sábado, 19 de enero de 2019

José de Urrutia. Capitan General de los Reales Ejércitos


Militar que destacó especialmente en el reinado de Carlos IV. Ingeniero militar. Participó en la guerra de Crimea o Ruso-Turca (1787-1792), siendo condecorado.

José Ramón de Urrutia y de las Casas, nacido en Zalla (Encartaciones de Vizcaya) en noviembre de 1739, fue el segundo hijo de Feliciano de Urrutia y Zamitiz, (coronel de Guardias Valonas) y de María Agustina de Las Casas y La Cuadra. Su familia era una de las más ilustres del señorío de Vizcaya.

El general don José de Urrutia. pintado por Francisco de Goya, en 1798. 
Urrutia en actitud de mando, vistiendo el uniforme de campaña de Capitán General.

Urrutia, a los diecisiete años, comenzó sus estudios militares en Barcelona, y aún como cadete, marchó a México en 1764 con el Regimiento de América, financiado por el duque de Osuna. Ejerció en América como ingeniero militar, levantando mapas del norte de México y del centro y oeste de los Estados Unidos, siendo más adelante, ya en España, uno de los fundadores del Cuerpo de Ingenieros Militares como Ingeniero General de los Reales Ejércitos, Plazas y Fronteras.

A su regreso de América en 1768 fue destinado a la importante ciudad de Cádiz y de allí, en 1779, pasó a las Islas Canarias para realizar los mapas de sus costas. En 1779 participó en el sitio de Gibraltar y en 1782 fue enviado a Menorca, formando parte de la flota hispano-francesa que recuperó la isla, en poder de los ingleses. Volvió ese mismo año a Gibraltar, siendo herido gravemente. Fue nombrado comandante general de Algeciras y de 1782 a 1792 tuvo el mando del Regimiento de América, dirigiendo, además, la Academia de Cadetes de Ávila.

Sitio de Ochákiv en 1788, por January Suchodolski

Sirvió en la guerra de Crimea (1787-1792) al mando de las tropas españolas enviadas en apoyo de Rusia y, tras su regreso a España en 1791, fue ascendido a mariscal de Campo, y como comandante de Ceuta dirigió la guerra contra Marruecos. De regreso en Madrid en 1793, ya como teniente general, partió de inmediato para Cataluña, con motivo de la recién declarada guerra contra la Francia revolucionaria o guerra del Rosellón. Se le confió el mando del ejército en Navarra y finalmente, por su capacidad como estratega, fue nombrado en 1794 Capitán General de Cataluña y Presidente de la Audiencia, dirigiendo acciones de relevancia en la resistencia contra el ejército francés. Ganó la batalla de Pontós, que allanó el camino para la firma de la paz de Basilea entre España y Francia en agosto de 1795, y en 1797, ya como Inspector General de Artillería e Ingenieros, fue nombrado Capitán General de Extremadura, zona conflictiva por las incursiones del ejército inglés.

Escudo del palacio de Urrutia, en Zalla
En 1801, cuando preparaba su vuelta a América, fue invitado a participar en la guerra de las Naranjas contra Portugal, lo que declinó, aunque preparó el informe de actuación que siguió Godoy, siendo enviado entonces a Sevilla, seguramente por cuestiones estratégicas. Ese mismo año ingresó como comendador en la orden militar de Calatrava, y en enero de 1803, poco antes de su muerte, que sucedería el 1 de marzo, recibió del Rey la prestigiosa Cruz de la Orden de Carlos III.

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