viernes, 18 de diciembre de 2015

Pedro Merino (de Sedano). Rindió y prendió al Condestable de Francia en la batalla de San Quintín


Un soldado de caballos ligeros llamado Pedro Merino (erróneamente se le ha atribuido el nombre de Sedano, quizá por pertenecer al Valle y Honor de Sedano) presentó á Don Felipe II el estoque con que 1llontmorency peleaba, diciendo: yo soy el que prendí, al Condestable de Francia: su estoque es éste.

Merino pertenecía a la compañía de don Enrique Manrique, y por su acción recibió 10.000 ducados en premio, aunque el capitán Diego de Valenzuela, que fue quien dio el grito de "Cautivo", pretendió que los repartiera con él, lo que no parece sucedió.

Retrato de Pedro Merino (1558)
Pedro Merino, nacido hacia 1523, hijo de Rodrigo Merino y de Catalina del Moral, era natural de Pesquera de Ebro, en el valle y Honor de Sedano, de la antigua Merindad de Burgos, y acaso por esto le designarían sus camaradas con el nombre de su tierra, costumbre todavía corriente en el siglo XVI. Era su familia una de las calificadas de la Honor de Sedano y, de contado, Ia principal del lugar de Pesquera, pues tenía asiento preferente en su parroquia de San Sebastián; recibía la paz á los demás hidalgos del lugar y gozaba privilegio de vendimiar un día antes que los demás vecinos; por donde se ve cuán propio de nuestra naturaleza ha sido siempre el afán de señalarse entre los demás hombres, aprovechándose para ello hasta de las cosas más comunes y livianas.

Labatalla de San Quintín fue uno de los más grandes enfrentamientos militares entre españoles y franceses. Esta victoria contra Francia dio a conocer al joven e inexperto todavía Rey Felipe II (El Prudente), inauguró un poderoso reinado, motivó la construcción de un grandioso monumento y fue tal el sufrimiento de ambos bandos durante el combate, que dio origen de una frase "Se armó la de San Quintín".

La batalla tuvo lugar en San Quintín ( Francia), el día de San Lorenzo, 10 de agosto de 1557, lo que motivó al joven rey español, ordenar construir su palacio de El Escorial con la forma de Parrilla, en honor al santo del día de esta grandiosa y decisiva victoria; cuando Francia se postró a los pies del Imperio Español.

La Batalla de San Quintín fue el resultado de un plan estratégico por Felipe II y su gobierno. Los franceses habían entrado en Italia con el beneplácito del Papa, para tomar el Reino de Nápoles. En Nápoles, la táctica fue defensiva, porque su objetivo que no era otro que entretener a los franceses en Nápoles.

Los franceses, se confundieron y pensaron que el "contragolpe" español seria en Italia para salvar Nápoles. No fue así, el contragolpe estaba decidido, sería desde Flandes hacia Paris, con las tropas mandadas por el duque de Saboya. En el camino estaba la estratégica ciudad de San Quintín, fortaleza que era la llave de Paris.

Vista de San Quintín hacia 1557
Rendición del Condestable de Francia en San Quintín (Museo del Prado)


En 13 de julio de 1558 las tropas españolas volvieron a vencer a las francesas en la batalla de Gravelinas, forzando a Francia a firmar la Paz de Cateau-Cambrésis en 1559.De esta forma se acabó con la amenaza del poderoso reino francés a las posesiones Hispanas en Flandes y sobre todo Italia. Y lo que es más importante aún, la hegemonía del Imperio Españo sobre  Europa Occidental durante un siglo más.


El Condestable Anne de Montmorency
Anne de Montmorency (1492-1567), condestable de Francia, fue uno de los más destacados militares que tomaron parte en la batalla de San Quintín. Durante la misma fue herido y capturado por las tropas de Felipe II, concretamente por el soldado Pedro Merino, nuestro personaje. Murió en 1567 por las graves heridas sufridas en la batalla de Saint-Denis. Giordano compuso una escena que refleja el momento final de la batalla, cuando Montmorency, desarmado y sin señal alguna de las graves heridas infringidas, es presentado a un personaje con banda de capitán general y que no puede ser otro que Manuel Filiberto, duque de Saboya, general de las tropas españolas. Detrás del francés unos jinetes portan las banderas apresadas.

Antiguas armas del linaje Merino

Pedro Merino tenía por ascendientes ó por colaterales á Frey Diego Merino, Comendador de Benavente en la orden de Calatrava, en tiempo de D. Sancho el Bravo; á Juan Merino, Caballero de la Banda, en tiempo de D. Alonso XI; a Pero López Merino, Comendador de Ocaña en la de Santiago, durante los reinados de D. Juan I y de D. Enrique III; y a Pedro Merino, Señor de Peñalba y Torremocha, que gozaba preeminencias en la Iglesia y entre el común de vecinos de su pueblo, y que traía por armas un escudo partido en pal con la insignia de la batida entre dragantes, en el primer cuartel, y con un castillo ó torre fuerte que probablemente sería la solariega suya en el otro, era, allá por los años de 1540, un hidalgo honrado y mozo, de limpia sangre, pero no de mucha fortuna, que se enroló como soldado en 1541, estrenándose como tal en la desgraciada empresa de Argel, al servicio de Carlos V y, después, sirvió en las guerras de Alemania, Inglaterra, Parma, Lorena y San Quintín.

En esta última encontró Pedro Merino ocasión para señalarse; porque habiendo sido la compañía de D. García con la de D. Enrique Enríquez, también de caballos ligeros, de las primeras que cargaron sobre el ejército de Montmorency, cuando este general pretendió dar socorro á San Quintín, al romper al enemigo, en medio de la confusión y polvareda que el gran tropel de caballos levantaba, tropezó Merino con uno que a él le pareció principal caballero, a quien intimó que se rindiera ; y, no queriendo, hubo de pelear con él, siéndole forzoso herirle de un arcabuzazo en un muslo, con lo cual el herido, que era el mismo Condestable y general de los franceses, no pudiendo ya resistir, se. rindió entregando su estoque á Pedro Merino; pero presentándose entonces el capitán Valenzuela que, como aventurero peleaba, le dic el Condestable la fe, según costumbre francesa, acaso por parecerle de mejor calidad ó de mayor categoría

El Duque de Saboya
Cuando ya el ejército había regresado á Flandes, y en Bruselas, a 1 de Abril de 1558, se le otorgó a Pedro Merino merced de 10.000 escudos del sol, o ducados de oro. También, se le otorgó, en 10 de Junio del mismo año, licencia para poder servir en cualquiera compartía, á su voluntad, ó para no servir en ninguna, por lo que haciendo uso del permiso que le otorgó el Duque de Saboya, dejó el servicio en que había andado diez y siete años, y se vino á su lugar de Pesquera; allí casó con Doña María de Porres, hija de Martín de Porres y de Doña Juliana de Bustillo, y nieta de D. Juan de Porres, señor de la Torre y lugar de Cidad en Valdeporres, según resulta del testimonio que de sí arrojan las informaciones que mandó hacer el Santo Oficio de la Inquisición del reino de Navarra, que tenía su asiento en Logroño, y por virtud de las cuales fue creado familiar en 3 de Junio de 1585, como también lo fue su hijo Rodrigo Merino y Porres, el 20 de diciembre de 1597, que casó con Doña María Ruiz de Sedano. En el padrón de 1590 Pedro Merino aparece como hidalgo notorio y criado del rey. A partir de ellos, todos sus descendientes se apedillaron Merino de Porres (o de Porras), como si se tratase de un único apellido.


El 3 de abril de 1566, obtuvo de Felipe II carta de privilegio concediéndole que pudiera cambiar sus antiguas armas por otras en las cuales simbólicamente se hace memoria de la prisión del Condestable á quien alude el brazo armado que entrega, por la empuñadura, una espada cuya hoja (o antebrazo en otros casos) rodea una cinta con la frase POR LA FUERZA.

Nota: Entrada basada en el texto "Pedro Merino en San Quintín (I) / Francisco R. de Uhagón" 

Para saber más: La HIDALGUÍA en la HONOR de SEDANO., pp. 255-272, de Jacinto Campillo Cueva

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