jueves, 29 de octubre de 2020

José Francisco de Isla. El padre Isla. Jesuita expulso, novelista y polígrafo. Autor de "Fray Gerundio"

 

El padre Isla ha quedado en la historia de la literatura española como traductor, epistológrafo y novelista satírico y costumbrista. En el Fray Gerundio, la intención de reformar la predicación por la sátira se impuso excesivamente sobre el cuadro de costumbres populares.

José Francisco nació en Vidanes (León) el 25 de marzo (de abril, según otros) de 1703. Sus padres, hidalgos, fueron José de Isla Pis de la Torre, empleado en los dominios del conde de Altamira, y Ambrosia Rojo, fallecida en 1724, año en el que su padre ocupaba el cargo de juez de hijosdalgo en Ortigueira, villa al norte de La Coruña.

Recién cumplidos los dieciséis años, ingresó en la Compañía de Jesús el 29 de abril de 1719 en el colegio de Santiago, de donde pasó a Villagarcía de Campos (Valladolid) a hacer los dos años de noviciado. Allí, en el colegio del Espíritu Santo, conoció al padre Luis de Losada, pariente suyo, figura intelectual que influyó en su trayectoria y con el que colaboró en varias obras satíricas de la Juventud triunfante (Salamanca, 1927), con motivo de las fiestas de canonización de Luis Gonzaga (Mantua, 1568-Roma, 1591) y Estanislao de Kostka (1550-1568). Desde entonces Isla se dio a conocer entre la juventud universitaria por su habilidad para la poesía satírica, fama que le acompañó toda la vida.

 Concluidos sus estudios, el 18 de octubre de 1727, fue ordenado de misa en el oratorio privado del palacio episcopal de Salamanca, por el obispo de Salamanca Silvestre García Escalona (Almonacid, Toledo, 1647-Salamanca, 1729). El primer destino de Isla, ya sacerdote, fue Medina del Campo (Valladolid). Llegó en septiembre de 1728 y estuvo allí durante el curso 1728-1729, dedicado a la enseñanza, como profesor de Gramática y Retórica. Durante los años 1732 a 1739, residió en Santiago de Compostela como profesor de Filosofía y, al mismo tiempo, como predicador de oficio; así se comprende los muchos sermones que hay de esta época en la colección de los mismos publicada.

En abril de 1751 fue destinado a Salamanca, como prefecto de la Congregación de los Caballeros, pero con el propósito fundamental de traducir la obra de Croiset y, en efecto, concluyó los dos primeros tomos de dicha obra. Pero interrumpió bruscamente la traducción emprendida y, el 8 de octubre de 1753, se trasladó al colegio-noviciado de Villagarcía de Campos para dedicarse por entero a la redacción del Fray Gerundio.

Fray Gerundio es un personaje de ficción, protagonista de la novela cuyo título completo es Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes. Como personaje, fray Gerundio es el don Quijote del púlpito, y la intención de la obra del padre Isla no es otra que ridiculizar la charlatanería culterana de la oratoria sagrada contemporánea, igual que Don Quijote de la Mancha había sido una burla de los disparatados libros de caballería.

La acción de la novela se inicia con el nacimiento de Gerundio, hijo del aldeano Antón Zote (Zotico) y de Catania. Escuchando a los frailes predicadores de paso, que no faltan nunca a la mesa de Antón Zotico, el niño aprende precozmente a soltar sus primeras sentencias. Pronto un seglar, tenido por santo porque llamaba "serpientes a las mujeres y cordera a la Virgen", augura que Gerundio será un gran predicador. Animado por estos pronósticos y por los consejos de sus amigos, Antón Zotico pone a su hijo en la escuela con el cojo de Villaornate, que enseña al muchacho extrañísimos preceptos de gramática y de ortografía...

Acosado como consecuencia de la aparición del Fray Gerundio, individuos hostiles a Isla recrudecieron, a finales de 1759 en el Tribunal del Santo Oficio de Valladolid, viejos problemas personales del jesuita con la Inquisición, relativos a cuatro casos de moral, que tuvieron lugar en diversas ciudades por los años 1732 y 1740. Vista la causa, el 31 de mayo de 1760, el Tribunal de la Inquisición le condenaba, por delito de solicitud sacramental, a que fuese preso en cárceles secretas. Se desconoce si llegó a publicarse el decreto pertinente y si Isla llegó a cumplir con tal condena. El 3 de abril de 1767 le llegó el decreto de expulsión de la Compañía de Jesús de los dominios hispánicos, lo que forzó a Isla a desplazarse, con el resto de sus hermanos de religión, a los Estados Pontificios, donde siguió desarrollando su labor.

 El padre Isla fallecería en Bolonia (Italia), el 2 de noviembre de1781.

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