

En 1717 se inauguró en Cádiz la primera Compañía de Guardias Marinas, impulsada por José Patiño. Se pretendía dar una formación mixta científico-práctica a los futuros oficiales de la Marina de Guerra, buscando un intermedio entre la formación británica de los midshipmen, eminentemente práctica, y la formación de los Gardes marins franceses, sólidamente teórica. El 7 de febrero de 1717 ya contaba con los 37 primeros futuros alumnos. Esta Compañía de Guardias Marinas es el primer antecedente de la actual Escuela Naval Militar. Desde su fundación, la Academia de Guardias Marinas ostentó las principales denominaciones de los centros docentes: Academia y Colegio cuando en 1824 se estableció en el Arsenal de la Carraca, y Escuela, cuando en 1871 se instaló en Ferrol a bordo de la fragata Asturias.

El Cuerpo de Guardias Marinas era considerado como tropa de la Casa Real, y sustituía a los Guardias de Estandarte y a los Cadetes de Cartagena.

Película de 1960, con Manuel Gil Huidobro
El cine español ha llevado a la Gran Pantalla, en varias ocasiones, la vida de los guardiamarinas, películas de gran éxito en su momento. La primera de ellas "Botón de Ancla" con Manuel Gil Huidobro (primo del autor de este blog) como principal protagonista.
 

Buque Escuela "Juan Sebastián Elcano"

El Buque Escuela "Juan Sebastián Elcano" es el barco más representativo y conocido de la Armada en España. Para el país visitado es una embajada bella, joven y amable que viene de una nación amiga. Su silueta es francamente conocida por los amantes de los grandes veleros, y tiene un gran poder de atracción para el público en los puertos allá donde atraca.

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