sábado, 20 de febrero de 2021

San Francisco Javier. El gigante de la historia de las misiones


Mientras estudiaba filosofía y teología en París conoció a Ignacio de Loyola, quien le reclutó para su proyecto de fundar una nueva orden: la Compañía de Jesús en Roma (1539).  Fue canonizado como San Francisco de Javier.

En 1541 fue enviado a la India como legado pontificio, con la misión de evangelizar las tierras situadas al este del cabo de Buena Esperanza, respondiendo a una petición de Juan III de Portugal, apodado "el Piadoso". Su apostolado se extendió por el sur de la India, Ceilán, Malaca, las Islas Molucas y Japón. Murió en el intento de llegar a China.

Franciscode Jasso y Azpilcueta nació en Castillo de Javier (Navarra), el 7 de abril de 1506. Era el hijo menor de Juan de Jasso (o Jaso/Jassu) y Atondo, Doctor en Derecho Canónico por la Universidad de Bolonia, Señor de Idocin y presidente del Real Consejo de Navarra, y de María de Azpilcueta y Aznárez de Sada, titular del señorío de Javier y de Azpilcueta defensores de la causa de Juan (III) de Albret (agramonteses) frente a Fernando el Católico (beaumonteses) en la guerra que determinó la anexión de Navarra a la Corona de Castilla (1512–1515).  Casados hacia 1483, la madre de Francisco tenía 42 años al darle a luz y fue bautizado en la iglesia parroquial pr´xima al castillo de Xavier.


Su familia procedía de todos los puntos de Navarra. De Pamplona vino a Javier su padre don Juan de Jasso, Alcalde de Corte Mayor y consejero de la Reina Doña Catalina y de su esposo Juan de Albret (o de Labrit). Su madre, María de Azpilcueta y su abuelo, Martín de Azpilcueta, provenían del Baztán. El linaje de Azpilcueta era más rico en valores humanos que en bienes materiales y se preciaba de haber conservado y transmitido la fe cristiana desde antes de Carlomagno. Jasos y Atondos, togados, y Azpilcueta y Aznárez, caballeros, eran los cuatro linajes reunidos en el castillo de Javier.

Genealogía y nobleza

La nobleza de su sangre y las múltiples relaciones de familia podrían abrirle un camino de triunfos, por lo que era indispensable homologar su legitimidad nobiliaria. El 16 de febrero de 1531 se presentó en Paris al notario público Iñigo Ladrón de Cegama. "El muy noble Francisco de Jasso y de Xabier, maestro en artes, clérigo..." le requirió para que extendiese un poder, en virtud del cual se negociaran del Consejo Real y de la Corte Mayor de Navarra "sentencias y letras testimoniales conforme al fuero" acerca de que por su origen y dependencia de padre y madre a sido y es hijodalgo e gentilhombre, noble, por tal ávido, tenido, reputado".

Documento de "Prueba de la Nobleza de Javier"
El propio Francisco nos da exactamente su árbol genealógico: Hijo legítimo y natural de don Juan de Jasso y de doña María de Azpilcueta, su legitima mujer, señores de los lugares y palacios de Xabier, Azpilcueta e Idocin: los cuales fueron hombres "hijosdalgo, gentiles hombres y señores de los dichos palacios y lugares".

Don Juan de Jasso fue hijo legitimo y natural de Ernalt Pérez de Jasso; y de Guillerma de Atondo, su legitima mujer. Estos fueron nobles e hijodalgo.

Doña María de Azpilcueta fue hija legítima y natural, de legítimo matrimonio, de Martín de Azpilcueta (señor de Azpilcueta), y de doña Juana de Aznárez, que también eran señores del lugar y palacio de Xabier.

Todos ellos tuvieron sus armas conocidas de los respectivos palacios. Las de Azpilcueta son: un tablero de ajedrez, sable y plata. Las armas de Jasso son: un jabalí parado, al pie de un encino, en campo de plata. Las armas del palacio de Atondo son: dos bandas de oro en campo de azur, entre las bandas dos lunas crecientes.

Armas de los linajes familiares de Francisco Javier (Jaso-Atondo y Azpilicueta-Aznárez)


Heráldica señorío de Xabier:Escudo de gules una faja jaquelada doble de oro y sable, en la parte superior del campo un menguante de plata sobrepuesto a otro mayor jaquelado doble de oro y sable, con las puntas hacia abajo; campaña de plata, en jefe con un ceñidor o divisa superior de una fila de jaqueles de oro y sable, opuestos a los de la faja, que son de Aznarez de Sada.



Francisco de Jasso (de Xavier), residente en París, pide y suplica ante el Notario quieran recibir información. Constando que así sea, quiere que le den y le declaren por hombre noble e hidalgo de padres y abuelos, descendiente de nobles e hidalgos que fueron señores de Azpilcueta, Xabier e Idocin.

Hecho en Pamplona el proceso a partir de agosto de 1535, finalmente el Emperador, la Reina y el Rey "por esta nuestra sentencia definitiva pronunciamos y declaramos al dicho don Francisco de Jasso y de Xabier por hombre noble, hijodalgo y gentilhombre de su antiguo origen y dependencia por recta y legítima línea...". Don Francisco podrá llevar las armas y las insignias correspondientes. Era el año 1536, cuatro de agosto. En Pamplona.


Armas del padre, señorío de Javier, y madre de San Francisco Javier


Tras la muerte de su padre (1515) y la demolición de las torres y murallas del castillo de Javier por orden del Cardenal Cisneros (1516) como consecuencia del apoyo prestado por sus hermanos Juan y Miguel a la sublevación en favor del rey navarro destronado, Francisco Javier se orientó hacia la carrera eclesiástica y el cultivo de las humanidades, que estudió en el monasterio de Leyre y en Pamplona.

Castillo de Javier, con el autor de este blog en primer plano (Agosto, 2015)
En 1525 se trasladó a París para completar su formación; ingresó como interno en el Colegio de Santa Bárbara, donde trabó amistad con Ignacio de Loyola. En 1530 se graduó como maestro en artes y pasó a ejercer la enseñanza de la filosofía, a la vez que cursaba estudios de teología. Con el propósito de adquirir prebendas eclesiásticas, solicitó en 1531 del cabildo de Pamplona la concesión de una canonjía, alegando su condición de clérigo navarro y su titulación en artes.

Sin embargo, su relación con Ignacio de Loyola, quien pretendía atraerle para el proyecto de fundación de una nueva orden religiosa, así como su desagrado por el ambiente universitario y la impresión que le causó la muerte de su madre y de su hermana, acaecida por aquellas fechas, determinaron a Francisco Javier a abandonar sus pretensiones de promoción dentro del estamento eclesiástico. Junto con Ignacio de Loyola y otros cinco compañeros, reunidos en la capilla parisina de Montmartre, el 15 de agosto de 1534 hizo votos de castidad y pobreza, de vida consagrada al apostolado y de peregrinar a Tierra Santa, o bien, en el caso de que esto último no fuese posible, de ponerse a disposición del Papa.

En 1537 se trasladó a Venecia, donde se reunió con sus compañeros con el objeto de viajar a Roma para obtener la bendición papal antes de iniciar su peregrinación; durante su estancia en Venecia recibió noticia de la concesión de la canonjía solicitada, a la que renunció, y del inicio de la guerra entre Constantinopla y Venecia, lo que significaba el retraso indefinido del viaje a Tierra Santa. Ordenado sacerdote el 24 de junio de ese año, se dedicó a la predicación en Bolonia hasta su marcha a Roma (1538), donde Francisco Javier y sus compañeros se entrevistaron con Paulo III y abandonaron definitivamente sus propósitos de peregrinación.

Durante su estancia en la Santa Sede gestionaron la fundación de una nueva orden religiosa, la Compañía de Jesús, a la que el Papa concedió su aprobación en septiembre de 1539. Ese año Ignacio de Loyola tuvo noticia de que Juan III de Portugal solicitaba misioneros que marchasen a evangelizar sus posesiones en las Indias Orientales y encomendó la tarea a Francisco Javier, quien en marzo de 1540 partió a la corte portuguesa para organizar la expedición, con el título de legado pontificio para todas las tierras situadas al este del Cabo de Buena Esperanza.

Iniciado el viaje en abril de 1541, arribó a Goa, capital de las posesiones portuguesas en la India, trece meses después. Ejerció en esta ciudad una activa labor evangelizadora, especialmente a partir de la fundación del colegio-seminario de Santa Fe para sacerdotes nativos, y de dedicación a los enfermos y presos. En septiembre de 1542 organizó una expedición misionera a la costa de Pesquería, en el sureste de la India, para predicar la doctrina cristiana entre los poblados parabas; estableció una comunidad cristiana y la dotó de un catecismo en lengua indígena. Tras ello inició la evangelización de Travancor y Ceilán (1544), Madras y Malaca (1545) y las Islas Molucas (1546-1547). Francisco Javier administró el bautismo a miles de nativos y originó numerosas vocaciones misioneras entre sus compañeros.

Mapa del viaje de San Francisco Javier

Tras una nueva estancia en la India y en Malaca, dedicada a reorganizar las misiones establecidas y a proveerlas de unas normas de funcionamiento, marchó a evangelizar a Japón, adonde llegó en 1549. Ante las escasas conversiones logradas en Japón, se persuadió de que para obtener éxito en su empresa era necesario evangelizar previamente China, puesto que consideraba que los japoneses habían asimilado la cultura de este imperio y que, por tanto, el ejemplo de la cristianización en China ejercería una influencia decisiva sobre Japón.

Mural de San Francisco Javier en el Museo de la Ciudad de Kobe (Japón)
Regresó a Goa en 1551, donde inició los trámites necesarios para organizar su pretendido viaje a China, dificultados por la prohibición existente en este imperio sobre la entrada de extranjeros en su territorio. Tras su nombramiento como provincial de la India, que había sido constituida como provincia jesuítica independiente de Portugal, partió rumbo a China con una embajada portuguesa en abril de 1552.Al llegar a la isla de Sancián le sobrevino la muerte por unas fiebres, el 3 de diciembre de 1552, a las puertas de Cantón (Guǎngzhōu / China), .a unos 100 km de Hong Kong.


La muerte de San Francisco Javier (Francisco de Goya)
Goya pinta este óleo entre 1771 y 1774 para la devoción particular de sus familiares
A comienzos del siglo XVII se inició el proceso de su beatificación, proclamada por Paulo V el 25 de octubre de 1619; nombrado patrón de Navarra en 1621, el 12 de marzo del año siguiente fue canonizado por Gregorio XV, juntamente con Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Felipe de Neri y San Isidro Labrador. Pío XI le declaró patrón de todas las misiones de la Iglesia católica en 1927. 



viernes, 12 de febrero de 2021

Eduardo de Huidobro. Abogado, periodista, historiador y filólogo

 

Miembro de una familia de la burguesía santanderina dedicada al comercio interior y con América. Pertenece a una generación que fue abandonando la actividad mercantil y se dedicó a otras profesiones. 

Varios miembros de su generación destacaron en ámbitos como la medicina, la literatura, la ingeniería, la arquitectura, la ingeniería o el arte. Fundador de "El Diario Montañés"

Eduardo Pedro de Arbués de Huidobro y Ortiz de la Torre –este era su nombre completo– nació en Santander (Cantabria), el 17 de septiembre de 1867, en el seno de una acomodada y conservadora familia. Hijo de Manuel de Huidobro y Arredondo y de Rosario Ortiz de la Torre y Soto. En él se juntan dos de los linajes más importantes de La Montaña: Huidobro y Ortíz de la Torre. Era primo de José Ortiz de la Torre y Huidobro (1858-1928), cirujano que fue el primer español y el tercero del mundo en realizar una operación a corazón abierto, en mayo de 1907.

Pasó su infancia en su ciudad natal, empapándose del ambiente mercantil y burgués en el que había nacido. Desde 1877, y durante cinco años, estudió en el colegio que la Compañía de Jesús poseía en Orduña (Vizcaya). En 1882, de vuelta en Santander, ingresó en el Instituto Cántabro, institución en la que conseguiría el título de bachiller. Tras cursar los primeros años de Ingeniería en la Universidad Central de Madrid, abandonó la capital y sus estudios para iniciar (1885) los de Derecho, que sí culminaría, en la Universidad de Barcelona.

En 1891, de regreso en Santander, comenzó su desempeño profesional en un despacho de abogados. Huidobro siempre fue una persona de profundas convicciones religiosas, hasta el punto de que –tras su decisión de abandonar la abogacía (la acomodada posición de su familia lo ponía a salvo de problemas económicos)– se dedicó de lleno al fomento del sindicalismo católico, surgido a raíz de las doctrinas del papa León XIII (1810-1903), y de enorme arraigo en la región montañesa; asimismo se presentó al ayuntamiento de Santander –obteniendo acta de concejal– en las listas del Centro Católico Montañés, partido opuesto a las tendencias laicistas del gobierno de Canalejas (1854-1912) y del que también formaba parte el futuro cardenal Ángel Herrera Oria (1886-1968). 

La defensa de la religión como eje de articulación de la sociedad, compaginada con el periodismo, le ocupará el resto de sus días: para ello fundó la empresa editorial «La Propaganda Católica», desde la que dirigió la salida al mercado de diferentes publicaciones, como el periódico La Atalaya o El Diario Montañés el 1 de agosto de 1902.

El resto de la vida de Eduardo de Huidobro transcurrirá sin grandes sobresaltos, convertido ya en una de las máximas figuras del ambiente cultural santanderino de principios del siglo XX –en 1918 fue uno de los miembros fundadores de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, constituida para defender el legado del polígrafo–.

Falleció, como consecuencia de la enfermedad degenerativa que venía padeciendo desde años atrás, el 8 de marzo de 1936, meses antes del estallido de la Guerra Civil Española.

La labor filológica de este autor se centró en la lexicografía, y estuvo siempre relacionada con su labor periodística y amparada por su propia casa editorial. Tras publicar en El Diario Montañés una serie de artículos –entre el 16 de diciembre de 1902 y el 12 de abril de 1903– sobre barbarismos de la lengua española, decidió reunirlos en un volumen que llevó a sus prensas en 1903. Este primer volumen, compuesto por unas 300 voces y locuciones, se fue engrosando: en 1908 publicó una segunda edición con 400 voces y, siete años después (1915), una tercera con más de 600.

Huidobro también trabajó la lexicografía regional, así, en 1907, publicó Palabras, giros y bellezas del lenguaje popular de la Montaña […], en que explica el significado de palabras y expresiones propias utilizadas por su íntimo amigo José María de Pereda (1833-1906) en sus novelas. Esta obra ganó el primer premio que la Universidad de Deusto había convocado como homenaje al autor de Sotileza en el primer aniversario de su muerte y ha sido reimpresa en dos ocasiones: la primera en 1983, dentro de la obra Homenaje a Pereda (Librería Estudio, Santander) y, de forma independiente, en 1986 (Banco Exterior de España, Madrid).

Tras estos dos hitos, Huidobro continuó insertando en prensa pequeñas notas lexicográficas: en este sentido, publicó un pequeño artículo en la edición de El Diario Montañés del 19 de septiembre de 1925 en el que comentaba las deficiencias que la reciente edición del académico Diccionario de la Lengua Española presentaba respecto al léxico provincial montañés.

Obra


¡Pobre lengua! Catálogo en el que se indican más de trescientas voces y locuciones incorrectas hoy comunes en España, Imp. de “La Propaganda Católica”, Santander, 1903.

Palabras, giros y bellezas del lenguaje popular de la Montaña elevadas por Pereda a la dignidad del lenguaje clásico español, Imp. de “La Propaganda Católica”, Santander, 1907.

Las obras de narrativa —en las que se incluyen artículos publicados en la prensa— son tres, de las cuales no es posible fijar su fecha de edición con exactitud: A la buena de Dios. Cuentos, apuntes y otras menudencias; Historietas saludables (c. 1895) y A la Castellana (cuentos y narraciones).


Fuente/Referencia: https://www.bvfe.es/es/autor/9963-huidobro-eduardo-de.html

lunes, 8 de febrero de 2021

XXXIII edición del Curso de Heráldica General y Militar

 

El Instituto de Historia y Cultura Militar ha convocado la XXXIII edición del Curso de Heráldica General y Militar, que tendrá lugar del 1 al 25 de marzo de 2021, de lunes a jueves.

Lugar: Instituto de Historia y Cultura Militar (IHCM). Paseo de Moret, 3 (Madrid)

Este curso tiene como objeto el conocimiento y divulgación de la Heráldica general y la militar, en especial la del Ejército de Tierra, para lo cual se introduce previamente al alumno en la comprensión de la Ciencia Heráldica.

El curso se imparte con limitación de aforo en el Salón de Actos del Instituto de Historia y Cultura Militar, situado en el Paseo de Moret nº 3 (28008, Madrid), en horario de lunes a jueves, de 16:00 a 18:00 h, y será retransmitido en directo a través del canal de YouTube "Directos del Ejército de Tierra Español". 

Junto con las ponencias programadas, está previsto realizar visitas a la Biblioteca Central Militar y al Archivo General Militar de Guadalajara.

Información  (Programa) y Matrícula 

Como documentación del curso se tiene el libro Introducción a la heráldica y manual de heráldica militar española, de Eduardo García Menacho y Osset, uno de los profesores, editado por el Ministerio de Defensa en 2010. ISBN 978-84-9781-559-8


miércoles, 3 de febrero de 2021

Francisco de Orellana. Explorador y conquistador, descubridor del Amazonas


Poco conocido y eclipsado por nombres de la talla de Hernán Cortés o Francisco Pizarro, Orellana protagonizó, sin embargo, uno de los episodios más brillantes de la historia española en el Nuevo Mundo. El 24 de agosto, Orellana y los suyos llegaron a la desembocadura del Amazonas, culminando uno de los más apasionantes periplos de la historia de los descubrimientos. 

Alberto Vázquez de Figueroa, arrebatado de entusiasmo, comentó: “Orellana es el más indomable de los hombres y el más desconocido de los héroes”.Con esas palabras quiso hacer mejor elogio y a la vez expresar su trágico destino.

 
Francisco de Orellana Bejarano Pizarro y Torres de Altamirano nació en Trujillo (Cáceres), sobre 1511. Procedía de una familia de hijosdalgos, de los linajes trujillanos Orellana-Bejarano y Pizarro-Orellana. Sus padres fueron: Francisco de Orellana (hijo natural de Diego García de Orellana Bejarano “El Bueno” y de Antonia González) y Francisca Torres (hija de Juan de Orellana, y de Inés de Torres Pizarro, hija de Cristóbal Pizarro, llamado "el Cabezudo"). Quedó huérfano siendo muy niño y su madre casó nuevamente con el caballero principal llamado Cosme de Chaves

Francisco de Orellana, "el Tuerto"
La abuela materna de Francisco de Orellana pertenecía a la familia Pizarro, de modo que tanto por su patria chica como por su linaje no le eran ajenas las aventuras americanos. Nada se sabe de su infancia, pero no hay duda de que desde niño quiso emular las gestas de sus paisanos, ya que en 1527 se trasladó al Nuevo Mundo para integrarse en la reducida hueste de su pariente, Francisco Pizarro. Junto a él participó en la conquista del imperio de los incas, revelando ser un soldado hábil y sobre todo fogoso, tanto que en cierta ocasión pecó de temerario y perdió un ojo luchando contra los indios manatíes, por lo que le apodaban “el Tuerto”. Antes de cumplir los treinta años, había tomado parte en la colonización del Perú, fundado la ciudad de Guayaquil y era, según los cronistas, inmensamente rico.

Al estallar la guerra civil entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, Orellana no dudó en decantarse a favor de su pariente. Organizó un pequeño ejército e intervino en la batalla de Las Salinas, donde Almagro fue derrotado. Luego se retiró a sus tierras ecuatorianas y desde 1538 fue gobernador de Santiago de Guayaquil y de la Nueva Villa de Puerto Viejo, etapa en la que se distinguió por su carácter emprendedor y por su generosidad.

Cuando supo que el gobernador de Quito, Gonzalo Pizarro, estaba organizando una expedición al legendario País de la Canela y la región de El Dorado, Orellana no vaciló ni un momento y se ofreció a acompañarlo. La expedición resultó un fracaso. Llegados a su destino y sin encontrar las ansiadas riquezas, la situación se hizo insostenible y, ante la imposibilidad de avanzar por la selva, Pizarro resolvió seguir el curso de un río cercano con el auxilio de un bergantín, el San Pedro, que habían construido allí mismo.

Los hombres de Orellana construyendo un bergantín
 Gonzalo Pizarro pidió a Orellana que se embarcase con sesenta hombres y fuese río abajo en busca de alimentos, considerando que su lugarteniente podría entenderse directamente con los indígenas en caso de encontrarlos, pues conocía a la perfección sus dialectos. Navegando por los ríos Coca y Napo, el grupo de aventureros continuó la marcha durante días y días sin encontrar poblado alguno. Al fin, el día 3 de enero de 1542, llegaron a las tierras de un cacique llamado Aparia, que los recibió generosamente y les ofreció grandes cantidades de comida.

Cumplida la primera parte de su misión, Orellana dio las órdenes pertinentes para emprender el regreso río arriba con objeto de ir en busca de Gonzalo Pizarro, quien, según lo acordado, iba a descender lentamente por la orilla hasta encontrarse con su lugarteniente. No obstante, sus hombres se resistieron; se negaban a sacrificar sus vidas por obedecer una orden suicida. Orellana, convencido de ello, se sometió a sus hombres, poniendo como condición que esperasen en aquel lugar dos o tres semanas para dar tiempo a que Gonzalo pudiese alcanzarlos.

Transcurrido un mes y puesto que no había noticias de Gonzalo Pizarro, los exploradores embarcaron de nuevo. Descendieron por las turbulentas aguas y el 11 de febrero vieron que "el río se partía en dos". En realidad, habían llegado a la confluencia del río Napo con el Amazonas, al que bautizaron con este nombre después de tener un sorprendente encuentro con las legendarias mujeres guerreras.

Puesto que se desvanecía toda esperanza de reunirse con Gonzalo Pizarro, verdadero jefe de la expedición, Orellana fue elegido de forma unánime capitán del grupo. Se decidió construir un nuevo bergantín, al que se puso por nombre Victoria, y continuar por el río hasta mar abierto. Durante el trayecto, los heroicos exploradores arrostraron mil peligros, fueron atacados varias veces por los indígenas y dieron muestras de un valor extraordinario.

Expedición de Orellana,... y de Aguirre (inferior)
En la mañana del 24 de junio, día de San Juan, fueron atacados por un grupo de amerindios encabezado por las míticas amazonas. Los españoles, ante aquellas mujeres altas y vigorosas que disparaban sus arcos con destreza, creyeron estar soñando. En la refriega consiguieron hacer prisionero a uno de los hombres, quien les relató que las amazonas tenían una reina que se llamaba Conori y poseían grandes riquezas. Maravillados por el encuentro, los navegantes bautizaron el río en honor de tan fabulosas mujeres, y las tierras descubiertas como “Nueva Andalucía”. Llegaron al oceano Atlántico (Venezuela) en agosto de 1542.

Orellana regresaría a España en mayo de 1543, después de rechazar en Portugal una tentadora oferta de someter las regiones que había explorado en nombre del rey Juan III. Tuvo que responder ante el Consejo de Indias de las acusaciones formuladas contra él por Gonzalo Pizarro, que había conseguido salir de la selva ecuatoriana y volver a Quito. Los cargos de abandono, alzamiento y traición fueron desestimados ante las exhaustivas declaraciones de sus hombres, que dieron cuenta de su rectitud y de la honradez de sus actos.
Escudo de los Orellana en Trujillo
Al año siguiente, Orellana contrajo matrimonio en Sevilla con una joven cordobesa de buena familia, llamada Ana de Ayala, fue nombrado adelantado de la Nueva Andalucía y firmó con el príncipe Felipe, en nombre del Emperador, las capitulaciones para una nueva expedición al Amazonas. Sin embargo, en sus negociaciones con mercaderes, intermediarios y prestamistas, entabladas al efecto de preparar el viaje, Orellana fue víctima de su nobleza y su buena fe.

En la primavera de 1545 había conseguido reunir cuatro naves, pero estaba arruinado y no podía dotarlas de lo más necesario. Se le comunicó que, dado que no había cumplido lo estipulado en las capitulaciones, la expedición quedaba anulada. Orellana no pudo aceptar esta deshonra y partió a pesar de la prohibición expresa de las autoridades y del precario estado de sus naves. Durante la travesía cometió incluso actos de piratería para conseguir lo imprescindible. El 20 de diciembre llegaba de nuevo a la desembocadura del Amazonas, que con sus 6.800 kilómetros es (¿el más largo?/duda con el Nilo) y el más caudaloso del mundo, y, sin escuchar los consejos de sus tripulantes, decidió lanzarse río arriba a la aventura pero en  noviembre de 1546 falleció a causa de unas fiebres, siendo sepultado allí mismo. Ana de Ayala, su esposa que asumió el mando de la expedición, se casó con otro superviviente, Juan de Peñalosa, con el que vivió hasta su muerte en Panamá.

Moneda conmemorativa
Fray Gaspar de Carvajal, nacido en Trujillo, Cáceres 1500-1584, dominico que acompaña a Pizarro en la región de Quito (Ecuador) y a Orellana en la Amazonía, escribió “Relación del nuevo descubrimiento del Río Grande de las Amazonas” por el Capitán Francisco de Orellana, una detallada crónica del viaje.

sábado, 30 de enero de 2021

Jerónimo de Cevallos. Abogado, jurista y clérigo del Siglo de Oro

 

Uno de los juristas más destacados del momento. Cev(b)allos es el autor de uno de los tratados de ciencia política más influyentes del reinado de Felipe IV, el Arte real para el buen govierno de los reyes y príncipes y de sus vasallos.

Entre los retratos de El Greco que se conservan en el Museo del Prado destaca el del Licenciado Jerónimo de Cevallos, sólo superado por el Caballero de la mano en el pecho.

Jerónimo de Cevallos-El Greco_Museo del Prado

Jerónimo de Cevallos nació en la villa de Escalona (Toledo) en 1560, siendo bautizado el 4 de octubre de ese año. De familia hidalga, pero de escasos recursos económicos, era hijo de Melchor de Cevallos y nieto de Diego de Cevallos, alguacil de los marqueses de Villena. Su padre obtuvo ejecutoria de hidalguía en la Chancillería de Valladolid en 1572.

Estudió leyes en Valladolid y Salamanca y se licenció en la Universidad de Sigüenza en 1589 (no parece ser cierto que, como escribió Nicolás Antonio y ha sido después repetido por todos, fuera preceptor en el colegio del obispo don Álvaro de Mendoza, en Ávila, ni enseñara en el colegio mayor de San Bartolomé, de la Universidad de Salamanca). Se estableció en Toledo en 1590, donde contrajo matrimonio ese mismo año con María de Herrera, y, durante un tiempo, ejerció como abogado y, en 1596-1597, como escribano de número. En 1605 consiguió ser nombrado regidor del Ayuntamiento en el banco de caballeros.

Al margen de sus actividades como regidor, asistió asiduamente a la academia literaria que se reunía en casa de don Francisco Rojas y Guzmán, conde de Mora y sobrino del cardenal Sandoval y Rojas, y escribió numerosos tratados en castellano y latín. Entre ellos se encuentran, aparte del Tractatus de cognitione, el Communes contra communes (publicado en tres libros diferentes, Speculum practicarum, Speculum opiniorum y Speculum aureum, entre 1600 y 1613), el titulado Ruina de la Monarquía (de 1620 y hoy perdido) y el Arte real para el buen govierno de los Reyes, y Príncipes, y de sus vasallos... dirigido a la Católica Magestad del Rey Don Felipe IIII (1623). En este último, que cimentaría su fama, censuraba el elevado número de religiosos que soportaba la nación y aconsejaba al monarca que huyera de tener validos.

 

Jerónimo de Ceballos: un hombre grave para la República. Vida y obra de un hidalgo del saber en la España del Siglo de Oro.

Tras abandonar el cargo de regidor, que cedió a su nieto en 1621, y enviudar en 1623, entró en religión. En 1626 fue nombrado capellán de la capilla de Reyes Nuevos de la catedral toledana, en 1631 entró a formar parte del Consejo de la Gobernación del Arzobispado de Toledo y en agosto de 1639 tomó posesión del cargo de presidente de este consejo. Murió el 22 de julio de 1644. 

Fue inmortalizado por El Greco, que debió conocerle bien. De acuerdo a varias fuentes, se sabe que fue amigo y protector de Jorge Manuel, hijo del pintor. En 1625 aparece firmando una petición de Jorge Manuel dirigida al Consejo de la Gobernación del Arzobispado a propósito de la obra de los retablos del Hospital de Afuera, y cuando murió tenía en su poder un «San Francisco del Dominico». También se registró entre sus bienes, sin citar al autor, «un retrato del señor licenciado Cevallos de cuando era casado», que quizá fuese este del Prado.

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

martes, 26 de enero de 2021

Clemente López-Dóriga “Lapize”. Ciclista y periodista. El creador de la Vuelta


Es conocido principalmente por ser el ideólogo y uno de los creadores de la Vuelta a España. El nacimiento de la ronda española estuvo trufado de dificultades, palos en las ruedas e intereses cruzados.

Clemente López-Dóriga y López-Dóriga nació en Santander, el 21 de julio de 1895. Pertenecía a una de las familias más ilustres e influyentes de Santander. Sus padres eran Victoriano López-Dóriga Sañudo, balandristas, capitán de corbeta, gentilhombre de cámara con ejercicio del rey Alfonso XIII y presidente de la Real Federación Española de Vela, y Matilde López-Dóriga y López-Dóriga. Su abuelo materno fue Antonio López-Dóriga Aguirre, fundador del Banco Santander e hijo de José Ramón López-Dóriga Vial, alcalde de Santander, y de María Petra de Aguirre Laurencín, quien casó en segundas nupcias con José María Botín Cano, matrimonio que dio origen a una famosa saga de banqueros

Clemente López Dóriga con Vicente Trueba "la Pulga"

El linaje de los López Dóriga es originario de Asturias, descendientes de Ramón López Dóriga, nacido en Dóriga (Asturias), que formó un extenso linaje de hidalgos, ligado al desarrollo económico de Cantabria a lo largo de todo el siglo XIX.. Clemente es, además, descendiente en línea directa de Manuel Filiberto de Saboya.

Procedente de una familia adinerada, Clemente dedicó su vida a la cultura del deporte al igual que algunos de sus hermanos (Miguel, Alfredo y Ricardo). Debutó con tan solo 18 años en el Circuito El Sardinero donde acabó tercero. Se proclamó campeón de velocidad de Santander y Castilla la Vieja en 1918 y 1919. En 1921, se retiró del ciclismo para dedicarse a la promoción de jóvenes ciclistas. Bajo su protección, aparecieron ciclistas como Victoriano Otero y los hermanos Trueba (Vicente, José y Fermín) o Victorino Otero. Luego como organizador de la Vuelta a Santander, la Madrid-Santander, la Subida al Escudo, la Subida al Alisas y sería cronista de las carreras ciclistas del diario Informaciones. 


 

El año 1935 el Tour de Francia iba a celebrar su 32º aniversario. El Giro de Italia se encaminaba al 26º. La Vuelta a Bélgica se disputaba desde el año 1908, la de Portugal nace 1927 y en Suiza las bicis dieron giros helvéticos ya en 1933. Más aun, Cataluña tuvo su Volta en 1911, Euskadi vive su primera edición en 1924, al año siguiente nacen las rondas de Asturias y Cantabria. 

El Tour de Francia de 1903 fue la primera carrera ciclista creada y patrocinada por el periódico L'Auto, antepasado del actual diario L'Equipe. Se corrió del 1 al 19 de julio de 1903 en seis etapas con un recorrido de 2.428 kilómetros.

Primera etapa de la Vuelta, en 1935, a su paso por Atocha

En 1935, convence al director del diario Informaciones, Juan Pujol, para organizar una gran prueba ciclistas en España a imagen y semejanza del Tour de Francia o el Giro de Italia
. Para ello ofrece su experiencia de haber seguido a sus discípulos por estas carreras y el lunes 29 de abril de 1935, a las ocho menos cuarto de la mañana, un pelotón de 50 ciclistas partia de la Puerta de Atocha de Madrid y finalizaría el 15 de mayo. Celebró dos ediciones hasta que se interrumpió por la Guerra Civil. Éstos fueron los inicios de La Vuelta Ciclista a España.

                                Hoja promocional de la primera edición de la Vuelta

Tras la Guerra Civil, colaboró con el diario Ya a la vez que continuaría con su labor organizativa en la Vuelta y otras competiciones, como la prueba Madrid-Lisboa, Madrid-Salamanca-Madrid, Madrid-Oporto o el Campeonato de España por Regiones. Recibió la Medalla de Oro al Mérito Ciclista.

En los últimos años de su vida, una enfermedad les paralizó las piernas pero siguió con su labor hasta su muerte, hecho que le supuso recibir el cargo de Vicepresidente de honor de la Federación Española de Ciclismo. Falleció, casi en el olvido, en Madrid, el 27 de mayo de 1957.

Para saber más

martes, 19 de enero de 2021

Felipe González de Haedo. El descubrimiento de la Isla de Pascua (Rapa-Nui)



Marino que, partiendo desde la posición más baja del escalafón de la Armada, conquistó las más altas cimas de esta, llegando a ser Jefe de Escuadra. Tomó posesión, en 1770, de la isla de Pascua en nombre del Rey Carlos III.

 
Felipe González de Haedo y Pérez de Haedo vino al mundo en la villa del Puerto de Santoña (Cantabria), en mayo de 1714, siendo bautizado con el nombre de Felipe Manuel en la parroquia santoñesa de Santa María la Real del Puerto por el Licenciado Don Antonio de Septién Cordero, cura beneficiado de dicha parroquia. Fueron sus padres José González de Haedo y María Pérez de Haedo; sus abuelos paternos: José González Delgado y María de Ahedo Pumarejo, y los maternos: Francisco Pérez y Manuela de Haedo, todos naturales de Santoña.

La familia de Felipe por parte de padre era gente de mar que servían en las naves de Rey de España y, así, tenemos que su padre estaba registrado como Teniente de Navío de Alto Bordo en la Real Armada y asimismo y según el Libro de Elecciones de Justicia y nombramiento de ella (de la Villa de Santoña) fue Procurador General de la Villa en 1703 y 1710, Regidor en el año de 1706 y 1724 y Alcalde y Justicia Ordinaria en el año de 1739. Para haber podido desempeñar dichos cargos y el de Marino era necesario que fuera hidalgo, lo cual quedó demostrado por los Padrones de 1695, y por ellos también quedaba demostrada la ascendencia hidalga de la madre de Felipe, pues su abuelo Francisco Pérez aparecía como tal en el padrón y según el Libro de Elecciones de Justicia y nombramiento de ella, fue Alcalde de la Santa Hermandad en 1685, 1686, 1691, 1692, 1693 y 1694. Tuvo al menos dos hermanos: Antonio y Nicolás, que también sirvieron en la Real Armada, y casó en Cádiz con su sobrina  María de Sarraoa Valdés.

En 1727, con trece años, comienza su servicio en la Armada como ayudante de piloto en la urca “San Bernardo” que mandaba su padre, entonces teniente de fragata. Con diecinueve años (en 1733) participa, como segundo piloto, en la campaña de Nápoles para poner en el trono del reino al futuro Rey Carlos III. Su gran experiencia y su valor en combate hacen que ascienda a primer  piloto ese mismo año. Con 24 años es destinado al navío Dragón para participar en la defensa de Cartagena de Indias contra el ataque de los ingleses a las órdenes de Blas de Lezo.

En 1741, el almirante inglés Sir Edward Vernon partió de Jamaica con una flota de 186 naves y 27.600 hombres con la intención de asaltar el principal puerto comercial español en el Virreinato de Nueva Granada y debilitar el poderío español en América.

Cartagena de Indias estaba defendida por 3.000 soldados y marineros españoles, 600 arqueros indios y 6 buques que fueron hundidos por orden de Blas de Lezo para bloquear la entrada al puerto de los navíos ingleses, y las tripulaciones de los barcos fueron destinados a la defensa de posiciones en tierra. González de Haedo estuvo al mando del fuerte San Pedro, participando heroicamente en el rechazo del ataque enemigo al castillo de San Lázaro. Por la bravura demostrada en esta acción fue ascendido a Alférez de Navío. Después de 71 días de batalla, con  pérdida de 50 barcos y 10.000 hombres, el Almirante Vernon ordenó la retirada, habiendo perdido los españoles tan solo unos 800 hombres. Fue la peor derrota de la historia de la Royal Navy y la salvación del Imperio Español.

No obstante sus hazañas guerreras, nuestro protagonista  es más conocido por ser el primero en cartografiar la isla de Pascua en el Océano Pacifico.

El Virrey Manuel de Amat y Junyent*  se sentía preocupado por la presencia de buques extranjeros, piratas y contrabandistas en el Pacífico Sur. Esta preocupación le llevo a organizar una expedición de exploración y conocimiento con dos objetivos: tratar de encontrar y reconocer unas islas y comprobar si había asentamientos de colonos  o tropas extranjeras en esas islas o en el sur de Chile.

*Lo que mejor revela la mentalidad excepcional de Amat, tan poco habitual como comprendida en la realidad americana del siglo XVIII, fue la preparación de dicha empresa. Se estudiaron más de cincuenta cartas de diferentes naciones sobre esta área del Pacifico; se constató las  grandes diferencias con que algunas de ellas consignaban la existencia de esta isla; se estudiaron los escritos y publicaciones de navegantes ingleses, holandeses y franceses, incluso las relaciones de corsarios como Sharp, del holandés Roggeveen, y la historia francesa sobre las navegaciones australes, sin perjuicio de los antecedentes secretos bien guardados en España.

La exploración estaba compuesta por el navío San Lorenzo de 70 cañones, mandado por el propio González Haedo y con Juan Antonio de Hervé como piloto, y la fragata Santa Rosalía de 26 cañones, cuyo capitán era Antonio Domonte, con una tripulación total de ambas naves de unos 700 hombres. La expedición salió del puerto del Callao el 10 de octubre de 1770. Navegando al oeste y al sur, después de 35 días arribaron a la Isla de Pascua, que identificaron como la Isla de David o de Davis (La isla había sido descubierta de modo fortuito por el holandés Jakob Roggeveen 48 años antes.

Mapa de la Isla de Pascua

Se trazaron planos de la isla, siendo los primeros que se hacían, así como los primeros dibujos de los moais. Cinco días después, el 20 de Noviembre de 1770, acordaron con los jefes locales la anexión de la isla a la Corona de España con el nombre de isla de San Carlos en honor del Rey de España Carlos III, levantando la correspondiente acta por el contador del navío Antonio Romero.

Los tres jefes indígenas firmaron el acta con ciertos caracteres según su estilo. El acta es el primer documento conocido  en el mundo en la que aparecen signos rongo-rongo, la escritura jeroglífica de Rapanui

 Se izaron tres pequeñas cruces en la parte noroeste de la isla en la parte superior de tres pequeñas colinas del volcán Poike. Después de abandonar la isla  pusieron rumbo a Chile. Al llegar a la isla de Chiloé fueron informados que la exploración de la costa e islas ya se había hecho sin encontrar presencia de colonos o tropas extranjeras en la zona. Terminaron la expedición el 29 de Marzo de 1771 en el puerto del Callao, con 170 días de navegación y más de 23.000 km recorridos, donde informaron de una isla sin cultivar y con muchas y grandes estatuas.

González de Haedo siguió combatiendo contra Inglaterra en la Guerra de Independencia Norteamericana. Capitaneó naves corsarias y regresó a Cádiz (Isla de León) donde murió, en octubre de 1802, con el grado de Jefe de Escuadra.