sábado, 4 de febrero de 2023

José Manuel de Ezpeleta. Militar y político. Virrey de Nueva Granada y de Navarra



Gobernador del Supremo Consejo Real de Su Majestad y consejero de estado, así como mariscal de campo en el ejército real. Primer Conde de Ezpeleta de Beire. Caballero de la Orden de Carlos III y de la Orden de San Hermenegildo, fue también juez de la Orden de San Juan.

El 1 de diciembre de 1785 se convirtió en gobernador de Cuba, cargo que ocupó hasta 1789, cuando fue ascendido a virrey de Nueva Granada.

José Manuel Ignacio Timoteo de Ezpeleta y Galdeano nació en Barcelona y fue bautizado en la Seo el 24 de enero de 1742, siendo el segundo hijo de Joaquín de Ezpeleta y Dicastillo, por entonces capitán del regimiento de infantería de Castilla, natural de Pamplona, y de doña María Ignacia Galdeano y Prado, natural de Olite. Por ambas líneas pertenecía a la baja nobleza (hidalguía) navarra.


Como su padre y la mayoría de sus antepasados, José siguió la carrera militar. A los catorce años ingresó como cadete en el Regimiento de Infantería de la Corona y dos años más tarde ascendió a subteniente, permaneciendo hasta los veinte años de guarnición en Ceuta, regresando a la Península, donde Intervino en la guerra con Portugal entre setiembre de1762 y febrero de 1763 (un episodio de la Guerra de los Siete Años, en el cual España y Francia invadieron Portugal en tres ocasiones y en todas fueron derrotados por la Alianza anglo-portuguesa).

Tras esto, fue enviado a Cuba junto con su regimiento de Navarra, en la expedición del conde de Ricla y el mariscal Alejandro O'Reilly que debían recibir la plaza de La Habana de los ingleses, que la habían conquistado en el curso de la guerra de los Siete Años. Allí y en Puerto Rico participó en la implantación de los nuevos cuerpos de las milicias, a los que se dotó de un reglamento, entrenamiento y organización militar. En septiembre de 1765 regresó a España con el grado de capitán.

En 1771, ascendido ya a sargento mayor, pasó un año de guarnición en Orán. En enero de 1774 se fundaba la academia militar de Ávila, siendo O'Reilly su primer director, y allí marchó, junto con el regimiento de Navarra, donde coincidió con un grupo de jóvenes oficiales que serían luego los principales protagonistas en la guerra contra Inglaterra de 1779-1783: Bernardo de Gálvez, Esteban Miró, Francisco de Saavedra, Pedro de Mendinueta, y el cubano Gonzalo O'Farrill entre otros.

Al año siguiente, en julio de 1775, Ezpeleta tuvo una destacada participación en el desastroso desembarco en Argel, que le costó el puesto a O'Reilly, siendo ascendido a coronel, con tan solo 34 años. Parte de los dos años siguientes permaneció en Pamplona, y en El Ferrol, a la espera, junto con su regimiento, de embarcarse para La Habana por segunda vez, adonde llegó en febrero de 1779 formando parte del Ejército de Operación, comandado por Bernardo de Gálvez, para apoyar la sublevación de las trece colonias americanas que pretendían la independencia del Reino Unido, logrando recuperar varias plazas, como Pensacola.

En 1783 se casó en La Habana con María de la Paz Enrile y Alcedo, hija de un acaudalado comerciante gaditano de origen genovés, director del Asiento general de negros y primer marqués de Casa Enrile. En diciembre de 1785 se convirtió en gobernador y capitán general de Cuba, cargo que compaginó con la capitanía general de Luisiana y Florida, y que ocupó hasta abril de 1789, cuando fue ascendido a mariscal de campo y nombrado virrey de la Nueva Granada.

Joaquín Ezpeleta Enrile
Su hijo Joaquín Ezpeleta Enrile (La Habana, 1788 - Madrid, 1863) fue político, militar y gobernador. Sus hermanos José Mª y Fermín también fueron políticos y militares. Su hermana María Concepción se casó con el general Pedro Agustín Girón, por lo que fue tío de Francisco Javier Girón Ezpeleta, fundador de la Guardia Civil.

Durante su mandato, Ezpeleta trató de impulsar la industria minera en Mariquita, sin éxito, puesto que los gastos de explotación eran mayores que los beneficios. También, promovió las misiones católicas como una forma de apaciguar a los indígenas que todavía no habían aceptado la dominación española; se preocupó además de las obras públicas y el fomento económico, el desarrollo de las artes y las letras: fundó el Papel Periódico, primera publicación oficiosa del virreinato.

Tras siete años, cesó en el virreinato en diciembre de 1796, y embarcó de regreso para la Península, donde, en reconocimiento al prestigio alcanzado, recibió el título de conde de Ezpeleta de Beire y el ascenso a teniente general. En noviembre de 1797 fue nombrado capitán general de Castilla la Nueva, desde donde pasó a gobernar del Consejo de Castilla, justo cuando la situación del favorito Godoy empezaba a decrecer, perdido el favor real. Cesado el 7 de octubre de 1798, pasó a ocupar plaza en el Consejo de Estado, y fue enviado de cuartel a Pamplona.


En noviembre de 1807 fue nombrado capitán general de Cataluña (sucesor en el cargo del Conde de Santa Clara), poco antes de la invasión francesa. Cuando llega a su nuevo destino están ya acantonadas las tropas francesas de Duhesme a las puertas de la ciudad. Se le nombró Presidente de una Junta Suplente de Regencia que no llegó a reunirse. Su negativa a jurar a José I Bonaparte le costó el arresto y el exilio a Francia, permaneciendo en Montpellier de abril de 1809 hasta el mismo mes de 1814, cuando fue liberado, al parecer por intercesión del propio Wellington. 

Barcelona. Su puerto y castillo de Monjuic (año 1806)
A finales de mayo de 1814, cuando contaba 73 años, estaba de nuevo en Pamplona y poco después viajó a Madrid donde recibió el nombramiento de virrey de Navarra. Llegó a Pamplona el 1 de septiembre de 1814 y, un mes mas tarde, recibía el nombramiento de capitán general del ejército, la más alta graduación militar posible. Como virrey se ocupó de restaurar el funcionamiento de las instituciones, seriamente afectadas por la ocupación francesa y también hizo frente a la sublevación de Espoz y Mina y a otras de la época, como la del Triángulo.

En 1822 se le exigió trasladarse a Sevilla pero dada su avanzada edad y su mala salud fue finalmente destinado a Valladolid. La restauración absolutista le sorprendió en la casa de su hija en Santo Domingo de la Calzada, de camino hacia la capital castellana. En julio de 1823 fue repuesto en el virreinato de Navarra y en noviembre de ese mismo año fallecía en Pamplona, a los 82 años de edad.

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