lunes, 27 de mayo de 2019

Juan Ginés de Sepúlveda. Sacerdote, filósofo, humanista e historiador


Uno de los principales exponentes del humanismo del siglo XVI y del Renacimiento. Además de sus cualidades de filósofo e humanista, también era un gran jurista e historiador.

Sepúlveda sostenía que los españoles podían dominar a los indígenas porque era un pueblo de natura inferior a los europeos. Una de sus obras más famosas y que trata sobre este tema es Demócrates primero, obra en la que defiende la idea de la guerra justa y las virtudes militares de los ejércitos de Carlos I.

Juan Ginés de Sepúlveda, hijo de Ginés Sánchez Mellado y María Ruiz, perteneciente a la hidalguía andaluza, nació en Pozoblanco (Córdoba) en 1490. Entre 1510 y 1515 estudia en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), donde alcanza los grados de bachiller en Artes y Teología. El 27 de septiembre de 1515 ingresa en el Colegio de San Clemente de Bolonia, donde tendrá por maestro de filosofía a Pietro Pomponazzi y se doctorará en Teología y Artes.
 
En Bolonia comienza su labor vertiendo al latín el De incessu animalium, los Parva naturalia y el De ortu et interitu, dedicando esta última obra a Adriano VI. Entre 1523 y 1526 reside en Roma sirviendo en la corte pontificia. Escribe Dialogus de appetenda gloria, donde trata de responder si es moral o no la ambición de gloria. En 1526 publica De fato et libero arbitrio, obra en la que combate las ideas de Lutero y achaca sus errores a las licencias y la degeneración en que habían caído las humanidades en Alemania, frente a ello propone una vuelta a la filosofía y a Aristóteles en particular.

Con ocasión del "sacco di Roma" (el 6 de mayo de 1527 por tropas alemanas y españolas de Carlos I) se ve obligado a refugiarse en el castillo de Sant´Angelo junto con su protector Alberto Pío, príncipe de Carpi. Con posterioridad pasa al servicio del cardenal Cayetano, al que ayudará en la interpretación de algunos pasajes de las Sagradas Escrituras.

En 1529, sirviendo al cardenal Quiñones, formará parte de la comitiva encargada de recibir al emperador Carlos V, que llegaba a Roma para ser coronado por Clemente VII. Al servicio del cardenal sigue a Carlos V hasta Plasencia. Dedica al emperador su traducción de la Meteorología de Aristóteles y le anima a atacar al turco (Oratio ad Carolum V ut bellum suscipiat in Turcas).

En 1536 Carlos V lo nombra su capellán y cronista oficial (en su crónica De rebus gestis Caroli Quinti, constituida por treinta volúmenes, describió la vida que llevó el emperador y los hechos más destacados de su reinado) y pasa a vivir a Valladolid, alternando su residencia con Pozoblanco. En 1538 da a la imprenta el Teophilus, sobre la declaración de crímenes ocultos. En 1548 publica su traducción y comentarios de la Política de Aristóteles, dedicada a su discípulo el príncipe Felipe. Sobre la licitud de la conquista de América publica en Roma en 1550 Democrates alter, sive de iustis belli causis suscepti contra Indos, que sería prohibido en España.


Durante los meses de agosto y septiembre de 1550 mantendrá en Valladolid la famosa polémica de los naturales o de los justos títulos frente a Bartolomé de las Casas ante una junta de teólogos compuesta por Domingo de Soto, Melchor Cano y Bartolomé de Carranza. Recurriendo a Aristóteles, Sepúlveda justifica el dominio español por la natural inferioridad y barbarie de los indios. La junta no fallará nada, dejando inconclusa y sin vencedor la polémica. Sepúlveda murió en su ciudad natal el 17 de noviembre de 1573.

Frente a Las Casas, ensalzado o vituperado, la historia del debate de 1550 sitúa a Juan Ginés de Sepúlveda. La opinión más generalizada acerca de quién era este personaje es peor que la menos favorable sostenida sobre su oponente. Esquemáticamente se asegura, por sus críticos, que Sepúlveda era un sacerdote oscuro, oficialista, de pensamiento muy conservador y rocoso, que asumió el trabajo de defender los derechos de los reyes de Castilla sobre las Indias, sin tener el menor empacho en justificar el sometimiento de los indios a esclavitud, su utilización como trabajadores forzosos y el empleo de la violencia y la guerra cuando fuera preciso para ocupar aquellas tierras nuevas.

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