viernes, 20 de noviembre de 2020

Honorable Order of Kentucky Colonels

 

Kentucky Colonel es el título de honor más alto otorgado por la Commonwealth de Kentucky y uno de los títulos honoríficos de Coronel conferidos por los estados de EE. UU.

Las comisiones para los coroneles de Kentucky son otorgadas por el gobernador y el secretario de estado a individuos en reconocimiento de logros notables, contribuciones a la sociedad de Kentucky, hechos notables y servicio sobresaliente a una comunidad, estado o nación.

 

Algunos dicen que el título "Coronel de Kentucky" se formalizó en 1813, pero anteriormente se usaba informalmente para referirse a personas con una reputación honrada, a menudo relacionada con el servicio militar en la Revolución Americana.

 Diploma otrogado al autor de este blog: José Manuel Huidobro (Octubre, 2020)

El honor se ha otorgado a una amplia variedad de personas notables, incluidas varias celebridades, artistas, escritores, atletas, artistas, gente de negocios, políticos estadounidenses y extranjeros y miembros de familias reales extranjeras, algunos de los cuales no tienen una conexión obvia con Kentucky. 

La Honorable Orden de Coroneles de Kentucky (HOKC) es la organización más grande y conocida de coroneles de Kentucky. Una vez que una persona recibe una comisión, automáticamente se convierte en miembro honorario vitalicio de la organización, que tiene su sede en Louisville.

Entre las filas de los Coroneles de Kentucky se encuentran líderes distinguidos como los presidentes Lyndon B. Johnson y Ronald Reagan y el primer ministro inglés Winston Churchill, bomberos voluntarios y maestros, personas de todos los ámbitos de la vida que se han desempeñado de manera extraordinaria.

“In the Commonwealth of Kentucky, commissioned Kentucky Colonels are considered members of the Governor’s Staff and his honorary aides-de-camp, and as such are entitled to the style of ‘Honorable’ as indicated on their commission certificates. The commission and letters patent granted by the Governor and Secretary of State bestowing the title of Kentucky Colonel refers to the honoree as ‘Honorable (First Name + Last Name)”.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Heráldica Asturiana. Un nuevo artista

 

Xon de la Campa. Artista heráldico

Hace algo más de un año, en agosto de 2019, dediqué una entrada del blog a Artistas heráldicos internacionales. En ella presentaba una selección de pintores, doradores, iluminadores y calígrafos, trabajadores en piedra, telas, esmaltes, madera, metales preciosos, grabadores de vidrio y sellos, pintores de cerámica, miniaturistas y escultores  heráldicos.

Hoy quiero mencionar a un magnífico dibujante a mano, y si bien sus dibujos terminados son dignos de admirar, sus bocetos hechos a lápiz cautivan al observador. ¡Bienvenido!


Aunque lo acabo de descubrir no hace muchos meses, según él mismo indica en su página web, “He estado leyendo, estudiando y dibujando heráldica durante casi 30 años, haciendo encargos para mecenas y clientes de todo el mundo. Mientras tanto, he realizado ilustraciones para muchas editoriales en libros, juegos y cómics que no tenían nada que ver con la heráldica.

Sin embargo, de la misma manera que las leyes básicas de la heráldica han influido en mi trabajo diario, mis estilos de ilustración y cómic se han abierto paso en mi arte heráldico.”


El artista realiza dibujos a mano, ex-libris y también digitales. A continuación una muestra de ellos:






También está presente en Facebook:
https://www.facebook.com/xondibuxante

y en Twitter

viernes, 13 de noviembre de 2020

Alonso de Salazar y Frías. Inquisidor, fiscal y consejero de la Suprema



Inquisidor cuya fama se debió principalmente a su participación en el tribunal de la Inquisición que juzgó, en Logroño, el caso de las brujas de Zugarramurdi en 1610. En, aproximadamente, un año consiguió desactivar aquel proceso de delaciones y acusaciones en cadena. Dejó escrito: "No hubo brujos ni embrujados hasta que no se empezó a tratar y escribir de ellos".

Alonso de Salazar y Frías nació en Burgos, en el año de 1564, en el seno de una familia hidalga de comerciantes y abogados. Su padre y abuelo paternos fueron letrados, con antecedentes familiares de mercaderes de lana en el Consulado de la ciudad, una de sus instituciones más importantes.

Estudió derecho canónico en Salamanca y Sigüenza y se ordenó sacerdote en 1588. Fue destinado a las diócesis de Jaén y Toledo donde trabajó a las órdenes del obispo de ambas, Bernardo de Sandoval y Rojas, tío del Duque de Lerma, valido de Felipe III.
Tras muchos años al servicio de Sandoval, adquiere una muy merecida reputación de abogado brillante y honrado. En el año 1609 ingresó en el Santo Oficio, y pocos meses después entró en contacto con el caso de las brujas de Zugarramurdi, una pequeña localidad navarra, de poco más de 200 habitantes que se dedicaban a la ganadería y a la agricultura, fronteriza con la zona vasco-francesa. Era un momento muy sensible en una Europa, especialmente en Francia y Alemania, donde se había desencadenado una persecución y caza a las consideradas como brujas.

Al llegar a Logroño, encontró iniciado el que se conoce como “proceso de las brujas”. La Inquisición había detectado una secta de brujas en Zugarramurdi, en el Pirineo vasco-navarro, y pronto surgieron enfrentamientos entre Salazar y los otros dos inquisidores: Alonso Becerra Holguin y Juan del Valle, en la manera de llevar el proceso, que terminó en el famoso auto de fe de 1610.

El origen de las denuncias viene tras el regreso a Zugarramurdi, a finales de 1608, de una joven que había emigrado cuatro años atrás a Labort, la región del territorio vasco-francés, donde escuchó historias de brujas, e impresionada por ellas, en una ocasión dijo que había visto en uno de los aquelarres a María de Jureteguía, vecina del pueblo, algo que en principio negó la acusada, pero que, acosada, acabó confesando haber sido una bruja desde niña, Y no sólo eso, sino que afirmó que su tía María Chipía de Barrenechea le había introducido en las artes de la brujería, y continuó dando más nombres de brujas y de brujos. Como era de esperar, lo sucedido en Zugarramudi llegó al conocimiento del tribunal del Santo Oficio de Logroño, con jurisdicción sobre Navarra, que ordenó el arresto de cuatro de las supuestas brujas, las cuales fueron encarceladas en prisión y que, tras un duro interrogatorio, confesaron que eran brujas y denunciaron a otros, detuviéndose a 40 personas.

Un año y dos meses más tarde, durante el 7 y el 8 de noviembre de 1610, se celebró en Logroño el auto de fe. Dieciocho personas confesaron sus culpas y apelaron a la misericordia del tribunal. Las seis que se resistieron fueron quemadas vivas y cinco más fueron quemadas en efigie porque habían muerto en prisión. Dos fueron absueltas.

Sin embargo, Alonso de Salazar, desde el principio, tuvo serias dudas de que todo fuera verdad y su opinión consiguió imponerse a la del resto de sus compañeros, por lo que solicitaron al Consejo de la Suprema Inquisición, sito en Madrid, que enviara a Zugarramurdi a una persona que investigara “desapasionadamente los hechos”.El elegido para tal investigación fue el propio Alonso de Salazar.

Durante ocho meses, de mayo a diciembre de 1611, recorrió el norte de Navarra, Guipuzcoa y Vizcaya. “A medida que fue observando los casos, interrogando a los acusados y haciendo hablar a la gente de modo liso y llano, su criterio fue perfilándose más, hasta que llegó a dar como falsas la mayoría de las actuaciones atribuidas a los brujos en aquel caso concreto”, escribió Julio Caro Baroja en “Las brujas y su mundo”.

Así, en marzo de 1612 Salazar redactó un primer informe y luego un segundo, que remitió a la Suprema en octubre de 1613. En dichos documentos Salazar afirmaba haber absuelto a 1.384 niños y niñas (entre seis y catorce años, los niños, y entre seis y doce, las niñas) y a 41 adultos y reconciliado a 290. De todas estas personas, 81 revocaron sus confesiones anteriores.


Salazar prestó una atención especial a los testigos, y constató que muchos de ellos “nombraron indebidamente a muchos que con certidumbre sabían que no eran culpados” por “sobornos, enemistades o respetos indebidos” y concluyó que los fenómenos de brujería eran historias inverosímiles.

Las conclusiones a las que llegó Salazar fue que los fenómenos de brujería investigados eran historias inverosímiles y ridículas y “todo lo que la relación de Logroño da como cierto, cayó como embuste y patraña”. Sus opiniones coincidieron con las del Obispo de Pamplona, Antonio Venegas de Figueroa, el humanista Pedro de Valencia y el jesuita Hernando de Solarte, que atribuían las confesiones a la superstición y a la incultura. En 1614, la Suprema siguió sus consejos y dictó instrucciones en las que ordenaba actuar con la máxima cautela.

Desde ese momento, para la Inquisición española los aquelarres eran cosa de perturbados y no de demonios y un fenómeno contagioso, por lo que el Santo Oficio se abstuvo de fomentarlo dando pábulo a las denuncias o a los rumores. A partir de entonces, gozó Salazar de prestigio entre los miembros del Consejo, que le encomendó varias visitas de inspección a tribunales entre 1617 y 1622. A continuación pasó a ocupar el cargo de fiscal en el Consejo y, posteriormente, el de consejero en tiempos del inquisidor general fray Antonio de Sotomayor. Falleció el 9 de enero de1636.

sábado, 7 de noviembre de 2020

Nueva Junta de la Real Asociación de Hidalgos de España

Finalizado el proceso electoral para la renovación de la mitad de los cargos de la Junta Directiva de la Real Asociación de Hidalgos de España, han resultado electos:

       Vicepresidente : Don Cristóbal Colón de Carvajal y Gorosabel, Duque de Veragua, G. de E.

        Secretario General: Don Fernando González de Canales y Ruiz

        Fiscal: Don Mario Jaramillo Contreras

        Vocales:

        Don Eduardo Pardo de Guevara y Valdés

        Don Daniel González de la Rivera y Grandal

        Don Miguel Ángel Hermida Jiménez

        Don José Manuel Huidobro Moya

        Don Jaime Travesedo y Juliá, Conde de Paredes de Nava, G. de E.

Tomarán posesión de sus cargos en la Asamblea General a celebrar el próximo mes de diciembre.

La Junta Directiva, con diez vocales, queda constituida por:

Los componentes de la Junta Directiva se eligen por un periodo de cuatro años por votación de los Nobles Asociado en Asamblea General y de acuerdo con las normas establecidas en los Estatutos de la Real Asociación.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Pascual de Andagoya. Descubridor del imperio incaico


Participó en las conquistas de las actuales repúblicas de Panamá, Colombia y Perú, y fue nombrado adelantado y gobernador del San Juan. Desde los tiempos de Vasco Núñez de Balboa, Andagoya es la figura de mayor relieve del siglo XVI en Panamá.

Precursor del descubrimiento y conquista del imperio incaico. Es el hombre que primero trae la noticia de la existencia de un fabuloso imperio, el que señala la ruta a seguir y el que, sin proponérselo, le da el nombre.

Pascual nació en Andagoya del valle de Cuartango que, desde 1468, había pasado a ser de la Hermandad de Álava de Castilla la Vieja, y que a su vez formaba parte de Corona castellana, en 1498, hijo de un hidalgo llamado Juan Ibáñez de Arza. Pasó al Darién con Pedrarias Dávila, muy joven, en 1514, quien le favoreció concediéndole un repartimiento y casándolo con una doncella de su mujer, de apellido Tovar. El convoy lo formaba un ejército de 2.000 hombres y 22 naos con el objetivo de colonizar América Central.

Cuando Vasco Núñez de Balboa volvió del descubrimiento del Océano Pacífico, Andagoya le ayudó, hasta con dinero, a construir sus primeras naves, preparándole los materiales que transportaron por tierra hasta la otra orilla. Le acompañó hasta las islas de las Perlas a donde llegaron con apuros pues la madera de las naves fue atacada por un parásito que acabó con ellas. Con esta experiencia debieron elegirse otras maderas y hacer las embarcaciones en la misma orilla del Pacífico.

En su ya clásica Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila, Andagoya nos cuenta concisamente estos pormenores. El gobernador Pedrarias había casado a una hija suya con Balboa pero no fue obstáculo para que lo ajusticiara en Acla, celoso de su nombradía. Después de esta injusta ejecución Pedrarias se trasladó al Pacífico y tomó posesión en nombre del rey (1519), adueñándose también de la flota de Balboa. Andagoya estuvo presente y firmó como testigo. Durante el mismo año fue uno de los fundadores de Panamá, siendo más tarde regidor y alcalde. Tomó parte en las dos expediciones de Gaspar de Espinosa a Costa Rica y Nicaragua registrando en sus crónicas los sucesos más notables y noticias sobre aquellas regiones y sus habitantes.

El 15 de agosto de 1519 asistió con Pedrarias a la fundación de Panamá, ciudad de la que fue nombrado regidor en 1521. En 1522, siendo aún gobernador de Panamá Pedrarias Dávila, comienza sus exploraciones de América meridional. Organiza la expedición a su costa, con varias naves, como lo dice él mismo en su Relación. Andagoya era entonces visitador general de indios y en esta función llegó a la provincia de Chochama, de la tribu y lengua de los Cueva, cuyos habitantes se quejaron de los ataques que les infringían los indios de la provincia del Birú o Pirú, que llegaban en canoas. Los visitadores en Indias eran jueces pesquisidores comisionados por el monarca o las autoridades coloniales para revisar la actuación de los funcionarios del Nuevo Mundo. Por el carácter de su visita se dividían en visitadores de indios, de religiosos, de armadas y fortalezas, de las Órdenes militares, etc.


Andagoya pidió gente al Panamá. Con este refuerzo y guiado por el cacique de Chochama llegó al Birú, remontó un caudaloso río -el San Juan-, tomó una fortaleza y aquietó a los naturales. Fue allí donde tuvo noticias del fabuloso imperio Tahuantinsuyo que abarcaba desde las actuales Colombia hasta Chile, siendo por ello el más extenso que jamás existió en la América prehispánica. Herido por un accidente volvió a Panamá, donde relató sus aventuras en el Birú y difundió las noticias que traía sobre el imperio incaico. Con el beneplácito de Pedrarias, la empresa apenas iniciada de Andagoya pasó a manos del triunvirato Pizarro, Almagro y Luque. Andagoya, enfermo, con una prolongada convalecencia de tres años, y sin poder montar a caballo, solo pudo informar sobre lo que él había conocido y oído.

Pizarro le invitó a unirse financieramente al consorcio que había hecho con los citados Almagro y Luque pero el vasco rechazó la oferta por considerar que la empresa resultaría demasiado onerosa para su economía. Ni imaginaba que esa decisión le costaría quedar al margen de los fabulosos beneficios que supuso el rescate de Atahualpa (conceptuado como uno de los botines más fabulosos de la historia), por ejemplo, además de caer en un olvido parcial como precursor de la conquista del Perú.
 
 
Los historiadores Oviedo, Herrera, Zárate, Gómara, Garcilaso el Inca, Péreira, Prescott y otros tratan de las exploraciones de Andagoya y de su trascendencia. A pesar de los méritos regateados a Andagoya queda éste en la historia como el precursor del descubrimiento y conquista del imperio incaico. Es el hombre que primero trae la noticia de la existencia de un fabuloso imperio, el que señala la ruta a seguir y el que, sin proponérselo, le da el nombre.


En 1529, siendo alcalde de Panamá, fue atropellada su autoridad por el violento gobernador Pedro de los Ríos. Por este tiempo murió su mujer. Desterrado en Santo Domingo, casó allí por segunda vez con Mayor Mejía. En 1534 vuelve a Panamá como teniente del gobernador Francisco de Barrionuevo y vuelve a dedicarse a la construcción de embarcaciones. Su espíritu disciplinado y constructivo se manifiesta en todos sus actos. En virtud de su cargo envió refuerzos a Pizarro y Almagro.

Llegó a ser gobernador interino de Castilla del Oro (Panamá) durante el viaje del titular al Ecuador a causa del desembarco de Pedro de Alvarado en Puerto Viejo, que violaba la jurisdicción de Pizarro y Almagro. Fue en este periodo cuando recibió las reales cédulas expedidas el 20 de febrero de 1534 por el rey Carlos I al gobernador. En la primera de ellas se interesaba el rey por hacer lo más factible posible la navegación por el río Chagre y mejorar las comunicaciones de Panamá con el Caribe atendiendo al considerable tránsito proveniente del Perú. En la otra se pedían informes precisos sobre la posibilidad de «abrir la dicha tierra y juntar la mar del Sur con aquel río y las dificultades que tendría, así por el menguante de la mar como por la altura de la tierra». Andagoya contestó cumplidamente con una larga e interesantísima carta en la que describe la vida de Panamá de aquel tiempo, denuncia ciertos abusos y sugiere remedios prácticos.

A pesar de su enorme labor organizadora y de su probada honradez fue residenciado y enviado a España. Pero en 1539 regresa a Panamá con el título de gobernador y adelantado del Río San Juan, desde el límite del Darién al Perú, y permitiéndole usar el Don antes de su nombre. En 1540 llegó a la bahía de la Cruz, al sur del río San Juan. Fundó Buenaventura y dejó de teniente a Juan Ladrillero. Andagoya se internó hasta Cali y socorrió a sus habitantes, que le reconocieron como gobernador en esta ciudad así como en Popayán. Fundó varias poblaciones y chocó con Benalcazar, provisto también de poderes reales sobre aquellas tierras. Benalcazar lo prendió y procesó, pero la llegada de Cristobal Vaca de Castro, en viaje al Perú, salvó a Andagoya que fue enviado preso a España. Había muerto su segunda mujer de malaria, perdido 70.000 pesos y dejado a su hijo Juan por capitán en Buenaventura, y a su cuñado Alonso Peña. En 1546 volvió con Pedro de Lagasca, quien salía para el Perú con plenos poderes del emperador Carlos V para pacificar las luchas intestinas que siguieron a la muerte de Pizarro; militó en el bando realista, fue herido en la batalla de Xaquijaguana y murió en Cuzco en septiembre de 1548..


Nota: La Relación de Andagoya permaneció inédita en el Archivo del Museo Naval de Madrid hasta que fue encontrada y copiada por Martín Fernández de Navarrete en 1794, que la publicó en su Colección con el título de Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila en las provincias de Tierrafirme o Castilla del Oro, y de lo ocurrido en el descubrimiento de la Mar del Sur y costas del Perú y Nicaragua (Madrid, 1829), en la que relató la conquista de Perú y los hechos acaecidos con este gobernador, y proporcionó numerosas noticias sobre los indios, obra que ha sido reeditada muchas veces y traducida a otros idiomas.

Descubrió y hasta les dio nombre a las tierras que por entonces dominaban los Incas del Cuzco y que más tarde serían el Virreynato del Perú, o sea lo que hoy son las repúblicas de Ecuador, Perú, Bolivia y buena parte de Chile y Colombia.

martes, 3 de noviembre de 2020

Juan Fernández de Isla. Empresario; constructor de buques



Empresario montañés, que intentó diversificar la industria regional y modernizarla, colaboró activamente en la creación e impulso de fábricas y en la construcción de buques.

Juan Fernández de Isla y Alvear nació en mayo de 1709 en la localidad cántabra de Isla, perteneciente al municipio de Arnuero; hidalgo montañés –figura en padrones de 1765 y años posteriores–, heredó los privilegios y mayorazgos que sus antecesores acumulaban desde la Edad Media, siendo sus padres Juan Fernández de Isla y Francisca Rosa Alvear. Se casó con Doña Luisa Magdalena de Velasco e Isla, hermana del Capitán de Navío Luis Vicente de Velasco e Isla, muerto heroicamente en 1762 en la defensa del Castillo de los Tres Reyes del Morro de La Habana contra los ingleses, con la que tuvo dos hijos: Joaquín y María.

Estudió Humanidades, Idiomas y Ciencias y su aplicación sobre la industria y la agricultura. Siendo joven aún, empezó a administrar los bienes que había heredado de su padre y en poco tiempo la hacienda mejoró. Su mayor empeñó fue impulsar la vida industrial en la Montaña, que en aquellos momentos vivía casi exclusivamente de la agricultura y la ganadería. Empezó por relanzar la ferrería que su madre poseía en Marrón. Además, instaló otras ferrerías y martinetes en Cereceda y Ampuero, dos fábricas de harinas en Santander, una de loza en Isla y otra de cordobanes, suelas y vaquetas en Marrón. El campo también fue objeto de la atención de Juan de Isla, que impulsó las plantaciones de viñedos, de diversas clases de árboles madereros, como nogales, castaños, naranjos, limones, avellanos; de cultivos de azafrán y hortalizas, etc.

Palacio de los Condes de Isla-Fernándezen (Cantabria)
Estuvo ligado al Real Astillero de Guarnizo (Santander) y al Marqués de la Ensenada, cabeza de las secretarías de Hacienda, Marina e Indias, Estado y Guerra que se apoyó siempre, a su vez, en Fernández de Isla para desarrollar en la Montaña importantes planes encaminados al fomento de la Marina Española,

Coincidiendo con el proyecto de Ensenada de crear una escuadra que pudiera competir con la de Francia e Inglaterra, De Isla fue elegido para acelerar la terminación de la misma, dándosele en contrata la construcción de los navíos de que fuera capaz el astillero de Guarnizo. El resultado fue excelente; los navíos construidos con madera de los montes cántabros y hierro de La Cavada y Guarnizo no admitían comparación con los anteriores.

Bien supo Isla de ser llamado “Nerón”, “hombre de duro corazón” o “faraón” por pretender implantar un nuevo y estricto orden laboral. Partidario, como Ensenada, de disciplinar la mano de obra, buscó romper las inercias y los tiempos reguladores de la jornada de trabajo de la sociedad tradicional, lo que generó más de una situación de amotinamiento.

Además de la construcción de buques, el Marqués de la Ensenada le encargó la administración del comercio de lana de las dos Castillas y la habilitación del puerto de Santander para tal propósito. También se le encomendó la administración de varias factorías de Santander, Bilbao, Cádiz, Murcia, Madrid, Valencia y Lisboa, además de la provisión de víveres a El Ferrol, el comercio de cereal de Castilla y la construcción de carreteras, caminos e ingenios fluviales para la conducción de madera de los bosques del interior a la costa.

Con la destitución del marqués de la Ensenada* cayó igualmente en desgracia, recayeron sobre él múltiples acusaciones y le fueron embargados todos los bienes. Pasó el resto de su vida en contenciosos con el Estado, hasta que murió en Madrid en 1788. Después de su muerte la justicia se puso de su parte y Carlos IV nombró a su hijo, Joaquín Fernández de Isla, Conde de Isla-Fernández por los servicios prestados a la nación, por sí mismo y por su padre; el 20 de julio de 1791. También recibió el hábito de la Orden de Santiago en el año de 1769.

*Ensenada, Isla y Guarnizo, trinomio pleno de vigor hasta que, parece ser que un día de julio de 1754, la reina Bárbara de Braganza retiró su sonrisa al marqués. El día 20 del mismo mes Ensenada era apartado del gobierno y se le preparaba el destierro a Granada.

La decadencia de Santander fue unida a la desgracia de Isla, y fue un golpe del que no se recuperó hasta bien entrado el siglo XIX, con el resurgir del comercio gracias a las colonias de Ultramar.


ESCUDO DE LOS CONDES DE FERNANDEZ -ISLA

El escudo del obispo Juan de Fernández de Isla y Fernández de Isla, Obispo de Cádiz en 1676 y Arzobispo de Burgos en 1680 donde falleció, que es el que mandó construir en el barrio de Novales de Isla este palacio, con su capilla y restauró la Iglesia parroquial de Isla. De familia acomodada, naturales y residentes en el pueblo, fue subiendo socialmente, gracias a el. Le sucedió Juan Fernández de Isla y Alvear, nieto de Pedro Fernández de Isla y Maria de Llano Isla, sobrino del padre del arzobispo.


GENEALOGIA

I .- Juan Fernández de Isla y Vivero . Nació ~ 1490. Casado con Maria Fernández de Villallave, nacida ~ 1495

II .- Pedro Fernández de Isla, Nació en Isla ~ 1555. Casado con Maria Fernández del Mazo, nacida en Isla ~ 1560. Le sucede en su segunda rama.

III .- Juan Fernández de Isla , natural de Isla , casado con Maria Fernández de Isla Fernández de Isla. Creador del astillero de Guarnizo y de numerosas fábricas en Cantabria, bajo el reinado de Fernando VI.

IV .- Juan Fernández de Isla y Fernández de Isla .ARZOBISPO y creador del Palacio. Nombró como heredero a Juan Fernández de Isla y Alvear, nieto de Pedro Fernández de Isla y Maria de Llano Isla, sobrino del padre del arzobispo.

V .- Juan Fernández de Isla Alvear. Poseedor del mayorazgo principal y del segundo con su Palacio. Nació en Isla en 1709 y falleció en Madrid en 1788. Casado con Luisa de Velasco e Isla, nacida en Noja.

VI .- Joaquín Fernández de Isla y Velasco. I Conde de Isla Fernández, concedido por Carlos IV el 20 jul. 1791. Casado con Simona de Oruña y Quintana, hija de los Sres. de la Casa de Oruña en Agüero.

jueves, 29 de octubre de 2020

José Francisco de Isla. El padre Isla. Jesuita expulso, novelista y polígrafo. Autor de "Fray Gerundio"

 

El padre Isla ha quedado en la historia de la literatura española como traductor, epistológrafo y novelista satírico y costumbrista. En el Fray Gerundio, la intención de reformar la predicación por la sátira se impuso excesivamente sobre el cuadro de costumbres populares.

José Francisco nació en Vidanes (León) el 25 de marzo (de abril, según otros) de 1703. Sus padres, hidalgos, fueron José de Isla Pis de la Torre, empleado en los dominios del conde de Altamira, y Ambrosia Rojo, fallecida en 1724, año en el que su padre ocupaba el cargo de juez de hijosdalgo en Ortigueira, villa al norte de La Coruña.

Recién cumplidos los dieciséis años, ingresó en la Compañía de Jesús el 29 de abril de 1719 en el colegio de Santiago, de donde pasó a Villagarcía de Campos (Valladolid) a hacer los dos años de noviciado. Allí, en el colegio del Espíritu Santo, conoció al padre Luis de Losada, pariente suyo, figura intelectual que influyó en su trayectoria y con el que colaboró en varias obras satíricas de la Juventud triunfante (Salamanca, 1927), con motivo de las fiestas de canonización de Luis Gonzaga (Mantua, 1568-Roma, 1591) y Estanislao de Kostka (1550-1568). Desde entonces Isla se dio a conocer entre la juventud universitaria por su habilidad para la poesía satírica, fama que le acompañó toda la vida.

 Concluidos sus estudios, el 18 de octubre de 1727, fue ordenado de misa en el oratorio privado del palacio episcopal de Salamanca, por el obispo de Salamanca Silvestre García Escalona (Almonacid, Toledo, 1647-Salamanca, 1729). El primer destino de Isla, ya sacerdote, fue Medina del Campo (Valladolid). Llegó en septiembre de 1728 y estuvo allí durante el curso 1728-1729, dedicado a la enseñanza, como profesor de Gramática y Retórica. Durante los años 1732 a 1739, residió en Santiago de Compostela como profesor de Filosofía y, al mismo tiempo, como predicador de oficio; así se comprende los muchos sermones que hay de esta época en la colección de los mismos publicada.

En abril de 1751 fue destinado a Salamanca, como prefecto de la Congregación de los Caballeros, pero con el propósito fundamental de traducir la obra de Croiset y, en efecto, concluyó los dos primeros tomos de dicha obra. Pero interrumpió bruscamente la traducción emprendida y, el 8 de octubre de 1753, se trasladó al colegio-noviciado de Villagarcía de Campos para dedicarse por entero a la redacción del Fray Gerundio.

Fray Gerundio es un personaje de ficción, protagonista de la novela cuyo título completo es Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes. Como personaje, fray Gerundio es el don Quijote del púlpito, y la intención de la obra del padre Isla no es otra que ridiculizar la charlatanería culterana de la oratoria sagrada contemporánea, igual que Don Quijote de la Mancha había sido una burla de los disparatados libros de caballería.

La acción de la novela se inicia con el nacimiento de Gerundio, hijo del aldeano Antón Zote (Zotico) y de Catania. Escuchando a los frailes predicadores de paso, que no faltan nunca a la mesa de Antón Zotico, el niño aprende precozmente a soltar sus primeras sentencias. Pronto un seglar, tenido por santo porque llamaba "serpientes a las mujeres y cordera a la Virgen", augura que Gerundio será un gran predicador. Animado por estos pronósticos y por los consejos de sus amigos, Antón Zotico pone a su hijo en la escuela con el cojo de Villaornate, que enseña al muchacho extrañísimos preceptos de gramática y de ortografía...

Acosado como consecuencia de la aparición del Fray Gerundio, individuos hostiles a Isla recrudecieron, a finales de 1759 en el Tribunal del Santo Oficio de Valladolid, viejos problemas personales del jesuita con la Inquisición, relativos a cuatro casos de moral, que tuvieron lugar en diversas ciudades por los años 1732 y 1740. Vista la causa, el 31 de mayo de 1760, el Tribunal de la Inquisición le condenaba, por delito de solicitud sacramental, a que fuese preso en cárceles secretas. Se desconoce si llegó a publicarse el decreto pertinente y si Isla llegó a cumplir con tal condena. El 3 de abril de 1767 le llegó el decreto de expulsión de la Compañía de Jesús de los dominios hispánicos, lo que forzó a Isla a desplazarse, con el resto de sus hermanos de religión, a los Estados Pontificios, donde siguió desarrollando su labor.

 El padre Isla fallecería en Bolonia (Italia), el 2 de noviembre de1781.

Para saber más

sábado, 24 de octubre de 2020

Juan Ortiz de Zárate, Conquistador y colonizador. Tercer adelantado del Río de la Plata


Marchó a América muy joven, allí tomo parte en las campañas de Pizarro y Almagro. En Chuquisaca (Bolivia) fue nombrado tercer adelantado del Río de la Plata por disposición del virrey del Perú y confirmado para dos generaciones por el rey Felipe II. A esta región comprendida en tierras de las actuales Argentina y Paraguay la bautizó como Nueva Vizcaya, fundando la ciudad de Zaratina de San Salvador (Zárate), en 1575, en honor a su tierra.

Estableció un asentamiento, Asunción, desde el cual partían las expediciones hacia el interior del Río de la Plata. Sufrió diversos ataques por los indios en tierra y por piratas en el mar. Otros expedicionarios vascos como Francisco de Aguirre, Juan de Ayolas, Domingo Martínez de Irala o Juan de Garay le ayudaron a consolidar su proyecto colonizador en amplios territorios del sur de América.

Juan Ortiz de Zárate, (hidalgo vizcaino por nacimiento y por crianza burgalés) nació hacia 1515 en la ciudad de Orduña del señorío de Vizcaya, que formaba parte de la Corona de España, siendo sus padres el capitán Lope Ortiz de Mendieta y Sáenz de Angulo y su esposa Juana de Zárate. Ésta era hija de Diego Ortiz de Zárate y Zárate, señor de la Casa de Zárate que en el año 1521 fuera armado caballero de la Espuela Dorada en Aquisgrán por el emperador Carlos V y luego de Santiago en 1543, además de ser contador de la Casa de Contratación de Sevilla desde 1535 hasta 1555; casado con María Idiáquez Olano.

Juan Ortíz de Zárate
 Tenía por lo menos tres hermanos mayores, siendo el primogénito Lope de Mendieta que era encomendero de Choquecota desde 1540, seguido por el licenciado Pedro Ortiz de Zárate quien fuera nombrado desde 1543 oidor de la Real Audiencia de Lima, y la tercera Lucía de Mendieta y Zárat; además, tenía dos hermanos menores.

A temprana edad pasó a Sudamérica, donde a partir de 1534 intervino en la conquista del Perú bajo el mando de Diego de Almagro pero al apoyarlo en el conflicto pizarrista lo obligó en 1546 a refugiarse en Charcas, en donde se transformaría desde 1548 en encomendero de Totora —en el actual departamento de Cochabamba— y en uno de los primeros mineros en Potosí, junto a sus parientes, y de esta forma acumularía una gran fortuna.

Armas de los Zárate de Vizcaya
El gobernador interino Francisco Ortiz de Vergara al iniciar el éxodo el 19 de octubre de 1564 con gran parte de la población asuncena, debido a las exageraciones de Ñuflo de Chaves con respecto de las riquezas del nuevo territorio conquistado, dejó como interino en Asunción a su lugarteniente Juan de Ortega quien inmediatamente sería suplantado por Zárate, por lo cual, aquél seguiría ocupando su puesto de teniente de gobernador hasta el 31 de julio de 1569.

Zárate fue nombrado por el virrey Lope García de Castro como adelantado interino en 1567, por lo cual, al año siguiente quiso confirmarlo ante el rey Felipe II, por lo que tuvo que viajar a España. Una vez que el monarca español lo confirmó, en unas capitulaciones, como adelantado por dos vidas el 10 de julio de 1569, retornaría al Río de la Plata el 17 de octubre de 1572. Pero es más, el monarca legitimó a su hija mestiza, Juana, como heredera del adelantazgo y el título de marqués (de Paraguay) a quien la desposase. Esta titularidad elevaba a la mestiza vasca a la condición de aristócrata.

El 26 de noviembre de 1573 arribó con una armada a la isla San Gabriel, en donde levantó un fortín y viviendas para sus hombres. El 29 de diciembre del mismo año se produjo un combate entre los nativos y los españoles, en el que los primeros resultaron triunfantes, provocando la baja de cien soldados hispanos y sitiando el pequeño poblado de la isla, por lo cual debieron retirarse a la isla de Martín García dejando sólo una guardia en la anterior. Acudió Juan de Garay (también hidalgo vizcaino y fundador de Santa Fé el 15 de noviembre de 1573) en su ayuda, que derrotó en mayo de 1574 a sus principales jefes charrúas, en la batalla de San Salvador, en donde perdieron la vida más de cien aborígenes y sus principales caciques, y pudo rescatar al adelantado, que consiguió regresar a tierra firme.

Más tarde, el 7 de junio, confirmó como teniente de gobernador de Santa Fe a Juan de Garay, luego de haber sido elegido éste por los miembros del cabildo santafecino que lo habían nombrado de común acuerdo el 12 de marzo del mismo año.

El 20 de octubre de 1580, Juan de Garay fundó por segunda vez la ciudad de Buenos Aires, esta vez con el nombre de Ciudad de la Santisima Trinidad y Puerto Santa María de los Buenso Aires. Garay  plantó el árbol de la justicia en la actual Plaza de Mayo y dispuso el trazado de la ciudad según las Ordenanzas de Población de las Leyes de Indias  de Felipe II de 1573. Repartió solares y designo a los integrantes del Cabildo, los cuales eligieron por sorteo el Santo Patrono de la ciudad, a San martín de Tours y el escudo. 
Armas utilizadas como escudo de la ciudad en tiempos coloniales.

Juan Ortiz de Zárate ostentó el título de adelantado y ocupó el cargo de gobernador hasta el 26 de enero de 1576, fecha de su fallecimiento. Había designado como sucesor bajo testamento a quien se casara con su hija Juana Ortiz de Zárate y Yupanqui (1561 1584) habida de la unión con la princesa inca Leonor Yupanqui —hermana de Isabel Chimpu Ocllo enlazada con el corregidor hispano-extremeño del Cuzco desde 1554, el hidalgo Sebastián Garcilaso de la Vega, hijas a su vez de Túpac Yupanqui quien fuera el segundo emperador inca y el décimo soberano desde 1471, y de su esposa principal Mama Ocllo— y mientras se eligiese el candidato ocuparía interinamente el gobierno su sobrino Diego Ortiz de Zárate y Mendieta que lo hizo desde 1576 hasta 1577.

Al final, el elegido para Juana sería Juan Torres de Vera y Aragón, el cuarto y último adelantado que también se encargaría de la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay en dos ocasiones, desde el 3 de diciembre de 1577 hasta el 15 de septiembre de 1578 y desde 1587 hasta 1593.

Juan Torres de Vera. Se trataba del típico noble español del siglo XVI que consiguió gloria y blasones en campañas y conquistas, noble de espada y toga, de armas y leyes, pero bastante pobre. Natural de Sevilla, tenía 30 años en aquel momento y consiguió la preferencia de la “adelantada” del Río de la Plata, el más joven y apuesto de todos los pretendientes. Juan de Garay, fiel a su amigo y tutor de Juana, avalaba el matrimonio, cumpliéndose la voluntad de contrayentes.